Por: Ana Sofía Corrales
Nuestra selección panameña de fútbol ha tenido a sus leales fanáticos con una alta expectativa, viviendo un sueño futbolístico, tanto, que dentro de las situaciones tensas que estamos viviendo como país, cada encuentro de la Selección es una cita obligada para sintonizar los canales que transmiten los partidos.
Después de un destacado desempeño en la fase de grupos, el equipo panameño ha elevado significativamente su nivel futbolístico, generando un ambiente de optimismo generalizado. Los aficionados no solo esperan presenciar un buen fútbol, sino que también confían en que el equipo puede superar a sus rivales, principalmente luego de poder avanzar a la final, tras vencer a los Estados Unidos 1-0, en un partido emocionante.
Panamá ha demostrado que puede competir de igual a igual con gigantes de la región.
A pesar de lo indicado, se sabía que el partido final frente a México, era un partido complicado. Desde la Copa Oro 2013, Panamá no ha logrado vencer al seleccionado Mexicano en partidos oficiales, alcanzando dos empates en rondas clasificatorias a la Copa del Mundo en el 2017 y 2018 con marcadores de 0-0 y 1-1 respectivamente.
La figura de México del momento, Raúl Jiménez, con una excelente racha en este torneo, abrió el marcador en los tempranos 8 minutos, tras un desafortunado error del portero panameño Orlando Mosquera. Pero la historia aún tenía capítulos por escribir. Con garra y corazón, Panamá igualó el marcador, luego de que una falta dentro del área chica, cometida contra el delantero panameño Cecilio Waterman, se declaró penal, y fue Adalberto Carrasquilla, quien lo transformó en el gol del empate, lo que fue celebrado con júbilo por todo el país y permitió tener un respiro al medio tiempo.
Estaba siendo un partido bastante parejo, ya que a pesar de que, sí se veía a México más al ataque, Panamá no se lo estaba poniendo tan fácil.
Sin embargo, al regresar del descanso, México se encontraba presionando mucho más y en el fútbol, como en la vida, un instante puede definir todo. Un balón difícil, una reacción instintiva y la fatalidad se hicieron presentes: el defensa José Córdoba en un intento por despejar levantó el brazo e hizo contacto con el balón en el área chica, a lo que se dictamina penal a favor de México y es cuando Raúl Jiménez concreta su dupleta en este encuentro, quedando el partido 2-1 a favor del Tri.
De esta forma México gana su primera Copa en la Nations League en el SoFi Stadium, en Inglewood, California.
Aunque, si vamos a desglosar en números lo ocurrido en el partido, México tuvo 15 intentos de gol, de los cuales 5 fueron a puerta, mientras que Panamá registró 8 intentos, con 4 remates a portería.
En el aspecto defensivo, los panameños destacaron con 11 salvadas de su guardameta, frente a 3 de México, lo que resalta la intensidad del ataque mexicano. Además, los panameños realizaron 15 intercepciones, contra 12 de México, mostrando una fuerte presencia en la recuperación del balón.
Como vemos, realmente fue un juego parejo y Panamá está creciendo futbolísticamente, con mayor madurez, aunque aún con puntos muy importantes que mejorar.
Se deben poder concretar las llegadas, y cerrar bien los espacios, ya que se perdía mucho la posesión del balón y principalmente la parte psicológica y de concentración.
Más allá del marcador, una lección de crecimiento
Por la falta que generó el penal y sentenció el partido, ha sido muy atacado el jugador José Córdoba, pero en el fútbol, como en la vida, el error es parte del aprendizaje.
El técnico Thomas Christiansen, le expresó su respaldo, señalando que la acción fue fortuita y que el jugador está visiblemente afectado. De igual forma, el equipo también lo respalda, sabiendo que fue un acto lamentable, pero que también se contempla que es un error que le puede pasar a cualquiera y que de hecho en el historial de la selección, jugadores como Cecilio Waterman, Gabriel Gómez, Aníbal Godoy, Valentín Pimentel, Harold Cummings y José Fajardo, también han sido señalados por acciones en partidos que resultaron en derrotas panameñas y han sabido levantarse y reivindicarse, ya que cada uno, al igual que Córdoba, han sido piezas importantes del equipo y un error no los define como jugadores y en el juego como en la vida, lo crucial es levantarse con la determinación de ser cada vez mejor.
El camino sigue: la meta es más grande
Panamá se encuentra en la posición número 36 del ranking FIFA, cuarto de la CONCACAF, y pudo superar en el partido a Estados Unidos que se encuentra en la posición 16, primero de la CONCACAF, jugando de tú a tú durante todo el juego, sin embargo, no se le ha podido sacar la victoria a México, quien se encuentra en la posición 19, segunda de la CONCACAF. A pesar de que fue un encuentro con mucho desgaste físico, nos sigue haciendo falta el golpe final y poder dar tranquilidad en el área chica del cuadro.
Lo cierto es que la Selección sigue creciendo y volviéndose más reconocida a nivel internacional, por lo que trabajar estos puntos importantes y hacer reflexión de cada partido para evitar volver a cometer errores es sumamente prioritario, principalmente para las rondas clasificatorias que estaremos enfrentando, con miras a un objetivo en común, que es la Copa del Mundo.
El fútbol es un reflejo de la vida. Cada partido es una lección, cada error una oportunidad de mejorar y cada derrota un paso más hacia la grandeza. Panamá ha demostrado que tiene talento, pasión y entrega. Ahora, el reto es consolidar ese crecimiento con trabajo, reflexión y mentalidad ganadora. ¡Vamos, vamos, Panamá!