Panamá se convierte en el epicentro de la restauración forestal y la conservación de la biodiversidad.

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Del 9 al 12 de septiembre de 2025, la República de Panamá será anfitriona de un evento de alta relevancia para la agenda ambiental de la región centroamericana: el Tercer Congreso Regional de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) y el Tercer Congreso Nacional de Restauración Forestal y Biodiversidad.

Este importante encuentro es organizado por el Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAMBIENTE), en conjunto con la Secretaría Ejecutiva de la CCAD, órgano especializado del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).  El evento se desarrollará en las instalaciones del Hotel El Panamá, en la ciudad de Panamá.

El Congreso reunirá a representantes de gobiernos, organismos internacionales, academia, comunidades locales y sociedad civil, con el propósito de fortalecer la cooperación regional y nacional en materia de restauración de ecosistemas, conservación de la biodiversidad y adaptación al cambio climático.

La participación en el evento es gratuita y está abierta al público interesado. Las personas que deseen asistir pueden inscribirse a través del siguiente enlace:
Formulario de registro

En el marco del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021–2030), el congreso busca impulsar soluciones basadas en la naturaleza, fomentar el intercambio de experiencias y promover estrategias conjuntas para recuperar nuestros bosques, proteger la vida silvestre y asegurar un futuro más sostenible para todos.

En un contexto donde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad amenazan la vida en el planeta, encuentros como este son fundamentales para avanzar en acciones concretas, colaborativas y sostenibles.

Panamá tiene un rol clave en la restauración forestal y la protección de la biodiversidad, especialmente por su ubicación estratégica como puente biológico entre América del Norte y del Sur.

En nuestro país se pueden implementar estrategias para recuperar sus bosques, proteger la vida silvestre y avanzar hacia un futuro sostenible: 

  1. Restauración ecológica activa y pasiva:  Reforestación con especies nativas en áreas degradadas o deforestadas, así como también la protección de áreas para permitir la regeneración natural del bosque.

  • Fortalecimiento de las áreas protegidas: Ampliar y mejorar la gestión de los parques nacionales y reservas naturales.

  • Incentivos para la agroforestería y uso sostenible del suelo: Promover sistemas de agroforestería que combinen cultivos con árboles nativos, mejorando la productividad sin deforestar, fomentar prácticas de agricultura regenerativa y ganadería sostenible que reduzcan la presión sobre los bosques.

  • Monitoreo y vigilancia con tecnología: Uso de drones, imágenes satelitales e inteligencia artificial para detectar deforestación ilegal y monitorear la salud de los ecosistemas, fortalecer el Sistema Nacional de Monitoreo Forestal (SNMF) con participación ciudadana.

  • Educación ambiental y participación comunitaria: Invertir en programas educativos sobre la importancia de los bosques y la biodiversidad desde la infancia.

  • Políticas públicas e incentivos verdes: Reforzar leyes contra la tala ilegal y la caza furtiva, crear incentivos fiscales y financieros para proyectos de restauración y conservación (ej. pagos por servicios ambientales, bonos verdes).

  • Protección de especies en peligro:  Implementar planes de conservación específicos para especies emblemáticas o amenazadas (como el jaguar, el águila harpía o ranas endémicas), apoyar centros de rescate, rehabilitación y reproducción de fauna silvestre.

  • Adaptación al Cambio Climático: Panamá, pese a ser un país con bajas emisiones, es altamente vulnerable al cambio climático por su geografía, clima tropical y dependencia de recursos naturales.   Se deben implementar estrategias de adaptación tales como:
  • Infraestructura verde, como restauración de manglares para proteger zonas        costeras.
  • Promover cultivos resistentes al clima y prácticas agrícolas sostenibles.
  • Sistemas de alerta temprana para desastres.
  • Planificación urbana y territorial basada en riesgos climáticos.
  • Manejo integrado de cuencas hidrográficas para asegurar el acceso al agua.

Panamá, como puente natural y biológico de las Américas, tiene un rol estratégico en la conservación de la biodiversidad y la restauración de los ecosistemas de la región.

Este Congreso representa una oportunidad invaluable para reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo sostenible, la acción climática y la protección de nuestros recursos naturales. Desde nuestras selvas tropicales hasta nuestros manglares y cuencas hidrográficas, restaurar nuestros ecosistemas es también restaurar nuestra identidad, nuestra seguridad hídrica y nuestro bienestar como país. Que este encuentro sirva como punto de partida para fortalecer alianzas, generar soluciones concretas y construir, desde Panamá, una visión compartida para un futuro más verde, justo y resiliente para toda Centroamérica.




Panamá coloca el Humedal Matusagarati como el sexto Humedal de Importancia Internacional ocupando el sitio N°2566 en la Lista de Ramsar

humedal Matusagaratí

El humedal Matusagaratí, ubicado en la provincia de Darién, es el más grande de Panamá y uno de los ecosistemas más valiosos del país. Este humedal cubre más de 64.750 hectáreas de pantanos, bosques inundables, lagunas y ríos, desempeñando un papel importante en la regulación del clima, la recarga de acuíferos y la protección contra inundaciones.

Recientemente ha sido designado en nuestro país como el sexto Humedal de Importancia Internacional ocupando el sitio N° 2566 en la Lista de Ramsar.

A pesar de su importancia ecológica y su designación como Sitio Ramsar, el humedal Matusagaratí enfrenta graves amenazas que comprometen su integridad y el bienestar de las comunidades que dependen del humedal para la pesca, la agricultura, entre otros.

La deforestación desmedida es una de las principales amenazas, principalmente por la siembra extensiva de arroz, palma aceitera y ganadería. Estas actividades implican la tala de bosques inundables y la quema de vegetación, alterando radicalmente el equilibrio ecológico del humedal.

Por otro lado, los proyectos de drenaje de grandes áreas del humedal, ha causado la reducción del nivel de agua en zonas clave, lo cual contribuye con la destrucción de los hábitats naturales y afecta el ciclo hidrológico. Esto provoca el secado de lagunas, pérdida de biodiversidad y menor capacidad del humedal para controlar inundaciones.

La ausencia de un plan de manejo efectivo y fortalecimiento de la fiscalización ambiental, ha permitido la expansión descontrolada de actividades humanas.

El cambio climático agrava estas amenazas al alterar los patrones de lluvia, causar sequías más intensas y aumentar el riesgo de incendios forestales. Los humedales como Matusagaratí, que dependen de un delicado equilibrio hídrico, son especialmente vulnerables a estos cambios.

En Matusagaratí podemos encontrar una variedad de ecosistemas que incluyen pantanos, bosques inundables, sabanas húmedas y cuerpos de agua estacionales que dan vida a una innumerable vegetación tales como bosques de ciénaga, herbácea y gramíneas, plantas acuáticas flotantes, arboles ribereños, entre otros.

Este mosaico vegetal actúa como filtro natural de agua, almacena carbono y sirve de refugio para múltiples especies.

Así mismo en el humedal Matusagaratí es hogar de una gran diversidad de fauna silvestre, incluyendo especies endémicas, migratorias y en peligro de extinción.  Entre los animales más representativos están: mamíferos, aves, reptiles y anfibios, peces y fauna acuática.

La riqueza de flora y fauna convierte a Matusagaratí en un ecosistema clave para:

  • La regulación hídrica.
  • El control de inundaciones.
  • La conservación de especies amenazadas.
  • El sustento de comunidades locales mediante la pesca, la recolección y la agricultura sostenible.

Con la destrucción del hábitat, muchas especies emblemáticas y en peligro, como el jaguar (Panthera onca), el tapir centroamericano y diversas aves migratorias, están desapareciendo del área. Esto empobrece el ecosistema y debilita las cadenas tróficas.

El Humedal  Matusagaratí según el informe que lleva su mismo nombre, este ecosistema constituye uno de los pocos que sobreviven de la complejidad y diversidad que enfrentan los humedales panameños.

El informe presenta los hallazgos de cinco años de investigación liderados por la Investigadora Indra Candanedo, especialista en biología de la conservación e investigadora de la Universidad Tecnológica de Panamá.

La especialista participó en dos proyectos fundamentales: Hidrología, vegetación y avifauna del complejo de humedales de Matusagaratí (2019-2020) y Hidrología, reservas de carbono, plantas y peces de Matusagaratí (2022-2023), ambos realizados en colaboración con el Centro de Estudios Multidisciplinarios en Ciencias, Ingeniería y Tecnología (CEM-CIT AIP) y financiados por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) a través de convocatorias públicas.

El humedal Matusagaratí se encuentra en una situación crítica. Aunque ha sido reconocido internacionalmente, las amenazas humanas y naturales lo están degradando aceleradamente. Su protección requiere acciones urgentes: establecer un plan de manejo, garantizar la participación de las comunidades locales, aplicar la ley ambiental y detener la expansión agroindustrial en su interior.




Proyecto de Ley que modifica responsabilidades de Agentes Residentes en Panamá

Agentes Residentes

Mediante Ley 52 de 27 de octubre de 2016 se establece la obligación de los agentes residentes de presentar una declaración jurada anual a la Dirección General de Ingresos (DGI) con información sobre las personas jurídicas que representan. 

Esta normativa fue implementada para cumplir con acuerdos internacionales sobre el intercambio de información tributaria, lo que busca aumentar la transparencia y combatir la evasión fiscal.

Luego para finales del año 2021, se implementa la Ley 254 de 11 de noviembre de 2021, mediante la cual se modifican algunos aspectos de la ley 52 mencionada en párrafos anteriores y se aumenta la carga administrativa sobre los abogados que actúan como agentes residentes.

En el mes de septiembre del presente año, el Diputado Ernesto Cedeño presentó una propuesta legislativa en Panamá con el fin de modificar la responsabilidad de los agentes residentes con relación a la solicitud y custodia de los Registros Contables de las sociedades anónimas que representan.

La propuesta sugiere que los abogados no deberían ser responsables de llevar los registros contables ni de reportar dicha información, dejándolo en manos de otros entes especializados en contabilidad. Esto responde a la percepción de que estas obligaciones no son parte de la función legal del abogado.

Esta serie de exigencias, han llevado a muchos abogados a tener que renunciar a su rol como agentes residentes lo cual ha impactado negativamente su factor económico y practica profesional.

Para los abogados panameños se trata de una propuesta favorable ya que es considerada un alivio para la carga administrativa excesiva y de responsabilidades impuestas que no deberían ser acarreadas a su profesión.

El Colegio Nacional de Abogados ha mostrado su interés de colaborar con esta propuesta lo cual indica un compromiso conjunto por mejorar la práctica legal en el país.

Esta reforma no solo beneficiará al sector legal y contable, sino que también contribuirá a la creación de un entorno empresarial más ágil y transparente para nuestro país, en línea con los estándares internacionales en materia de cumplimiento y responsabilidad fiscal.