El colegio de Londres que ha vuelto a lo de siempre

colegio de Londres

Fuente: Editorial ABC / Ivannia Salazar

A las doce y diez, en un comedor escolar de Wembley, al norte de Londres, ABC se sienta en una de las mesas con seis alumnos de Year 8, cuatro niños y dos niñas, todos de doce años. Después de que los comensales hayan recitado de pie y en voz alta un poema, se sientan y comen mientras conversan, guiados por una pregunta asignada con antelación, pensada para fomentar el pensamiento crítico y la expresión oral, y para que nadie se quede sin participar. “Miss Salazar, ¿usted preferiría que le regalaran cien libras para gastarlas en lo que usted quisiera, o mil libras que tendría que donarle a alguien?”, pregunta una de las estudiantes.  Y así empieza el debate en el Michaela Community School, una de las escuelas más exitosas académicamente del país pese a que sus alumnos provienen de entornos muy desfavorecidos.

Los estudiantes son quienes sirven, recogen y limpian la mesa. Sus modales son impecables. Y antes de marcharse, dan las gracias. Algunos son elegidos para hacerlo frente a todos los presentes. Uno de ellos, con voz emocionada per firme, agradece a su hermano por haberle comprado un par de zapatos con su propio dinero. Otro agradece a la periodista por visitar su colegio.

Este ritual, que se mueve entre lo litúrgico y lo militar, se repite cada día en el centro fundado en 2014 por la carismática y controvertida Katherine litúrgico, conocida como “la directora más estricta del Reino Unido”. Aquí no hay espacio para la improvisación ni para la condescendencia. Cada segundo, cada gesto, cuenta, y todo responde a una filosofía articulada sobre tres pilares: disciplina, enseñanza y valores, que la directora explica al detalle en una hora de conversación con este periódico en su despacho, donde recibe a la periodista con una gran sonrisa, un firme apretón de manos, y una presencia que impone sin intimidar.

No esquiva la mirada y no evade ningún tema. “Ser estricta es educar con amor”, dice sin rodeos. “Muchos no lo entienden. Piensan que ser estricta es ser cruel. Pero no, es amar a los niños y niñas lo suficiente como para mantener altos estándares y altas expectativas sobre ellos”. Y eso, dice, se aplica tanto en el colegio como en la familia: “Cuando te amas más a ti mismo que a tus hijos, es cuando bajas los estándares, porque te hace sentir mejor contigo mismo. Es difícil ser estricto, porque eso significa poner a los niños por delante de ti. Y eso es difícil”. La disciplina aquí no tiene nada que ver con la de hace décadas cuando los profesores golpeaban con una regla, ni mucho menos con gritos, porque el respeto es en dos vías. “Los profesores son la autoridad, pero los niños no les temen, les respetan. Aquí no se tolera la falta de respeto en nadie. Y el respeto, al final, es lo que les permite sentirse seguros. Y cuando un niño se siente seguro, cuidado y amado, entonces puede ser creativo, pensar por sí mismo, desarrollarse. No va a pensar por si mismo si vive en el caos”.

Con la espalda recta

La visita a las clases, en un silencio absoluto, es toda una experiencia. Los alumnos no se distraen, no se giran, no miran al visitante. Prestan atención a los profesores con la espalda recta y los brazos sobre la mesa. Cuando una profesora les pide abrir un libro, lo hacen al ritmo de su voz en una cuenta regresiva: “Diez, nueve, ocho…”. Al llegar a uno, todos están en la página correcta. Y cuando se corrigen ejercicios, bajan la cabeza, cierran los ojos y responden a las preguntas de sí o no levantando la mano en esta posición. “¿Quiénes no han entendido el ejercicio?”, pregunta la de Matemáticas. Algunas manos se levantan, pero sus compañeros no las ven. “Evitamos que quien se ha equivocado o no ha entendido algo se sienta expuesto”.

Medidas como esta, o los recreos cortos y supervisados para evitar conflictos, o la prohibición absoluta de los móviles, se traducen en uno de los grandes orgullos de la directora. “Somos un colegio libre de acoso escolar”, afirma, “La gente no se lo cree, pero no hay bullying. Si aparece, suele ser en línea y lo detectamos rápido”. Los estudiantes están a salvo, también porque “se cuidan entre ellos”. El segundo pilar es la enseñanza, con una transmisión clara y estructurada. “Hoy en día, la palabra enseñar es mal interpretada. “Tienen que aprender a pensar por sí mismos, te dicen, pero es que, si no tienes nada en la cabeza sobre lo que pensar, no puedes generar tus propias ideas. Primero necesitas un buen conocimiento de base”. El tercer pilar son los valores, y aquí su mensaje es tan claro como provocador. “Nadie entiende lo que son los valores. Hablamos de responsabilidad personal, del deber hacia los demás, de sacrificarse por el bien común, del trabajo duro, de ser amables”. En definitiva, saben que “pueden elegir entre el bien y el mal”, y que habrá consecuencias.

“desafortunadamente, hoy esos valores se perciben como conservadores, cuando son universales. La izquierda ha abrazado el victimismo. Quiere encontrar excusas para los niños, para grupos enteros de personas. Desafortunadamente, se ha alejado de los valores que hacen una vida mejor para los niños, en particular para aquellos de entornos desfavorecidos”.

Birbalsingh enfoca el componente emocional en la educación desde una perspectiva distinta a otras corrientes más “hippies” que dice, pueden permitirse los niños de clases medias y altas”. “Si el niño tiene orden y estructura en casa, y padres que le enseñan leyendo libros, yendo a museos y hablando de política en la cena, ya está aprendiendo muchísimo y no necesita depender de su escuela para aprenderlo todo, y puedes permitirte ser mas hippie. El problema es que muchos niños no tienen familias así”.

“En otros colegios, si una niña te dice que está estresada por sus exámenes finales, le dan una taza de té y una galleta, y le dicen que no se preocupe, que no haga los deberes ese día. Nosotros jamás haríamos eso. Le decimos: Vale, entiendo como te sientes, pero encuentra la fuerza dentro de ti. Puedes hacerlo. Es como tener un entrenador personal. Si el entrenador te dijera: sé que estás cansada, no hagas la flexión, tómate un té, lo despedirías porque lo has contratado para que te exija más, y los niños también necesitan que alguien les empuje”.

Michaela funciona en un viejo edificio junto a las vías del tren, sin zonas verdes y con trampas para ratas en el patio. Por dentro, eso sí, está inmaculado. “Nada de esto ha sido fácil, pero hemos logrado un verdadero éxito, con un edificio que no es nada bonito, gracias a la autentica creencia de lo que es posible en zonas desfavorecidas”.

Multicultural

Otro punto polémico de su sistema, en un centro donde mas del 40% de los alumnos son musulmanes, es que “no tenemos sala de oración, porque yo no voy a dividir a los niños por raza y religión. Se supone que debemos ser un éxito multicultural. Queremos que se mezclen. Aquí verás amistades interraciales, entre sexos, interreligiosas. Si empezamos a segmentarlos, lo perdemos todo”. También hay castigos y premios. “Pero no estamos violando los derechos humanos de alguien que se queda trabajando en un ensayo o escribiendo una carta de disculpa durante 20 minutos después de la salida”.

Las críticas, por supuesto, han sido muchas. Desde sindicados de educación hasta defensores del aprendizaje alternativo, acusan a Michaela de ser “demasiado militar” o de imponer una rigidez incompatible con la infancia. Birbalsingh, sin embargo, responde a sus detractores que “vengan a visitarnos, hablen con los niños, comparen lo que hacemos aquí con lo que ocurre en otros colegios de zonas marginales”.

“Estamos ayudándolos a construir las habilidades, el conocimiento y los valores que necesitan para ser resilentes, trabajadores, para seguir adelante cuando todo se pone difícil, y la estructura y la atención que muchos no tienen en casa la tienen en la escuela”. Y cuando se les pregunta a los estudiantes, en privado, si son felices, la respuesta es clara y rotunda: “Sí”, sonrisa incluida. ¿Y quienes somos nosotros para no creerles? Incluso el lenguaje corporal importa. “La forma en que movemos nuestros cuerpos es parte de la educación. En estas zonas, los niños se mueven con este paso (hace una mímica que refleja desinterés y chulería), este andar con apariencia de pandilleros, pero los nuestros van con la mirada alta, paso rápido y luciendo con orgullo su uniforme, sus logros, sus insignias”, porque pese a su contexto, saben que salir adelante depende de ellos.

El mensaje, dice Birbalsingh, es: “Rechaza lo que el mundo exterior te está diciendo, que estás en una zona marginal, que eres de piel negra, o de piel marrón, que no conoces a tu padre, que eres pobre, y que por todo eso no puedes tener éxito en la vida. Que sólo eres una víctima. No. Aquí pueden decir que, en realidad, tengo una baraja de cartas para jugar en la vida, y voy a jugar esa baraja, y voy a ganar”. Pero tiene que haber un encuentro entre autoridad, responsabilidad y crianza: “Puedes ser amigo de tus hijos cuando son niños o cuando son adultos, pero no puedes ser ambas cosas. Tienes que elegir. No es apropiado que los profesores o los padres sean amigos de sus hijos. Necesitas ser una buena figura de autoridad. Y entonces, cuando sean adultos, podrás ser su amigo”   




Así vimos el Panamá vs México en la Final de la Nations League

jugador de fútbol

Por: Ana Sofía Corrales

Nuestra selección panameña de fútbol ha tenido a sus leales fanáticos con una alta expectativa, viviendo un sueño futbolístico, tanto, que dentro de las situaciones tensas que estamos viviendo como país, cada encuentro de la Selección es una cita obligada para sintonizar los canales que transmiten los partidos.

Después de un destacado desempeño en la fase de grupos, el equipo panameño ha elevado significativamente su nivel futbolístico, generando un ambiente de optimismo generalizado. Los aficionados no solo esperan presenciar un buen fútbol, sino que también confían en que el equipo puede superar a sus rivales, principalmente luego de poder avanzar a la final, tras vencer a los Estados Unidos 1-0, en un partido emocionante.

Panamá ha demostrado que puede competir de igual a igual con gigantes de la región.
A pesar de lo indicado, se sabía que el partido final frente a México, era un partido complicado. Desde la Copa Oro 2013, Panamá no ha logrado vencer al seleccionado Mexicano en partidos oficiales, alcanzando dos empates en rondas clasificatorias a la Copa del Mundo en el 2017 y 2018 con marcadores de 0-0 y 1-1 respectivamente.

La figura de México del momento, Raúl Jiménez, con una excelente racha en este torneo, abrió el marcador en los tempranos 8 minutos, tras un desafortunado error del portero panameño Orlando Mosquera. Pero la historia aún tenía capítulos por escribir. Con garra y corazón, Panamá igualó el marcador, luego de que una falta dentro del área chica, cometida contra el delantero panameño Cecilio Waterman, se declaró penal, y fue Adalberto Carrasquilla, quien lo transformó en el gol del empate, lo que fue celebrado con júbilo por todo el país y permitió tener un respiro al medio tiempo.
Estaba siendo un partido bastante parejo, ya que a pesar de que, sí se veía a México más al ataque, Panamá no se lo estaba poniendo tan fácil.

Sin embargo, al regresar del descanso, México se encontraba presionando mucho más y en el fútbol, como en la vida, un instante puede definir todo. Un balón difícil, una reacción instintiva y la fatalidad se hicieron presentes: el defensa José Córdoba en un intento por despejar levantó el brazo e hizo contacto con el balón en el área chica, a lo que se dictamina penal a favor de México y es cuando Raúl Jiménez concreta su dupleta en este encuentro, quedando el partido 2-1 a favor del Tri.

De esta forma México gana su primera Copa en la Nations League en el SoFi Stadium, en Inglewood, California.

Aunque, si vamos a desglosar en números lo ocurrido en el partido, México tuvo 15 intentos de gol, de los cuales 5 fueron a puerta, mientras que Panamá registró 8 intentos, con 4 remates a portería.

En el aspecto defensivo, los panameños destacaron con 11 salvadas de su guardameta, frente a 3 de México, lo que resalta la intensidad del ataque mexicano. Además, los panameños realizaron 15 intercepciones, contra 12 de México, mostrando una fuerte presencia en la recuperación del balón.

Como vemos, realmente fue un juego parejo y Panamá está creciendo futbolísticamente, con mayor madurez, aunque aún con puntos muy importantes que mejorar.

Se deben poder concretar las llegadas, y cerrar bien los espacios, ya que se perdía mucho la posesión del balón y principalmente la parte psicológica y de concentración.

Más allá del marcador, una lección de crecimiento

Por la falta que generó el penal y sentenció el partido, ha sido muy atacado el jugador José Córdoba, pero en el fútbol, como en la vida, el error es parte del aprendizaje.
El técnico Thomas Christiansen, le expresó su respaldo, señalando que la acción fue fortuita y que el jugador está visiblemente afectado. De igual forma, el equipo también lo respalda, sabiendo que fue un acto lamentable, pero que también se contempla que es un error que le puede pasar a cualquiera y que de hecho en el historial de la selección, jugadores como Cecilio Waterman, Gabriel Gómez, Aníbal Godoy, Valentín Pimentel, Harold Cummings y José Fajardo, también han sido señalados por acciones en partidos que resultaron en derrotas panameñas y han sabido levantarse y reivindicarse, ya que cada uno, al igual que Córdoba, han sido piezas importantes del equipo y un error no los define como jugadores y en el juego como en la vida, lo crucial es levantarse con la determinación de ser cada vez mejor.

El camino sigue: la meta es más grande

Panamá se encuentra en la posición número 36 del ranking FIFA, cuarto de la CONCACAF, y pudo superar en el partido a Estados Unidos que se encuentra en la posición 16, primero de la CONCACAF, jugando de tú a tú durante todo el juego, sin embargo, no se le ha podido sacar la victoria a México, quien se encuentra en la posición 19, segunda de la CONCACAF. A pesar de que fue un encuentro con mucho desgaste físico, nos sigue haciendo falta el golpe final y poder dar tranquilidad en el área chica del cuadro.

Lo cierto es que la Selección sigue creciendo y volviéndose más reconocida a nivel internacional, por lo que trabajar estos puntos importantes y hacer reflexión de cada partido para evitar volver a cometer errores es sumamente prioritario, principalmente para las rondas clasificatorias que estaremos enfrentando, con miras a un objetivo en común, que es la Copa del Mundo.

El fútbol es un reflejo de la vida. Cada partido es una lección, cada error una oportunidad de mejorar y cada derrota un paso más hacia la grandeza. Panamá ha demostrado que tiene talento, pasión y entrega. Ahora, el reto es consolidar ese crecimiento con trabajo, reflexión y mentalidad ganadora. ¡Vamos, vamos, Panamá!




El discurso del senador francés Claude Malhuret que le ha dado la vuelta al mundo

Claude-Malhuret

Durante un debate sobre la ayuda a Ucrania, el miércoles 6 de marzo, el senador francés Claude Malhuret, criticó duramente a Donald Trump, acusándolo de traicionar a sus aliados y debilitar el orden global. En su intervención, advirtió sobre el riesgo de abandonar a Ucrania, la creciente amenaza de Rusia y la urgencia de una defensa europea autónoma ante la incertidumbre sobre el respaldo estadounidense.

«Señor Presidente,

Señor Primer Ministro

Señoras y señores Ministros,

Queridos colegas,

Europa se encuentra en un punto de inflexión crítico de su historia. El escudo americano se desmorona, Ucrania corre el riesgo de ser abandonada y Rusia se fortalece.

Washington se convirtió en la corte de Nerón, un emperador apasionado, cortesanos serviles y un bufón adicto a la ketamina, encargado de purgar el servicio civil.

Es una tragedia para el mundo libre, pero ante todo es una tragedia para Estados Unidos. El mensaje de Trump es que no tiene sentido ser su aliado porque no los defenderá, les impondrá más aranceles que a sus enemigos y amenazará con apoderarse de sus territorios mientras apoya a las dictaduras que los invaden.

El rey del trato está demostrando en qué consiste el arte de negociar a pies juntillas. Cree que intimidará a China inclinándose ante Putin, pero Xi Jinping, ante tal naufragio, sin duda está acelerando los preparativos para la invasión de Taiwán.

Nunca en la historia un presidente de los Estados Unidos se ha rendido ante el enemigo. Nadie jamás ha apoyado a un agresor contra un aliado. Nunca antes nadie ha pisoteado la Constitución estadounidense, emitido tantos decretos ilegales, destituido a jueces que podrían haberlos impedido, destituido repentinamente a la cúpula militar, debilitado todos los controles y equilibrios y tomado el control de las redes sociales.

Esto no es una deriva antiliberal, es el comienzo de la confiscación de la democracia. Recordemos que sólo se necesitó un mes, tres semanas y dos días para derribar la República de Weimar y su Constitución.

Tengo confianza en la fuerza de la democracia estadounidense y el país ya está protestando. Pero en un mes, Trump ha hecho más daño a Estados Unidos que en cuatro años de su última presidencia. Estábamos en guerra contra un dictador, ahora estamos luchando contra un dictador apoyado por un traidor.

Hace ocho días, justo cuando Trump le frotaba la espalda a Macron en la Casa Blanca, Estados Unidos votaba en la ONU con Rusia y Corea del Norte contra los europeos que exigían la retirada de las tropas rusas.

Dos días después, en la Oficina Oval, el evasor del servicio militar le dio un sermón al héroe de guerra Zelensky sobre moralidad y estrategia antes de despedirlo como a un mozo de cuadra, ordenándole que se sometiera o renunciara.

Anoche dio otro paso hacia la infamia al detener la entrega de armas que le habían prometido. ¿Qué hacer ante esta traición? La respuesta es sencilla: afrontarlo.

Y lo primero que debes hacer es no cometer errores. La derrota de Ucrania sería la derrota de Europa. Los países bálticos, Georgia y Moldavia ya están en la lista. El objetivo de Putin es regresar a Yalta, donde la mitad del continente fue cedida a Stalin.

Los países del Sur esperan el resultado del conflicto para decidir si deben seguir respetando a Europa o si ahora son libres de pisotearla.

Lo que Putin quiere es el fin del orden establecido por Estados Unidos y sus aliados hace 80 años, cuyo primer principio es la prohibición de adquirir territorio por la fuerza.

Esta idea está en el origen mismo de la ONU, donde hoy los estadounidenses votan a favor del agresor y contra el atacado, porque la visión de Trump coincide con la de Putin: el regreso a las esferas de influencia, con las grandes potencias dictando el destino de los pequeños países.

Los míos son Groenlandia, Panamá y Canadá, ustedes son Ucrania, los Estados Bálticos y Europa del Este, él es Taiwán y el Mar de China.

En las fiestas de los oligarcas del Golfo de Mar-a-Lago, esto se llama «realismo diplomático».

Así que estamos solos. Pero la narrativa de que no se puede resistir a Putin es falsa. Contrariamente a la propaganda del Kremlin, Rusia está en mala situación. En tres años, el llamado segundo ejército más grande del mundo solo logró apoderarse de migajas de un país tres veces más pequeño en población.

Los tipos de interés del 25%, el desplome de las reservas de divisas y de oro y el colapso demográfico muestran que la economía está al borde del colapso. El apoyo estadounidense a Putin es el mayor error estratégico jamás cometido en una guerra.

El choque es violento pero tiene una virtud. Los europeos están saliendo de la negación. Comprendieron en un día en Munich que la supervivencia de Ucrania y el futuro de Europa están en sus manos y que tienen tres imperativos.

Acelerar la ayuda militar a Ucrania para compensar el abandono norteamericano, mantenerla y por supuesto imponer su presencia y la de Europa en cualquier negociación.

Será caro. Hay que acabar con el tabú sobre el uso de activos rusos congelados. Será necesario eludir a los cómplices de Moscú dentro de la propia Europa mediante una coalición de países dispuestos, incluido, por supuesto, el Reino Unido.

En segundo lugar, exigir que cualquier acuerdo vaya acompañado del regreso de los niños secuestrados, de los presos y de garantías absolutas de seguridad. Después de Budapest, Georgia y Minsk, sabemos lo que valen los acuerdos con Putin. Estas garantías incluyen suficiente fuerza militar para impedir una nueva invasión.

Por último, y esto es lo más urgente, porque es lo que más tiempo llevará, hay que construir la olvidada defensa europea, en beneficio del paraguas americano desde 1945 y hundida desde la caída del Muro de Berlín.

Es una tarea hercúlea, pero será por su éxito o fracaso que los líderes de la Europa democrática actual serán juzgados en los libros de historia.

Friedrich Merz acaba de declarar que Europa necesita su propia alianza militar. Hay que reconocer que Francia ha tenido razón durante décadas al defender la autonomía estratégica.

Aún queda por construir. Será necesario realizar inversiones masivas, reforzar el Fondo Europeo de Defensa fuera de los criterios de deuda de Maastricht, armonizar los sistemas de armas y municiones, acelerar la entrada en la Unión de Ucrania, que hoy es el primer ejército europeo, repensar el lugar y las condiciones de la disuasión nuclear basándose en las capacidades francesas y británicas, y relanzar los programas de escudos antimisiles y de satélites.

El plan anunciado ayer por Ursula von der Leyen es un muy buen punto de partida. Y se necesitará mucho más.

Europa sólo volverá a ser una potencia militar si vuelve a ser una potencia industrial. En resumen, habrá que poner en práctica el informe Draghi. Para bien.

Pero el verdadero rearme de Europa es su rearme moral.

Debemos convencer a la opinión pública frente al cansancio y el miedo a la guerra, y especialmente frente a los compinches de Putin, la extrema derecha y la extrema izquierda.

Ayer volvieron a abogar en la Asamblea Nacional, señor Primer Ministro, ante usted, contra la unidad europea, contra la defensa europea.

Dicen que quieren la paz. Lo que ni ellos ni Trump dicen es que su paz es una capitulación, la paz de la derrota, la sustitución de De Gaulle Zelensky por un Pétain ucraniano a sueldo de Putin.

Paz para los colaboradores que han negado cualquier ayuda a los ucranianos durante tres años.

¿Es este el fin de la Alianza Atlántica? El riesgo es grande. Pero en los últimos días, la humillación pública de Zelensky y todas las decisiones locas tomadas durante el último mes finalmente han hecho reaccionar a los estadounidenses.

Las encuestas están cayendo. Los funcionarios electos republicanos son recibidos por multitudes hostiles en sus distritos electorales. Incluso Fox News se está volviendo crítico.

Los trumpistas ya no están en su mejor momento. Controlan el ejecutivo, el parlamento, la Corte Suprema y las redes sociales.

Pero en la historia estadounidense, los partidarios de la libertad siempre han ganado. Están empezando a levantar la cabeza.

El destino de Ucrania se juega en las trincheras, pero también depende de aquellos en Estados Unidos que quieren defender la democracia, y aquí, de nuestra capacidad de unir a los europeos, de encontrar los medios para su defensa común y de hacer que Europa vuelva a ser la potencia que fue en la historia y que duda en volver a ser.

Nuestros padres derrotaron al fascismo y al comunismo a costa de todos los sacrificios.

La tarea de nuestra generación es derrotar los totalitarismos del siglo XXI.

Viva Ucrania libre, viva la Europa democrática.»

Fuente: CNN.




El diario ABC informa sobre situación de las listas sobre el blanqueo de capitales y su impacto en Panamá

Por: Juan Fernández-Miranda. ABC España. Publicado el 7 de marzo de 2025.

La Comisión Europea ha puesto en ‘stand by’ su plan de sacar a Gibraltar de la lista de territorios a los que la UE vigila de forma especial en el marco de la lucha contra el blanqueo de capitales. Se trata de la llamada lista gris, de la que el Gobierno comunitario lleva tiempo tratando de sacar no sólo al Peñón, sino también a Panamá y a Emiratos Árabes Unidos. Es la lucha contra los denominados paraísos fiscales, con todos sus matices jurídicos, territoriales y estratégicos existentes entre ellos.

Tras la formación del nuevo Colegio de comisarios, la nueva responsable de Servicios Financieros y Unión de Ahorros e Inversiones, la portuguesa María Luís Alburquerque, compareció el 28 de enero ante las comisiones de Economía y de Justicia e Interior del Parlamento Europeo en una sesión conjunta para testar el apoyo de la Eurocámara a esta triple iniciativa que afecta a Gibraltar, Emiratos Árabes Unidos y Panamá. Según ha podido saber ABC, Alburquerque se encontró con una oposición contundente al plan, y según fuentes presentes en la reunión, «entendió que en la piscina no hay agua». En el caso de Gibraltar, los grupos que se niegan a sacarlo de la lista gris son el PPE, Patriots y una parte de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), la familia continental de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.

Aplicación efectiva

La elaboración de esta lista es consecuencia de las revisiones periódicas sobre la situación de los Estados en relación con la lucha antiblanqueo, una de las cuestiones que más preocupa en Bruselas. Desde el punto de vista técnico, la Comisión sostiene que Gibraltar está cumpliendo con la legislación exigida. Sin embargo, una cuestión es la normativa vigente y otra la implementación de la misma para que las medidas sean eficaces.

La Comisión hace este estudio una vez al año y para ello se basa en dos índices que analizan la regulación jurídica, pero no su implementación. El primero es un informe externo (GAFI) y el segundo es propio, aunque muy influido por el anterior. Los grupos que se oponen a sacar a Gibraltar de la lista gris entienden que a pesar de exista la legislación, ésta no se cumple, o no de un modo satisfactorio o compatible con los estándares de exigencia de la UE.

Oficialmente, la Comisión admite que tras el rechazo en 2024 del Parlamento de una iniciativa similar, la Comisión «no publicó el reglamento delegado que actualizaba la lista con países terceros de alto riesgo». Sobre la cuestión concreta de Gibraltar, asegura que «ha escuchado las preocupaciones de la Cámara sobre países específicos y está trabajando con ellos en las deficiencias identificadas» y «tiene la intención de actualizar la lista lo antes posible».

No obstante, fuentes comunitarias aseguran a ABC que la comisaria ha decidido frenar el asunto ante la constatación de que no cuenta con los apoyos necesarios. «El asunto no está en absoluto maduro y, a la vista de la oposición de los grupos, la Comisión va a dejarlo dormir», explican. Hay otro elemento que complica la iniciativa: el hecho de que los tres territorios vayan juntos y no se voten individualmente complica que la Comisión pueda concitar los apoyos en el Parlamento. Desde el Grupo Popular Europeo se asegura que «si vuelven a sacar esa lista, nos vamos a oponer». Por su parte, desde el grupo de los socialdemócratas europeos se explica a este periódico que «es un sinsentido» que Panamá esté en la lista de paraísos fiscales, de manera que están «a favor de sacarla» de la lista gris contra el blanqueo.

En 2024, la anterior Comisión Europea ya se encontró con la oposición del Parlamento. En aquel momento, fue el entonces eurodiputado y exministro de Asuntos Exteriores español José Manuel García Margallo quien lideró la posición contraria de España. Para ello presentó una enmienda agarrándose a las prácticas financieras de Gibraltar y al hecho de que pudiera utilizarse para eludir las sanciones contra el régimen ruso de Vladimir Putin. Tras las elecciones del 9 de junio y una vez compuesto el nuevo Colegio de comisarios, es cuando Alburquerque ha retomado la intención inicial. La respuesta ha sido la misma.

La posición de España

Cuando este año la Comisión publique el informe anual sobre los llamados paraísos fiscales será el momento de ver cómo reacciona no sólo el Parlamento Europeo, sino también el Consejo. Ahí la atención mediática estará en la posición que adopte el Gobierno de España en plenas conversaciones sobre el Brexit, el último fleco pendiente en las negociaciones entre Bruselas y Londres. El Gobierno de Pedro Sánchez tiene capacidad de veto.

Hace un año fue significativo que la decisión del Parlamento Europeo se adoptó en contra del criterio de los socialistas españoles, lo que indujo a creer que este asunto podría formar parte de las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea, en las que España tiene el papel más relevante.

La lucha contra el blanqueo de capitales es una prioridad en la Unión Europea porque se entiende que es la principal vía de financiación del crimen organizado y del terrorismo. En este sentido, según explican desde Bruselas, España es un país de referencia como consecuencia de la experiencia adquirida después de tantas décadas de lucha contra la banda terrorista ETA.

A la espera de que la Comisión Europea y los gobiernos de Reino Unido y de España alcancen un acuerdo sobre el futuro de Gibraltar, en el Parlamento Europeo se observa con atención cualquier movimiento que pudiera afectar a la legislación antiblanqueo y si esto pudiera estar relacionado con las citadas negociaciones. Los vetos cruzados entre los países afectados y los grupos parlamentarios dibuja un horizonte difícil al plan inicial de sacar los tres territorios de la lista gris en una única votación.




Regulación Excepcional del Precio de Venta de 119 Medicamentos

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Panamá tuvo un déficit de 7,4% en el 2024 , los ingresos se quedaron cortos en más de US$6 mil millones

déficit

El balance fiscal del Sector Publico No financiero el (SPNF) gobierno de Panamá cerró en el 2024 con un deficit de 7,35% lo que indica que los ingresos versus los gastos se quedaron cortos en US$6,416 millones de acuerdo con el informe del balance fiscal presentado pro el Ministerio de Economía y Finanzas.  

Este resultado es mucho mayor al que se tuvo al cierre del 2023 que fue de 3,2% pero de alguna forma esperado aunque no tan alto aunque la tendencia al tercer trimestre ya lo reflejaba.

El documento dice que el total de ingreso fue de US$13,610 millones una disminución de 7,1% o US$1,041 millones principalmente empujados por la caida en los ingresos corrientes del gobierno central  mientras que los gastos totales aumentaron un 11% o US$2,100 millones por el incremeto de los gastos corrientes.

El informe igualmente detalles que el balance primario también cerró en negativo de 4,4%(la operación ingresos corrientes vs gastos corrientes sin contar inversiones o gastos de capital).

Fuentes: Alma Solís, 2025, SNIP Noticias Panamá, https://noticiasdepanama.com/economia/panama-tuvo-un-deficit-de-74-en-el-2024-los-ingresos-se-quedaron-cortos-en-mas-de-us6-mil-millones/




Trump 2.0 y su pretensión de recuperar el Canal de Panamá: nueva era expansionista o estrategia para contrarrestar la presencia china en América Latina???

Trump

Por: José Ignacio Piña Rojas

Desde su toma de posesión, el pasado 20 de enero, el presidente Donald Trump se comprometió con su electorado a instrumentar una ambiciosa agenda y a reformar el Gobierno federal, a través de innumerables órdenes ejecutivas, en las que está dando prioridad a temas como la migración, el comercio y la seguridad nacional.

Como parte de su slogan de campaña “Make America Great Again”, Trump intenta en realidad revivir la “Edad Dorada” (Gilded Age) de los Estados Unidos, cuando el presidente de ese país era William McKinley (1897-1901) y cuya administración se caracterizó especialmente por  la imposición de aranceles a las importaciones para proteger la producción estadounidense, así como por la expansión de su territorio, que incluyó la adquisición en esa época de Puerto Rico, Guam, Filipinas y Hawaii.

En el contexto de esta agresiva política, el mandatario norteamericano ha formulado declaraciones provocadoras que van desde adquirir Groenlandia; recuperar el control del Canal de Panamá; convertir a Canadá en el estado 51 de los Estados Unidos, hasta imponer tarifas arancelarias a varios países, entre ellos a México y a Canadá, sus principales socios comerciales, con el argumento de que permiten la migración irregular y el tráfico de drogas por sus respectivas fronteras.

En el caso particular del Canal de Panamá, espacio de gran valor geoestratégico, Trump no ha descartado el uso de la coerción militar o económica para conseguir que Estados Unidos recupere su control ya que lo considera vital para sus intereses económicos y de seguridad nacional.

Dentro de esta misma narrativa disruptiva, el mandatario estadounidense ha realizado diversas afirmaciones a todas luces falsas como el hecho de que esta importante vía interoceánica está controlada por China. Si bien es cierto que la firma hongkonesa “Hutchison Holdings” se ha hecho de concesiones públicas, a través de las cuales ha adquirido instalaciones portuarias en ambas entradas del Canal, tanto en el Pacifico (Puerto de Balboa) como en el Atlántico (Puerto Cristóbal), ello no significa que esté bajo control de los chinos.

Como es de todos conocido, los Tratados Torrijos-Carter, suscritos en septiembre de 1977, no fueron un acto caprichoso, sino el resultado de años de lucha y protesta del pueblo panameño para recuperar la plena soberanía sobre la totalidad de su territorio. Además del Tratado del Canal, mediante el cual la administración de la vía acuática pasó de los Estados Unidos a Panamá, cuyo proceso culminó el 31 de diciembre de 1999, también se suscribió el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal, en el que se establecieron diversas obligaciones para que dicha vía interoceánica permanezca en todo momento neutral y abierta al tránsito de naves de todas las naciones sin discriminación alguna. En este instrumento, además del compromiso de Estados Unidos de garantizar su seguridad permanente, se estableció la concesión de dar prioridad de paso a los buques de guerra estadounidenses por el Canal, pero sin que ello implicara la condonación del pago del peaje correspondiente.

Desde su transferencia a Panamá en diciembre de 1999, el Canal ha operado con gran eficiencia y ha significado un gran activo no sólo para la economía panameña, sino para el comercio internacional. Actualmente, se estima que por el Canal de Panamá transita alrededor del 6% del comercio mundial, siendo sus principales usuarios Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur, Chile y México.

De acuerdo con recientes cifras de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), en los últimos 25 años, la vía interoceánica le ha aportado al Tesoro panameño más de 28 mil millones de dólares, monto 15 veces mayor a los 1,878 millones de dólares aportados durante 86 años por la administración norteamericana, entre 1913 y 1999.

Además, desde el año 2000, la administración panameña ha invertido más de 15 mil millones de dólares para mantener, mejorar y modernizar el Canal de Panamá. Lo anterior posibilitó, entre otras acciones, que en 2016 se realizara una importante ampliación del Canal que contempla nuevas esclusas que permiten la navegación de buques más grandes y de mayor capacidad, conocidos como “Neopanamax”.

En el contexto de las amenazas del presidente Trump de recuperar el control de la vía interoceánica, el pasado 2 de febrero, el Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, realizó una breve visita a Panamá, durante la cual sostuvo reuniones con el presidente José Raúl Mulino y con otras autoridades del gobierno panameño.

Si bien el presidente Mulino reiteró que el Canal seguirá bajo la soberanía panameña, anunció que su gobierno no renovaría el acuerdo de la “Ruta de la Seda” suscrito con China el 17 de noviembre de 2017, a fin de atender las preocupaciones estadounidenses sobre la influencia de esa nación asiática. Inclusive, desde el pasado mes de enero, la Contraloría General de la República inició una auditoría a Panama Ports Company, subsidiaria de la empresa china Hutchison Holdings, que opera desde 1997 los puertos de Balboa y Cristóbal, lo cual ha generado especulaciones de que la administración panameña estaría considerando cancelar la concesión vigente o al menos renegociarla. 

En resumen, parece evidente que las amenazas del presidente Trump hacia Panamá son parte de una estragia para conseguir dos claros objetivos: 1) eliminar la creciente presencia china en el Canal interoceánico y, 2) obtener mayores concesiones de parte del Estado panameño, particularmente en lo que se refiere a los peajes que deben pagar los buques comerciales y militares de los Estados Unidos que transitan por esa importante vía acuática. En 2024, el 52% de los tránsitos del Canal registrararon puertos con origen-destino en Estados Unidos y más del 76% de la carga que transitó por esa vía también tuvo el mismo origen-destino.

Debido a las enormes repercusiones que tendría en el ámbito internacional el uso de la fuerza contra un pequeño país de Centroamérica, dudo mucho que Trump se atreva a utilizar el poderío militar de los Estados Unidos para recuperar el control del Canal de Panamá; sin embargo, está claro que la diplomacia de la imposición del chantaje seguirá prevaleciendo como fórmula para obtener todo aquello que  considere responda a su interés nacional.

 *Diplomático de carrera (en retiro); Ex embajador de México en Panamá en dos períodos distintos (2001-2005 y 2015-2019), Miembro de la Unidad de Estudio y Reflexión de América Latina y el Caribe del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).




Cierre de USAID: preparémonos con urgencia para un mundo más tenebroso

USAID

La decisión de la nueva Administración estadounidense de suspender los fondos para la ayuda al desarrollo ha supuesto un terremoto sin precedentes que deja en riesgo de muerte el sistema de cooperación internacional.

Manifestantes frente a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en Washington, DC, Estados Unidos, el 3 de febrero de 2025, tras el anuncio del multimillonario estadounidense Elon Musk de que el presidente Trump había acordado con él el cierre de la agencia. WILL OLIVER (EFE)

De un plumazo, la administración de Trump ha comenzado a desmantelar USAID. Miles de funcionarios, junto con sus familias, han sido obligados a sacar a sus hijos del colegio de forma abrupta y tomar rumbo hacia Estados Unidos. Los alimentos que distribuían en las peores crisis humanitarias del planeta se pudren en los hangares, y a niños en Somalia se les ha informado que no podrán recibir la vacuna contra la tuberculosis.

Las formas y la humillación han sido tan importantes como la decisión. Dos plutócratas, en un fin de semana, anunciaron su intención de cerrar la agencia de desarrollo más grande del mundo “porque está llena de gusanos”, con mofas y a golpe de tuit. China y Rusia se frotan las manos ante este tiro en el pie de un Estados Unidos, y de Occidente en general, cada vez menos querido en infinidad de contextos del Sur Global por su arrogancia y dobles estándares. La cooperación era, hasta ahora, una forma de mostrar su mejor versión.

La decisión ha supuesto un terremoto sin precedentes que deja en riesgo de muerte el sistema de ayuda internacional tal como lo construimos en 1945 y que han mantenido todos los presidentes de Estados Unidos desde entonces, junto con los del resto del planeta. “Si no queremos morir juntos en guerras, debemos aprender a vivir juntos en paz”, decía el presidente Truman en la fundación de Naciones Unidas en 1945 en San Francisco, EE UU, cuando su país representaba el 50% de la economía global, no el 20% como ahora, y comprendía la importancia de la colaboración y cooperación entre los países para la búsqueda de una prosperidad colectiva.

Estados Unidos, nos guste o no, ha ejercido un papel crucial en el financiamiento de estructuras públicas globales, una responsabilidad que ha decidido abandonar, contribuyendo a la fractura del orden global

También se han retirado los fondos a diferentes agencias de Naciones Unidas, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), y se ha suspendido la participación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Los fondos para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) están congelados, al igual que 1.200 millones de UNICEF. El cierre de un programa de salud materno-infantil de UNFPA en Afganistán ha supuesto el despido inmediato de 1.700 mujeres profesionales afganas.

Estados Unidos, nos guste o no, ha ejercido un papel crucial en el financiamiento de estructuras públicas globales, una responsabilidad que ha decidido abandonar, contribuyendo a la fractura del orden global y debilitando el sistema multilateral.

Lo ha hecho sin ser un país especialmente generoso. Solo destinaba el 0,24% de su Ingreso Nacional Bruto a la asistencia oficial al desarrollo, una de las cifras más bajas dentro de la OCDE, con una ayuda muchas veces condicionada a favorecer sus propios intereses. La ayuda humanitaria le servía para deshacerse de sus excedentes agrícolas, obligaba a la compra de sus propios vehículos y, en general, favorecía a sus empresas, como las consultoras.

Sin embargo, ese pequeño porcentaje de su riqueza representaba el 43% de la ayuda humanitaria global, esencial en algunas de las principales crisis humanitarias y países más castigados del mundo, como Afganistán o Sudán. No olvidemos que uno de cada cinco niñas y niños del planeta vive en una zona de conflicto o huye de ella, aproximadamente 400 millones. Naciones Unidas ya consideraba el año pasado como catastrófico debido a la falta de fondos suficientes para atender todas las necesidades humanitarias y al ataque constante contra su labor. El 2025 será aún más violento e impredecible.

La cooperación, como su propio nombre indica, siempre ha sido un beneficio mutuo: al país receptor, pero también al oferente. Servía para frenar la migración hacia su territorio, reducir el cultivo de drogas, prevenir enfermedades globales, mantener a países en su órbita de influencia y alejarlos de la de otros. Era una herramienta de soft power y de apoyo a su seguridad, garantizando que sus aviones pudieran sobrevolar ciertos territorios y sus fragatas atracar en puertos estratégicos. Samantha Power, exadministradora de USAID, lo explicó muy bien esta semana.

Ese pequeño porcentaje de su riqueza representaba el 43% de la ayuda humanitaria global, esencial en algunas de las principales crisis humanitarias y países más castigados del mundo

USAID requería una reforma profunda, pero esa discusión ya carece de sentido. Quien vea en su cierre una oportunidad es un cínico o un estúpido de sofá. No se cubrirá ese vacío. Francia también prevé recortes del 40% en su ayuda, la UE del 35% en los próximos tres años, y Suiza reducirá de manera significativa su apoyo a las agencias de Naciones Unidas. Nos enfrentamos a un panorama de mayor inestabilidad ante un orden internacional agrietado y un nuevo sistema que aún ni siquiera ha sido concebido.

Habrá tiempo para reflexionar sobre cómo hemos llegado hasta aquí, qué hacer para recomponer el daño que esta decisión ha causado e incluso para identificar oportunidades a mediano plazo para quienes creemos que el sistema debía descolonizarse, desburocratizarse, volverse menos rígido y centrarse en procesos sostenibles. Pero ahora es momento de acuerpar a las miles de organizaciones sociales fundamentales que han perdido su apoyo y prepararnos rápidamente para lo que grupos extremistas, envalentonados y posiblemente financiados, puedan hacer a partir de ahora. En esas estamos.

Este artículo pertenece a El País. Visita el siguiente enlace para conocer más: https://elpais.com/planeta-futuro/2025-02-11/cierre-de-usaid-preparemonos-con-urgencia-para-un-mundo-mas-tenebroso.html




«Los ataques de la administración Trump al derecho y las instituciones internacionales»: Declaración pública de expertos estadounidenses en derechos humanos, miembros actuales y anteriores de organismos de la ONU

Trumo

Introducción a la Declaración de David Kaye

Los firmantes de la declaración que figura a continuación se encuentran entre los estadounidenses que han trabajado en los órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas durante décadas, ayudando a desarrollar un sistema que el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, llamó la “ joya de la corona ” de las Naciones Unidas. Han sido miembros de grupos de trabajo sobre derechos humanos, se han desempeñado como expertos independientes y relatores especiales que monitorean áreas clave del impacto estatal y corporativo sobre los derechos humanos, y han encabezado comités de coordinación de lo que se conoce como los “ procedimientos especiales ” de la ONU . El sistema de derechos humanos de la ONU, en su conjunto, ha ayudado a desarrollar áreas clave del derecho internacional de los derechos humanos, incluso en áreas clave de preocupación para los Estados Unidos, como la protección de las mujeres y las niñas contra la violencia y la discriminación; los derechos a la libertad de expresión, protesta y expresión cultural; la independencia del poder judicial; el derecho a un medio ambiente saludable; los derechos fundamentales al debido proceso; y la eliminación de la pobreza extrema. Los expertos de las Naciones Unidas han llamado la atención crítica sobre las violaciones cometidas por Estados como Irán, Rusia, China y Arabia Saudita, al tiempo que presionan a los Estados democráticos para que cumplan con sus obligaciones en contextos como el terrorismo, la justicia económica, la libertad religiosa y la no discriminación.

Dieciséis de estos expertos emiten la declaración que figura a continuación.

* * *

Los ataques de la administración Trump al derecho y las instituciones internacionales: declaración pública de expertos estadounidenses en derechos humanos y miembros actuales y anteriores de organismos de la ONU

Desde el 20  enero, hemos observado con creciente alarma cómo la administración del presidente estadounidense Donald J. Trump ha tratado de repudiar los compromisos de Estados Unidos con el derecho y las instituciones internacionales. Él y su administración han retirado a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París y de la Organización Mundial de la Salud, han puesto fin a la financiación de proyectos humanitarios y de Estado de derecho en curso, han eliminado la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), han iniciado sanciones contra funcionarios de la Corte Penal Internacional, han puesto fin a la financiación del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA) y han retirado la participación de Estados Unidos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Todo esto tendrá un impacto catastrófico en los derechos humanos en Estados Unidos y en todo el mundo.

El gobierno también ha lanzado un ataque integral contra los compromisos de Estados Unidos en materia de derechos civiles, utilizando el racismo en sus ataques a los esfuerzos de larga data para promover la no discriminación en los contratos gubernamentales y en la fuerza laboral y discriminando a las personas en función de su orientación sexual o identidad de género. El presidente ha sembrado el terror entre las comunidades inmigrantes, independientemente de su estatus legal en los Estados Unidos, y ha pedido la limpieza étnica del territorio palestino ocupado. El cierre global de la asistencia de USAID ya está teniendo efectos inmediatos en los pacientes en instalaciones financiadas por Estados Unidos y en los disidentes que buscan protección de los regímenes autoritarios. Su administración ha cerrado sitios web gubernamentales, negando al público el acceso a la información, ha hecho declaraciones patentemente falsas y ha lanzado amenazas a quienes ejercen sus derechos de la Primera Enmienda para informar, criticar o protestar contra sus acciones. Ha liberado a quienes intentaron derrocar la transición pacífica del poder el 6 de enero de 2021 y ha despedido a quienes los procesaron.

En resumen, la administración Trump ha llevado a cabo el ataque más amplio a los derechos humanos y la rendición de cuentas por parte de cualquier administración estadounidense en la historia moderna, lo que constituye una traición a los compromisos asumidos por las administraciones republicanas y demócratas anteriores durante los últimos ochenta años. En el caso de USAID y otros programas de asistencia más amplios, y los actos de discriminación, el ataque viola las obligaciones legales nacionales e internacionales existentes. Muchas de las acciones, como la pretensión de poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento, son obviamente inconstitucionales.

Cada uno de nosotros ha actuado como experto independiente en derechos humanos dentro del sistema de las Naciones Unidas. Actuamos ahora y siempre lo hemos hecho de manera independiente, pero respetando el compromiso de los Estados Unidos de participar en la protección de los derechos humanos a escala mundial. Es cierto que ese compromiso no ha sido constante a lo largo del tiempo ni en su aplicación, y cada uno de nosotros ha expresado su opinión en casos en los que considera que los Estados Unidos han incumplido sus obligaciones. Pero históricamente, los Estados Unidos han desempeñado un papel clave en los sistemas internacionales de protección de los derechos humanos y el estado de derecho a escala mundial, desde el comienzo mismo de esos sistemas, en la negociación de la Carta de las Naciones Unidas y la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La administración Trump traiciona esa historia y esos valores de maneras que promueven los intereses de autoritarios y demagogos de todo el mundo y despojarán a los estadounidenses y a otros de sus derechos humanos fundamentales. Su ataque al Estado de derecho no promueve ningún interés nacional estadounidense concebible, que reside en un sistema mundial fundado en principios de derechos humanos, la no utilización de la fuerza, la colaboración para resolver problemas globales y la igualdad soberana de los Estados. Las acciones de la administración traicionan cada uno de esos principios internacionales bien establecidos.

Instamos a la administración Trump a cambiar de rumbo.

Instamos a todos los legisladores, republicanos y demócratas, a que contrarresten la traición de la administración a estos valores y defiendan el compromiso histórico del Congreso con la participación internacional, la protección de los derechos humanos y el apoyo humanitario. Los instamos a que se manifiesten públicamente y tomen medidas dentro de sus cámaras para evitar la demolición del compromiso de Estados Unidos con los derechos humanos y el derecho internacional.

Instamos a los líderes a nivel estatal y local a fortalecer sus propios compromisos con los derechos humanos, para garantizar que sus residentes tengan protección contra los abusos constantes y amenazantes de la administración.

Estamos junto a las víctimas de estas políticas, en nuestro país y en todo el mundo, y junto a todos aquellos en la sociedad civil que resisten el ataque a los derechos humanos y buscan formas de monitorear su cumplimiento.

Firmado a título individual por:

Philip Alston , Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos (2014-2020); Relator Especial de las Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias (2004-2010)

James Anaya , Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (2018 – 2014)

Karima Bennoune , Relatora Especial de la ONU en materia de Derechos Culturales (2015 – 2021)

Dominique Day , miembro del Grupo de trabajo de expertos de las Naciones Unidas sobre los afrodescendientes (2018-2024)

Ariel Dulitzky , miembro del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre

Desapariciones Forzadas o Involuntarias (2010 – 2017)

Claudia Flores , vicepresidenta del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la discriminación contra las mujeres y las niñas (2023 – presente)

David A. Kaye , Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de opinión y de expresión (2014 – 2020)

John H. Knox , Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos y el medio ambiente (2012 – 2018)

Gay J. McDougall ,  vicepresidenta del Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial (2021-2025, 2015-2019, 1997-2001); relatora especial de las Naciones Unidas sobre las minorías (2005-2011)

Juan Méndez , miembro del Mecanismo de expertos independientes de las Naciones

Unidas sobre la aplicación de la ley y el racismo (2021 – 2024); Relator especial de las Naciones Unidas sobre la tortura (2010 – 2016)

Marcos A. Orellana , Relator Especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos (2020 – presente)

Diane Orentlicher , experta independiente de las Naciones Unidas sobre la lucha contra la impunidad (2004-2005)

Balakrishnan Rajagopal , Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a una vivienda adecuada (2020 – presente)

Gabor Rona , presidente del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Mercenarios (2011-2019)

Margaret Satterthwaite , Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la independencia de magistrados y abogados (2022 – presente)

Baskut Tuncak , Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos y los desechos peligrosos (2014-2020)

Artículo por Just Security.

Acerca del autor(es): 16 expertos estadounidenses en derechos humanos, miembros actuales y anteriores de organismos de la ONU.

Los autores son miembros actuales y anteriores de órganos de las Naciones Unidas y firman esta declaración a título personal.




Este no es el Donald Trump que Estados Unidos eligió

Donald Trump

Por Ben Rodhes | The New York Times | Fecha de publicación: 9 de febrero de 2025
El Sr. Rhodes colabora como escritor de artículos de opinión. Se desempeñó como asesor adjunto de seguridad nacional durante la presidencia de Barack Obama.

En 1962, poco después de que el presidente John Kennedy creara USAID, la
agencia federal encargada de administrar la asistencia exterior, dio la bienvenida a
los primeros directores de misión en la Casa Blanca. Señaló la difícil política de
mantener la asistencia exterior, pero la calificó de esencial para el papel de Estados
Unidos como líder del mundo libre. “No habrá desfiles de despedida cuando se
vayan”, dijo sobre sus inminentes despliegues, “ni desfiles cuando regresen”. La
recompensa fue el trabajo en sí y la causa más amplia de la libertad a la que sirvió.

La política exterior de un país es una buena ventana a su psiquis. Los Estados
Unidos que crearon la USAID tenían una visión expansiva de sí mismos en el
mundo: defendían la libertad, apuntalaban las instituciones internacionales,
libraban batallas por los corazones y las mentes de los pueblos de todo el mundo,
un esfuerzo que encajaba con el movimiento por los derechos civiles en el país. Los
Estados Unidos que están canibalizando a la USAID tienen una noción muy diferente de su lugar en el mundo: amenazan con conquistar a las naciones más pequeñas, se retiran de las instituciones internacionales, proponen con indiferencia una limpieza étnica en Gaza, una visión del mundo que complementa las deportaciones masivas y la eliminación de los programas de diversidad en el país. Una nación que se está empequeñeciendo en tamaño y en su propia concepción.

Por supuesto, el presidente Trump se presentó a la reelección prometiendo transformar el lugar de Estados Unidos en el mundo. Después de los agotadores conflictos en Irak y Afganistán, prometió disciplinar a las élites de seguridad nacional que se negaban a aprender de las guerras eternas. Después de décadas de quejas de que nuestros socios comerciales se beneficiaban más que nosotros de la globalización, prometió utilizar herramientas más antiguas del arte de gobernar, como los aranceles, para conseguir mejores acuerdos. Después de que sectores de la fuerza laboral federal se resistieran a su agenda en su primer mandato, trató de llenarla de leales que lo sirvieran a él y a su movimiento. En un mundo caótico lleno de hombres fuertes transaccionales, los estadounidenses tendrían los suyos propios.

Muchos estadounidenses, incluido yo mismo, apoyamos la revisión del anquilosado consenso en materia de seguridad nacional que ha regido nuestras políticas desde el 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, sería un error desestimar la vertiginosa serie de pronunciamientos y medidas ejecutivas de Trump en materia de política exterior como si se tratara simplemente del cumplimiento de sus promesas de campaña. No hizo campaña con el desmantelamiento de la USAID, la conquista de Groenlandia o la ocupación de Gaza. En lugar de mostrar fuerza, su política exterior delata una pérdida de la confianza y el respeto por sí mismos de los estadounidenses, eliminando cualquier pretensión de que Estados Unidos defienda las cosas que ha afirmado apoyar desde que luchó en dos guerras mundiales: la libertad, la autodeterminación y la seguridad colectiva.

En muchos sentidos, Trump es una imagen más familiar de la historia: un hombre fuerte y envejecido que reflexiona sobre la expansión territorial para consolidar su poder y cimentar su legado. En el mejor de los casos, este tipo de política exterior ayudará a dar forma a un orden internacional reformado en oposición a los excesos estadounidenses; en el peor, podría acelerar una tendencia global hacia el desorden y el conflicto entre grandes potencias.

Pensemos en lo que ha visto el resto del mundo en las últimas semanas. Trump es el primer presidente que he vivido en mi vida que asume el cargo prometiendo “expandir nuestro territorio”. Ha insistido en que Estados Unidos recupere el Canal de Panamá y se apodere de Groenlandia, a pesar de las reiteradas objeciones de los gobiernos y los pueblos de esos países. Es posible que esto sea una postura para iniciar negociaciones, aunque para cosas que no son prioritarias para la mayoría de los estadounidenses: reducir las tarifas para los buques estadounidenses que transitan por el Canal de Panamá u obtener más acceso a los recursos y bases militares en Groenlandia. También es posible que Trump hable en serio sobre la expansión territorial.

En cualquier caso, los objetivos de Trump no sugieren fuerza. Sus ataques contra Panamá y Groenlandia o sus amenazas de guerras comerciales con Canadá y México dan la impresión de que un matón de patio de colegio busca a alguien más pequeño para presionarlo. Si bien estas luchas pueden ofrecer victorias políticas inmediatas, el mundo no vive y muere según los ritmos de los ciclos de noticias estadounidenses o la realidad alternativa de Fox News y OANN. Nos mira desde afuera y ve a un presidente que ignora la soberanía estatal, que ha sido la piedra angular de la estabilidad global desde las dos guerras mundiales, y lo hace en un momento en que Vladimir Putin está tratando de subsumir partes de Ucrania, Xi Jinping está comprometido a afirmar el control sobre Taiwán y algunos políticos israelíes están presionando para la anexión de Gaza y Cisjordania, todo bajo el pretexto de la seguridad nacional. Si Estados Unidos se exime de las reglas, ¿por qué las seguirán otras naciones?

Esta es una de las razones por las que la sugerencia de Trump de que Estados Unidos se apodere de Gaza y la convierta en la Riviera de Oriente Medio fue tan chocante. Como muchas cosas que Trump propone, es poco probable que suceda (de nuevo, no es precisamente una demostración de fuerza), pero legitima aún más la idea de que dos millones de palestinos en Gaza deberían abandonar la tierra que no quieren dejar e ignora el hecho de que los estados árabes vecinos como Egipto y Jordania se verían desestabilizados por la complicidad en la limpieza étnica. Además, implícitamente respalda una visión de la política exterior que despoja a las naciones y pueblos menos poderosos de todo derecho a determinar su propio destino. Bezalel Smotrich, el ministro de Finanzas de extrema derecha de Israel, aprovechó esta nueva realidad: “Ahora”, dijo después de las declaraciones de Trump, “trabajaremos para enterrar por completo la peligrosa idea de un estado palestino”.

Si a Trump le preocupara la difícil situación de los habitantes de Gaza, no estaría destruyendo la agencia estadounidense encargada de ayudarlos a reconstruirse. La congelación global de la asistencia extranjera y la suspensión de gran parte de la fuerza laboral de USAID ya hacen que la agencia sea incapaz de apoyar el tenue cese del fuego en Gaza con asistencia humanitaria, por no hablar de las tareas más arduas de limpiar escombros, desactivar bombas sin explotar y proporcionar refugio a cientos de miles de civiles que han perdido sus hogares.

A diferencia de los pronunciamientos de Trump sobre Gaza y Groenlandia, el cierre de la USAID bajo la supervisión de Elon Musk es algo que ya está sucediendo, con consecuencias tangibles no sólo para las personas de todo el mundo que dependen de la agencia, sino también para los estadounidenses que esperan que su gobierno impida la propagación del terrorismo, las enfermedades y la influencia global del Partido Comunista Chino. Despojadas de la financiación de la USAID, luchando bajo el peso de los aranceles, las naciones, incluidos los aliados de Estados Unidos, pueden ahora mirar a China como una fuente más predecible de comercio e inversión. Esta dinámica refleja las formas en que el poder en este país se extiende más allá de nuestras fronteras. Cuando el hombre más rico del mundo puede socavar tan fácilmente nuestro lugar en el escenario global, es, sencillamente, un presagio de decadencia: una señal de una superpotencia corrupta tan frágil que sus fuentes de influencia pueden ser desmanteladas desde dentro.

“La gente que se opone a la ayuda debería darse cuenta de que ésta es una fuente muy poderosa de fortaleza para nosotros”, dijo el presidente Kennedy a los funcionarios de la USAID en 1962. “Como no queremos enviar tropas estadounidenses a muchas zonas donde la libertad puede estar bajo ataque, los enviamos a ustedes”. En aquellos días, Estados Unidos era una superpotencia recién creada, y su creciente estatus se manifestaba en la juventud de su presidente y en su visión de una “nueva frontera”. Esa mentalidad condujo a su propia arrogancia y excesos, pero ofreció a la gente de todo el mundo una mano extendida. Eso era algo de lo que los estadounidenses podían enorgullecerse.

Hoy somos una superpotencia en decadencia que se esfuerza por recuperar el estatus perdido. La mezcla de agravio, nacionalismo y libertarismo que forma la base de la asociación entre Trump y Musk apunta a un futuro en el que los presidentes se liberarán de las barreras que limitan el uso del poder y de la incomodidad de una fuerza laboral federal que puede irritarse por participar en abusos de poder. Y si bien hay algo de absurdo en algunos de los comentarios de Trump, la historia de la primera mitad del siglo XX nos recuerda lo que sucede cuando surge una corriente de nacionalismo, sin restricciones de reglas, instituciones o valores aspiracionales. Las grandes naciones lideradas por hombres fuertes nacionalistas inevitablemente chocan; la gente inevitablemente sufre.

Los que estamos alarmados debemos reconocer que no habrá vuelta atrás, ni una historia alternativa para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande o para restaurar el orden perdido después de la Segunda Guerra Mundial. Tendrán que surgir nuevas ideas para que Estados Unidos pueda interactuar de manera constructiva con la gente de todo el mundo y coexistir pacíficamente con otras naciones. Sin embargo, para alcanzar ese futuro, debemos mirar hacia dentro. No basta con defender la idea de la ayuda extranjera u oponernos a la agresión territorial; también debemos convertirnos en el tipo de nación capaz de ver que nuestros propios intereses están conectados con algo más grande que los caprichos de los dictadores.

Ben Rhodes es colaborador de artículos de opinión y autor, más recientemente, de “Después de la caída: el auge del autoritarismo en el mundo que hemos creado”. Para visitar el artículo, dar clic al siguiente enlace: www.nytimes.com/2025/02/09/opinion/donald-trump-foreign-policy.html