La industria siderúrgica de la UE en la encrucijada: la descarbonización y el sector de la defensa como solución
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
El acero ha sido, desde los cimientos de la Unión Europea, un símbolo de integración y desarrollo. Nacida de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, la UE se construyó literalmente sobre este material estratégico. Sin embargo, en pleno 2025, la industria siderúrgica europea atraviesa una de las etapas más críticas de su historia. En su análisis, Mar Hidalgo García señala que el sector enfrenta una tormenta perfecta: una caída sostenida en la producción, competencia desleal de las importaciones asiáticas, altos precios energéticos, el encarecimiento del carbono y una transformación climática que exige una descarbonización rápida y profunda.
La producción europea de acero crudo cayó a 126 millones de toneladas en 2023, su nivel más bajo en décadas, y un tercio de la demanda se cubre ya con importaciones más baratas, muchas provenientes de China, Vietnam y Taiwán. Detrás de estos flujos, se esconde una competencia asimétrica: mientras los productores europeos deben cumplir estrictas normas ambientales y pagar altos costos energéticos, las acerías asiáticas operan con subsidios y bajos estándares ambientales. Esto ha llevado a que Axel Eggert, director de la Asociación Europea del Acero (EUROFER), advierta que si no se toman medidas urgentes, “Europa se convertirá en un museo industrial impulsado por tecnologías limpias chinas y estadounidenses”.
Las guerras comerciales también agravan el panorama. En 2025, Estados Unidos aumentó los aranceles al acero y aluminio al 50 %, afectando directamente a la UE, su segundo mayor proveedor. Este tipo de medidas, explica Hidalgo, tienen un efecto doble: protegen temporalmente a los productores nacionales, pero distorsionan los mercados globales y generan costos generalizados para la economía. A la vez, empujan a la Unión Europea a replantear su modelo industrial y su dependencia externa en sectores estratégicos como el acero.
La respuesta europea ha sido compleja pero decidida. En 2025, la Comisión Europea lanzó una serie de iniciativas clave: la Brújula de la Competitividad, el Pacto Industrial Limpio y, más recientemente, el Plan de Acción para el Acero y los Metales. Este último representa un punto de inflexión, al combinar sostenibilidad con protección industrial. Su objetivo es mantener la producción dentro del continente, impulsar la descarbonización mediante un “Banco de Descarbonización Industrial” de 100.000 millones de euros y promover el uso de tecnologías limpias como los hornos eléctricos y el hidrógeno verde.
El llamado acero verde es el corazón de esta nueva estrategia. Se trata de transformar los procesos tradicionales —que usan coque y emiten grandes cantidades de CO₂— por tecnologías de reducción directa del hierro (DRI) alimentadas por hidrógeno y electricidad renovable. Si se implementa a gran escala, esta transición podría reducir las emisiones hasta en un 95 %. El problema es el costo: las inversiones son gigantescas, y la tecnología aún no está plenamente disponible. Además, el precio de la energía en Europa sigue siendo una barrera estructural. Tras la invasión rusa de Ucrania, los costos energéticos llegaron a representar el 80 % de los gastos de fabricación para algunas plantas siderúrgicas europeas.
En este contexto, la autora plantea una relación estratégica que podría marcar la diferencia: la alianza entre la industria del acero y el sector de la defensa europeo. La producción de armamento, vehículos militares y tecnología aeroespacial requiere grandes volúmenes de acero de alta calidad, y la nueva ola de rearme europeo ofrece un impulso inesperado. Según el plan ReArm Europe, la Comisión busca movilizar hasta 800.000 millones de euros en inversiones en defensa, lo que podría actuar como motor de reactivación industrial para sectores como el siderúrgico.
La defensa no solo aporta demanda, sino también legitimidad política. Como subraya Hidalgo, la descarbonización y la defensa se han entrelazado: “la descarbonización de la industria siderúrgica es ahora una parte clave de la estrategia de defensa de la UE”. En la práctica, esto significa que producir acero limpio no solo es una cuestión ambiental, sino también de seguridad y soberanía. El Libro Blanco de la Defensa Europea, publicado en 2025, propone reutilizar la capacidad industrial de sectores como el acero y la automoción para abastecer a una base de defensa moderna y sostenible.
No obstante, aún hay obstáculos. La producción de hidrógeno verde requiere cantidades colosales de electricidad renovable que la UE todavía no genera. Además, los yacimientos de mineral de hierro de alta pureza necesarios para la producción de acero limpio son escasos, y China ya está asegurando su control sobre varios de ellos en África y Oceanía. A esto se suma la exportación masiva de chatarra metálica fuera del continente, un recurso vital para el reciclaje que la UE está perdiendo y que debería considerarse estratégico.
El futuro del acero europeo dependerá, por tanto, de tres factores: inversión, cooperación y visión geopolítica. Inversión para financiar la transición hacia el acero verde; cooperación entre gobiernos, industria y defensa para garantizar la demanda y sostenibilidad; y visión geopolítica para proteger la autonomía industrial frente a potencias como China o Estados Unidos. Hidalgo concluye que el acero no es solo una cuestión económica, sino una cuestión de poder. La capacidad de Europa para producir su propio acero —limpio, competitivo y estratégico— determinará en buena medida su autonomía energética, su seguridad y su lugar en el nuevo orden global.
En definitiva, Europa se encuentra ante una encrucijada: o transforma su acero en un emblema de soberanía verde, o corre el riesgo de depender de otros para construir su futuro. La transición hacia una industria siderúrgica descarbonizada no es solo un desafío ambiental, sino una batalla por la supervivencia económica y política del continente.
El futuro de la disuasión nuclear: análisis de las estrategias de las grandes potencias nucleares
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
Desde el final de la Guerra Fría, el mundo pareció caminar hacia una era de estabilidad donde las armas nucleares ocuparían un papel cada vez menor. Sin embargo, los acontecimientos recientes demuestran que la disuasión nuclear vuelve a situarse en el centro de la política internacional. El estudio del Dr. Carlos J. Frías Sánchez, publicado en 2025, expone con claridad cómo la transición hacia una sociedad internacional multipolar ha erosionado los cimientos del antiguo régimen de no proliferación y ha devuelto a las armas atómicas un protagonismo que muchos creían superado.
El punto de partida del análisis es la invasión rusa de Ucrania en 2022, un suceso que marcó un retorno abrupto a los conflictos interestatales tradicionales. Para el autor, la cautela de Occidente frente a Rusia —evidente en la lenta entrega de armamento y las limitaciones impuestas al uso de ciertas armas— solo se explica por el hecho de que Moscú es una potencia nuclear. De la misma forma, las tensiones entre Irán e Israel o las posiciones ambiguas de países del Medio Oriente reflejan el peso de la disuasión atómica en las decisiones diplomáticas. En palabras de Frías, ya vivimos en un “mundo nuclear”, donde cada conflicto está condicionado por la existencia o el potencial uso de estas armas.
Durante décadas, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) fue la piedra angular del control global del armamento atómico. Su eficacia se basó en un equilibrio de intereses entre las dos superpotencias de la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética, que coincidían en evitar que nuevos países accedieran al poder nuclear. La llamada “destrucción mutua asegurada” (MAD, por sus siglas en inglés) mantenía el equilibrio del terror: cualquier conflicto que involucrara el uso de armas nucleares derivaría en una catástrofe global. Este frágil equilibrio generó estabilidad durante décadas, aunque a costa de un miedo constante.
Pero ese equilibrio se ha roto. Hoy no existe un interés común entre las grandes potencias para frenar la proliferación. China ha emergido como un tercer actor nuclear de peso, mientras países como Corea del Norte e Irán desafían abiertamente las normas internacionales. Las potencias nucleares modernizan sus arsenales en lugar de desmantelarlos, y los organismos de control, como el OIEA, enfrentan dificultades crecientes para vigilar el cumplimiento de los acuerdos. La multipolaridad, señala Frías, ha sustituido la estabilidad bipolar de la Guerra Fría por un mundo más impredecible y peligroso.
En este nuevo escenario, la disuasión ya no es un juego de dos. La rivalidad entre Estados Unidos, Rusia y China configura una disuasión tripolar, mucho más compleja y volátil. Cada potencia debe mantener un arsenal suficiente para garantizar un “segundo golpe” —la capacidad de responder incluso después de un ataque inicial— frente a los otros dos rivales. Esto genera un dilema estratégico: para sentirse segura, cada potencia necesita un número de armas que iguale o supere la suma de las de sus adversarios. El resultado es una carrera armamentista con ecos de los años más tensos de la Guerra Fría, pero sin los mecanismos de control que entonces existían.
China es un caso paradigmático. Durante años mantuvo una política de “disuasión mínima”, con un arsenal pequeño y una doctrina de no primer uso (NFU). Sin embargo, el crecimiento económico y las ambiciones globales de Pekín han impulsado un cambio profundo. Hoy el gigante asiático moderniza y amplía su arsenal, desarrolla misiles de combustible sólido de rápida activación y despliega submarinos lanzamisiles. Aunque oficialmente mantiene su compromiso con la doctrina NFU, ha introducido excepciones que, en la práctica, reducen el umbral de uso nuclear. Para Frías, esto representa una proliferación “vertical”: más cabezas, mejor tecnología y mayor disposición al empleo estratégico del arma nuclear.
Por su parte, Estados Unidos ha transitado de una política de desarme y predominio convencional a una revalorización de la disuasión nuclear. Tras el fin de la Guerra Fría, Washington consideró innecesario su arsenal atómico frente a rivales debilitados. Sin embargo, el ascenso de China y la agresividad de Rusia revirtieron esa tendencia. La Nuclear Posture Review de 2018 marcó un giro decisivo: el país rechazó la política de “no primer uso”, impulsó la modernización de sus armas y buscó desarrollar opciones nucleares “de baja potencia”, destinadas incluso a posibles escenarios de combate limitado. Bajo la administración Biden, esta política se ha consolidado, reafirmando la “triada nuclear” tradicional (misiles terrestres, bombarderos y submarinos) como pilar de la seguridad estadounidense.
Rusia, por otro lado, se enfrenta a las limitaciones de una economía sancionada y una industria militar envejecida. Aunque conserva uno de los mayores arsenales del mundo, su capacidad tecnológica es inferior a la de Estados Unidos, especialmente en vectores de lanzamiento y sistemas submarinos. Para compensarlo, Moscú ha apostado por el desarrollo de armas de nueva generación, como misiles hipersónicos, torpedos nucleares y misiles de crucero de alcance intercontinental, tecnologías aún en fase de maduración pero diseñadas para superar las defensas antimisiles occidentales.
En conjunto, la situación actual sugiere un retorno al temor nuclear, pero en un entorno más fragmentado y difícil de controlar. La disuasión ya no depende de un equilibrio bilateral, sino de múltiples actores con intereses distintos y tecnologías avanzadas. Frías advierte que el régimen de no proliferación, pilar de la seguridad global durante medio siglo, se encuentra en crisis: los incentivos para mantenerlo se han desvanecido y las nuevas rivalidades geopolíticas favorecen la expansión del armamento atómico. En un mundo donde la diplomacia se debilita y la competencia estratégica se intensifica, el autor concluye que la humanidad está entrando en una nueva era nuclear. Ya no se trata solo de evitar una guerra mundial, sino de impedir que una cadena de errores o malentendidos convierta una crisis regional en una catástrofe global. En última instancia, la pregunta que plantea Frías Sánchez es inquietante: ¿ha aprendido realmente la humanidad a convivir con el arma más destructiva que ha creado?
¿Está el dragón estrangulando al tigre de Bengala? Examinando la contraestrategia india al Collar de Perlas chino
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
El Océano Índico se ha convertido en uno de los escenarios más estratégicos del siglo XXI. A través de sus rutas transitan alrededor del 80 % del comercio marítimo mundial de petróleo y buena parte del comercio entre Asia, Europa y África. No es de extrañar que tanto China como India, dos potencias emergentes, vean en esta región un espacio vital para su seguridad y proyección de poder. En este contexto, el investigador Miguel Gómez Catalán analiza la rivalidad creciente entre ambos países y cómo la India ha diseñado una sofisticada contraestrategia frente al avance marítimo chino.
China lleva años desarrollando su estrategia del “Collar de Perlas”, una red de puertos y bases bajo su influencia que se extiende desde su costa oriental hasta el Cuerno de África. A través de esta red —que incluye puntos clave como Gwadar (Pakistán), Hambantota (Sri Lanka), Chittagong (Bangladesh) y Kyaukpyu (Myanmar)— Pekín busca asegurar sus rutas comerciales, reducir su dependencia del estrecho de Malaca y garantizar el abastecimiento energético para su enorme economía
Sin embargo, detrás de estas inversiones se ocultan claras motivaciones geopolíticas. La cesión del puerto de Hambantota a una empresa china por 99 años o los proyectos en Pakistán han despertado temores sobre una posible “trampa de deuda” y sobre la utilización de estas infraestructuras con fines militares. Para la India, este despliegue no es solo una expansión económica, sino un intento de rodearla y limitar su influencia natural en el Índico.
En respuesta, Nueva Delhi ha articulado una estrategia de largo alcance que combina diplomacia, desarrollo e infraestructura militar. Su Política de Actuar al Este (Act East Policy), lanzada en 2014, amplió la visión económica tradicional para incluir objetivos de seguridad y cooperación tecnológica. India ha fortalecido vínculos con países del Sudeste Asiático —como Vietnam, Tailandia, Singapur e Indonesia— y ha impulsado acuerdos de libre comercio con la ASEAN. A través de proyectos como el Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur y la Carretera Trilateral India-Myanmar-Tailandia, busca consolidar su posición como eje comercial entre Asia y el mundo
Pero la respuesta india no se queda en la diplomacia. El país ha diseñado dos estrategias militares complementarias: el “Doble Anzuelo” y el “Collar de Diamantes”. La primera tiene un enfoque defensivo, mientras que la segunda adopta una lógica de contención y cooperación multilateral.
El “Doble Anzuelo” busca asegurar el control de los mares que rodean al subcontinente mediante alianzas estratégicas con Estados Unidos, Francia, Australia y Japón. El “anzuelo oriental” se extiende desde las islas Andamán y Nicobar —clave para vigilar el estrecho de Malaca— hasta Indonesia y Australia, pasando por bases compartidas como la de Changi, en Singapur. El “anzuelo occidental”, por su parte, incluye puertos como Chabahar en Irán y Duqm en Omán, además de las islas Mauricio, Reunión y Seychelles, conformando un anillo defensivo que blinda el acceso al Océano Índico
En paralelo, la estrategia del “Collar de Diamantes” actúa como contrapeso directo al Collar de Perlas chino. Conceptualizada en 2011 por el diplomático Lalit Mansingh, consiste en una red de alianzas y bases que rodea a China mediante la cooperación con países clave como Japón, Vietnam, Singapur e Irán. A diferencia del enfoque expansivo chino, el collar indio apuesta por el multilateralismo y la cooperación tecnológica y militar, reforzada por foros como el QUAD (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral), que reúne a India, Estados Unidos, Japón y Australia
El papel de Japón es esencial: Tokio y Nueva Delhi han profundizado su colaboración en defensa y tecnología, y comparten la visión de un Indo-Pacífico libre y abierto. Vietnam, por su parte, representa un aliado estratégico en el Mar de China Meridional, donde India financia proyectos energéticos y de seguridad marítima. Incluso Mongolia forma parte del “diamante” indio, recibiendo financiación para proyectos mineros y de refinación de petróleo.
A pesar de su creciente asertividad, la India enfrenta un dilema estructural: su dependencia económica de China. En 2023, importó más de 100.000 millones de dólares en bienes chinos, principalmente en maquinaria y tecnología, mientras sus exportaciones a ese país apenas alcanzaron una cuarta parte de ese valor. Esto obliga a Nueva Delhi a mantener un equilibrio entre la cooperación y la competencia, cuidando que su economía no se vea perjudicada por tensiones políticas
En el análisis de Gómez Catalán, la pugna sino-india se enmarca en una lucha más amplia por el liderazgo del Indo-Pacífico, una región donde confluyen intereses de potencias globales como Estados Unidos, Francia y Japón. Mientras China busca expandir su influencia mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta, India promueve un modelo alternativo basado en la cooperación democrática, la diversificación económica y la defensa compartida.
Ambas naciones saben que el control del Océano Índico significa poder político y económico a escala global. China ha apostado por la infraestructura y la inversión; India, por la diplomacia y la disuasión. El dragón avanza con su Collar de Perlas, pero el tigre responde con su Collar de Diamantes.
La cuestión que plantea el autor —si el dragón está estrangulando al tigre de Bengala— sigue abierta. Lo cierto es que, por ahora, el Índico se ha convertido en el epicentro de una nueva Guerra Fría asiática, donde el comercio, la tecnología y las alianzas militares redefinirán el equilibrio del poder mundial.
Durante las últimas décadas, Japón ha pasado de ser una potencia económica enfocada en la exportación y la estabilidad interna, a convertirse en un actor cada vez más consciente de los riesgos que implica la dependencia económica de otros países. Este cambio ha dado origen a un nuevo marco de seguridad económica, con el que busca proteger sus intereses estratégicos y reducir su vulnerabilidad ante un mundo caracterizado por la competencia tecnológica, el nacionalismo económico y la creciente incertidumbre geopolítica.
El origen de este giro se remonta a 2010, cuando un conflicto con China por la detención de un barco pesquero japonés derivó en un embargo de tierras raras por parte de Pekín. Este hecho fue un golpe de realidad para Tokio: gran parte de su industria tecnológica y manufacturera dependía de minerales controlados por China, indispensables para la fabricación de productos como semiconductores, baterías y equipos de defensa. La crisis dejó claro que la economía podía ser usada como un arma, y que la seguridad nacional y la seguridad económica estaban profundamente conectadas.
A partir de entonces, Japón ha avanzado en la construcción de una política económica que refuerza su autonomía. Si bien ya existía una larga tradición de planificación estatal desde la era Meiji, y una política industrial exitosa durante la posguerra —liderada por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI)—, el nuevo contexto global exige actualizar esas estrategias. La Segunda Estrategia de Seguridad Nacional, aprobada más de una década después, amplía el concepto de defensa más allá de lo militar, incluyendo la protección de sectores industriales, tecnológicos y energéticos
El marco legal de la nueva Ley de Promoción de la Seguridad Económica descansa sobre cuatro pilares fundamentales. El primero busca garantizar el suministro estable de productos críticos como semiconductores, minerales raros, gas natural o baterías. El gobierno trabaja con empresas y ministerios para diversificar las fuentes de abastecimiento y crear reservas estratégicas. Organismos como la Japan Organization for Metals and Energy Security (JOGMEC) desempeñan un papel esencial en este proceso, ayudando a reducir la dependencia de China, que sigue siendo el mayor productor mundial de tierras raras
El segundo pilar se centra en proteger las infraestructuras críticas —electricidad, gas, telecomunicaciones, transporte, agua o servicios financieros— frente a posibles interferencias extranjeras. Las empresas que administren estas infraestructuras deben someterse a revisiones gubernamentales antes de firmar contratos con socios internacionales. Esto responde a incidentes como el ataque cibernético al puerto de Nagoya en 2023, que puso de manifiesto los riesgos de depender de actores externos para servicios esenciales
El tercer pilar apunta al fomento de tecnologías críticas. Japón ha identificado veinte áreas tecnológicas esenciales —entre ellas la inteligencia artificial, la biotecnología, la computación cuántica, la robótica y los semiconductores— para las que busca asegurar su liderazgo. El Estado promueve la investigación mediante financiamiento, cooperación público-privada y protección de la información sensible. Esta estrategia se complementa con alianzas internacionales con Estados Unidos, la Unión Europea y países como India o Reino Unido para compartir conocimiento y fortalecer su posición tecnológica
El cuarto pilar introduce un sistema de patentes secretas, inspirado en modelos de Estados Unidos y Europa. Su objetivo es impedir que innovaciones con posibles aplicaciones militares caigan en manos extranjeras. Bajo este régimen, las solicitudes de patentes relacionadas con tecnologías sensibles —como armas láser, vehículos no tripulados o sistemas de posicionamiento submarino— pueden ser clasificadas y reservadas únicamente para uso nacional. Aunque esta medida limita la libre difusión del conocimiento, también protege la soberanía tecnológica y previene filtraciones que podrían comprometer la defensa del país
Estas políticas reflejan una transformación profunda en la mentalidad japonesa. Tras décadas de pacifismo y apertura comercial, Japón asume que la seguridad económica es inseparable de la seguridad nacional. El nuevo marco busca no solo proteger a la industria nacional, sino también devolverle al país su capacidad de influir en la configuración de estándares tecnológicos globales. Sin embargo, este proceso no está exento de desafíos. La interdependencia con China, su principal socio comercial, dificulta un desacoplamiento completo. Además, la reticencia de parte del sector privado a invertir en proyectos con aplicaciones militares y el envejecimiento de la población limitan el ritmo del cambio.
A pesar de estas dificultades, la historia muestra que Japón ha sabido reinventarse en momentos críticos. Desde la industrialización Meiji hasta el auge económico de la posguerra, el país ha demostrado una notable capacidad de adaptación. Hoy, ante un entorno global volátil, su apuesta por la seguridad económica representa un esfuerzo por recuperar el control de su destino tecnológico y estratégico.
El desafío es grande: mantenerse competitivo en un mundo dominado por gigantes como Estados Unidos y China, sin renunciar a los valores democráticos y al equilibrio diplomático que han caracterizado su política exterior. Pero si algo ha demostrado Japón a lo largo de su historia es que sabe transformar las crisis en oportunidades. Esta vez, la meta no es solo reconstruir su economía, sino asegurar su independencia en la era de la competencia tecnológica global.
Los aranceles universales. Una nueva fase en la confrontación geopolítica entre China y Estados Unidos
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
Durante más de cuatro décadas, China y Estados Unidos han mantenido una relación compleja, marcada por la cooperación económica y la competencia política. Sin embargo, en los últimos años, esa interacción ha evolucionado hacia una confrontación abierta. El documento elaborado por Federico Aznar Fernández-Montesinos describe este cambio como el paso de una coevolución estratégica a una competencia intersistémica, en la que ambos países buscan imponer su modelo político, económico y tecnológico en el escenario global.
El punto de inflexión ha sido la imposición de aranceles universales por parte del gobierno estadounidense, bajo el liderazgo de Donald Trump. Esta medida simboliza un viraje desde una rivalidad principalmente tecnológica hacia una guerra económica de gran escala. Aunque ambas potencias han obtenido beneficios mutuos a lo largo del tiempo, la relación se ha deteriorado por los intereses contrapuestos: Estados Unidos busca mantener su liderazgo global, mientras que China pretende consolidar su ascenso como potencia mundial sin confrontar directamente a Washington.
Aznar plantea que este nuevo “neomercantilismo” —una suerte de retorno al proteccionismo tras décadas de globalización impulsada por Reagan y Thatcher— refleja el agotamiento del modelo liberal que promovía la libre circulación de bienes, capitales y tecnología. Ahora, las potencias recurren a medidas proteccionistas para proteger su soberanía económica y limitar la influencia del otro. De hecho, la paradoja es que los mismos países que impulsaron la globalización son hoy quienes la frenan.
El caso de China es especialmente relevante. En las últimas décadas, pasó de ser una economía marginal a convertirse en la fábrica del mundo, multiplicando su PIB y su participación en el comercio global. Este crecimiento fue posible gracias a políticas orientadas a la exportación y a su ingreso en la Organización Mundial del Comercio en 2001. Sin embargo, el éxito también generó desequilibrios internos: un crecimiento desigual entre las regiones costeras y el interior del país, una creciente deuda pública y una dependencia de los mercados extranjeros que hoy busca reducir.
En respuesta, Pekín ha apostado por una estrategia ambiciosa: la Iniciativa de la Franja y la Ruta, también conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Este proyecto, que conecta Asia, Europa y África mediante infraestructuras, tecnología y comercio, busca asegurar materias primas, abrir nuevos mercados y posicionar a China como centro de la economía mundial. No obstante, esta expansión ha despertado suspicacias en Occidente, que la percibe como una herramienta geopolítica para ampliar la influencia china y crear dependencia económica en los países participantes.
Estados Unidos, por su parte, enfrenta un dilema: su economía sigue siendo una de las más grandes del mundo, pero su poder relativo disminuye. De representar el 38 % del PIB mundial en 1970, ha caído a cerca del 26 % en 2025. Esta pérdida de influencia ha llevado a Washington a replantear las reglas del comercio global, acusando a China de beneficiarse del libre mercado sin respetar sus normas, de manipular su moneda y de obligar a las empresas extranjeras a compartir tecnología a través de acuerdos forzados.
La reacción estadounidense se traduce en los llamados “aranceles universales”, que buscan frenar las importaciones chinas, proteger la industria nacional y presionar a los aliados para que reduzcan su dependencia del gigante asiático. Sin embargo, esta estrategia tiene un costo elevado: el agotamiento financiero y el riesgo de aislamiento internacional. La guerra arancelaria ha tensado las relaciones con Europa y ha generado efectos colaterales en países como México, que pasó de ser desplazado por la producción china a convertirse en un exportador clave hacia el mercado estadounidense.
Aznar advierte que la confrontación ya no se limita al comercio, sino que abarca la tecnología, la seguridad y la influencia cultural. La competencia por el dominio de sectores como la inteligencia artificial, los semiconductores y el ciberespacio define el nuevo campo de batalla. China, consciente de que la innovación es la clave del poder futuro, ha invertido fuertemente en desarrollar su propio ecosistema tecnológico, mientras promueve una narrativa global basada en la cooperación y la “civilización compartida”.
Ambas potencias enfrentan además un problema común: la deuda. En 2024, la deuda pública china alcanzó el 88 % de su PIB, mientras que la estadounidense superó el 120 %. Esta fragilidad financiera obliga a ambos a buscar consolidación fiscal, pero también limita su capacidad para sostener conflictos prolongados.
En última instancia, el análisis de Aznar concluye que los aranceles universales representan una nueva fase en la pugna geopolítica. La globalización, aunque golpeada, no se detendrá fácilmente. China y Estados Unidos están atrapados en una interdependencia que hace imposible una ruptura total, pero cada paso hacia el desacople acelera el cambio de equilibrio mundial. Si Estados Unidos no logra adaptarse a esta nueva realidad multipolar, corre el riesgo de perder su estatus como potencia hegemónica y convertirse en una más entre varias.
El conflicto entre ambas naciones no es solo económico; es una lucha por definir las reglas del siglo XXI, donde la tecnología, la deuda y el control de los flujos globales de información y comercio determinarán quién escribe el futuro.
Panamá: Uno de los mejores lugares para vivir en el mundo
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
PorLaura Begley Bloom, colaboradora principal. Publicado: 07 de septiembre de 2025, 12:19 p. m. EDTActualizado 10 de septiembre de 2025, 04:18 p. m. EDT.
¿Cuáles son los mejores países para vivir en este momento? Pregúntele a las personas que se han mudado al extranjero: expatriados. Cada año, InterNations, la comunidad de expatriados más grande del mundo, publica su informe Expat Insider, uno de los estudios más completos sobre la vida en el extranjero. He estado cubriendo el informe de Expat Insider desde 2018.
La edición de 2025 se basa en los comentarios de más de 10.000 expatriados que representan a 172 nacionalidades, ofreciendo una ventana única a los mejores lugares para vivir para el trabajo, el estilo de vida y la asequibilidad.
El informe de este año clasifica a 46 países al observar factores como la calidad de vida, la facilidad para establecerse, trabajar en el extranjero, las finanzas personales y el Índice Expat Essentials (que cubre la vivienda, la administración, el idioma y la vida digital). El informe de este año clasifica a 46 países, frente a los 53 de 2024, ya que solo se incluyen los destinos con al menos 50 respuestas a la encuesta.
Panamá: el mejor país para vivir
Por segundo año consecutivo, Panamá ha sido nombrado el mejor país para vivir, con un impresionante 94% de los expatriados que informan que son felices allí. «Panamá logra los tres primeros resultados en todos los índices y los 10 primeros resultados en casi todas las subcategorías de nuestra encuesta, lo cual es bastante sobresaliente», me dijo Kathrin Chudoba, editora en jefe de InterNations, en una entrevista.
Chudoba dice que es difícil señalar qué es exactamente lo que hace que Panamá sea tan atractivo. «Lo más probable es que sea simplemente la combinación casi perfecta de una infraestructura decente a precios asequibles en combinación con un clima agradable y, lo más importante, una cultura abierta, amigable y fácil de integrar», dice.
Según Chudoba, la demografía de los expatriados encuestados en Panamá también podría influir. «Tenemos una alta proporción de jubilados (35% frente al 11% a nivel mundial) con un ingreso bruto anual comparativamente alto», dice.
Más de un tercio de esos jubilados dicen que planean quedarse para siempre. Panamá también se ubicó en la parte superior del Índice Global de Jubilación Anual más reciente de International Living, que destaca los mejores lugares para mudarse en 2025.
El atractivo de América Latina
Panamá no es el único país latinoamericano que encabeza la lista. Colombia da un gran salto este año, subiendo del quinto lugar en 2024 al segundo lugar en general. Los expatriados citan una fuerte satisfacción financiera (el 81% está contento con sus finanzas frente al 54% a nivel mundial), una vivienda asequible y una buena vida social. Aún así, la seguridad y la estabilidad política siguen siendo preocupaciones, lo que mantiene a Colombia fuera del nivel superior en calidad de vida.
México, que ocupó el puesto número 1 en 2023 y también encabezó la lista en 2022, ocupa el puesto número 3 este año. Conocido por su amabilidad y cultura acogedora, México ocupa el puesto número 1 en cuanto a facilidad para instalarse. En el informe, los expatriados dicen que es fácil hacer amigos locales, sentirse como en casa y disfrutar de una vida social activa. Financieramente, a México también le va bien, aunque la seguridad y la calidad del aire continúan arrastrando hacia abajo su clasificación general de calidad de vida.
«Los tres países latinoamericanos que encabezan nuestro ranking este año brillan en el Índice de Facilidad para Instalarse, donde también ocupan los tres primeros lugares», dice Chudoba. «Los expatriados aprecian la amabilidad de la población, se sienten bienvenidos, les resulta fácil integrarse en la cultura local y hacer amigos».
Las estrellas emergentes de Asia
La mitad de los 10 primeros lugares son para países asiáticos, con Tailandia en el número 4, seguido de Vietnam (No. 5), China (6), Indonesia (8) y Malasia (10). Estos destinos se destacan cuando se trata de finanzas personales, todos ubicándose entre los 10 primeros en cuanto a asequibilidad y relación calidad-precio. Los encuestados también informan que la vivienda es fácil de encontrar y económica, un gran atractivo para los expatriados.
China entró en el top 10 este año, lo cual es una gran noticia. El país ocupó el puesto número 19 el año pasado. ¿Qué fue lo que más cambió para los expatriados entre 2024 y 2025? «China ha mejorado en casi todos los factores de nuestra encuesta, pero el mayor salto ocurrió en el Índice de Trabajo en el Extranjero. Colocación 30ésimo en 2024, China entró ahora en el top 10 (noveno lugar)», dice Chudoba. «Las perspectivas profesionales han mejorado a los ojos de los expatriados, la seguridad laboral es mayor que hace un año, e incluso las horas de trabajo y el equilibrio entre el trabajo y la vida personal han dado un giro positivo».
Los mayores ganadores
Dos pequeños países mediterráneos lograron algunos de los avances más dramáticos. Chipre saltó 22 lugares para aterrizar en el No. 19, y Malta subió 20 lugares al No. 26. Ambos vieron mejoras en los índices de trabajo en el extranjero y finanzas personales, lo que refleja economías más fuertes, más oportunidades laborales y un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal.
Chequia también tuvo una buena actuación, subiendo 18 lugares al No. 21 en general. Por primera vez, el país entró en el top 10 del índice de calidad de vida, gracias a mejores opciones de ocio, calles más seguras y mejoras en los servicios digitales.
Otro país con ganancias dramáticas es Irlanda, que subió 17 lugares. El país fue impulsado por oportunidades profesionales y nueva legislación de trabajo remoto, a pesar de los persistentes desafíos en torno a la vivienda y la atención médica.
Problemas en los Estados Unidos
Estados Unidos continúa su caída a la baja, cayendo un lugar al No. 36. «Sobre el papel, esta es solo una posición por debajo de los 35 del año pasadoésimo lugar», dice Chudoba. «Sin embargo, teniendo en cuenta que solo hay 46 países en general en el ranking este año (frente a 53 países en 2024), en realidad es una disminución significativa, ya que Estados Unidos se queda fuera de los 10 últimos de nuestra lista».
Las calificaciones promedio han disminuido en casi todas las áreas cubiertas en el informe. «Las áreas que están arrastrando al país no son candidatos sorpresa», dice Chudoba. «Como en años anteriores, Estados Unidos recibe calificaciones particularmente malas en tres subcategorías del Índice de Calidad de Vida».
Las tres áreas en las que Estados Unidos lucha incluyen viajes y tránsito. «La asequibilidad y disponibilidad del transporte público y la mala infraestructura para ciclistas y peatones son los peores infractores», dice Chudoba.
La atención médica es otro gran problema para los expatriados. Los expatriados señalan «una falta de asequibilidad, disponibilidad e igualdad de acceso; incluso la calidad se percibe como deficiente», dice Chudoba.
Las preocupaciones por la seguridad también son primordiales entre los expatriados, y la estabilidad política y la libertad personal reciben las peores calificaciones en años. «La estabilidad política en los EE. UU. fue calificada negativamente por más de dos de cada cinco expatriados (41%) en 2025, y casi uno de cada cinco (19%) le dio la peor calificación posible. En 2024, estas acciones estaban en el 28% y el 9%, respectivamente», dice Chudoba. «Otro factor en esta subcategoría mide el acuerdo con la afirmación ‘Puedo expresarme abiertamente y expresar mis opiniones’, que ha caído en casi 10 puntos porcentuales, del 67% de acuerdo en 2024 al 58% de acuerdo en 2025».
Los expatriados que viven en los EE. UU. también se quejan de las costosas viviendas y los desafíos en torno a la integración social. Solo una minoría dice que les resulta fácil hacer amigos locales. «En 2025, casi uno de cada cinco encuestados (19%) no está de acuerdo con la afirmación ‘las personas en los EE. UU. son generalmente amigables con los residentes extranjeros'», dice Chudoba. «En 2024, esta proporción fue solo del 13%».
Otro infractor reincidente es la subcategoría de trabajo y ocio en el Índice de Trabajo en el Extranjero. «Los expatriados en los EE. UU. nunca han estado contentos con sus horas de trabajo y el equilibrio entre el trabajo y la vida, y parece estar empeorando aún más», dice Chudoba.
Los expatriados también dicen que la economía es un problema. «El estado de la economía estadounidense fue calificado positivamente por el 64% de los encuestados en 2024; en 2025, la proporción de calificaciones positivas se redujo en casi 10 puntos porcentuales al 56%», dice Chudoba.
Y eso no es todo. El medio ambiente y el clima también son un problema. «En 2024, el 27% de los expatriados en los EE. UU. no estuvieron de acuerdo con la afirmación de que ‘el gobierno apoya las políticas para proteger el medio ambiente'», dice Chudoba. En 2025, esta proporción ha crecido al 42%».
Problemas en Europa
Europa también tiene problemas. Varios países europeos se agrupan cerca del final de la lista, con Italia en el número 37, seguido de Suecia (número 38), Noruega (39), el Reino Unido (41), Alemania (42) y Finlandia (43). Si bien estas naciones ofrecen una infraestructura sólida y entornos de calidad, los expatriados a menudo luchan con la burocracia, la vivienda, los altos costos y la dificultad para establecerse socialmente.
Sorprendentemente, estos son países europeos ricos, pero según Chudoba, eso no hace ninguna diferencia. «La respuesta corta es que la riqueza por sí sola no te hace feliz, especialmente si todo el dinero que ganas se lo come inmediatamente los altos costos de vida», dice. «Lo que la mayoría de estos países tienen en común es que, con la excepción de Italia, los expatriados los clasifican entre los 10 últimos en lo que respecta a la felicidad personal».
Entonces, ¿qué está arrastrando a estos países? «En el Reino Unido, es el Índice de Finanzas Personales lo que arrastra al país hacia abajo, así como los altos costos médicos y de vivienda. Todos los expatriados en los países nórdicos luchan por establecerse. Lo mismo ocurre con Alemania, que además está agobiada por una situación de vivienda imposible, una burocracia impenetrable y una mala infraestructura digital. Estos dos últimos factores también son puntos particularmente delicados en el ranking de Italia, junto con un mal desempeño en el Índice de Trabajo en el Extranjero», dice Chudoba.
Los mayores perdedores
Corea del Sur experimentó la caída más pronunciada en el informe, cayendo 21 lugares para ubicarse en el puesto 44 de 46 países. «Corea del Sur ha experimentado la caída más dramática en nuestra clasificación este año, y se debe a un peor desempeño en casi todas las áreas de nuestra encuesta», dice Chudoba. «El único factor por el cual Corea del Sur ha ocupado constantemente el primer lugar por tercer año consecutivo es el acceso a Internet de alta velocidad».
Los expatriados citaron la insatisfacción en varias áreas. «La atención médica, otra área en la que Corea del Sur parecía estar pegada a los tres primeros en los últimos años, se ha agriado, cayendo del primer lugar en 2024 al 15ésimo en 2025″, dice Chudoba.
La política también es un problema. «Observamos una disminución aún más drástica en la subcategoría de seguridad y protección, sobre todo para la estabilidad política (de 18ésimo en 2024 a 40ésimo en 2025)», dice Chudoba.
Sin embargo, el cambio más drástico ocurrió en las finanzas personales. «Después de un buen 15º puesto en 2024, Corea del Sur se encuentra entre los 10 últimos un año después, ocupando el puesto 40», dice Chudoba.
Y al final de la lista por octavo año consecutivo está Kuwait. Aunque la fuerte economía continúa atrayendo a personas para trabajar, los expatriados informan una baja satisfacción en casi todas las categorías, desde la calidad de vida hasta la facilidad para instalarse. El clima severo, las opciones de ocio limitadas y el aislamiento social también se suman a la baja clasificación.
La comida para llevar
Al observar todos los resultados, se destaca una gran tendencia: el dinero importa más que nunca. «En los últimos años, hemos notado que la incertidumbre económica y financiera se refleja cada vez más en nuestras clasificaciones», dice Chudoba. «Los países que tienen un buen desempeño en nuestro Índice de Finanzas Personales también están cada vez más en la parte superior de la clasificación general».
Señala que en 2025, con la excepción de Arabia Saudita, todos los países en el top 15 de finanzas personales también son donde los expatriados reportan los niveles más altos de felicidad. «Mirando hacia atrás en 2022, esta superposición fue solo de alrededor del 50%», dice Chudoba.
Esto demuestra que los mejores países para vivir se definen menos por paisajes de postal y más por realidades cotidianas. «Las consideraciones financieras han ganado relevancia, desempeñando un papel más importante en la forma en que los expatriados califican otros aspectos de la vida en su país de acogida», dice Chudoba.
Dónde se clasificaron los países en 2025
Panamá
Colombia
México
Tailandia
Vietnam
China
UAE
Indonesia
España
Malasia
Omán
Arabia Saudí
Filipinas
Chipre
Brasil
Kenia
Portugal
Luxemburgo
Australia
Qatar
Chequia
Países Bajos
Austria
Bélgica
Dinamarca
Malta
Francia
Irlanda
Suiza
Hungría
Polonia
Singapur
Japón
Grecia
Sudáfrica
Estados Unidos
Italia
Suecia
Noruega
Canadá
Reino Unido
Alemania
Finlandia
Corea del Sur
Turquía
Kuwait
El PLD y Japan Innovation debaten sobre la descentralización y la reforma de la seguridad social
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
El Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón, liderado por Sanae Takaichi, sostuvo el 16 de octubre de 2025 su primera reunión política formal con el Partido de Innovación de Japón (Japan Innovation Party, JIP), encabezado por Hirofumi Yoshimura y su colíder Fumitake Fujita. El objetivo central de este encuentro fue negociar una posible coalición que le permita a Takaichi asegurar los votos necesarios en el Parlamento para convertirse en la primera mujer primera ministra de Japón.
Durante la reunión, Fujita presentó demandas en 12 áreas políticas, destacando dos temas principales:
Descentralización administrativa —mediante la designación de una “segunda capital” que redistribuya funciones gubernamentales y económicas fuera de Tokio—.
Reforma de la seguridad social, con el fin de reducir la carga económica sobre los trabajadores.
Tras el encuentro, Fujita señaló que ambos partidos comparten “un fuerte sentido de crisis” respecto a los desafíos nacionales —especialmente en materia de seguridad y calidad de vida—, subrayando la urgencia de ejecutar reformas largamente postergadas.
Negociaciones y posibles implicaciones políticas
Si se logra un acuerdo, Japan Innovation apoyaría a Takaichi en la elección parlamentaria prevista para la semana siguiente y se integraría al gobierno. Con esta alianza, ambos partidos controlarían 231 de los 465 escaños de la cámara baja, quedando a tan solo dos de la mayoría absoluta, lo que fortalecería decisivamente la candidatura de Takaichi.
Ambos partidos son de tendencia conservadora, comparten valores similares y ven la cooperación como una oportunidad para “abrir una nueva era para Japón basada en valores comunes”, según declaró Fujita. Sin embargo, también existen diferencias notables, especialmente en materia de financiamiento político: mientras Japan Innovation propone prohibir las donaciones corporativas y grupales, el PLD mantiene una postura menos restrictiva. Fujita evitó confirmar si esta discrepancia podría impedir el acuerdo.
Propuestas económicas y sociales
Entre las propuestas más concretas presentadas por Japan Innovation se incluyen:
Suspensión por dos años del impuesto al consumo en alimentos.
Subsidios para las facturas de electricidad y gas.
Diseño de un sistema de crédito fiscal con prestaciones en efectivo, alineado parcialmente con ideas ya defendidas por Takaichi.
Asimismo, se abordaron temas demográficos y migratorios, con el fin de:
Elaborar una estrategia nacional para contener el aumento del número de extranjeros en la población.
Reforzar las restricciones sobre la compra de tierras por parte de inversionistas o capital extranjero.
En materia de seguridad, Japan Innovation propuso modernizar la Oficina de Inteligencia del Gabinete y crear una agencia dedicada a la inteligencia exterior.
Contexto político y coaliciones en disputa
La conversación entre Takaichi y Fujita ocurrió tras una reunión previa entre Takaichi y Yoshimura, donde este último indicó que su partido podría respaldarla si se alcanzaban acuerdos sustanciales. El mismo día de las negociaciones, Japan Innovation realizó una reunión conjunta de sus legisladores, autorizando formalmente a su liderazgo a gestionar las conversaciones, lo que refleja una postura unificada del partido.
Estas negociaciones se producen tras una crisis política inusual: el partido Komeito rompió su alianza de 26 años con el PLD, lo que dejó a Takaichi sin mayoría automática y desató una reconfiguración del escenario político japonés.
El gobierno comunicó que la Dieta (Parlamento japonés) celebrará una sesión extraordinaria la próxima semana para elegir un nuevo primer ministro, aunque la fecha exacta de la votación aún no se ha decidido. En caso de empate entre ambas cámaras, prevalecerá la decisión de la cámara baja.
Mientras tanto, el Partido Democrático Constitucional (CDP), el Partido Democrático para el Pueblo (DPFP) y Japan Innovation mantienen en suspenso un plan alternativo de cooperación tripartita, que buscaba formar un gobierno opositor. Según Jun Azumi, secretario general del CDP, esta opción dependerá del resultado de las negociaciones entre el PLD y Japan Innovation, ya que “hasta que veamos si se desemboca en una ruptura o en un acuerdo, cualquier conversación sobre el futuro sigue siendo poco realista”.
Origen y filosofía de Japan Innovation
Japan Innovation, también conocido como Nippon Ishin no Kai, es un partido de centroderecha surgido del movimiento regional reformista de Osaka. Se transformó en un partido nacional en 2015, tras la fundación de su predecesor “Iniciativas de Osaka”, liderado por el entonces alcalde Toru Hashimoto.
El término “Ishin” en su nombre significa “renovación” o “reforma”, y está históricamente vinculado a la Restauración Meiji del siglo XIX, cuando Japón pasó de un sistema feudal a uno moderno bajo el liderazgo imperial.
Artículo original: “El PLD y Japan Innovation debaten sobre la descentralización y la reforma de la seguridad social” Autores: Tsubasa Suruga y Yuichi Nitta Publicado en Nikkei Asia, el 16 de octubre de 2025
El primer ministro francés congelará la reforma de pensiones de Emmanuel Macron hasta 2027
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció la suspensión de la controvertida reforma de pensiones impulsada por el presidente Emmanuel Macron, que elevaba progresivamente la edad de jubilación de 62 a 64 años. Esta medida, aprobada originalmente en 2023 y que generó amplias protestas sociales, quedará congelada hasta 2027, año en que se celebrarán las próximas elecciones presidenciales. El giro político busca asegurar apoyos parlamentarios suficientes para aprobar el presupuesto de 2026 y permitir que Lecornu conserve su cargo en medio de una fuerte fragmentación legislativa y dos mociones de censura presentadas por la extrema izquierda y la extrema derecha.
La suspensión de la reforma tiene un costo estimado de 400 millones de euros en 2026 y 1.800 millones en 2027, por lo que Lecornu exhortó a los partidos a acordar mecanismos alternativos para mantener el déficit por debajo del 5 % del PIB. La medida es considerada una concesión clave al Partido Socialista, cuyo respaldo es decisivo para la estabilidad del gobierno. Boris Vallaud, figura destacada de la bancada socialista, calificó la decisión como una “primera victoria” y señaló que buscarán eventualmente derogar la ley. En contraste, sectores conservadores criticaron la decisión; Bruno Retailleau, líder de Los Republicanos, advirtió que el costo de esta suspensión recaerá sobre los ciudadanos franceses.
Junto con esta decisión, Lecornu presentó un paquete fiscal de 30.000 millones de euros para compensar el costo de la suspensión y reducir el déficit. Entre las medidas destaca la creación de nuevos impuestos a grandes empresas y personas con altos ingresos, por un total estimado de 6.500 millones de euros, la ampliación del impuesto corporativo a empresas con ingresos superiores a 1.000 millones de euros, lo que aportaría otros 4.000 millones, un nuevo gravamen sobre alrededor de 10.000 holdings para combatir la evasión fiscal con el que se recaudaría 1.000 millones, y un aumento de impuestos a las 20.000 personas con mayores ingresos, que generaría 1.500 millones adicionales. Aunque el gobierno descartó por ahora un impuesto generalizado sobre el patrimonio, también anunció recortes de gasto público para reducir el déficit de 5,4 % en 2025 a 4,7 % en 2026. Lecornu reconoció que estos objetivos podrían flexibilizarse dependiendo de las negociaciones políticas.
La noticia fue bien recibida por los mercados financieros: los bonos franceses subieron y los costos de endeudamiento a 10 años cayeron al 3,39 %, su nivel más bajo en dos meses, lo que refleja cierta confianza de los inversionistas en que la medida pueda contribuir a estabilizar la situación política y fiscal. En un gesto hacia la oposición, Lecornu también anunció que no utilizará la cláusula constitucional 49.3, que permite aprobar leyes sin votación parlamentaria, prometiendo en cambio un debate abierto y votaciones en la Asamblea Nacional.
Esta decisión representa un cambio significativo en la estrategia de Macron y su primer ministro. Si bien fortalece temporalmente la posición de Lecornu al asegurar apoyos cruciales de la izquierda, también evidencia tensiones con sectores conservadores que podrían dificultar futuras alianzas. Además, la suspensión de la reforma previsional reconfigura el escenario político y económico de Francia, convirtiéndose en un tema clave para la estabilidad del gobierno y un eje central de la agenda electoral hacia 2027.
Es fundamental cumplir con puntualidad las obligaciones fiscales para evitar complicaciones y posibles sanciones. En nuestro Calendario Tributario, te proporcionamos todas las fechas clave que necesitas tener presente para mantener en orden tus finanzas este mes.
Asegúrate de marcar estas fechas en tu agenda y, en caso de cualquier duda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, nuestros abogados están listos para orientarte.
10 de octubre
Impuesto Primas Brutas Seguro – Incendio y renovaciones.
15 de octubre
Declaración Jurada mensual sobre Primas cobradas (no incluye renovaciones, ni incendio).
Declaración y pago de ITBMS (Mensual).
Declaración de Retenciones de ITBMS Mensual.
Declaración y pago de ITBMS trimestral
Informe de Ventas con tarjeta de crédito y débito.
Impuesto Selectivo al Consumo.
Impuesto de timbre.
Impuesto sobre Juego de Suerte y Azar.
Consumo de Combustibles y Derivados del Petróleo (Informe Mensual).
25 de octubre
Último día para la presentación de las Planillas SIPE.
31 de octubre
Consumo de Combustibles y Derivados del Petróleo (Informe Mensual)
Presentación de Informe de contribuyentes no declarantes.
Informe de Compras e importación de bienes y servicios. Formulario 43.
Reporte la planilla 03 mensual.
Reporte formulario # 1027 sobre informe de ventas y prestaciones de servicio.
Informe de recursos minerales no metálicos.
Último día para pagar la planilla CSS.
Pago impuesto municipal mensual.
*Nota:En caso de fechas que correspondan a días no hábiles, la DGI tiene facultad discrecional para extender las fechas de pago al siguiente día hábil.
¿Está su empresa entre las 30,500 del listado emitido por la DGI?
escrito por LyE | 24 de octubre de 2025
La Dirección General de Ingresos (DGI) anunció mediante la Resolución No. 201-7109 de 01 de septiembre de 2025, la suspensión del Registro Único de Contribuyentes (RUC) de más de 30,500 personas jurídicas en Panamá. (Ver Resolución 201-7109 aquí)
Esto significa que muchas de sus actividades podrán quedar inhabilitadas para facturar electrónicamente, presentar declaraciones de impuestos y realizar trámites en la plataforma e-Tax 2.0, exponiéndose a multas que pueden superar los $1,000 mensuales.
¿Qué pasa si su empresa tiene el RUC suspendido?
• Facturación electrónica: Sus facturas pueden no ser generadas por el SFEP o ser validadas por la DGI, lo que significa que podrían considerarse inválidas. Al escanear el QR de la factura, el sistema de la DGI no la reconocería como válida y esto puede acarrear sanciones inmediatas.
• Uso de equipo fiscal: Aunque los equipos fiscales generan comprobantes sin validación previa, la empresa quedaría en una zona de riesgo frente a la Administración Tributaria.
• Operaciones comerciales: Aunque la suspensión del RUC no elimina su Aviso de Operación ni su personería jurídica, la actividad comercial de su negocio se expone a sanciones contempladas en la Ley 76 de 2019, incluyendo el cierre del local hasta por 2 días en casos reincidentes, con autorización del Tribunal Administrativo Tributario.
• Impacto reputacional y económico: Los clientes y proveedores pueden desconfiar de una empresa que no puede emitir facturas válidas, afectando la continuidad de contratos y relaciones comerciales.
👉 Complete este formulario y nuestro despacho verificará el estatus de su RUC en la lista oficial publicada por la DGI y le contactará con un plan de acción inmediato en caso que deba regularizar su situación. Formulario RBC
Información actualizada tras consulta directa con la DGI
Actualmente, la DGI informó que se encuentran realizando adecuaciones en el sistema e-Tax 2.0 para que cada contribuyente pueda corregir su situación.
Existen dos tipos de irregularidades:
Duplicidad de RUC:
Las personas jurídicas incluidas en este listado deberán presentar una solicitud en la sección de Archivo y Correspondencia, cumpliendo con los requisitos legales establecidos. Empresas con Duplicidad de RUC
Inconsistencias de información con el Registro Público:
Para estas personas jurídicas se está implementando un sistema de reactivación en la página de e-Tax2.0, donde podrán realizar las subsanaciones correspondientes.
IMPORTANTE: A la fecha de esta publicación, la DGI aclaró que ninguna persona jurídica se encuentra formalmente suspendida, hasta tanto habilite el sistema para proceder con las correcciones pertinentes. La no actualización de la información de RUC antes del 31 de diciembre de 2025 conlleva también la suspensión, por lo que les animamos a contactarse con nosotros en caso que requieran nuestra asistencia en este asunto.