El gran pintor y escultor colombiano, Fernando Botero, falleció a los 91 años el pasado 15 de septiembre, tras haber desarrollado una neumonía que lo mantuvo hospitalizado en Mónaco.
Fernando Botero fue un escultor, pintor y dibujante figurativo colombiano domiciliado en Mónaco, quien hizo un gran aporte a la cultura colombiana no solo por su representación a nivel mundial, sino también por sus donaciones de sus obras y las de otros autores. Pero, ¿Cómo logro convertirse en ese gran artista?
Primeros años y recorrido histórico profesional
Fernando Botero nació el 19 de abril de 1932 en Medellín e inició su camino artístico después de abandonar la tauromaquia a los 12 años tras sufrir un accidente. Luego, decidió dibujar y pintar la misma disciplina y así fue descubriendo su pasión por el arte. Trabajó para el Diario El Colombiano en sus primeros años como artista y luego se trasladó a Bogotá, donde financiaba sus estudios con exposiciones.
A los 20 años, viajó a Madrid y se inscribió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando que, para mantenerse económicamente, copiaba obras famosas como las de Velázquez y Goya y se las vendía a turistas. Después, se mudó a Florencia, donde estudió el renacimiento italiano y obras de Piero Della Francesca, Paolo Uccello y Tiziano, quienes serían determinantes para su experimentación con el volumen que consecutivamente lo definiría como su estilo artístico.
A los 23 años, regresó a Bogotá, pero su estilo chocó con la influencia de la vanguardia francesa de la época y durante esa época se casó con Gloria Zea con quien tuvo tres hijos y un año después, viajó a México en busca de nuevos horizontes artísticos. En 1958, regresa a Bogotá para ser docente en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia y en ese mismo año, presentó La Cámara deli esposa, obra con la que ganó el primer premio del Salón Artistas Colombianos, que para muchos artistas profesionales la considerarían como la mejor y más importante obra de Botero pero que también fue controversial porque los jurados sin titubear rechazaron la pieza, debido a que la catalogaron como una ofensa a la tradición artística, luego fue reintegrada y finalmente premiada, después de explicar que los artistas hacían recreaciones artísticas en las cuales aludían o hacían homenajes a otras obras.
En los años 60 se divorcia y se mudó a Nueva York, con dificultades ya que no sabía hablar inglés y la era artística del país no coincidía con su estilo, pero logró crear obras valiosas como «La Mona Lisa» y «El Niño de Vallecas», de Da Vinci y Velázquez, expuestas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Durante esta época se casa por segunda vez y en 1970 tiene su tercer hijo. Su situación económica mejoró, pero sufrió una tragedia en 1974 cuando este último hijo falleció en un accidente en España. Esto lo llevó a una fase intensa de pintura y donó una serie de cuadros al Museo de Antioquia, donde se creó la sala «Pedrito Botero» en honor a su hijo. Posteriormente, se divorció por segunda vez.

La Camara degli sposi.
En la cúspide de su carrera, dejó de pintar y se dedicó a la escultura, realizando exposiciones en todo el mundo. Su legado artístico es reconocido a nivel global, y su estilo distintivo de exageración del volumen en elementos cotidianos sigue siendo icónico en la historia del arte.
El amor entre dos artistas
Luego de su última relación, años después, inicia oficialmente la relación de amor entre Botero y Sofía Vari, esta última aclamada por ser una artista pintora, escultora, joyera, collagista griega y nacionalizada colombiana. Hace más de 40 años en París en una cena, en la casa de la marquesa de Crussol, fueron presentados el entonces ya famoso pintor colombiano y una joven y prometedora pintora griega, en ese momento, los dos estaban casados y enfrentaron obstáculos personales y sociales.
Vari finalmente se divorció de su marido y en el 1978 se casó con el artista colombiano, juntos diseñaron una relación que se ajustaba a sus necesidades y experiencias, alejándose de las convenciones tradicionales del matrimonio. Ambos desarrollaron su obra de manera paralela y tuvieron talleres en París, Pietrasanta, Mónaco y Nueva York, es decir más que una pareja tradicional, eran también colegas de profesión y se podría deducir que muchas de sus conversaciones e interacciones, el arte era parte del enfoque tenían. “Yo creo que en las relaciones personales en las que todo está permitido, existen menos tentaciones que en las que todo está prohibido”, concluyó Botero sobre su particular, pero amorosa, relación con Vari.

Mona Lisa
Legado
Finalmente podemos concluir que Botero contribuyó al mundo del arte universal de manera significativa gracias a su estilo distintivo, inmediatamente reconocible, por lo ya definido, volumen pronunciado en sus pinturas, esto ha validado un lugar destacado en la historia del arte. Además, gracias a su éxito y reconocimiento a nivel mundial ha contribuido a la apertura de la visibilidad para otros artistas latinoamericanos en el escenario artístico global.
También es importante destacar que, a través de sus obras, especialmente en los últimos años, Botero ha abordado temas sociales, políticos y culturales de Colombia, particularmente de Medellín. Su trabajo ha explorado temas como: la tauromaquia, la religión y la violencia, que usualmente contienen críticas sutiles que invitan a la reflexión y debate para muchos espectadores. Asimismo, ha contribuido a la inspiración para muchos artistas ya que influyó en la experimentación de algunos para probar técnicas distintas por la exageración de formas, colores y al utilizar situaciones cotidianas haciéndolas humorísticas y que ha explicado anteriormente que se considera el pintor del volumen, no de mujeres gordas. “La preocupación por el volumen prácticamente ha desaparecido en el arte contemporáneo. A partir de los impresionistas, la pintura se ha vuelto cada vez más plana y el volumen no interesó”, afirmó Botero en una entrevista con la editorial en el marco de la presentación del libro.

Pedrito a caballo
En cuanto al país natal, además de lo mencionado, gracias a sus obras contribuyó a la promoción e iniciativas culturales, por su respaldo en proyectos artísticos y educativos que promuevan el arte y por supuesto a la educación artística. Ha donado parte significativa de su colección al Museo de Antioquia en Medellín, que enriqueció la oferta cultural y educativa en Colombia, brindando a las personas la oportunidad de apreciar y aprender sobre el arte latinoamericano.