Felices fiestas les desea Rivera, Bolívar y Castañedas

Feliz Navidad

En esta Navidad y el Año Nuevo que comienza, les extendemos nuestros mejores deseos de paz, bienestar y prosperidad.

Agradecemos su confianza y reafirmamos nuestro compromiso de acompañarlos con profesionalismo y excelencia.

¡Felices fiestas!

Les desea: Rivera, Bolívar y Castañedas




La ausencia que pesa y el mensaje que retumba: María Corina Machado gana el Premio Nobel de la Paz

María Corina Machado

En una ceremonia marcada por la emoción y la simbólica fuerza de la ausencia, el discurso de María Corina Machado resonó en Oslo a través de la voz de su hija, Ana Corina Sosa Machado. Mientras la líder opositora venezolana permanecía imposibilitada de asistir, sus palabras —cargadas de denuncia, esperanza y un llamado urgente a la libertad— cruzaron fronteras para situar la realidad de Venezuela en el centro del escenario mundial. Lo que aquí se transcribe no es solo un mensaje leído: es el eco de una lucha que se niega a ser silenciada.

Mensaje de María Corina Machado:

«Sus Majestades, Altezas Reales, distinguidos miembros del Comité Nobel, ciudadanos del mundo, mis queridos venezolanos:

He venido a contarles una historia, la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad. Esa marcha me trae hoy aquí, como una voz entre millones de venezolanos que se han levantado una vez más para reclamar el destino que siempre les ha pertenecido.

Venezuela nació de la audacia, moldeada por una fusión de pueblos y culturas. De España heredamos una lengua, una fe y una cultura que se hermanaron con nuestras raíces ancestrales indígenas y africanas. En 1811 escribimos la primera constitución del mundo hispano, una de las primeras constituciones republicanas de la Tierra. Allí afirmamos una idea radical: que cada ser humano posee una dignidad soberana. Esa constitución consagró la ciudadanía, los derechos individuales, la libertad religiosa y la separación de poderes.

Nuestros antepasados cargaron la libertad sobre sus hombros. Cruzaron un continente entero, desde las orillas del Orinoco hasta las alturas del Potosí, convencidos de que la libertad nunca está completa si no es compartida. Desde el principio creímos en algo tan simple como inmenso: que todos los seres humanos nacen para ser libres. Esa convicción se convirtió en el alma de nuestra nación.

En el siglo XX nuestra tierra floreció. En 1922, durante nueve días, se produjo el Reventón de La Rosa, en Cabimas, Estado Zulia, y de allí manaron el petróleo y grandes posibilidades. En tiempos de paz, convertimos esa riqueza repentina en un motor de conocimiento y de imaginación. Con el ingenio de nuestros científicos erradicamos enfermedades, fundamos universidades de prestigio mundial, museos y salas de conciertos, y enviamos miles de jóvenes venezolanos a estudiar en el exterior, confiando en que sus mentes libres regresarían a transformar el país. Nuestras ciudades se llenaron con el arte cinético de Soto y de Cruz-Diez. Forjamos acero, aluminio e hidroelectricidad, demostrando que Venezuela era capaz de construir todo lo que se atreviera a soñar.

También fuimos refugio. Abrimos los brazos a migrantes y exiliados de todos los rincones del mundo: españoles que huían de la guerra civil, italianos y portugueses escapando de la pobreza y las dictaduras, judíos que dejaban atrás el Holocausto, chilenos, argentinos y uruguayos que huían de los regímenes militares, cubanos que repudiaban el comunismo y familias enteras de Colombia, Líbano y Siria que buscaban la paz. Les dimos hogar, escuela y seguridad, y todos ellos se hicieron venezolanos.

Esta es Venezuela.

Construimos una democracia que se convirtió en la más estable de América Latina, desatando toda la fuerza creadora de la libertad.

Pero incluso la democracia más fuerte se debilita cuando sus ciudadanos olvidan que la libertad no es algo que debamos esperar, sino algo a lo que debemos dar vida. Es una decisión personal, consciente, cuya práctica cotidiana moldea una ética ciudadana que debe renovarse cada día.

La concentración total de la renta petrolera en manos del Estado generó incentivos perversos y le dio al poder gubernamental un control inmenso sobre la sociedad, que terminó traduciéndose en privilegios, clientelismo y corrupción.

Yo tuve la fortuna de crecer junto a un padre que dedicó su vida a construir, a crear y a servir. De él aprendí que amar a Venezuela significa asumir la responsabilidad de su destino; sin embargo, como sociedad no supimos hacerlo a tiempo.

Cuando comprendimos cuán frágiles se habían vuelto nuestras instituciones, ya era tarde. El cabecilla de un golpe militar contra la democracia fue elegido presidente, y muchos pensaron que el carisma podía sustituir el Estado de derecho.

Desde 1999, el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia: violó la Constitución, falsificó nuestra historia, corrompió a las Fuerzas Armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, manipuló las elecciones, persiguió la disidencia y devastó nuestra biodiversidad.

La riqueza petrolera no se usó para liberar, sino para someter. Se repartieron lavadoras y neveras en televisión nacional a familias que vivían sobre pisos de tierra, no como símbolo de progreso, sino como espectáculo. Apartamentos destinados a la vivienda social se entregaban a unos pocos como recompensa condicionada a la obediencia.

Y entonces llegó la ruina: una corrupción obscena, un saqueo histórico. Durante los años del régimen, Venezuela recibió más ingresos petroleros que en todo el siglo anterior. Nos lo arrebataron todo.

El dinero del petróleo se convirtió en un arma para comprar lealtades en el exterior, mientras el Estado se fusionaba con el crimen organizado y con grupos terroristas internacionales.

La economía colapsó más de un 80%, la pobreza superó el 86%, y nueve millones de venezolanos se vieron obligados a huir.

No son solo cifras; son heridas abiertas.

Pero más profundo y corrosivo que la destrucción material fue el método calculado para quebrarnos por dentro. El régimen se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio.

Han sido casi tres décadas de lucha contra una dictadura brutal, y lo hemos intentado todo: diálogos traicionados, protestas multitudinarias reprimidas, elecciones manipuladas. La esperanza se derrumbó, y con ella se fue apagando la fe en que algo pudiera cambiar. La posibilidad de un cambio se volvió una ingenuidad o una locura.

Y, sin embargo, desde lo más hondo de ese abismo, un paso que parecía pequeño, casi burocrático, desató una fuerza que cambió el rumbo de nuestra historia. Decidimos, contra todo pronóstico, realizar una elección primaria, un acto de rebelión improbable. Decidimos confiar en la gente.

Para reencontrarnos, recorrimos el país por carretera y por caminos de tierra, en una Venezuela sin gasolina, con apagones diarios y con las comunicaciones colapsadas.

Sin recursos, sin publicidad y sin medios de comunicación dispuestos a mencionar nuestros nombres, avanzamos armados únicamente de convicción. El boca a boca se convirtió en nuestra red de esperanza y se extendió más rápido que cualquier campaña, porque el deseo de libertad seguía vivo dentro de nosotros.

La migración forzada, que buscaba fracturarnos, terminó uniéndonos en torno a un propósito sagrado: reunir a nuestras familias en nuestra tierra.

Muchos abuelos me confesaron que su mayor miedo era morir sin conocer a sus nietos que vivían en el exterior. Niñas, con voces demasiado tenues para tanto dolor, me pedían que trajera de vuelta a sus madres y hermanos dispersos por el mundo. Nuestro dolor se unió en un solo latido: traer a nuestros hijos de regreso a casa.

Y, como si ese amor compartido abriera caminos, comenzaron a ocurrir pequeños milagros.

En mayo de 2023, durante un acto de campaña en el pueblo de Nirgua, se me acercó una maestra llamada Carmen. Me contó que había visto allí a su jefa de calle, una operadora del régimen que decide, casa por casa, a quién se le da una bolsa de comida y a quién se castiga con el hambre.

Sorprendida, Carmen me preguntó: “¿Qué haces aquí?” Y la mujer le respondió: “Mi único hijo, que se fue a Perú, me pidió que viniera hoy. Me dijo que, si ustedes ganan, él regresará. Dime qué tengo que hacer.” Ese día, el amor venció al miedo.

Dos semanas después llegamos a Delicias, un pequeño caserío tomado por la guerrilla colombiana y por el narcotráfico, donde ni una gallina puede venderse sin permiso de los criminales. Ningún candidato había estado allí desde 1978. Mientras subíamos la montaña, vi banderas de Venezuela ondeando en cada una de aquellas humildes casas. Pregunté, ingenuamente, si era un día de fiesta nacional. Alguien me susurró: “No. Aquí la bandera se mantiene escondida. Sacarla es peligroso. Hoy la gente la alzó para darte las gracias por atreverte a venir. Tú te irás, pero nosotros nos quedamos, marcados.” Ese día, familias enteras confrontaron a los grupos armados que dominaban sus vidas. Y cuando cantamos juntos el himno nacional, la soberanía renació en la forma de un coro frágil y desafiante. Ese día, el coraje venció a la opresión.

Nuestros encuentros se transformaron en reuniones íntimas de miles de personas, donde nos abrazábamos, llorábamos y rezábamos. Comprendimos que nuestra lucha iba mucho más allá de una elección. Era una lucha ética, por la verdad; una lucha existencial, por la vida; y una lucha espiritual, por el bien.

Faltaba menos de un año para la elección presidencial, y nuestro deber era unir a todas las fuerzas democráticas y recuperar la confianza en el voto. Con las primarias lo logramos. Fue un esfuerzo cívico y autogestionado que levantó una red ciudadana en todo el país, como nunca antes en Venezuela.

Así fue como, el 22 de octubre de 2023, contra todo pronóstico, Venezuela despertó.

La diáspora, que ya era un tercio de la nación, reclamó su derecho a votar. El hijo que se fue votó junto a la madre que se quedó, y las filas se extendían por cuadras mientras las papeletas de votación se agotaban. Confiamos en la gente, y la gente volvió a confiar en nosotros.

Lo que comenzó como un mecanismo para legitimar liderazgos se transformó en el renacer de la confianza de un país en sí mismo. Ese día recibí un mandato, una responsabilidad que trascendía cualquier ambición personal. Entendí el profundo peso de la tarea que me había sido confiada.

Pero el régimen, amenazado por esa verdad, me prohibió postularme a la presidencia. Fue un golpe duro, pero los mandatos no pertenecen a las personas, pertenecen al pueblo. Entonces salimos a buscar a quien pudiera tomar mi lugar.

Edmundo González Urrutia, un diplomático sereno y valiente, dio un paso al frente. El régimen creyó que no representaba una amenaza. Subestimaron la determinación de millones de ciudadanos, una sociedad plural, que desde la riqueza de su diversidad se unió en torno a un propósito común. Comunidades, partidos políticos, sindicatos, estudiantes y sociedad civil trabajaron juntos para que se escuchara la voz de la nación.

Faltaban tres meses para el día de la elección, y pocos conocían a nuestro candidato.

Además, no bastaba con obtener los votos; había que defenderlos. Durante más de un año habíamos estado construyendo la infraestructura para hacerlo: 600.000 voluntarios en 30.000 centros de votación, aplicaciones para escanear códigos QR, plataformas digitales y centros de llamadas desde la diáspora. Desplegamos escáneres, antenas de Starlink y computadoras escondidas en camiones de frutas para llegar a los rincones más remotos del país. La tecnología se convirtió en una herramienta para la libertad.

Las sesiones de entrenamiento se hacían en secreto, al amanecer, en salones prestados por las iglesias, en sótanos y en cocinas, con materiales impresos que cruzaban el país de mano en mano, como si se tratara de una operación de contrabando.

Finalmente llegó el día de la elección, el 28 de Julio 2024. Antes del amanecer ya había filas que daban la vuelta a las cuadras, y en el aire se sentía una esperanza temblorosa y contenida. Nuestro sistema de seguimiento en tiempo real mostraba una participación creciente en cada Estado y en cada pueblo. Luego comenzaron a llegar las actas electorales, la prueba sagrada de la voluntad del pueblo: primero por teléfono, luego por mensajes, después en fotografías, más tarde escaneadas y finalmente llevadas a pie, en moto, en mula o incluso en canoa.

Llegaban desde todas partes. La verdad emergía por doquier, mientras miles de ciudadanos arriesgaban su libertad para proteger aquellas actas.

Frente a la irrupción de nuestra victoria abrumadora, el régimen emitió una orden desesperada: los soldados debían expulsar a nuestros testigos de los centros de votación e impedir que recibieran las actas originales a las que tenían derecho por ley. Pero los soldados desobedecieron.

Edmundo González ganó con el 67% de los votos, en cada Estado, ciudad y pueblo. Todas las actas contaban la misma historia. En cuestión de horas logramos digitalizarlas y publicarlas en una página web, para que el mundo entero pudiera verlas.

La dictadura respondió aplicando el terror. 2.500 personas fueron secuestradas, desaparecidas o torturadas. Marcaron sus casas, tomaron a familias enteras como rehenes. Sacerdotes, maestros, enfermeras, estudiantes: todos perseguidos por compartir un acta electoral. Crímenes de lesa humanidad, documentados por las Naciones Unidas; terrorismo de Estado, usado para enterrar la voluntad del pueblo.

A más de 220 adolescentes detenidos tras las elecciones los electrocutaron, golpearon y asfixiaron hasta forzarlos a decir la mentira que el régimen necesitaba difundir: que habían sido pagados por mí para protestar. Mujeres y adolescentes encarceladas siguen hoy sometidas a esclavitud sexual, obligadas a soportar abusos a cambio de una visita familiar, una comida o el simple derecho a bañarse.

Aun así, el pueblo venezolano no se rinde.

Durante estos 16 meses en la clandestinidad hemos construido nuevas redes de presión cívica y de desobediencia disciplinada, preparándonos para una transición ordenada hacia la democracia.

Así llegamos hasta el día de hoy, en el que resuena el clamor de millones de venezolanos que ya sienten cercana su libertad.

Este premio tiene un significado profundo: le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz. Y lo más importante, el principal aprendizaje que los venezolanos podemos compartir con el mundo es la lección forjada a través de este largo y difícil camino: si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad.

La libertad se conquista cada día, en la medida en que estemos dispuestos a luchar por ella. Esa es la razón por la cual la causa de Venezuela trasciende nuestras fronteras. Un pueblo que elige ser libre no solo se libera a sí mismo, sino que contribuye con toda la humanidad.

Solo es posible alcanzar la libertad cuando decidimos no vivir de espaldas a nosotros mismos; cuando afrontamos la verdad, por dura que sea; cuando el amor a lo que realmente importa nos inspira el coraje necesario para perseverar y prevalecer. Solo al alcanzar esa coherencia interior, esa integridad vital, logramos estar a la altura de nuestro destino. Solo entonces llegamos a ser quienes realmente somos y podemos vivir una vida que valga la pena vivir.

En esta larga y dura travesía, los venezolanos hemos ganado certezas del alma, verdades profundas que le han dado un sentido trascendente a nuestras vidas y que nos preparan para construir un gran futuro en paz.

Por eso la paz es, en última instancia, un acto de amor. Y ese amor ya ha puesto en marcha nuestro futuro.

Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente, abrazados al fin por quienes nunca dejaron de luchar por ellos. Veremos a las abuelas sentar a sus nietos en sus piernas para contarles historias, no de héroes lejanos, sino del valor de sus propios padres. Veremos a nuestros estudiantes debatir con pasión, sin miedo, con sus voces al fin libres. Volveremos a abrazarnos, a enamorarnos, a oír nuestras calles llenas de risas y de música.

Todas las alegrías simples que el mundo da por sentadas volverán a ser nuestras.

Mis queridos venezolanos, el mundo ha quedado maravillado por lo que hemos logrado. Y pronto presenciará una de las imágenes más conmovedoras de nuestro tiempo: el regreso de los nuestros a casa.

Yo estaré allí, nuevamente, en el puente Simón Bolívar, en la frontera con Colombia, donde una vez lloré entre los miles que se iban, para recibirlos de vuelta a la vida luminosa que nos espera. Porque, al final, nuestro viaje hacia la libertad siempre ha vivido dentro de nosotros. Estamos regresando a nosotros mismos. Estamos regresando a casa.

Permítanme rendir homenaje a los héroes de este camino. A nuestros presos políticos, a los perseguidos, a sus familias y a todos los que defienden los derechos humanos. A quienes nos protegieron, nos alimentaron y lo arriesgaron todo por cuidarnos. A los periodistas que se negaron a callar. A los artistas que llevaron nuestra voz al mundo. A mi equipo extraordinario, a mis maestros, a mis compañeros activistas políticos y sociales. A los líderes del mundo que nos acompañaron y defendieron nuestra causa. A mis tres hijos, a mí papá adorado, a mi mamá, a mis tres hermanas y a mi valiente y querido esposo, quiénes me han sostenido durante toda mi vida.

Y, sobre todo, a los millones de venezolanos anónimos que arriesgaron sus hogares, sus familias y sus vidas por amor. Ese mismo amor del que nace la paz, el que nos sostuvo cuando todo parecía perdido y que hoy nos une y nos guía hacia la libertad.

A ellos pertenece este honor. A ellos pertenece este día. A ellos pertenece el futuro. Seguimos de la mano de Dios. Gracias.»




La Biblioteca Nacional en una encrucijada

biblioteca

Por: Víctor Leonel Benavides Pinilla

La primera vez que se intentó fundar una Biblioteca en la ciudad de Panamá fue en 1846, pero la magnífica intención de los jóvenes Pedro Casís, Ramón Meléndez y Rufino Urriola no tuvo éxito por falta de soporte económico. Después, en 1868, Manuel José Hurtado logró establecer la Biblioteca Popular con su colección de libros y con la ayuda de Buenaventura Correoso, Presidente del Estado. Estaba situada en el barrio de Santa Ana y su director en 1884 fue Belisario Porras. En 1892 se creó la Biblioteca Colón mediante el Acuerdo N° 22 del 6 de octubre, al celebrarse el cuarto centenario de la llegada de Colón a América. Tanto el presidente Juan Demóstenes Arosemena en 1937, como el presidente Arnulfo Arias en 1941, dictaron leyes para crear una biblioteca en Panamá, pero en ninguna oportunidad se hizo realidad.

El presidente Ricardo Adolfo de la Guardia, mediante el Decreto No. 238 de 31 de enero de 1942 creó la Biblioteca Nacional que abrió sus puertas al público el 11 de julio de 1942 en un local situado entre las calles 5ª y 6ª, contiguo a la Presidencia de la República. En enero de 1961, fue trasladada a una propiedad del Seguro Social, donde funcionó anteriormente el Colegio Ricardo H. Newman. En 1982, durante la presidencia de Aristides Royo, se promulgó la Ley N° 17 de 13 de julio, por la cual se otorgó el nombre de “Ernesto J. Castillero R.” a la Biblioteca Nacional, quien fue su primer director. Desde el 24 de septiembre de 1987, la Biblioteca ocupa el edificio ubicado en el Parque Conmemorativo Omar Torrijos, en la avenida Belisario Porras y en 1996 se constituyó la Fundación Pro Biblioteca Nacional que se encarga de la administración y tiene como propósito desarrollar el plan de modernización y la red de bibliotecas públicas.

En concordancia con la concepción de la UNESCO, las bibliotecas públicas tienen funciones de importancia clave para el enriquecimiento educativo y cultural de la sociedad, facilitando el acceso a la información sin ningún tipo de discriminación. Sobresale en este cometido, la conservación y difusión de la memoria histórica de las comunidades por la producción propia de libros, archivos, expresiones artísticas y demás documentación que se encargan de resguardar y proporcionar de manera abierta.

Las bibliotecas como recintos de intelectualidad y cultura surgieron desde la antigüedad en ciudades que se erigieron como centros de prestigio, en donde se reunieron obras manuscritas que contribuyeron a la transmisión de conocimientos. Uno de estos centros reconocidos fue la biblioteca de Alejandría, creada en el siglo III a.C. Asimismo, se desperdigan a lo largo de la historia occidental las bibliotecas medievales, las de  universidades, hasta llegar a nuestros días, con las bibliotecas que constituyen lugares donde los libros, los eventos culturales y científicos se suceden unos tras otros. Estas instituciones han ido acrecentando su capacidad para conservar obras y ponerlas al servicio de los lectores e investigadores, así, por ejemplo, de los 700,000 volúmenes que albergó en su momento la biblioteca de Alejandría se ha pasado a los 173 millones de documentos incluyendo libros, mapas, grabaciones y documentos de todo tipo que se encuentran en la Biblioteca del Congreso en Whashington, así como los millones de documentos que poseen otras bibliotecas de primer orden.

Pero esta evolución no solamente se refleja en el número de documentos que se acumulan en las bibliotecas actuales, sino además, en la función de apertura, acceso, uso y manejo de la información, capacidad tecnológica para disponer de interacciones, intercambios locales y a distancia, lo que ha transformado notablemente su función.

La Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.”, anunció el pasado 15 de octubre que dejaría de atender al público los días sábados debido a problemas con el presupuesto que la sostiene. Por otra parte, según la información proporcionada por la Directora Técnica de la institución, Guadalupe G. de Rivera, el presupuesto solicitado para su funcionamiento en el año 2025 fue de un millón ochocientos mil balboas, asignación que todavía está en espera.

El cuadro de personal de la Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.” está conformado actualmente por 48 funcionarios, la mayoría con una preparación idónea en bibliotecología, entre quienes figuran cuatro con maestría en Patrimonio Documental y en recursos humanos, dos poseen postgrados, tres especialistas en archivología,  uno con licenciatura en producción y técnicos en encuadernación, audiovisuales y conservación. Varios de los miembros de este personal han representado a la Biblioteca Nacional en eventos internacionales de capacitación así como en reuniones con temas de interés para la mejora y las relaciones de la institución.

Entre el personal administrativo y científico de la Biblioteca Nacional figuran una bióloga,  dos licenciados en contabilidad, uno en recursos humanos, uno en relaciones públicas, dos arquitectos, dos técnicos, tres tecnólogos y cinco en el área de mantenimiento.

La Biblioteca Nacional ha ido incrementando el número de volúmenes que tiene a disposición de los usuarios, en las diferentes secciones en que se divide. De manera destacada, hay que mencionar que en la sección de Fondo Antiguo, la obra panameña más antigua consta de 3,124 títulos; la Sala Panameña tiene 49,097 títulos; la Hemeroteca posee 625 títulos y, es de notar, que se conservan diarios desde 1822 y existen 500 mil imágenes de periódicos panameños digitalizados que abarcan desde 1838 hasta 1980. Además, en la Hemeroteca se encuentran suplementos, revistas, memorias, anales, gacetas, boletines, que alcanzan los 2,911 títulos publicados y a esto se añade una colección electrónica conformada por 3,203 títulos de libros y publicaciones seriadas.

Esta riqueza documental que atesora la Biblioteca Nacional es motivo para constantes y múltiples visitas y consultas de investigadores nacionales e internacionales, intelectuales, estudiantes y ciudadanos que se interesan por conocer la historia de nuestra nación. Este interés también se extiende a consultas vía virtual por la disponibilidad que tiene la Biblioteca Nacional a través de su página web.

Para muestra de este servicio que ofrece la Biblioteca Nacional, aportamos algunas cifras que se dieron durante el mes de agosto pasado, con 1,196 estudiantes de todos los niveles, 223 docentes, 687 investigadores, 336 visitas a la sala infantil y 1,093 de público en general. Asimismo, el tipo de documentos más consultados fueron los periódicos con 8,965 usuarios, los libros panameños con 409 y libros extranjeros 260. Respecto a las visitas a la página web de la Biblioteca Nacional hubo 12,652 accesos, 8,296 consultas a la Hemeroteca digital y 672 a la base de datos de I.S.B.N.

Por otro lado, la Biblioteca Nacional organiza exposiciones de diverso género en sus salas como la que se está llevando a cabo por el artista Julio Zachrisson hasta el 14 de noviembre; se celebró el Festival de Cine, Arte y Coleccionismo que finalizó el 27 de octubre; se han dado exposiciones bibliográficas históricas, como la de José Celestino Mutis; con frecuencia se realizan conferencias, presentaciones de libros y otras actividades.

La Biblioteca Nacional desarrolla, además de las actividades en el edificio central, otras que tienen lugar en zonas rurales, barrios periféricos y comunidades que no tienen facilidad de acceso a una biblioteca pública. Entre tales actividades, se destacan las que se ofrecen a niños y jóvenes utilizando el Bibliobús o biblioteca móvil, que lleva cajas viajeras con libros para desarrollar talleres que motivan a la lectura, círculos de lectura, libros de cuentos, revistas y vídeos para promover hábitos de estudio e investigación.

Durante sus 83 años de funcionamiento, la Biblioteca Nacional ha recibido ilustres visitas como la ocurrida en el año 2001 en el marco de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado  y de Gobierno, cuando se inauguró la Exposición del Libro Infantil y Juvenil de Iberoamérica, en cuyo acto estuvo presente S.M. la Reina Sofía de España (Hoy Reina Emérita). También llegaron a nuestra Biblioteca, los artistas Gloria Estefan y Estefan Gómez; políticos como la visita de los expresidentes Alberto Lleras Camargo de Colombia, Juan José Arévalo de Guatemala, Andrés Manuel López Obrador de México; entre los exgobernantes de Panamá, Jorge Illueca, Aristides Royo, Eric Arturo del Valle, Ernesto Pérez Balladares y Mireya Moscoso. En el año 2001 se realizó el Encuentro de Escritores de Literatura Infantil y Juvenil que reunió a representantes panameños y extranjeros y

La Biblioteca Nacional capta la información y el conocimiento que se está generando continuamente en la sociedad panameña y mundial, y por eso, es una institución que incluye entre sus prioridades, la innovación y propuestas que magnifiquen su misión y visión. Entre los proyectos que se desprenden de su propia naturaleza están el de continuar con la digitalización de los periódicos panameños más antiguos, así como mejorar la Hemeroteca digital panameña y rehacer la Biblioteca Digital; alterno a estos proyectos, surge el de adquirir mobiliario especializado para ahorrar espacio, adquirir los sistemas de almacenamiento más adecuados y el equipo tecnológico que responda a las exigencias actuales. Además, la Biblioteca Nacional es sede de la Agencia Panameña del ISBN y del Centro Nacional del ISSN, códigos internacionales con los cuales se conoce la producción editorial panameña.

La labor de digitalización, preservación, conservación y acceso con los diversos formatos que existen para todo el patrimonio cultural requiere de un presupuesto más acorde. Los materiales para la conservación, cajas libres de ácido, productos especiales para encuadernación hay que conseguirlos con frecuencia fuera del mercado nacional, y eso implica más costos. Además, las innovaciones que podría ofrecer para un servicio de más calidad a estudiantes de todos los niveles, investigadores, lectores y demás público, son proyecciones a la comunidad que dependen de los recursos que se le asignan, que por el momento son exiguos.

La Biblioteca Nacional de Panamá es miembro de la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA), organismo sin fines de lucro, cuya misión es fortalecer a las Bibliotecas Nacionales de los países iberoamericanos como instituciones clave para la preservación, enriquecimiento y acceso al patrimonio documental de la región. La participación en espacios como los que promueve este organismo, significa para nuestra Biblioteca Nacional entrar en la perspectiva de los objetivos que se plantean internacionalmente, como fomentar la adopción de normas técnicas compatibles para facilitar el control bibliográfico regional, el intercambio de información y la automatización de los sistemas bibliotecarios. Así también se quiere promover la integración de bibliotecas nacionales con otras bibliotecas, redes y sistemas de información para fortalecer la cooperación institucional a nivel nacional e internacional. Es evidente que para mantener un nivel de participación con estos estándares y perspectivas se necesita una asignación de recursos acorde con tales propósitos.

Este marco resumido de información sobre la función de la Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.” que consiste en preservar y difundir el patrimonio cultural de nuestra nación, con la enorme tarea de conservar la memoria histórica de nuestro país, nos muestra el papel fundamental que ella tiene para comprender nuestra historia y, de ahí, para descubrir los mejores proyectos en la construcción de nuestro futuro. El cumplimiento de su propósito como institución dinámica que se mueve y trabaja para hilvanar y conectar todo lo que sucede en las entrañas de nuestro país procurando fortalecer cada vez más nuestra identidad y exhibirla ante el mundo entero, justifica plenamente la inversión que necesita cada año y que no debería objetarse ni disminuirse. Exhortamos a nuestras autoridades para que, con decisión y buena voluntad, se le facilite a nuestra Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.” los suficientes recursos económicos para superar la encrucijada que vive y así cumpla a cabalidad con su solemne misión.

El desarrollo de nuestra Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R”, necesita la participación y compromiso de gobernantes, empresarios y de todos los panameños que valoramos esa misión de conservar la memoria histórica de nuestra nación.




Acuerdo climático global sellado en la COP30 pese a profundas divisiones

climatico

La COP30, celebrada en Belém, Brasil, culminó con la aprobación del acuerdo denominado “Global Mutirão”, orientado a acelerar la implementación del Acuerdo de París y fortalecer la cooperación internacional en materia climática. Aunque el pacto representa un avance diplomático significativo, dejó en evidencia profundas divisiones entre los países participantes, especialmente en torno al futuro de los combustibles fósiles.

Uno de los ejes centrales de las negociaciones fue la propuesta de incluir una hoja de ruta para la eliminación progresiva del petróleo, el gas y el carbón. Más de 80 países —entre ellos varios europeos como Alemania, Países Bajos y el Reino Unido; latinoamericanos como Colombia; y africanos como Kenia— respaldaron esta iniciativa. Sin embargo, la fuerte oposición de productores energéticos como Arabia Saudita y Rusia impidió que el texto final incluyera compromisos vinculantes sobre la transición energética, lo que generó amplio descontento entre distintos bloques.

Ante la falta de avances en materia de combustibles fósiles, el acuerdo se enfocó en compromisos financieros. El “Global Mutirão” contempla triplicar la financiación para adaptación al cambio climático hacia 2035 y reafirma la meta de movilizar 1,3 billones de dólares anuales en financiamiento climático. Asimismo, incorpora iniciativas voluntarias, como el Global Implementation Accelerator, destinado a potenciar la ejecución de los planes nacionales de acción climática, y la Misión de Belém hacia 1,5 °C, enfocada en reforzar los esfuerzos globales de mitigación y adaptación.

El pacto también introduce, por primera vez en una COP, un reconocimiento explícito al problema de la desinformación climática, comprometiéndose a promover la integridad informativa y combatir narrativas que contradigan la evidencia científica. Además, se acordaron diálogos adicionales sobre comercio climático, justicia social y derechos humanos, destacando la necesidad de asegurar una transición justa.

En el ámbito internacional, varios países manifestaron su inconformidad con el resultado final. La Unión Europea, Colombia, Suiza y Panamá cuestionaron la ausencia de una referencia directa a los combustibles fósiles. En particular, la delegación panameña, encabezada por Jorge Carlos Monterrey Gómez, calificó el texto como “catastrófico” al no abordar los combustibles fósiles ni la deforestación, señalados como motores fundamentales de la crisis climática. Panamá también expresó preocupación por la falta de rigor científico en los indicadores de adaptación propuestos, así como por la falta de transparencia en el proceso de negociación, advirtiendo que la exclusión de la ciencia favorece a las industrias fósiles.

Colombia incluso intentó objetar formalmente el acuerdo, evidenciando las tensiones diplomáticas internas del proceso. A pesar de ello, Brasil anunció que, durante su presidencia, impulsará reuniones de alto nivel, incluyendo una conferencia en abril en Colombia centrada en la eliminación de combustibles fósiles, además de trabajar en una hoja de ruta para combatir la deforestación.

Las reacciones de la sociedad civil también fueron críticas. Organizaciones como Oxfam y Greenpeace consideraron insuficientes los compromisos alcanzados y señalaron que el acuerdo no responde a la urgencia climática actual. Otros actores, como el World Resources Institute, reconocieron avances en financiamiento y cooperación, pero lamentaron la ausencia de una dirección clara en materia energética.

En conclusión, la COP30 representa un avance diplomático relevante, especialmente en términos de financiamiento y coordinación internacional, pero deja pendiente la definición de compromisos concretos y vinculantes para la eliminación de combustibles fósiles. El acuerdo refleja tanto la voluntad de mantener el multilateralismo como las profundas tensiones que aún frenan la acción climática global.




La ONU ante el eclipse del multilateralismo: entre la irrelevancia y la reinvención

ONU

Ocho décadas después de su nacimiento, la Organización de las Naciones Unidas atraviesa una crisis que parece sacada de un giro dramático de la historia: el mundo que la vio surgir ya no existe, y el que tiene enfrente se le escapa entre las manos. El multilateralismo, esa idea poderosa que prometía que las naciones podían resolver juntas sus diferencias, hoy luce agotado. Nuevos nacionalismos, viejas potencias que se repliegan y un orden internacional cada vez más fragmentado han dejado a la ONU luchando por no convertirse en un símbolo vacío.

El primer síntoma de este desgaste está en el corazón de su arquitectura: el Consejo de Seguridad. En vez de actuar como árbitro global, se ha transformado en un campo de bloqueo donde las potencias con derecho a veto —Estados Unidos, Rusia y China— paralizan cualquier decisión incómoda. Conflictos como Siria, la guerra en Ucrania o la crisis humanitaria en Gaza han mostrado que, cuando los intereses de los grandes chocan, la ONU queda de espectadora. El resultado es un organismo que parece hablar mucho, pero hacer poco.

A ello se suma una crisis menos visible pero igual de determinante: la financiera. Estados Unidos, su principal contribuyente histórico, ha reducido significativamente su aporte desde 2017. Al mismo tiempo, la mayor parte del financiamiento proviene ahora de fondos condicionados, orientados a intereses específicos de donantes. Las agencias de la ONU funcionan, sí, pero cada vez con menos margen para actuar por encima de presiones políticas.

Y como si fuera poco, el sistema está atrapado en una especie de inflación normativa: resoluciones, cumbres, agendas y compromisos que no logran materializarse en acciones reales. El ejemplo más contundente es la Agenda 2030. Con menos del 20 % de sus metas avanzando al ritmo necesario, la narrativa del desarrollo sostenible enfrenta una crisis de credibilidad.

En medio de todo este panorama, el papel de Estados Unidos ha sido decisivo. El giro que dio Washington durante el primer mandato de Donald Trump marcó un antes y un después: se abandonaron acuerdos globales, se cuestionaron instituciones multilaterales y se adoptó una retórica frontal contra el “globalismo”. Esa visión, lejos de ser un episodio aislado, se expandió a otros gobiernos alrededor del mundo. Con el retorno del trumpismo en 2025 —ya sea en su figura original o en un proyecto político afín—, el mensaje es claro: las grandes potencias ya no ven al multilateralismo como una prioridad. Y cuando el principal arquitecto del sistema decide distanciarse, la estructura completa tiembla.

Así, el mundo se ha ido organizando por fuera de la ONU, en espacios más flexibles y políticamente menos exigentes: el G20, los BRICS+, la OCS, alianzas tecnológicas, pactos bilaterales y acuerdos ad hoc. Las reglas se negocian fuera del edificio de Nueva York. La ONU sigue funcionando, sí, pero en otro registro: ayuda humanitaria, misiones de paz, gestión de crisis sanitarias. Su influencia política, sin embargo, se reduce.

A esto se añade un desafío mayúsculo: los problemas del siglo XXI no se parecen a los de 1945. Inteligencia artificial, ciberseguridad, militarización del espacio, bioseguridad, cambio climático extremo. La maquinaria de la ONU, pensada para guerras entre Estados, se enfrenta a problemas híbridos, globales y tecnológicos que requieren una agilidad que hoy no posee.

Frente a este panorama, el documento explora tres futuros posibles. El primero es sombrío: una ONU irrelevante, reducida a ejecutar proyectos humanitarios mientras la política global ocurre en otros escenarios. El segundo es más esperanzador: un multilateralismo renovado desde las potencias intermedias —India, Brasil, México, Sudáfrica, la Unión Europea— que podrían liderar reformas graduales y equilibrar el tablero. El tercero es el más audaz: una ONU reinventada, mucho más flexible, en red, abierta a actores no estatales y con estructuras adaptadas a los desafíos tecnológicos y climáticos de hoy.

En el fondo, la pregunta que atraviesa todo el análisis es contundente: ¿puede sobrevivir el multilateralismo sin la voluntad política de quienes tienen el poder? La respuesta no está clara. La ONU aún es el único foro donde todas las naciones pueden, al menos en teoría, hablar bajo las mismas reglas. Pero su futuro dependerá de si los Estados deciden priorizar el interés compartido o continuar apostando por la competencia y el unilateralismo. Entre la irrelevancia y la reinvención, la ONU se encuentra en un cruce histórico que definirá no solo su destino, sino también el de la gobernanza global en el siglo XXI.

MARQUEZ Y DE LA RUBIA, Francisco. La ONU ante el eclipse del multilateralismo: entre la irrelevancia y la reinvención. Documento de Análisis IEEE 71/2025. https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2990223/la_onu_ante_el_eclipse_del_multilateralismo_2025_dieeea71.pdf (consultado 14/11/2025)




Estados Unidos y la Argentina alcanzaron un acuerdo de comercio e inversiones

USA Argentina

El comunicado de la Casa Blanca se publicó mientras estaban reunidos en Washington el canciller Pablo Quirno y el secretario de Estado, Marco Rubio; ambos países “abrirán sus mercados recíprocamente para productos claves”

Elaborado por: Guillermo Idiart | 13 de noviembre de 2025 18:44 | La Nación

WASHINGTON.- Luego de varios meses de negociaciones por las que el Gobierno hizo una gran apuesta en su alianza con Estados Unidos, la Casa Blanca anunció esta tarde un acuerdo comercial y de inversiones con la Argentina para promover un “crecimiento de largo plazo que expanda las oportunidades para ambas naciones” y en el cual ambos países “abrirán sus mercados recíprocamente para productos claves”.

“El presidente Donald Trump y el presidente Javier Milei reafirman la alianza estratégica entre Estados Unidos y la Argentina, basada en valores democráticos compartidos y una visión común de libre empresa, iniciativa privada y mercados abiertos”, señaló el gobierno norteamericano en un comunicado, en el que dio detalles del extenso acuerdo marco.

El pacto abarca aspectos como aranceles, eliminación de barreras no arancelarias, propiedad intelectual, minerales críticos, acceso a los mercados agrícolas y regulaciones para bienes tecnológicos, entre varios puntos, aunque en muchos casos sin especificaciones.

El acuerdo forma parte de una gran apuesta de Trump por Milei, a quien considera un aliado estratégico trascendental de Washington en América Latina, después de que Estados Unidos le brindara a la Argentina un auxilio financiero de 20.000 millones de dólares, entre otras medidas de apoyo para apuntalar al gobierno antes de las elecciones legislativas del 26 de octubre.

El anuncio, por el que había fuertes expectativas en el Gobierno luego de meses de negociaciones, también supone una victoria política para Milei, quien se posicionó como uno de los líderes más cercanos de Trump en el ámbito internacional.

El Presidente celebró el acuerdo con Estados Unidos. “Estamos fuertemente comprometidos en hacer grande a la Argentina nuevamente”, dijo.

La ayuda financiera de Estados Unidos a la Argentina generó un frente interno para Trump en los últimos meses, con fuertes críticas de los legisladores demócratas y distintos sectores productivos, como los ganaderos norteamericanos.

El extenso acuerdo marco señala que la Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados para las exportaciones estadounidenses, incluyendo ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnología de la información y dispositivos médicos.

“En busca de una asociación económica más sólida y equilibrada, Estados Unidos y la Argentina han acordado un acuerdo marco para profundizar la cooperación bilateral en materia de comercio e inversión. Este marco para un Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos busca impulsar el crecimiento a largo plazo, ampliar las oportunidades y crear un entorno transparente y basado en normas para el comercio y la innovación“, agrega el comunicado, publicado en el mismo día en que la Casa Blanca anunció otros acuerdos comerciales, con Guatemala, Ecuador y El Salvador.

El anuncio se produjo una vez iniciada la reunión entre el canciller Pablo Quirno y el secretario de Estado, Marco Rubio, que en español le dio la bienvenida al flamante jefe de la diplomacia del Gobierno.

“Es un honor anunciar que la Argentina y Estados Unidos han logrado hoy un Acuerdo Marco de Comercio Recíproco e Inversión. El acuerdo crea las condiciones para aumentar las inversiones de Estados Unidos en la Argentina e incluye reducción de tarifas para industrias claves aumentando el comercio bilateral entre ambos países”, escribió Quirno en su cuenta de X, en un mensaje en el que agradeció a Milei, al trabajo de las distintas áreas del Gobierno y al representante comercial norteamericano, Jamieson Greer.

Aranceles mutuos

El acuerdo involucra, en su primer punto, los aranceles mutuos“Los países abrirán sus mercados recíprocamente para productos claves”, señala, para indicar que la Argentina otorgará “acceso preferencial a los mercados de exportación de bienes de ciudadanos estadounidenses, incluidos ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnologías de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agrícolas”.

Estados Unidos, por su parte, se compromete a eliminar los aranceles recíprocos sobre “ciertos recursos naturales no disponibles y artículos no patentados para uso en aplicaciones farmacéuticas”. Luego señala que “podrá considerar” otras mejoras en los términos de intercambio para la Argentina.

A partir de ese punto, la lista de aperturas y concesiones entre los socios sólo involucra a nuestro país. Por caso, se señala que la Argentina “ha desmantelado numerosas barreras no arancelarias que restringían el acceso a su mercado, incluyendo las licencias de importación”, o que “también eliminará gradualmente el impuesto estadístico para los ciudadanos estadounidenses”.

La Argentina permitirá el ingreso de productos estadounidenses que cumplan con las normas estadounidenses o internacionales aplicables (…) sin requisitos adicionales de evaluación de la conformidad”, continúa el comunicado.

Además de vehículos, alimentos y medicamentos, el país abre su mercado al ganado bovino vivo estadounidense, productos avícolas y quesos. “La Argentina simplificará los procesos de registro de productos para los ciudadanos estadounidenses y no aplicará el registro de instalaciones a las importaciones de carne vacuna, productos cárnicos, despojos de res y productos porcinos estadounidenses, así como a los productos lácteos”, especifica el comunicado.

Estas medidas para facilitar el comercio de ganado se producen luego de que Trump señalara un plan para cuadriplicar la cuota de importación de carne argentina (a 80.000 toneladas), para bajar los precios en el mercado local y aliviar la situación de los consumidores estadounidenses.

La Argentina y Estados Unidos también se comprometieron a cooperar para facilitar la “inversión y el comercio de minerales críticos”, recursos que el gobierno de Trump ha buscado también en otros países, en el marco de su disputa geopolítica con China.

“Ambos países también acordaron trabajar para estabilizar el comercio mundial de soja”, añadió el comunicado.

En otro de los apartados, el acuerdo señala que “la Argentina aceptará la importación de vehículos fabricados en Estados Unidos que cumplan con las Normas Federales de Seguridad de Vehículos Motorizados y las normas de emisiones estadounidenses, así como los certificados de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y las autorizaciones previas de comercialización de dispositivos médicos y productos farmacéuticos”, agrega.

El encuentro Quirno-Rubio

La reunión de cerca de una hora entre Quirno y Rubio, otra muestra del fortalecimiento de la relación bilateral, se produjo en la sede del Departamento de Estado, en Washington. El saludo protocolar entre ambos funcionarios, con sonrisas y apretón de manos, se produjo a las 15.41 (hora local, las 17.41 en la Argentina), 11 minutos después de lo pautado por las autoridades.

“Bienvenido”, le dijo Rubio, a lo que Quirno agradeció. Fue una breve aparición para los fotógrafos en el Colin Powell Treaty Room, un pequeño salón oval dedicado al ex jefe de la diplomacia norteamericana en el gobierno de George W. Bush, en el séptimo piso del edificio. Luego comenzó el encuentro entre ambos.

La reunión entre Rubio y Quirno es otra muestra de la fortaleza del vínculo del gobierno de Javier Milei con la Casa Blanca, su principal aliado internacional. Tras el encuentro con el secretario de Estado norteamericano, el canciller argentino emprenderá el regreso a Buenos Aires.

El Colin Powell Treaty Room, con columnas blancas con bases doradas, está decorado con platos, jarrones con el águila calva -símbolo nacional de Estados Unidos- y libros. Allí, junto a dos banderas de cada país, Rubio y Quirno posaron para las fotos.

Previo a la reunión con Rubio, el canciller llegó minutos antes del mediodía local a la sede de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (USCC, por sus siglas en inglés), que representa a empresas y asociaciones profesionales norteamericanas.

Allí, durante una hora y media, mantuvo un encuentro “excelente” con inversores en la Argentina, según supo LA NACION. La USCC no dio detalles de la lista de empresas representadas.

Quirno arribó al edificio del USCC, ubicado frente a la plaza Lafayette, a metros de la Casa Blanca, acompañado por el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, y el jefe de misión adjunto de la embajada, Juan Cortelletti. Los tres participaron del encuentro. Dejaron la sede a las 13.45 (hora local).

El miércoles, Quirno, junto con el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne; el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Luis Kreckler, y Oxenford, había participado de diversas reuniones en su primer día en Washington, en su estreno como canciller en esta capital.

Antes de su encuentro con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, en busca de sellar los últimos detalles del acuerdo comercial, Quirno y su comitiva participaron de una mesa redonda con líderes del sector privado norteamericano en el Meridian International Center, un centro no partidista para la diplomacia.

“Largo y fructífero primer día en Washington. Junto a Oxenford y equipo participamos de una excelente reunión junto a empresas del sector energético, informático, farmacéutico y minero con el objetivo de generar nuevas oportunidades de cooperación e inversión”, señaló Quirno en un posteo su cuenta de X, en el que le agradeció a los anfitriones del encuentro, Alex Mistri y Puru Trivedi.

Tanto el canciller y como el embajador fueron oradores en ese encuentro (caratulado como “La Argentina y Estados Unidos, una nueva era de colaboración económica”), que congregó a representantes de más de 20 empresas de varios sectores.

Según supo LA NACION, los asistentes les hicieron consultas sobre el proceso de apertura económica y estabilización de la Argentina, y del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Las oportunidades de inversiones en minería, energía y tecnología fueron las que acapararon los principales focos.

En su exposición, Quirno destacó cómo la Argentina ha mejorado la credibilidad en este último lapso y destacó que el país quiere convertirse en un “jugador global”. También señaló que gracias al triunfo en los comicios legislativos el Gobierno tiene una ventana de 18 a 20 meses antes de que empiece el próximo ciclo electoral y que eso es una oportunidad para moverse rápidamente hacia la consolidación de las reformas.

Más tarde, el canciller y su equipo mantuvieron una cena en la sede de la embajada argentina con miembros del Council of the Americas -entre ellos su presidenta, Susan Segal, y su vicepresidente, Kevin Sullivan– y empresarios.

En el viaje a Washington también acompañaron al canciller la subsecretaria de Comercio Exterior de Economía, Carolina Cuenca, y el subsecretario de Mercados agroalimentarios e Inserción Internacional, Agustín Tejada Rodríguez.

El secretario de Desregulación del ministerio que lidera Federico SturzeneggerAlejandro Cacace, también integró la comitiva, involucrado principalmente en el diseño de las respuestas a los planteos de Estados Unidos en materia de barreras no arancelarias, como los temas de propiedad intelectual y calidad regulatoria, señalaron desde la cartera.

Sintonía fina

El encuentro entre Quirno y Rubio en Washington reflejó la sintonía fina entre ambas administraciones. Estados Unidos, que le ha otorgado a la Casa Rosada un auxilio financiero en la previa de las elecciones legislativas del 26 de octubre clave para aplacar las turbulencias de los mercados, considera a la Argentina un aliado estratégico en América Latina.

El anuncio del acuerdo comercial entre ambos países se había demorado por un tema de timing político, luego de los ruidos internos en Estados Unidos que generó el auxilio financiero del Departamento del Tesoro a la Argentina y el plan de Trump para cuadriplicar la cuota de importación de carne argentina.

Idiart, Guillermo. Estados Unidos y la Argentina alcanzaron un acuerdo de comercio e inversiones. Artículo de La Nación. https://www.lanacion.com.ar/politica/tras-su-reunion-con-el-representante-comercial-de-trump-pablo-quirno-es-recibido-por-el-secretario-nid13112025/?utm_source=appln (consultado 13/11/2025)




Trump, Colombia y Venezuela: ¿el retorno de la Doctrina Monroe?

Doctrina Monroe

La reciente escalada militar en el norte de Sudamérica marca un punto de inflexión en la política exterior de Estados Unidos bajo el segundo mandato de Donald Trump. Las tensiones entre Washington, Caracas y Bogotá reflejan una estrategia más amplia de reconfiguración del poder en el hemisferio occidental, en la que resurgen ecos de la vieja Doctrina Monroe: América para los americanos… o, más bien, para los norteamericanos.

De la contención a la ofensiva

En 2025, Estados Unidos pasó de una política sancionatoria contra Venezuela a una fase activa de confrontación marítima. Bajo el discurso de la lucha contra el narcotráfico, Trump ha desplegado buques de guerra, autorizado operaciones encubiertas de la CIA y ejecutado ataques contra embarcaciones sospechosas en aguas del Caribe y el Pacífico. Estas acciones, que han dejado decenas de muertos, marcan la expansión del teatro de operaciones hacia la costa colombiana y difuminan los límites entre la interdicción y la intervención directa.

Washington ha declarado organizaciones terroristas a varios carteles latinoamericanos —incluido el venezolano “Cartel de los Soles”, supuestamente dirigido por Nicolás Maduro—, lo que le otorga base legal para actuar sin aprobación del Congreso. Al mismo tiempo, el Comando Sur y el Pentágono coordinan los despliegues con el argumento de proteger la seguridad hemisférica.

Venezuela: resistencia y alianzas

El gobierno de Maduro ha respondido denunciando las acciones ante la ONU, reforzando su presencia militar costera y cerrando acuerdos logísticos con aliados extrarregionales como Rusia, China e Irán. La narrativa chavista presenta el conflicto como un nuevo episodio de resistencia frente al imperialismo estadounidense. A ello se suman apoyos simbólicos —como la llegada de técnicos iraníes y asesores rusos— que elevan el perfil geopolítico del país en la región.

Colombia: el aliado en tensión

Colombia, tradicional socio estratégico de Washington, atraviesa una relación cada vez más tensa. La administración Trump ha acusado al presidente Gustavo Petro de “blandura” frente al narcotráfico y de permitir el fortalecimiento de grupos armados. En octubre, el Departamento de Estado incluso retiró la certificación de cooperación antinarcóticos y sancionó a funcionarios colombianos. Aunque Bogotá insiste en su soberanía, Estados Unidos ha insinuado que podría revisar los programas de asistencia militar.

Petro, por su parte, ha condenado los ataques estadounidenses en el Pacífico —algunos con víctimas colombianas— y ha reclamado respeto a la jurisdicción nacional. Así, Colombia queda atrapada entre su histórica cooperación con Estados Unidos y su intento de mantener autonomía frente a la presión militar y diplomática.

Un conflicto regionalizado

Los hechos recientes —ataques marítimos, despliegue de portaaviones, operaciones encubiertas, sanciones y retórica antinarcóticos— componen una campaña regional de presión, no solo contra Venezuela sino también como advertencia a Colombia. Para la autora, este escenario constituye una reedición moderna de la Doctrina Monroe, en la que Estados Unidos reafirma su dominio hemisférico frente a potencias competidoras y gobiernos disidentes.

El discurso de Trump combina guerra híbrida y disuasión simbólica: operaciones limitadas, sanciones económicas, guerra de información y aislamiento diplomático, todo sin llegar —al menos por ahora— a una invasión abierta. Sin embargo, la militarización progresiva del Caribe y del Pacífico genera una tensión estructural que puede escalar en cualquier momento.

El dilema de la soberanía y la legalidad

Las operaciones navales sin autorización de la ONU han sido criticadas por juristas y organismos multilaterales, al considerar que vulneran el principio de soberanía. Washington, en cambio, se ampara en la doctrina de la “autodefensa extendida” para justificar sus acciones. Este argumento amplía su margen de maniobra, pero también erosiona el derecho internacional y la credibilidad del sistema interamericano.

Repercusiones hemisféricas

La confrontación no se limita al terreno militar: tiene derivaciones diplomáticas y económicas. La suspensión venezolana de acuerdos energéticos con Trinidad y Tobago o la división entre gobiernos latinoamericanos ante la escalada militar evidencian la fragilidad del orden regional. Mientras Lula da Silva y otros líderes piden mediación y diálogo, la OEA y la CELAC muestran incapacidad para contener la crisis.

Una nueva geopolítica del hemisferio

El análisis concluye que esta crisis simboliza un retorno de la geopolítica clásica, adaptada al siglo XXI. La competencia entre potencias globales —EE. UU., Rusia, China e Irán— se libra ahora en los márgenes del continente. El Caribe y el Pacífico sur se convierten en escenarios de guerra híbrida, vigilancia y disuasión.

Aunque una guerra abierta parece improbable, el riesgo de una securitización permanente de América Latina —donde la militarización sustituye al diálogo— es real. Para el Instituto Español de Estudios Estratégicos, lo que está en juego no es solo la política de tres países, sino la vigencia del sistema interamericano y la soberanía regional.

Epílogo: la paradoja Monroe

Dos siglos después de su formulación, la Doctrina Monroe reaparece bajo nuevas formas. Estados Unidos invoca la seguridad hemisférica para justificar su intervención, mientras América Latina insiste en la autodeterminación. En este pulso entre fuerza y soberanía, el norte de Sudamérica se convierte nuevamente en el epicentro de la lucha por el poder en el continente.

REYES RAMÍREZ, Rocío de los. Trump, Colombia y Venezuela: ¿el retorno de la doctrina Monroe? Documento de Análisis IEEE 69/2025. https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2990223/trump_colombia_y_venezuela_2025_dieeea69.pdf (consultado 12/11/2025)




El ascenso de Zohran Mamdani y la transformación del voto neoyorquino

Zohran Mamdani

Zohran Mamdani fue elegido como el alcalde número 111 de la ciudad de Nueva York, convirtiéndose en el primer musulmán y el primer surasiático en ocupar este cargo, además del más joven en más de un siglo. A sus 34 años, el político demócrata socialista logró imponerse ante figuras de gran trayectoria como el exgobernador Andrew M. Cuomo, tras una campaña centrada en la asequibilidad y en la promesa de aliviar el costo de vida en la ciudad. Su elección representa un cambio en la dinámica política neoyorquina, donde un creciente bloque de votantes jóvenes, inmigrantes y de clase trabajadora ha comenzado a tener un papel más decisivo.

Mamdani nació en Kampala, Uganda, hijo del académico Mahmood Mamdani y de la cineasta Mira Nair. Ambos son figuras reconocidas en sus respectivos campos: su padre es profesor especializado en estudios africanos y poscoloniales, y su madre es directora de cine con una amplia trayectoria internacional. Cuando Zohran tenía alrededor de siete años, la familia se trasladó a Nueva York, donde creció y cursó estudios en la Bronx High School of Science. Posteriormente se graduó en Bowdoin College, en Maine, con una licenciatura en Estudios Africana. Antes de dedicarse a la política, trabajó como consejero de vivienda en Queens, una experiencia que lo acercó a los problemas de inquilinos y familias de bajos ingresos.

Su carrera política inició en 2020, al ser elegido para la Asamblea Estatal de Nueva York representando al distrito 36 de Queens. Desde entonces, se ha identificado con el ala más progresista del Partido Demócrata, impulsando políticas relacionadas con vivienda, transporte y servicios públicos. Durante su campaña para la alcaldía, Mamdani propuso medidas dirigidas a reducir la desigualdad económica en la ciudad, entre ellas hacer gratuito el servicio de autobuses, congelar los alquileres en los apartamentos bajo control de renta y establecer un sistema universal de cuidado infantil sin costo.

Para financiar estas iniciativas, Mamdani ha planteado una reforma fiscal que incluye aumentar los impuestos a las corporaciones y a las personas con ingresos altos. Según sus declaraciones, los recursos recaudados permitirían ampliar los programas sociales y construir más viviendas asequibles. Sin embargo, esta propuesta ha generado críticas por parte de sectores empresariales y de figuras políticas moderadas, que advierten sobre el posible impacto en la inversión privada y en la competitividad de la ciudad. La gobernadora Kathy Hochul ha mostrado disposición para colaborar con el nuevo alcalde en temas como la ampliación del cuidado infantil, pero ha expresado su desacuerdo con un aumento en los impuestos.

Además de los retos económicos, Mamdani enfrentará desafíos políticos significativos. Deberá gestionar un presupuesto anual de aproximadamente 115 mil millones de dólares y coordinar a más de 300 000 empleados municipales, incluidos 34 000 policías. Su relación con el gobierno federal también será determinante, ya que el presidente Donald Trump ha manifestado en varias ocasiones su oposición al nuevo alcalde, incluso amenazando con limitar los fondos federales destinados a la ciudad.

Tras su elección, simpatizantes y aliados políticos crearon el grupo Our Time for an Affordable NYC, una organización independiente que busca respaldar y promover la agenda económica de Mamdani. Este movimiento, compuesto en gran parte por antiguos voluntarios de su campaña y miembros de organizaciones progresistas, pretende mantener la presión pública para la aprobación de sus propuestas en el Concejo Municipal y en la legislatura estatal. Zohran Mamdani asumirá el cargo el 1 de enero con una ciudad expectante frente a sus políticas. Su victoria refleja un cambio en las prioridades del electorado neoyorquino, que busca soluciones al aumento del costo de vida, pero también abre el debate sobre los límites y consecuencias de una agenda económica basada en una mayor carga tributaria para los sectores de mayores ingresos. El éxito o fracaso de su administración dependerá de su capacidad para equilibrar las aspiraciones de sus votantes con la estabilidad fiscal y política de la ciudad que ahora dirige.




RBC reafirma su compromiso con la comunidad

El pasado miércoles 29 de octubre, la firma Rivera Bolívar y Catañedas y sus colaboradores realizaron una donación de víveres y enseres a Fundacáncer, reafirmando así nuestro compromiso con la responsabilidad social y el apoyo solidario a las causas que fortalecen nuestra comunidad.

Agradecemos a todo el equipo por su participación y espíritu altruista, que hacen posible contribuir con pequeñas acciones a grandes propósitos.




XV Convención Centroamericana y del Caribe de Centros de Arbitraje

Es un placer para nosotros compartir que la Licenciada Dayra Castañedas, socia de Rivera, Bolívar y Castañedas, participó como invitada del CeCAP en la XV Convención Centroamericana y del Caribe de Centros de Arbitraje, organizada por la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa y el Centro de Conciliación y Arbitraje, celebrada del 28 al 29 de octubre de 2025.

El evento tuvo como tema central: “El Futuro del Arbitraje: Tendencias Globales y Oportunidades Regionales.”

La Licenciada Castañedas integró el panel de árbitros titulado “El Árbitro del Futuro: Ética, Tecnología y Nuevas Expectativas”, en el cual presentó la ponencia “Estándares Éticos y Buena Fe ante las Nuevas Realidades.”

Nuestro país estuvo representado por el Centro de Conciliación y Arbitraje de Panamá, junto al Centro de Solución de Conflictos y los principales Centros de Arbitraje de la región.