Rememoración de los grupos de choque en nuestra política nacional

conservadores liberales

A partir de la toma de posesión de nuestro primer Presidente Constitucional, el conservador Dr. Manuel Amador Guerrero, se inicia la controversia entre los dos partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador, para controlar el poder político. 

Estas pugnas continuaron en 1906 para escoger los concejales del Distrito de Panamá y se tornaron intensas y violentas.  Posteriormente, en las elecciones de 1908 para elegir al segundo Presidente Constitucional de la República, lo cual recayó en Don José Domingo De Obaldía del Partido Conservador.  Como consecuencia del fallecimiento del mandatario titular Don José Domingo De Obaldía, el 1 de marzo de 1910,  asciende al poder el primer presidente liberal, Dr. Carlos A. Mendoza, en su condición de Segundo Designado (Vicepresidente) de la República, pues el Primer Designado, José Agustín Arango Remón, también había fallecido. 

Esto provocó un aumento de las tensiones entre ambos partidos, pues el Dr. Carlos A. Mendoza, liberal, aspiraba a reelegirse en el puesto por dos años más, lo cual no contó con el respaldo de la delegación estadounidense en nuestro país, principalmente del Encargado de Negocios, Richard O. Marsh, quien trató de imponer en forma directa la candidatura de Samuel Lewis, del Partido Conservador, como la más conveniente y la más amistosa para los intereses de la Nación del Norte, a igual que la del Partido Conservador. 

El deseo de reelegirse del Dr. Mendoza no prosperó y surgió entonces la candidatura del Dr. Belisario Porras y la del Dr. Pablo Arosemena, ambos del Partido Liberal.  Contando con el apoyo del Dr. Porras y del Dr. Arosemena, la Asamblea de Diputados eligió al Dr. Pablo Arosemena para cumplir el período restante del presidente difunto, José O. De Obaldía, hasta 1912.

En las elecciones de 1912 el liberalismo se dividió.  Por una parte surge Pedro A. Díaz de Obaldía por la Unión Patriótica, integrada por liberales y conservadores.  Por la otra parte,  el Dr. Belisario Porras es apoyado por la Convención Liberal, lo cual, según Pedro Díaz, motivó una confrontación y cierta parcialidad de los supervisores estadounidenses hacia el Dr. Porras, quien fue favorecido por amplio margen en las elecciones del 14 de julio de 1912, para ejercer la presidencia por cuatro años (1912-1916).

Para el torneo electoral de 1916 se presentaron dos candidatos, uno oficial respaldado por el Presidente de la República, Belisario Porras, y el otro Rodolfo Chiari Robles, postulado por el Directorio Nacional del Partido Liberal.  Aquella campaña electoral fue violenta, hubo acusaciones de toda índole y terminó con la abstención de los seguidores de Rodolfo Chiari Robles.  Por ende, fue favorecido Ramón Maximiliano Valdés, apoyado por la atracción que procedía del Presidente Belisario Porras Barahona en el electorado.

Emergen entonces grupos de choque donde estuvieron presentes la pasión, la violencia, la intriga, cuyo propósito era vejar y amenazar a los oponentes y enemigos políticos para obtener por coacción sus decisiones sobre el querer de las mayorías.  Grupos reclutados al servicio del pandillerismo político:  La primera de estas agrupaciones que surge en nuestra política criolla fue la llamada La Liga Nacional Porrista en 1912-1916, cuyo propósito principal lo era la defensa de la popularidad personal y del gobierno del Dr. Belisario Porras.  Esta Liga robusteció el poder de Belisario Porras, amenazado fuertemente por la oposición.  La Liga Porrista surgió por  determinación de un plural grupo de amigos personales y políticos del Dr. Porras Barahona, como una filial del Partido Liberal teniendo en cuenta que había un sector importante del partido que adversaba a Porras desde la campaña en 1916, cuando Rodolfo Chiari aspiró a la Presidencia de la República.  Su objetivo era respaldar y afirmar la política del Dr. Porras en todo el país.  También se fundaron ligas porristas a nivel nacional, en todas las provincias de la República.

El antecedente de la Liga Porrista fue la Concertación Liberal Porrista, creada para apoyar al Dr. Belisario Porras Barahona durante su primera administración.  Igualmente esta agrupación consiguió establecer una estructura nacional y una de las piezas clave para la victoria de la candidatura presidencial del Dr. Ramón Maximiliano Valdés en 1916.  Asimismo jugó un papel importante en las elecciones municipales de 1922, logrando un triunfo indiscutible.  Este movimiento también desempeñó un papel importante para la victoria de Don Rodolfo Chiari Robles, respaldado por el Presidente Dr. Belisario Porras en el proceso eleccionario celebrado en 1924.  El Dr. Belisario Porras Barahona fue tres veces Presidente de Panamá (1912-1916), Primer Designado (Vicepresidente), encargado del Poder Ejecutivo (1918-1920) y Presidente Constitucional (1920-1924).

Para las elecciones presidenciales de 1940 se contaba con la participación de dos candidatos, el Dr. Arnulfo Arias Madrid por el oficialismo y el Dr. Ricardo Joaquín Alfaro por la oposición.  Fue notorio el respaldo del gobierno de turno a favor de su candidato, el Dr. Arnulfo Arias, al punto que su adversario político, el Dr. Ricardo J. Alfaro, ante un ambiente sumamente caldeado, con la utilización de los recursos del Estado, persecución, terror, renunció a su candidatura alegando que no se cumplían las garantías indispensables y quedó el Dr. Arias como candidato único para las elecciones celebradas el domingo, 2 de junio de 1940.  Precisamente durante la organización de esa campaña, el Dr. Arias constituyó la llamada Guardia Cívica Panameñista, mejor conocida como GUCIPA, caracterizándose por ser un grupo represivo contra los alfaristas, integrado mayoritariamente por funcionarios públicos dotados de armas para enfrentar cualquier situación adversa.  Este grupo de choque actuó en una reunión política que se celebraba en el Parque de Santa Ana a favor del candidato opositor, Dr. Alfaro, a su llegada al país procedente de los Estados Unidos.  Se produjo una agresión desde el conocido Café Coca Cola, con disparos que ocasionaron la huida de los participantes y la actuación de la caballería montada de la Policía Nacional que disolvió la manifestación de los partidarios del Dr. Alfaro. 

Durante la corta administración del Dr. Arias se creó la Policía Secreta, cuerpo independiente de la Policía Nacional que respondía directamente al Presidente y su Ministro de Gobierno y Justicia.  La misión de esta Policía Secreta era evitar las agresiones contra el gobierno.  La ley de la Policía Secreta en la administración del Dr. Arias establecía mantener secretos sobre los temas que manejaban salvo por orden del Poder Ejecutivo y requerimiento de la información por parte de las autoridades nacionales, judiciales y administrativas relacionadas con el ejercicio de su competencia.  La llamada Policía Secreta surgió de lo inicialmente conocido como GUCIPA.

La administración del Dr. Arias fue corta ya que el 7 de octubre de 1941 viajó en secreto en dirección a La Habana, Cuba, lo que le costó la presidencia ya que no cumplió con informar a la Asamblea Nacional, de conformidad con lo establecido en la Constitución Nacional que él mismo promovió en 1941.  El mandatario fue depuesto el 9 de octubre de 1941.

Después de ocho años en que no se realizaron elecciones directas en el país, el 9 de mayo de 1948 se celebraron para elegir al 24avo Presidente de la República.  En el transcurrir de dicha campaña electoral se suscitó una violenta campaña entre los dos principales candidatos presidenciales, Don Domingo Díaz Arosemena y el Dr. Arnulfo Arias Madrid.  La campaña fue violenta, con acusaciones de toda índole y contra el candidato gubernamental, Domingo Díaz, se decía que tenía el apoyo del gobierno de turno.  Es en ese período de tiempo cuando emerge un grupo paramilitar del Partido Liberal llamado el PIE DE GUERRA, capitaneado por Ismael “Cucho” Vallarino, quien defendió a ultranza el triunfo de Don Domingo Arias Arosemena.  Esta organización de choque se caracterizó por su actitud de combate y agresión, muchas veces contando con la pasividad del gobierno de turno y los integrantes de la Policía Nacional.  Con frecuencia se les vio con cachiporras, garrotes y armas de fuego.  No pocos de sus integrantes estaban registrados en la planilla estatal y otros eran pandilleros a sueldo, quienes generalmente cometían sus fechorías en la noche, golpeando sin consecuencia a los que adversaban las aspiraciones presidenciales de Don Domingo Díaz Arosemena y eran también quienes participaban en la destrucción de urnas y votos.  Entre los actos violentos cometidos y recordados se encuentran los del 3 de julio de 1948, cuando atacaron las oficinas del Partido Revolucionario Auténtico, que apoyaba al Dr. Arnulfo Arias, con la participación de elementos de la Policía Nacional, con un saldo de muertos y multitud de heridos de bala.  La participación del grupo de choque PIE DE GUERRA fue uno de los factores determinantes en la victoria de Domingo Díaz y no pocos alegaron que hubo fraude electoral  en el resultado final y victoria de Domingo Díaz Arosemena con 72,153 votos contra los 71,037 sufragios de Arnulfo Arias Madrid.  Este proceso electoral se realizó en medio de hostilidades y enfrentamientos entre pandillas paramilitares tanto del gobierno como de la oposición.  El 1 de octubre de 1948, Domingo Díaz Arosemena toma posesión como Presidente de la República en un ambiente caldeado de protestas.

Don Domingo Diaz Arosemena fallece el 23 de agosto de 1949 a los 74 años de edad y es reemplazado por su Primer Vicepresidente Dr. Daniel Chanis Pinzón, quien, en su breve tiempo encargado del ejecutivo, trató de desintegrar el PIE DE GUERRA para lograr la tranquilidad que el país necesitaba.  Esto no se logró, pues el país vivió varias otras crisis institucionales entre 1948 y 1951.

Dos décadas después, en la campaña presidencial para elecciones el 12 de mayo de 1968, surge nuevamente el grupo de choque PIE DE GUERRA para favorecer al candidato gubernamental Ing. David Samudio Avila en contra del Dr. Arnulfo Arias Madrid.

En el año de 1956 se celebraron las elecciones generales entre los candidatos presidenciales Ernesto de la Guardia por la Coalición Patriótica Nacional y Víctor Florencio Goytía por el Partido Liberal.  Estas elecciones populares arrojaron los siguientes resultados:   Ernesto de la Guardia 117,633 votos y Víctor Florencio Goytía 81,737.  En general, estas elecciones fueron pacíficas, sin mayores dificultades, un tanto deslucidas y sin mucho entusiasmo.  El gobierno de Ernesto de la Guardia se inició el 1 de octubre de 1956 y se caracterizó por atravesar muchas dificultades y una prensa adversa, que lo atacó de manera implacable.  Durante esta administración se organizó un grupo de choque denominado LOS LEONES DEL SOTANO, cuyo fin fue combatir y reprimir a los adversarios, a las protestas estudiantiles y reprimir a los grupos políticos contrarios, los que provocaron levantamientos armados con resultados dolorosos y lamentables para los protagonistas.

En 1967 se constituyó el Frente Nacional de Juventudes Panameñistas y acto seguido el grupo beligerante denominado BOINAS NEGRAS, a pocos meses de celebrarse las elecciones generales anunciadas para el 12 de mayo de 1968, entre el Ing. David Samudio Avila como candidato presidencial del gobierno y de la Alianza del Pueblo y por la oposición el Dr. Arnulfo Arias Madrid de la Unión Nacional.  El grupo BOINAS NEGRAS fue organizado por Luis Gaspar Suárez.  Este grupo  tuvo una participación destacada en la elecciones de 1968, principalmente en las confrontaciones entre los seguidores del candidato oficialista, Ing. Samudio, quien fue apoyado por los PIE DE GUERRA liberales, en las que la ferocidad entre los seguidores de ambos candidatos tuvo como saldo muertos y heridos.  Los dos candidatos presidenciales contaron con el respaldo de los diferentes medios de comunicación, de periódicos, emisoras de radio y televisión que se inclinaron hacia uno u otro de los dos candidatos presidenciales.  Hubo ataques desmedidos contra el honor y reputación de los adversarios políticos, incluyendo la agresión violenta contra periodistas de ambas campañas políticas.  Los llamados BOINAS NEGRAS también tenían como función custodiar el local de la Unión Nacional de Oposición.  Su uso de boinas negras simbolizaba la imagen del Dr. Arnulfo Arias Madrid, quien solía usarla desde sus primeros  tiempos de actividad política.  Por el otro lado, durante esas elecciones fue notoria la parcialidad de no pocos miembros de la Guardia Nacional inclinados a favor de la candidatura presidencial oficialista del Ing. David Samudio.

El 9 de mayo de 1968, cerca del poblado de Yaviza, Provincia de Darién, el Dr. Arnulfo Arias fue objeto de un atentado en el que fue herido uno de sus seguidores.  El día de las elecciones el gobierno recurrió a toda clase de artimañas.  En algunos lugares las votaciones fueron interrumpidas debido a disparos.  Casos bochornosos, como el del Café Boulevard Balboa donde hubo heridos y un muerto, ataques a la entusiasta emisora Radio Soberana partidaria del Panameñismo, el ataque al local de la Alianza del Pueblo que respaldaba al Ing. Samudio, el enfrentamiento a tiros entre BOINAS NEGRAS y varilleros de PIE DE GUERRA liberal en el Parque Porras dejando gente malherida e inclusive el uso de las famosas varillas de hierro de construcción, el ataque al diario El Mundo, simpatizante del candidato gubernamental ocasionando la muerte del chofer de un ministro de estado cuando salió a defender dicho medio de comunicación, y así muchos casos más.

El torneo electoral se realizó en un ambiente crispado y violento y después de un recuento que demoró en terminar, el Dr. Arnulfo Arias Madrid fue declarado vencedor.  El 1 de octubre el Dr. Arias tomó posesión y fue derrocado por tercera vez, a los once días, por un golpe militar.

Después del golpe de los castrenses contra el gobierno constitucional de 1968 se inicia la era militar en Panamá, durante la cual surgieron los BATALLONES DE LA DIGNIDAD, milicia paramilitar creada por los militares a partir del mes de Abril de 1988 para ayudar a proteger al gobierno contra la actividad subversiva interna en el país y una posible invasión al país.  Este grupo se disolvió de facto, al igual que las Fuerzas de Defensa de Panamá, en 1990 justo después de la invasión de los Estados Unidos a la República de Panamá.

Los integrantes de los BATALLONES DE LA DIGNIDAD fueron voluntarios civiles y reclutados  adiestrados por los militares en todo el país para defender al régimen del Dictador Manuel Antonio Noriega.  Se calcula que los batallones sumaron unos 5,00 milicianos aproximadamente.  Durante su vigencia se caracterizaron por el hostigamiento a la oposición política y de ser cómplices en el incautamiento ilegal de bienes de personas y en obligar a sus enemigos a abandonar el país.  Una de las peores acciones de este grupo de choque fue la realizada después de la anulación de las elecciones realizadas el 7 de mayo de 1989, cuando obtuvo la victoria la oposición política contra el candidato del régimen.  La oposición llevó a cabo una caravana para celebrar la victoria en las urnas y exigir el respeto a la voluntad popular con un resultado de 3 a 1 en los votos.  Al llegar al Parque de Santa Ana, una turba enardecida de batalloneros, armados de varillas de hierro, patrocinados por los militares, atacó la caravana encabezada por la nómina presidencial de la oposición, Endara-Arias Calderón-Ford, inclusive con balas, ocasionando heridos y un muerto, ante la mirada indolente de los miembros de unidades antidisturbios de las Fuerzas de Defensa.  Las imágenes de Endara sangrando de herida en su cabeza y de Ford con su camisa manchada de su sangre y de su guardaespaldas, Alexis Guerra, quien murió de un tiro propinado por un batallonero, recorrieron el mundo entero y pusieron en clara evidencia el rostro cruel de la dictadura que oprimía a Panamá. 

Las imágenes escandalizaron a la opinión pública mundial e influenció las decisiones del gobierno estadounidense para la invasión a Panamá el 20 de diciembre de 1989.  Durante la invasión algunos batalloneros se enfrentaron a las fuerzas armadas estadounidenses mientras que otros se dedicaron al saqueo de comercios, principalmente en la ciudad capital.  Mientras, el ex­-agente de la CIA estadounidense, General Noriega, huía y luego se asiló en la Nunciatura Apostólica de Panamá.  Días después se entregó a las fuerzas de ocupación y posteriormente cumplió sentencias de prisión tanto en los Estados Unidos como en Francia por blanqueo de dinero del narcotráfico, entre otros cargos criminales.  Al ser desmanteladas las Fuerzas de Defensa tras la invasión, la misma suerte corrieron los tristemente recordados Batallones de la Dignidad.

Otro de los grupos de choque constituidos durante la hegemonía de los castrenses fue el mal recordado Comité de Defensa de la Patria y la Dignidad (CODEPADI).  Fue una agrupación de varilleros a disposición del régimen oficial del momento.  Los CODEPADIS fueron comités formados al final de la dictadura del General Manuel Antonio Noriega, con la finalidad de conminar adhesiones al General Noriega.  Estos Comités respaldaban el desarrollo  de acciones defendidas por Noriega y se convirtió en una fuerza paramilitar que agredía y atacaba a los adversarios y enemigos del Dictador Noriega.  Los CODEPADI llenaron de pánico y temor la vida de los ciudadanos opositores al régimen, realizando faenas de vigilancia, de policías sin uniforme, de represión a los enemigos políticos, buscando silenciar las voces que alentaban la expresiones de libertad, que defendían los derechos de reunión, voz y culto.  Saturaron al país de malestar, llanto y desconsuelo la vida de los panameños, logrando esculpir surcos en la memoria colectiva que no olvida.  CODEPADIS, instrumento de represión, en conjunto con los Batalloneros de la Dignidad, invadían las urbanizaciones, instalaban retenes y se atrincheraban en lotes baldíos, lo cual hicieron en el barrio de Punta Paitilla el 28 de noviembre de 1989, con atavíos de combate, en lo que llamaron la “Operación Ojo por Ojo y Diente por Diente”, ante el asombro y rechazo de los ciudadanos. 

Al hacer este compendio de los principales grupos de choque, precursores de la fuerza, coacción, de la agresividad política sistematizada, algunos de ellos calificados para el ultraje general de vidas, dignidad y bienes de la población en general, que evidenciaban la despiadada intransigencia e injusticia que los determinaba mayormente en los procesos eleccionarios y nos acerca a los recuerdos, la agonía de tan deleznable página de nuestra historia nacional que afectaron nuestra endeble democracia republicana de la época pasada y el triste período castrense, liquidado con la incursión estadounidense.  No pocos ciudadanos humildes panameños fueron enrolados para hacer el triste encargo de tropas de choque, constituyendo un tosco pandillerismo político que condenamos ahora y perennemente, ante todo ese penoso escenario de muertos, heridos, que forman parte del pasado, representando un recuerdo que no debemos olvidar, ni repetir ahora ni en el futuro, cerrándose así un capítulo de la historia panameña.




Particularidades de las elecciones de 1952 en Panamá

Panamá 1952

El 11 de mayo de 1952 fue la fecha fijada para realizar las elecciones presidenciales para elegir al 29avo Presidente Constitucional de Panamá.  En el mencionado torneo electoral compitieron el ex Jefe de la Policía Nacional, el Coronel José Antonio Remón Cantera, quien había sido figura significativa en la inestabilidad del Poder Ejecutivo.  Remón, militar de carrera, cuya trayectoria castrense inició en 1931 con el rango de Capitán, durante la presidencia del Dr. Ricardo J. Alfaro. Tuvo un ascenso rápido en la institución y logró el grado de Comandante Jefe de la Policía Nacional en 1947.  El Coronel Remón Cantera renunció a su cargo de Comandante en Jefe de la Policía Nacional en 1951 a fin de participar como candidato presidencial en las elecciones de mayo de 1952.  Fue postulado en la Provincia de Los Santos por cinco partidos políticos a saber:  Partido Renovador, Partido Liberal, Partido Revolucionario Nacional, Partido Revolucionario Auténtico y Partido Unión Popular.  El día 15 de mayo de 1953 estos cinco partidos se unieron en un solo partido, denominado Coalición Patriótica Nacional.  En estas elecciones el otro candidato importante, por la oposición, fue Don Roberto Francisco Chiari Remón, pariente del Coronel Remón Cantera.  Don Roberto fue postulado por una unión de partidos políticos, siendo éstos el Partido Liberal Nacional, el Frente Patriótico, el Partido Revolucionario Independiente y el Partido Socialista, constituyendo la alianza denominada LA ALIANZA CIVILISTA.

Don Roberto Francisco Chiari, empresario y político, fue hijo del también expresidente de Panamá, Rodolfo Chiari Robles.  Fue Dipuatado de la Asamblea Nacional y Ministro de Salubridad y Obras Públicas y Segundo Vicepresidente de la República en las elecciones de 1948.  También había ejercido como Presidente Interino de Panamá en Noviembre de 1949 por cuatro días.

El tercer candidato en las elecciones de 1952, sin ninguna posibilidad de triunfo, fue Pedro Moreno Correa, postulado por un partido histórico y minoritario, el Partido Conservador, que a partir de su vigencia tuvo poca representación en la Asamblea Nacional en las elecciones de 1928, 1932, 1936, 1940 y 1945, siendo extinguido como organización política por el Tribunal Electoral el 26 de septiembre de 1952.

Otro partido político que pretendió participar en esas elecciones de 1952 lo fue el Partido Panameñista, que llevó a cabo una convención y postuló a Rodolfo Herbruger.  El 5 de abril de 1952 el candidato Herbruger decidió abstenerse de participar en ese torneo electoral debido al evidente apoyo del gobierno a la candidatura presidencial del Coronel José Antonio Remón Cantera.  Esta agrupación política había sido constituida formalmente por instrucciones del Dr. Arnulfo Arias Madrid, quien había sido destituido como Presidente de la República el 10 de mayo de 1951 a través de un golpe de estado.

La campaña política de 1953 fue violenta para algunos, con acusaciones de corrupción contra la Policía Nacional.  La candidatura presidencial del Coronel José Antonio Remón Cantera se sustentó sobre una estrategia política hábil, manipulativa y clientelista.  Se le señalaba por su vinculación en negociados con madera preciosa, adquirida en la Isla de Coiba, tráfico de armas hacia Colombia y negociado con el arroz.  Hubo compra de votos en el Oriente Chiricano y muchas anomalías en las mesas de votación.  Muchos paquetazos se dieron en distintos lugares del país y salieron a relucir actas en las que el número de votos sobrepasaba la lista de votantes.

Fue obvia la utilización de los recursos del Estado, además de una propaganda penetrante, promocionando las pretensiones presidenciales del candidato oficialista Coronel José Antonio Remón Cantera.  Los que respaldaban la candidatura de la Alianza Civilista de Roberto Francisco Chiari Remón denunciaron estas elecciones generales como consecuencia de un escandaloso fraude electoral, argumentando entre otras cosas, que las personas votaron varias veces, entre ellos menores de edad y hubo la presencia de adulteración de Actas Electorales.

Todos conocían el gran papel que desempeñaba la esposa del Coronel Remón, Doña Cecilia Pinel de Remón, como una mujer conversadora, afable y campechana, quien ayudó mucho a su esposo en la campaña electoral y quien era opuesta a su esposo en su personalidad.  Se le llamaba “La Dama de la Bondad”, o Doña Ceci.  Durante la campaña política, Doña Cecilia Pinel de Remón se caracterizó por sus giras tanto en la capital como en el interior, repartiendo ayuda bajo la consigna “REMON SIRVE AL PUEBLO”. 

Muchos señalaban que el poder de convocatoria que tenían los partidos políticos que respaldaban a Remón era vital para lograr su amplio triunfo electoral, y según los datos oficiales, así fue.  El Coronel José Antonio Remón Cantera obtuvo 133,225 votos, Don Roberto Francisco Chiar obtuvo 78,094 votos y Pedro Moreno Correa tan sólo 1,967 votos.  En cuanto a los escaños de Diputados de la Asamblea Nacional, la Coalición Patriótica Nacional logró 39 diputados, la Alianza Civilista de Roberto Francisco Chiari obtuvo 14 diputados y el Partido Conservador de Pedro Moreno Correa ninguno de un total de 53 escaños.  El Coronel Remón Cantera ganó en todas las nueve provincias de la República de Panamá.  Fue el primer militar que llega a ocupar el solio presidencial durante el período republicano y el primer presidente graduado en el Instituto Nacional.

El 1 de junio de 1952 fue proclamado el vencedor de las elecciones generales realizadas el 11 de mayo y José Antonio Remón Cantera tomó posesión como Presidente Constitucional el 1 de octubre de 1952.  El 2 de enero de 1955, a los veintisiete (27) meses de ejercer su mandato, mientras celebraba con amigos el triunfo de su caballo “Valley Star” en el Palco Presidencial del Hipódromo Juan Franco, el Presidente Remón Cantera cayó abatido por una ráfaga de balas a las 7:30 de la noche.  Una de las balas de nueve milímetros le atravesó el riñón derecho, la aorta abdominal y le perforó el intestino grueso.  Junto a él murieron dos personas más y cinco fueron heridos.  Muchas teorías han surgido después de este magnicidio.  Hasta el momento se mantiene como un misterio quiénes son los verdaderos responsables y por qué fue matado el Presidente Remón.  Todo tipo de especulaciones surgieron. 

Finalmente, la campaña electoral deja una huella difícil de olvidar en la historia política nacional, como una de las más influenciadas, donde en forma desvergonzada y evidente se institucionalizó el clientelismo y la maquinaria gobiernista cambiando prebendas y bienes materiales por votos.




Enemigos de la democracia

enemigos de la democracia

En el sentido estricto, se define la democracia como “un tipo de organización del Estado en el cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante herramientas de participación directa o indirecta que confiere legitimidad a sus representantes”.

Entre sus principales características están la participación política, el pluralismo político, separación orgánica de funciones, derechos fundamentales, la representación política, el principio mayoritario, características a las que yo añadiría el deber y respeto por parte de los ciudadanos y candidatos de reconocer la voluntad mayoritaria del pueblo que elegimos en los procesos electorales.  La democracia, como forma de gobierno, es una alternativa al autoritarismo y busca la participación de los ciudadanos, mientras que los grupos que apoyan las dictaduras tienen la intención de mantener el poder sin importar que se viole la ley o se afecten los derechos de las personas con tal de lograr sus objetivos.

Así como la democracia es una forma de gobierno justa y conveniente para vivir en armonía, ésta tiene sus enemigos.  Estos adversarios simpatizan con o pertenecen al populismo, la corrupción, la prevalencia del interés particular sobre el interés general, la ignorancia, la desigualdad en las oportunidades, situaciones todas de miseria que amenaza las democracias y que también se suman a aquellos grupos representados por su candidato que participan en procesos eleccionarios democráticos y que no acatan la decisión mayoritaria de sus pueblos, perjudicando y afectando así la democracia y el imperio de la ley.

Uno de esos desafortunados ejemplos lo protagonizó el expresidente estadounidense Donald John Trump después de perder abrumadoramente las elecciones generales de ese país el 3 de noviembre de 2020, por más de siete millones de votos populares, ventaja que es la segunda mayor desde el año 2000.  Esta superioridad asimismo fue dos veces y medio mayor que aquella del voto popular de la demócrata Hillary Clinton que fue de 2,868,685 sufragios sobre Trump en el año 2016.

Fiel a sus antecedentes de mal perdedor, en las elecciones del año 2020 contra el demócrata Joe Biden, Donald Trump no quiso aceptar su elevada derrota electoral tanto en el voto popular como en los votos electorales.  En vez promovió un operativo, apoyándose en la falacia y falsedad de que había sido sacrificado en un fraude electoral, induciendo a su salvaje e ignorante base de extremistas con el propósito de perturbar la democracia por medio de una estafa, fingiendo fraude electoral.  Difícil de digerir, pero la naturaleza depredadora de Trump estaba a la vista de todos cuando previo a las elecciones del 2016 contra Hillary Clinton, contemplando una posible derrota electoral, se pronunció en contra del sistema de los Colegios Electorales, calificándolo de amañado.  Cuando se le preguntaba si concedería su derrota si era derrotado, se negó a comprometerse a una concesión y frente a la prensa declaró que dependería de quien ganaba.  Como era de esperarse, no se quejó cuando, a través de los Colegios Electorales, pudo lograr la Presidencia de su país.

No pocos senadores tildaron a Trump de “mentiroso patológico” y el serio y conocido periódico The Washington Post rastreó información suministrada por el Presidente Trump en los tres primeros años de su presidencia y reportó que en ese período Trump había “pronunciado 16,200 declaraciones falsas y engañosas” y lamentablemente, no pocos de sus seguidores son similares.  En su incapacidad de aceptar su amplia derrota en el año 2020 desarrolla una estrategia basada en el engaño de que había sido víctima de un fraude electoral.  El mundo entero simplemente no puede olvidar, y el pueblo estadounidense mucho menos, aquella aciaga fecha del 6 de enero de 2021, bochornoso día que quedará marcado en la historia de ese gran país, cuando una turba de fanáticos del expresidente Trump se volcara e invadiera de manera agresiva y violenta el Capitolio en Washington, D.C., uno de los símbolos sagrados de la democracia, en lo que fue el primer asalto al Capitolio desde aquel de los británicos en 1814 durante la guerra de independencia iniciada en 1812.  El propósito del asalto de 2021 fue evitar que los congresistas estadounidenses cumplieran con el deber constitucional de certificar en el Colegio Electoral la victoria apabullante que logró el demócrata Joe Biden sobre Donald Trump.  Este vergonzoso ataque fue un intento evidente de golpe de estado, una insurrección, para muchos premeditado por el candidato derrotado y sus íntimos allegados que no quisieron aceptar su realidad.  Repudiable espectáculo, llegó al punto en que algunos sostienen que en una conversación entre Trump y su vicepresidente y también republicano Mike Pence, Trump le solicitó sumarse a su plan de frenar la ratificación de Joe Biden como ganador de las elecciones, cosa que le fue negada ya que el Vicepresidente Pence eligió no violar flagrantemente la Constitución de los Estados Unidos.  Como resultado de este golpe infructuoso, más de 700 manifestantes han sido acusados de cargos que van desde planear un ataque para impedir la confirmación oficial del triunfo de Joe Biden el martes, 3 de noviembre de 2020.  Todos estos acontecimientos representan delitos graves que fomentaron y promovieron con premeditación y alevosía,  incluyendo el no acatamiento de la voluntad mayoritaria de un pueblo, lo que indudablemente merece que su máximo conspirador, el ex mandatario Trump, sea señalado como un ENEMIGO DE LA DEMOCRACIA,

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Otro ejemplo ignominioso del tema que nos ocupa aconteció en el Brasil, en las elecciones celebradas en segunda vuelta electoral el 28 de octubre de 2018, de acuerdo con el ordenamiento electoral de Brasil, entre el Presidente de la República en funciones Jair Messias Bolsonaro y Luis Ina´cio Lula Da Silva, quien previamente fue Presidente de Brasil en dos períodos consecutivos, 2002 y reelegido en 2006.  Lula Da Silva fue eterno candidato presidencial en las elecciones de 1989, 1994 y 1998, perdiendo en todas.  Ahora, en su sexto intento, obtuvo la victoria sobre Bolsonaro, el Presidente de Brasil en junciones, un militar retirado, político ultraconservador y de extrema derecha.  Bolsonaro, del Partido Social Liberal, fue elegido el 28 de octubre de 2018 en segunda vuelta electoral con el 55.13% de los sufragios contra su más cercano adversario, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores, quien obtuvo el 44.87% de los votos.

Durante el gobierno de Donald Trump, Jair Bolsonaro fue considerado uno de sus grandes aliados.  Muchos consideraron que Trump y Bolsonaro estaban “cortados con la misma tijera” y aparentemente a Trump le gustaba que consideraran a Bolsonaro el Trump de Suramérica.  Tanto Trump como Bolsonaro clamaron fraudes electorales en las elecciones que perdieron ante Biden y Lula Da Silva respectivamente.  Los dos pretendieron anular los resultados.  Bolsonaro, como gran perdedor, dijo que el sistema electrónico de votación de Brasil no estaba a prueba de fraude.  Al ser declarado ganador Lula Da Silva, partidarios de Bolsonaro bloquearon las carreteras y tuvieron serios enfrentamientos con la policía.  También, seguidores de Bolsonaro se manifestaron frente a los cuarteles militares, exhortando al ejército a intervenir para impedir la toma de poder del Presidente Electo, Lula Da Silva.

Por otro lado, aparentemente se vincula a Jair Bolsonaro de tramar un golpe de estado ante su derrota de 2022 y los serios altercados del 8 de enero, que destrozaron la capital, cuando miles de sus fanáticos atacaron los principales edificios del gobierno para socavar la victoria de Lula Da Silva.  Hay evidencia de que el propio Bolsonaro, allegados de su gobierno y algunos militares de alto rango, participaron en los esfuerzos por invalidar el resultado de los comicios, no reconociendo así el resultado mayoritario de la votación electoral.  Los actos de insurrección realizados por los extremistas partidarios de Bolsonaro trajeron a la mente escenarios similares a las vistas del asalto al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021, cuando rompieron ventanas, tumbaron muebles, destruyeron obras de arte.  Los policías lanzaron gases lacrimógenos contra los iracundos manifestantes que se negaban a dejar las instalaciones, invadieron edificios gubernamentales en Brasilia y crearon vínculos entre el populismo de ultra y extrema derecha de Brasil y Estados Unidos.

Afortunadamente para ambos países, el ambiente de violentos movimientos fomentado por los personajes mencionados quedaron lejos de lograr sus objectivos, como el de un supuesto fraude electoral nunca demostrado, ratificado por expertos como también los observadores internacionales que siempre negaron que hubiera certeza alguna de fraude electoral.

La actitud asumida por Jair Bolsonaro en pretender no reconocer el triunfo indiscutible de Lula Da Silva, por ende negar la voluntad mayoritoria del pueblo brasileño, no sólo erosiona la democracia, con su ímpetu golpista debilitando las instituciones, con su estrategia de mantenerse en el poder se hace evidente que es otro enemigo de la democracia.

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Las elecciones presidenciales de Guatemala se celebraron el domingo 16 de junio de 2019.  En la primera vuelta electoral se había impuesto con mayor cantidad de votos Sandra Torres Casanova del partido Unidad Nacional de la Esperanza, con el 25.53% y de segundo Alejandro Giammettei del Partido Vamos, con un 13.96% de los votos y el resto de los candidatos presidenciales se repartieron los demás votos populares.  Luego de que ningún candidato presidencial obtuviera más del 50% de los sufragios, la segunda vuelta electoral se celebró el 11 de agosto.  Sólo los dos candidatos presidenciales más votados en la primera vuelta participaron, siendo ellos Sandra Torres Casanova y Alejandro Giammattei.  En la segunda vuelta el candidato Alejandro Giammattei obtuvo el triunfo con el 57.95% sobre Sandra Torres que obtuvo el 42.05%.  Giammattei tomó posesión como Presidente de Guatemala ante el Presidente del Congreso el 14 de enero de 2020 por un período de cuatro años.  La primera vuelta de la siguiente elección presidencial, la décima elección general en Guatemala desde el retorno a la democracia en 1985, se realizó en Guatemala el domingo, 25 de junio de 2023.  Debido a que ningún candidato obtuvo la mayoría absoluta (50% + 1 votos) se realizó la segunda vuelta el domingo, 11 de agosto de 2023, en un ambiente de acusaciones mutuas de irregularidades y fraude electoral.  Cuando se presentaron los primeros resultados de las elecciones generales, el 1 de julio de 2023, la Corte Constitucional ordenó al Tribunal Supremo no oficializar dichos resultados, aunque de forma provisional.  La decisión tomada por la alta corporación de justicia, fue a consecuencia del recurso legal impuesto por los partidos UNE, Vamos y Valor, ante la sospecha de supuestas anomalías.  Luego de investigar profundamente los resultados, se autorizó la celebración de la segunda vuelta en la que el candidato de Movimiento Semilla, Bernardo Arévalo, obtuvo la victoria con aproximadamente el 60% de los votos populares.  Sin embargo, el reconocimiento de la victoria de Bernardo Arévalo de León no fue sencillo.  Hubo protestas en el país centroamericano desde el momento en que el Ministerio Público inició una persecución penal en contra del Partido Movimiento Semilla, que obtuvo la victoria.  Estas y otras acciones tenían como propósito poner en duda el triunfo de Bernardo Arévalo sobre Sandra Torres y así evitar, según muchos, que tomara posesión como Presidente Constitucional de Guatemala.  Esta situación anómala llegó al punto que Fiscales de Guatemala pidieron la nulidad de las elecciones presidenciales de agosto y el retiro de la inmunidad del presidente electo, Bernardo Arévalo, alegano que existieron anomalías en los resultados electorales por parte del Tribunal Supremo Electoral, así como irregularidades cuando se constituyó el Partido Movimiento Semilla de Bernardo Arévalo.  Ante tal situación además de otros asuntos, la OEA denunció “un intento de golpe de estado” e igualmente se pronunció a favor de Bernardo Arévalo y sus correligionarios, haciendo énfasis en que lo  actuado era un “golpe de estado” para evitar que asumiera el poder al haber obtenido el voto mayoritario de los guatemaltecos.  Arévalo asimismo señaló que “existe un grupo de políticos y funcionarios corruptos que se niegan a aceptar este resultado y han puesto en marcha un plan para romper el orden constitucional y violentar la democracia.”

Por su parte, los Estados Unidos, la Unión Europea, además de la OEA, cuestionaron la orden de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala de no oficializar los resultados de las elecciones.  También, Bernardo Arévalo acusó a la Fiscal General Consuelo Porras, quien dirige el Ministerio Público, de estar involucrada en el golpe de estado y no pocos analistas estiman que el Presidente Giammattei busca no comprometerse ante la situación, por lo que su silencio lo hace ver como posible cómplice con otros grupos de políticos y funcionarios corruptos que se niegan aceptar el desenlace de las elecciones que eligió a Bernardo Arévalo De León como Presidente Constitucional de Guatemala.

Finalmente, después de todo tipo de conspiraciones planeadas y frustradas, e intenciones de golpe de estado, Bernardo Arévalo del Partido Movimiento Semilla, tomó posesión como el 52avo Presidente Constitucional de la República de Guatemala el 15 de enero de 2024, obteniendo un triunfo claro y contundente con aproximadamente el 60% de los votos, e igual su Vicepresidente, Karin Herrera.  Los intentos de impedir su toma de posesión generaron una amplia condena tanto a nivel nacional como internacional por no querer acatar la voluntad mayoritaria y soberana del pueblo guatemalteco.

Hay que reconocer la postura de la OEA, de la Administración Biden de los Estados Unidos y de la Comunidad Europea, quienes en todo momento apoyaron los principios democráticos de Guatemala, ya que sin ese respaldo y solidaridad, posiblemente una vez más la democracia hubiera sido vulnerada.

Siempre y con mucha tenacidad y firmeza, todos aquellos que defienden la democracia deberán estar pendientes y solidarios contra aquel populismo tanto de extrema derecha y de izquierda, que surgen para no acatar la voluntad popular mayoritaria expresada en las urnas, siendo éste uno de los principios esenciales de la democracia y del estado de derecho.  Como diría el actual Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, “Respetar la voluntad del pueblo es parte esencial de nuestra democracia.”




El liberal del Arrabal santanero

Don Carlos Antonio Mendoza Soto

Una de las figuras más preclaras desde el inicio de nuestra política e incipiente República de Panamá lo fue el brillante abogado, político y periodista Don Carlos Antonio Mendoza Soto, nacido el 31 de octubre de 1856 en el arrabal santanero en las afueras de la antigua ciudad amurallada de Panamá, hijo del matrimonio formado por Juan Mendoza Herrera y Josefa Soto.  Hizo sus estudios primarios en Panamá, continuó con sus estudios secundarios en Bogotá.  Su padre, Juan Mendoza Herrera, fue abogado, Senador por Panamá y cercano colaborador de Buenaventura Correoso, uno de los caudillos liberales más destacados de Santa Ana así como recordado militar y educador panameño, quien consiguió la beca utilizada por Carlos Antonio Mendoza  para sus estudios superiores.  Así, éste logró el título de Doctor en Derecho en las universidades del Rosario y la Nacional de Colombia, con lo cual alcanzó una gran formación jurídica y ser un fogoso orador, además de periodista combativo.  A los 26 años contrajo nupcias con Rita Barsallo, con quien tuvo una hija.  Posteriormente tuvo cinco hijos con Ernestina Barsallo. 

Desde su formación universitaria, Carlos A. Mendoza abrazó los principios del liberalismo, defendiendo siempre la igualdad de derechos frente a una realidad de fueros y de castas.  En 1892, defendió con sus alegatos y como jurista al líder indígena Victoriano Lorenzo en su caso de homicidio en defensa propia, ocurrido cuando el Corregidor Pedro de Hoyos, quien cobraba diezmos arbitrarios a la comunidad indígena, atacó a Victoriano con la intención de matarlo y éste al defenderse mató a de Hoyos.   Mendoza culpó al Estado colombiano por su tolerancia ante abusos a la población, debido al abandono en el que mantenía a los istmeños más humildes. 

El Dr. Carlos A. Mendoza fue director de periódicos de corte político y literario y participó en la Guerra de los Mil Días en el Istmo de Panamá, junto a Belisario Porras, Eusebio A. Morales, el General Benjamín Herrera y Domingo Díaz, entre otros.  El Dr. Mendoza fue emblema de la dignidad y el patriotismo de los panameños en todo momento.  Esta Guerra de los Mil Días se desarrolló desde el 17 de octubre de 1899 hasta el 22 de noviembre de 1902 entre liberales y conservadores nacionalistas colombianos y fue la introducción a la cadena de sucesos posteriores que llevaron a la independencia de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903.  El Dr. Carlos A. Mendoza, el Dr. Eusebio A. Morales y el General Emiliano Herrera fueron nombrados jefes militares y colaboradores por el Dr. Belisario Porras en el desembarco del 30 de marzo de 1900 de Punta Burica, Chiriquí, con hordas armadas procedentes de Nicaragua y estuvieron al frente de la guerra en el Istmo de Panamá.  Esta confrontación finalizó el 21 de noviembre de 1902 con el Tratado de Wisconsin. 

El Dr. Carlos A. Mendoza respaldó el movimiento independentista de Panamá de Colombia en 1903.  Intervino en la redacción del Acta de Independencia en asocio con el Dr. Eusebio A. Morales, por encargo de Don José Agustín Arango.  Al establecerse la primera Junta de Gobierno Provisional, ésta nombró al Dr. Carlos A. Mendoza, miembro del Partido Liberal, como Secretario de Justicia, el primero de la República de Panamá.  Por otro lado, fue miembro de la Convención Nacional Constituyente, que instaló nuestra primera Constitución Nacional de 1904, dictada el 13 de febrero de 1904 y promulgada el 20 de febrero del mismo año.  La misma Convención Nacional eligió al Dr. Manuel Amador Guerrero como Primer Presidente de la República y al Dr. Pablo Arosemena, Don José Domingo de Obaldía y Dr. Carlos A. Mendoza como Primero, Segundo y Tercer Designados (Vicepresidentes) a la Presidencia de la República respectivamente.

Es importante destacar que el Dr. Carlos A. Mendoza, como miembro de la Convención Nacional Constituyente de 1904, se opuso y combatió la denominada Enmienda Platt, que permitía la injerencia de Estados Unidos en Panamá para restablecer el orden constitucional de la república y garantizar la paz y sus objeciones quedaron reflejadas al aprobarse el Artículo 136 de nuestra primera Constitución Nacional de 1904, propuesto por Tomás Arias, que permitía la intervención estadounidense en nuestro país.

El Dr. Mendoza tuvo una fructífera carrera política, ocupando altos cargos políticos, entre otros Gobernador de la capital, Secretario de Hacienda en el gobierno de José Domingo de Obaldía, a quien apoyó en su candidatura presidencial de 1908.  Además fue Diputado de la Asamblea Nacional por la Provincia de Panamá, desde donde también sirvió a los altos intereses del país.  Fue redactor del Código Civil, del Código Penal y del Código Administrativo, además de creador de la ley que estableció la Organización Judicial.  Fue también Magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Panamá.

En 1908, cuando la Asamblea Nacional de Diputados tenía la facultad de elegir a los Designados (Vicepresidentes) a la Presidencia de la República, fueron elegidos Don José Agustín Arango –del Partido Conservador- como Primer Designado y Don Carlos A. Mendoza –del Partido Liberal- como Segundo Designado.  Los designados eran elegidos por un periodo de dos años.  Don José Agustín Arango, Primer Designado, falleció el 19 de mayo de 1909 en la ciudad de Panamá.  Posteriormente, el Presidente titular, Don José Domingo de Obaldía, falleció el día 1 de marzo de 1910.  Así, ya que el Primer Designado Arango había fallecido previamente, le correspondió al Dr. Carlos A. Mendoza asumir el cargo de Presidente hasta culminar su propia elección como Designado en 1910, aunque el período presidencial del Presidente de Obaldía no culminaba hasta 1912.  Se convierte entonces del Dr. Carlos A. Mendoza en el primer presidente liberal y tercero de la república.  Debido a que el período el Dr. Mendoza debía terminar el 30 de septiembre de 1910, inmediatamente inició sus gestiones con el propósito de  reelegirse de conformidad con la Carta Magna que requería a la Asamblea Nacional de Diputados elegir nuevos Designados a la Presidencia por dos años, a partir del 1 de octubre de 1910 hasta el 30 de septiembre de 1912 fecha ésta en que vencía el período presidencial del difunto Presidente Don Domingo de Obaldía.  El Partido Conservador, al que en vida pertenecieron Don José Domingo de Obaldía y Don José Agustín Arango, reaccionó bruscamente al sentirse desplazado por la afiliación del Dr. Mendoza al Partido Liberal.  Los conservadores que no apoyaban las aspiraciones del Dr. Mendoza propusieron en vez la candidatura de Don Samuel Lewis.  Por su parte, Sr. Richard O. Marsh, Encargado de Negocios de los Estados Unidos en Panamá, y funcionario racista, se oponía a la reelección del Dr. Mendoza como Designado a la Presidencia, alegando que su reelección violaba la Constitución Nacional y, por otro lado, respaldaba de manera directa la candidatura de Don Samuel Lewis, por considerarlo el más amistoso para los intereses de Estados Unidos.  De igual forma, el Sr. Marsh apoyaba al nuevo candidato liberal, Dr. Belisario Porras, quien también hacía gestiones para participar en la contienda política.

Todas estas intromisiones en la política del país, tan pobremente disimuladas por el Sr. Richard Marsh, resultaron en su destitución por el Presidente Republicano William Taft, sin embargo, el Departamento de Estado también se opuso a la reelección del Dr. Carlos A. Mendoza, igualmente argumentando que su reelección violaba la Carta Magna panameña de 1904.

Ante tantos obstáculos que lo afectaron tanto en lo personal como en lo político, el Dr. Carlos A. Mendoza se vio forzado a abandonar su aspiración de reelección como Designado a la Presidencia y retiró su candidatura el 27 de agosto de 1910.  Finalmente, el 14 de septiembre de 1910 la Asamblea Nacional eligió como Primer Designado para el bienio 1910-1912 a Don Pablo Arosemena –Partido Liberal-, a quien le tocaría asumir la Presidencia de la República en reemplazo del difunto Don Domingo de Obaldía, como Segundo Designado a Don Federico Boyd y como Tercer Designado a Rodolfo Chiari.  Al momento de su elección como Primer Designado, Don Pablo Arosemena ejercía el cargo de Embajador de Panamá en Chile y durante su traslado a Panamá por vía marítima asumió la Jefatura del Estado el Segundo Designado, el también liberal Don Federico Boyd.  Don Pablo Arosemena asumió la Presidencia de la República en su calidad de Primer Designado el 5 de octubre de 1910.

El Dr. Carlos A. Mendoza tuvo una efímera gestión presidencial de apenas siete meses.  En el  trayecto de su administración atendió muchas necesidades de las provincias de Bocas del Toro, Chiriquí, Panamá y Colón, donde fundó dos escuelas.  En su afán de ver la educación como el motor de desarrollo de la sociedad panameña, promovió la apertura de escuelas en beneficio de las mayorías del país, principalmente para asegurar la educación en favor de los más necesitados.  Apoyó también escuelas experimentales de agricultura.  Hizo hincapié en el desarrollo de la cultura, la educación laica, la economía en los gastos del país y la pureza en la administración pública.

 Durante su administración, el 17 de marzo de 1910, se firmó en la capital estadounidense de Washington, D.C. el Convenio Anderson-Porras por el cual tanto Panamá como Costa Rica aceptaron la mediación estadounidense en el conflicto limítrofe entre las dos naciones.

El Dr. Carlos A. Mendoza dio su aprobación para hacer un estudio para la construcción del Ferrocarril Chiriquí-Panamá.  También prestó atención a la economía y reorganizó la hacienda nacional.  En cuanto a obras públicas, se realizaron en las cabeceras de provincias debido a que muchas de las comunidades del interior estaban desatendidas.

De importancia es recordar que el Dr. Mendoza, junto a Eusebio A. Morales y Domingo Díaz, aportó el respaldo popular que requirió el movimiento independentista de 1903.

Este ilustre liberal del arrabal santanero fue uno de los promotores de nuestra vida republicana y figura irrefutable entre aquellos prohombres de la patria que idearon los cimientos de nuestra nacionalidad.  Cuando ocupó cargos públicos, en todo momento los ejerció con el más intenso patriotismo, sin pensar en sus particulares intereses.  Se caracterizó por ser un hombre veraz y cabal, quien favoreció persistentemente la integridad, libertad y justicia.  Debemos tener presente su vida y su legado con agradecimiento imperecedero a este ilustre prócer, cuyo respeto es inmensamente merecido por parte de todos los panameños sin distintos de ninguna naturaleza.




Rememorando la batalla del puente de Calidonia

Puente de Calidonia

La Guerra de los Mil Días fue la conflagración más catastrófica de Colombia en los inicios del Siglo XX, desde el 7 de octubre de 1899 hasta el 21 de noviembre de 1902, entre los partidos históricos Liberal y Conservador.  Este choque fue iniciado por el líder liberal Pablo Emilio Villar con un ataque no planeado el 17 de octubre de 1899 en Bucaramanga, en el Departamento de Santander, región cual era el fortín del liberalismo radical, pero luego se expandió por todo el país.  Esta contienda bélica dejó una economía totalmente destruida, con los muertos calculados en aproximadamente entre 80 y 100 mil, entre una población que no llegaba a los cuatro millones de habitantes.

En el Siglo XIV y por varios siglos subsiguientes, Colombia experimentó un ambiente de violencia política que trajo como corolario nueve guerras de carácter nacional en distintas fechas con distintas connotaciones hegemónicas dirigidas a lograr el poder, entre ellas la Guerra de los Mil Días.

La Guerra de los Mil Días se caracterizó por un enfrentamiento del ejército gubernamental conservador, bien preparado y un ejército liberal mal entrenado y desorganizado.  No obstante, el conflicto se propaga a nivel internacional, perjudicando parcialmente a países vecinos como Ecuador y Venezuela, en cuyos territorios se libraron batallas de esta fuerza gubernamental colombiana con fuerzas de estos países vecinos en persecución de aquellos que apoyaban a los actores colombianos en el conflicto.  Otros países se implicaron en el conflicto, algunos apoyando a los liberales y otros a los conservadores, con armamento y suministros, entre ellos Guatemala, El Salvador y Nicaragua.  Los Estados Unidos por su parte interfirió con acciones bélicas en Panamá, a través de la flota norteamericana acuartelada en el istmo, como consecuencia de lo que establecía el Tratado Mallarino-Bidlack de 1846, que comprometía a los Estados Unidos a apoyar a Colombia.

Dentro del contexto de la Guerra de los Mil Días aconteció la Batalla del Puente de Calidonia desde el 21 al 26 de julio de 1900 en el Departamento de Panamá.  El puente de Calidonia había sido construido durante la década de 1880 con el propósito de comunicar el Casco Viejo y la Avenida Central con las afueras, área conocida entonces como La Sabana, donde las familias pudientes tenían sus casas de campo.

El 21 de junio de 1900, apenas un mes antes de la batalla del Puente de Calidonia, tuvo lugar la batalla de Corozal, pueblo cercano a la ciudad de Panamá, donde las fuerzas liberales bajo el mando del General Emilio Herrera, nombrado por Belisario Porras como Jefe de Operaciones Militares, lograron importantes triunfos sobre las tropas conservadoras al mando del General Carlos Alban en las ciudades de David, Aguadulce, Natá, Chame, Bejuco y La Chorrera. El General Alban había participado en la guerra de 1895, defendiendo la hegemonía de su Partido Conservador y quien, durante la Guerra de los Mil Días, fue nombrado Jefe Civil y Militar de Panamá.  Después de esta derrota y batalla que duró aproximadamente tres horas en Corozal, al General Carlos Albán no le quedó otra alternativa que retroceder hacia la ciudad de Panamá, donde montó sus barricadas.  Por su parte el General liberal Emiliano Herrera nos los persiguió, desaprovechando la oportunidad de apoderarse de la capital.  En cambio, exigió al General Albán la capitulación sin condiciones, especie de tregua que Albán aprovechó para reorganizar su ejército, fortalecerlo y luego rechazar la capitulación.  Previo al asalto de las fuerzas liberales a la ciudad de Panamá, el Cónsul estadounidense se reunió en Perry´s Hill (Perejil) con el General Emiliano Herrera, insistiéndole la condición de no perjudicar la ciudad ante el ataque que este último quería realizar

Luego de los rotundos triunfos de las tropas liberales en el interior, la Compañía del Ferrocarril y su Gerente, el Coronel Shaller, ayudaron a trasladar tropas conservadoras desde Colón para fortalecer al General Carlos Albán.  Sin duda alguna la Compañía del Ferrocarril y el Cónsul norteamericano jugaron un papel activo apoyando a los conservadores.  Precisamente el 17 de julio de 1900 se reunió en La Chorrera el Consejo de Guerra del Partido Liberal para estudiar el plan de ataque a la ciudad de Panamá.

El 24 de julio de 1900, el ejército liberal inició la batalla con aproximadamente mil hombres con un avance tremendamente desorganizado, lo que resultó en una mortandad para las fuerzas liberales.  Esta batalla del Puente de Calidonia se escenificó en el área donde queda actualmente la Asamblea Nacional de Diputados y los semáforos de la Plaza Cinco de Mayo en la ciudad de Panamá.  De nada valió la gran vehemencia de los liberales frente a los bien atrincherados conservadores que lograron el fracaso de los liberales en su intento por apoderarse de la ciudad de Panamá.  Al día siguiente, 25 de julio, el Dr. Belisario Porras Barahona pretendió organizar un nuevo ataque a la ciudad de Panamá, pero reconsideró su intención al enterarse del reforzamiento de las fuerzas conservadoras en la ciudad de Panamá del General conservador Campo Serrano y su tropa integrada por 1,250 hombres, más el arribo del buque Boyacá.  Ante tal panorama los liberales se rindieron el 26 de julio.  Se calcula que los muertos entre las tropas liberales en la batalla de Calidonia fueron aproximadamente 700 hombres, la mayor cantidad de bajas durante la guerra, mientras para los conservadores se calcularon en unos 98 hombres muertos.

Al capitular los liberales el 26 de julio, el Dr. Carlos A. Mendoza firmó el armisticio, habiendo sido facultado para tal acción por el General Emiliano Herrera, así como la entrega de todas las armas liberales al General conservador Carlos Alban, con las consecuencias anticipables de represalias y persecuciones que conlleva una guerra.

Al analizar el ataque, resulta evidente que el General colombiano liberal Emiliano Herrera, cegado por la ambición desde la toma de Perry´s Hill (Perejil) y tomando en cuenta la solicitud de los cónsules de evitar daños a la ciudad en sus ataques, ordenó el prematuro ataque.  Un factor importante en el triunfo conservador lo fue que las tropas conservadoras estaban dotadas con ametralladoras de alto poder calibre 50, que acribillaron a los liberales desde las barricadas conservadoras.  Un error con consecuencias nefastas cometió el General Herrera, adelantándose a Porras, ordenando un asalto de frente a la ciudad de Panamá, entrando de frente por el Puente de Calidonia, viviendo en carne propia la fraticida batalla.

El 31 de julio el General Carlos Alban le confiere al Dr. Belisario Porras la oportunidad de viajar el extranjero, específicamente a Nicaragua donde, en unión de otros liberales exiliados, planifica la segunda campaña para liberar a Panamá en el ámbito de la Guerra de los Mil Días.

Sin embargo, la batalla del Puente de Calidonia prácticamente selló el final de la Guerra de los Mil Días y la injerencia de los estadounidenses, quienes solicitaron la presencia del gobierno central y los dirigentes del liberalismo colombiano al acorazado Wisconsin, buque insignia de la flota que Estados Unidos tenía atracada en Panamá, donde se firmó el tratado de paz para el Istmo y el fin de la Guerra de los Mil Días el 21 de noviembre de 1902.  Este tratado fue firmado por el General Lucas Caballero Barrera en calidad de Jefe de Estado Mayor del Ejército Unido del Cauca y Panamá, junto con el Coronel Eusebio A. Morales, Secretario de Hacienda de la Dirección de Guerra del Cauca y Panamá en representación del General Benjamín Herrera y del Partido Liberal y por el General Alfredo Vásquez Cobo, Jefe del Estado Mayor del ejército conservador en la Costa Atlántica, en representación del gobierno.

Al rememorar la batalla del Puente de Calidonia, doloroso capítulo de la Guerra de los Mil Días en el que valientes patriotas lucharon por liberarse de la opresión conservadora hace 123 años, lamentamos que nuestros gobiernos y autoridades no hayan tenido interés en exaltar y recordar el valor histórico de este acontecimiento, desafortunadamente olvidado por los panameños.




Panameños que fueron tres veces Presidente de la República

Palacio Presidencia Panamá

Ser Presidente de la República en un país democrático es desempeñar el cargo de Jefe de Estado y de Gobierno, encabezando el Órgano Ejecutivo.  Simboliza la unidad nacional y es la suprema autoridad administrativa. 

Al hurgar en nuestra historia republicana nos encontramos con la sorpresa de que sólo tres panameños han ocupado tres veces el alto cargo de Presidente de la República y además ejercieron su evidente influencia política en períodos presidenciales de otros mandatarios. 

El primero de ellos fue el Dr. Belisario Porras Barahona, abogado, escritor, poeta, profesor, diplomático, periodista, hasta militar cuando dirigió y fue cabecilla destacado en la Guerra de los Mil Días (1899-1902).  En mi opinión, el Dr. Belisario Porras Barahona es uno de los eminentes panameños de nuestra historia política, considerado por muchos como el “Arquitecto de la Nación Panameña” y es la figura emblemática de su centenario -Siglo XX.  Su liderazgo en el país tuvo las siguientes etapas:

El Dr. Belisario Porras ocupó la Presidencia de la República por primera vez al ganar ampliamente las elecciones del 14 de julio de 1912.  El 2 de agosto de ese año fue proclamado como Presidente de la República por el voto unánime de la Junta de Electores para el cuatrienio 1912-1916.  Hay que señalar que para estas elecciones el Partido Liberal estaba dividido.  Por un lado la Unión Patriótica –del gobierno- había postulado a Pedro A. Díaz de Obaldía y por el otro el candidato era el Dr. Belisario Porras Barahona.  La Unión Patriótica se quejó de la parcialidad de los supervisores norteamericanos y se retiraron de la contienda, por lo que el Dr. Porras llegó a la presidencia como candidato único.  Posteriormente, la Asamblea Nacional de Diputados, integrada por diputados del Partido Liberal adscritos al gobierno eligió a los Designados (Vicepresidentes) así:  Rodolfo Chiari Robles como Primer Designado y a Ramón Valdés y Arístides Arjona como Segundo y Tercer Designado (Vicepresidentes) respectivamente.

La segunda vez que el Dr. Porras ocupó la primera magistratura de la nación fue en su condición de Primer Designado (Vicepresidente), elegido por el Órgano Legislativo para el bienio 1918-1920, en reemplazo del Presidente Ramón Maximiliano Valdés, quien falleció el 3 de junio de 1918.

Estando el Dr. Porras desempeñando sus funciones de Presidente para el período 1918-1920 se realizó una Convención del Partido Liberal el 24 de enero de 1920, en la que se propuso la candidatura presidencial del Dr. Porras para el período 1920-1924.  Los integrantes del Directorio Nacional del Partido Liberal en pleno le presentaron la propuesta al Dr. Porras, quien la aceptó y procedió a presentar su renuncia al cargo que ostentaba, en cumplimiento con la Constitución Nacional de 1904, que obligaba a los presidentes elegidos que aspirasen a un nuevo período a renunciar al cargo dieciocho meses antes de las elecciones, mas por su parte los Designados (Vicepresidentes) que aspiraran a una nueva nominación estaban constreñidos a separarse del cargo con seis meses de antelación.  El Dr. Porras renunció ante la Asamblea Nacional y fue reemplazado por Ernesto Tisdel Lefevre, quien asumió la posición por los seis meses anteriores a los comicios electorales para el cuatrienio 1920-1924.  Las elecciones se celebraron el 2 de agosto de 1920.  Estos comicios fueron los primeros en los que se eligió al Presidente de la República por votación directa de los ciudadanos, ya que hasta esas elecciones se elegía al Presidente por votación indirecta mediante electores.  Este fue el tercer y último período presidencial del Dr. Belisario Porras.

El Dr. Belisario Porras ejerció mucha influencia política en varias administraciones, respaldando a sus ungidos presidenciales, como es el caso del Dr. Ramón Maximiliano Valdés, quien, apoyado por un sector del Partido Liberal encabezado por el Dr. Belisario Porras, obtuvo la Presidencia para el período 1916-1920.  Como fue señalado arriba, el Dr. Valdés sólo ejerció la presidencia por dos años ya que, como consecuencia de un paro cardíaco, falleció el 3 de junio de 1918.

Las siguientes de elecciones generales de Panamá tuvieron lugar el martes, 2 de septiembre de 1924 para el cuatrienio 1924-1928.  El candidato victorioso fue Rodolfo Chiari Robles, quien ganó con el 85.78% de los votos, mientras que Manuel Quintero Villarreal sólo obtuvo el 14.22% de los votos; desde el inicio de su gestión proselitista se notó que su candidatura carecía de un verdadero respaldo nacional.  Chiari Robles ganó con el apoyo del Dr. Belisario Porras.  Es importante recordar que en toda la campaña electoral el candidato Rodolfo Chiari Robles se limitó a repetir en sus discursos las mismas frases …. “Continuaré la obra de reconstrucción nacional llevada a cabo por Belisario Porras”.  También en el mes de Septiembre de 1924 se eligieron los Designados (Vicepresidentes) para el bienio 1924-1926:  Enrique Jiménez, Primer Designado; Carlos Laureano López, Segundo Designado; y Enrique Linares de Obaldía, Tercer Designado.

Belisario Porras Barahona ha sido el presidente constitucional de la República de Panamá que desempeñó el mando presidencial por mayor cantidad de tiempo, alrededor de 10 años.  Este líder político fue uno de los pocos estadistas auténticos que ha tenido la nación.

Posteriormente, teniendo en cuenta su pasión por el servicio público, siempre estuvo presente, de allí que en las elecciones de 1928 quiso postularse por su Partido Coalición Nacional Porrista, pero fue obligado a desistir a favor del Dr. Jorge E. Boyd.  Después, en el torneo electoral presidencial de1936 corrió por el Partido Liberal Unido, quedando en tercer lugar, luego de retirar su candidatura un día antes de las elecciones.

Debemos tener presente que en un momento de la vida de este insigne panameño se le privó de su ciudadanía y como respuesta a aquella injusticia el destino y la historia entonces lo gratificaron con el alto honor de haber sido tres veces el presidente constitucional de la República de Panamá.  El Dr. Porras fue un estadista genuino, quien ayudó a forjar y coordinar una patria recién nacida a la vida independiente.  A sus 85 años, envejecido luego de realizar una obra fecunda y eterna, falleció el 28 de agosto de 1941.

El segundo ciudadano en ocupar tres veces la presidencia de la república fue Don Rodolfo Chiari Robles.  Industrial y político panameño, nació en Aguadulce el 15 de noviembre de 1870.  Fue figura prominente del Partido Liberal y presidente de ese colectivo político.  La primera vez que se encargó del poder ejecutivo fue el resultado de que el Dr. Pablo Arosemena, Primer Designado (Vice-Presidente) y Encargado de la Presidencia de la República, aspiró a la reelección y se separó del cargo con el objeto de cumplir con el requisito constitucional de separarse del cargo con seis meses de anticipación al día de las elecciones.  En su condición de Tercer Designado (Vice-Presidente), Chiari Robles  reemplazó al Dr. Arosemena desde el 2 de febrero al 6 de marzo de 1912, durante la licencia del Dr. Arosemena para intentar reelegirse como Presidente.

La segunda ocasión en que el Sr. Chiari Robles,  Primer Designado (Vice-Presidente), ocupó la presidencia fue cuando ejercía el cargo de Ministro de Gobierno y Justicia en el gabinete del Dr. Belisario Porras Barahona, quien solicitó ante la Corte Suprema de Justicia una licencia para separarse de su cargo por el término de cinco (5) días.  La Corte Suprema de Justicia dio posesión a Rodolfo Chiari Robles, Primer Designado (Vice-Presidente) en ausencia del titular por el período 6 al 11 de junio de 1923.  Posteriormente, el 15 de febrero de 1924, con el apoyo del Presidente Belisario Porras,  la Convención del Partido Liberal, reunida en Las Tablas, Provincia de Los Santos, lo postuló como candidato presidencial para el período 1924-1928 y gana el solio presidencial por votación popular.  Durante el desempeño de su cuatrienio presidencial ocurrieron sucesos trascendentales, tal como el levantamiento de los indígenas de San Blas, la lucha inquilinaria de 1925, la celebración de las fiestas conmemorativas del Centenario del Congreso Anfictiónico de Panamá.

La influencia política de Don Rodolfo Chiari Robles continuó después de la finalización de su administración con el siguiente gobierno del Ing. Florencio Arosemena, su ungido presidencial, quien recibió todo el apoyo gubernamental del Presidente Chiari Robles en las elecciones del 15 de agosto de 1928, lo cual lo llevó al triunfo electoral como candidato único.  Para la oposición de aquel entonces, el Expresidente Rodolfo Chiari Robles continuaba siendo el poder real del país durante la administración del Ing. Arosemena.  La mayoría del gabinete de Arosemena respondía a las directrices del Expresidente Chiari.  El 2 de enero de 1931 el Movimiento Cívico Acción Comunal dio el primer golpe de estado de la historia panameña al Presidente Florencio Harmodio Arosemena, finalizando así su administración. 

Don Rodolfo Chiari Robles falleció el 16 de agosto de 1937.

Con el  transcurrir de los años, uno de los hijos del Expresidente Chiari, Roberto Francisco Chiari Remón, fue elegido Presidente Constitucional de la República de Panamá en los comicios celebrados en Mayo de 1960, para el cuatrienio 1960-1964.

El tercer y último mandatario panameño que ocupó tres veces el cargo de Presidente de la República fue el Dr. Arnulfo Arias Madrid.  Médico, escritor y diplomático, nació el 15 de agosto de 1901 en Penonomé, Provincia de Coclé.

La primera vez que ocupó la Presidencia de la República fue en los comicios electorales celebrados en 1940, luego que el candidato adversario, Ricardo J. Alfaro, se retiró de la campaña por las acciones de violencia desatadas contra él y sus simpatizantes. 

La doctrina “Panameñista” del Dr. Arias Madrid se fundamentaba en su rechazo al intervencionismo foráneo y exaltaba los valores nacionales.  En su primer año de gobierno realizó una labor reformista, como la creación de la Caja de Seguro Social, la promulgación de nuestra segunda Constitución Nacional de 1941, la fundación del Banco Agropecuario e Industrial, la nacionalización del comercio al por menor, reglamentación del ejercicio de la abogacía y emitió papel moneda.  Su oposición a las exigencias de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y la insatisfacción de ciertos grupos adversos condujo a su derrocamiento en Octubre de 1941, aprovechandose de un viaje de éste a Cuba.

La segunda presidencia del Dr.Arnulfo Arias Madrid ocurre después del fallecimiento del Presidente Don Domingo Arosemena, poco más de un año después de haberle ganado al Dr. Arias Madrid en las elecciones del 9 de mayo de 1948, en unos comicios caracterizados por las irregularidades.  Al fallecer el Dr. Díaz Arosemena fue reemplazado por su Primer Vicepresidente, Dr. Daniel Chanis, cuyas primeras medidas causaron choques con el Jefe de la Policía, Coronel José Antonio Remón Cantera y otras figuras que participaban en negocios al margen de la ley.  Cuando el Presidente Chanis le pide la renuncia al Coronel Remón, éste respondió enviándole un ultimátum para que desocupara la presidencia, y el 20 de noviembre de 1949 el país amaneció sorprendido con la renuncia intempestuosa de Chanis.  Esta situación llevó al Vicepresidente Roberto Francisco Chiari a asumir la jefatura del estado, sin embargo éste a la vez hizo una consulta a la Corte Suprema de Justicia sobre el tema de la sucesión presidencial.  La Corte Suprema respondió al Sr. Chiari que su estatus en la presidencia tenía carácter de temporal ya que el Dr. Chanis continuaba siendo el Presidente de la República.  En vista de esta respuesta, Don Roberto Francisco Chiari abandonó la Presidencia de la República por voluntad propia.

El Coronel Remón se negó a acatar la decisión de la Corte Suprema de Justicia, tomando la determinación de convocar el Jurado Nacional de Elecciones cuyos miembros, bajo instrucciones del Coronel Remón, procedieron a revisar las actas electorales de los comicios de 1948 y declararon que el verdadero resultado fue que el ganador había sido el Dr. Arnulfo Arias Madrid, con el siguiente resultado:  Dr. Arnulfo Arias Madrid, 74,080 votos; Domingo Díaz Arosemena, 71,536 votos populares.  Es de esta manera que el Dr. Arnulfo Arias Madrid ocupa la presidencia por segunda vez, a partir del 24 de noviembre de 1949.  Posteriormente, el Dr. Arias es depuesto, en 1951, por una ola de protestas y revuelta popular apoyada por la Guardia Nacional como consecuencia del gobierno autoritario que ejercía.  La Asamblea Nacional de Diputados le privó en forma vitalicia el ejercicio de sus derechos políticos, aunque durante el gobierno del Presidente Roberto Francisco Chiari, 1960-1964, se restituyeron sus derechos políticos y se le permitió inscribir su nuevo partido, el Partido Panameñista.  

En 1964 participó en los comicios de ese año y perdió ante el candidato del oficialismo, Marco Aurelio Robles Méndez, quien se alzó con la victoria pese a denuncias de irregularidades.  En la siguiente campaña política de 1968, el Dr. Arnulfo Arias Madrid participa contra el candidato del oficialismo (Alianza del Pueblo) siendo ambos los candidatos principales, aunque hubo una tercera candidatura, del Dr. Antonio González Revilla, de la Democracia Cristiana, quien apenas emergía en las lides políticas y su partido era minoritario.  Estas elecciones presidenciales de 1968 fueron sumamente violentas y se desarrollaron en un estado de exacerbamiento de los ánimos.  El resultado favoreció al candidato de la oposición, Dr. Arnulfo Arias Madrid, con 175,432 votos o el 54.7% de los votos populares.   El candidato oficialista, Ing. David Samudio Avila obtuvo 133,887 votos y el Dr. Antonio González Revilla obtuvo 11,371 votos.

El Dr. Arnulfo Arias Madrid tomó posesión de su cargo el 1 de octubre de 1968 y fue derrocado tan sólo 11 días después, el 11 de octubre de 1968, cuando los mandos medios de la Guardia Nacional de Panamá, encabezados por el Mayor Boris Martínez y otros oficiales dirigen un golpe de estado militar.   Desde ese momento inició su lucha por el regreso a la democracia del país.

Con el retorno de la democracia en Panamá y teniendo 83 años de edad, en 1984, fue candidato presidencial por la Alianza Democrática de Oposición (ADO Civilista), pero una vez más los castrenses vetaron su ascenso al poder y favorecieron al candidato oficialista adjudicándole un estrecho margen ganador de 1,713 votos.

El Dr. Arnulfo Arias Madrid falleció el 10 de agosto de 1988 en Miami, Estados Unidos, a los 87 años de edad.  Fue uno de los líderes más populares y reconocidos de Panamá, pasando a ser un ícono de la democracia panameña por las adversidades que sufrió en su carrera política, que incluyeron fraudes electorales y golpes de estado, mas siempre hizo tenaz oposición a los gobiernos militares.

Años después, uno de sus fieles seguidores y miembro de su Partido Panameñista, Guillermo Endara Galimany, ocupó la Presidencia de la República en 1990-1994, seguido en la presidencia por la viuda del Dr. Arnulfo Arias Madrid, Mireya Moscoso Rodríguez, en el período 1999-2004, y años después se eligió presidente al panameñista Ingeniero Juan Carlos Varela, en 2014-2019.

Esta reseña breve de tres ilustres panameños, distinguidos entre todos los otros por haber ocupado el alto cargo de Presidente de la República de Panamá en tres ocasiones, destaca principalmente el enorme liderazgo que ejercieron durante su vida política, habiendo tenido ideas claras de los problemas principales que confrontaba el país en su tiempo, buscándoles soluciones, mientras acreditaban sus habilidades estratégicas, siendo visionarios y comprendiendo el desconsuelo de su pueblo.    Esta convicción en su labor de gobierno benefició a las grandes mayorías con justicia y equidad, lo que, aunado al dictamen de los estudiosos de su trayectoria política, premió su legado con los mejores niveles de aceptación en los anales de nuestra historia política no solamente por su desempeño durante sus administraciones sino también por encima de otros gobiernos.




La responsabilidad del Tribunal Electoral en la democracia

Tribunal Electoral

Nuestro Tribunal Electoral de Panamá es el máximo órgano del estado encargado del registro civil, cedulación, certificación de estado civil y celebración de elecciones en nuestro territorio nacional.  Este órgano está compuesto, en la actualidad, por tres magistrados que son designados por cada uno de los órganos de estado en acuerdo con nuestra Carta Magna, uno que representa a la Asamblea Legislativa, otro por la Corte Suprema de Justicia y otro por el Órgano Ejecutivo.

Sin duda alguna, el Tribunal Electoral desempeña un papel trascendental en la democracia y tiene como objetivo lograr la excelencia electoral, aportarnos servicios que optimicen la democracia y obviamente los derechos de los ciudadanos en un estado de derecho.  Son muchas las funciones que tienen, entre ellas asegurar la concurrencia de las organizaciones políticas y de los distintos candidatos que aspiren a ser elegidos.  Asimismo, desarrollar los servicios que la entidad debe brindar a los ciudadanos al momento de depositar su voto, contribuyendo con la educación, participación cívico-electoral y robustecer la democracia y el imperio de la ley.  Es importante destacar que esta entidad es independiente de los órganos ejecutivo y judicial, y esta autonomía se le otorgó mediante una reforma constitucional en 1956.

El Tribunal Electoral tiene la misión de resolver controversias en materia electoral y proteger los derechos políticos de los electores, de los ciudadanos, es decir, imparte justicia en el entorno electoral.  Independientemente de esta particularidad es relevante resaltar el comportamiento histórico de la entidad en algunos procesos eleccionarios, que dejaron mucho que desear y que es importante mencionarlo para así calibrar si el Tribunal Electoral de nuestros tiempos actuales se ha limpiado de sus profundos fallos a lo largo de toda nuestra historia.

En 1925, durante la administración del Presidente Rodolfo Chiari Robles, se cambió la nomenclatura de la corporación por la de Jurado Nacional de Elecciones y asume el escrutinio y proclamación de los diputados así como la del presidente de la república.  En 1930 se amplió el período de los nombramientos de los miembros del Jurado Nacional de Elecciones de dos a cuatro años y el número de sus integrantes de cinco a siete.  Posterior a la segunda constitución nacional de 1941 se crea la primera autoridad electoral a nivel constitucional, convirtiendo al Jurado Nacional de Elecciones en un tribunal electoral integrado por cinco miembros.  En la tercera constitucional nacional, de 1946, se crea un organismo electoral que mantiene el nombre de Jurado Nacional de Elecciones.  Posterior a un cambio constitucional en 1956 se crea el Tribunal Electoral, tal como se le conoce hoy, como una entidad desligada de los Organos Ejecutivo y Judicial, con competencia privativa en materia electoral, se le da autonomía financiera y sus partidas de gastos serán separados del Organo Ejecutivo y Judicial.

Uno de los primeros traspiés que cometen las autoridades que regulan las elecciones ocurre en las elecciones de 1948, cuando se le reconoce primero la Presidencia de la República a Domingo Díaz Arosemena, quien luego renuncia a su cargo por motivos de salud y es reemplazado por su Primer Vicepresidente Daniel Chanis.  El Dr. Chanis decide y ordena la dimisión del Jefe de la Policía Nacional, orden que los militares no acatan, por lo que sucede que el Segundo Vicepresidente asume el cargo, aunque pocos días después se retira del cargo para no caer en pugna con el fallo de la Corte Suprema de Justicia que establecía que la dimisión del Dr. Chanis, Primer Vicepresidente, fue ilegal.  Seguidamente, el alto mando de la Policía Nacional ordena al Jurado Nacional de Elecciones hacer un reconteo de los votos de las elecciones de 1948 y prestarse a declarar oficialmente que el verdadero ganador de las elecciones de 1948 fue el Dr. Arnulfo Arias Madrid y no Don Domingo Díaz Arosemena.  Sin duda alguna este ejemplo histórico no deja más remedio de clasificarlo como desvergüenza en desvergüenza.

La campaña política y elección de 1952 fueron violentas, con señalamientos de corrupción en la Policía Nacional, entidad desacreditada que cargaba con el arrastre de un pasado de atropellos, aunado a las acusaciones de negociados en maderas preciosas, inclusive de tráfico de armas hacia Colombia entre otras actividades.  Ambos bandos se señalaban de corruptos y atracadores del erario público.  Baste recordar anécdotas sobre testigos que señalaban la ubicación de indígenas en corrales de ganado para pagarles B/.3.00 por persona y luego llevarlos a las urnas a depositar su voto por el candidato del oficialismo, mientras que las autoridades electorales brillaban por su ausencia.  En las mesas de votación tenía derecho a votar el que ordenaba el Presidente de la mesa.  Hubo lugares donde el número de votos sobrepasaba el número de personas inscritas en las listas de votación por lo que la Policía quemaba el número de votos sobrantes.  Evidentemente y según lo esperado, el ganador era el candidato oficialista.  Toda esta historia negra y de bochorno formó parte de muchas de nuestras elecciones ante la indiferencia y a veces complicidad de las autoridades encargadas de supervisarlas.

Otro de los tantos casos ocurrió en la campaña electoral del 12 de mayo de 1968 entre el candidato oficialista, Ing. David Samudio, y el Dr. Arnulfo Arias Madrid por la oposición.  Los recursos del estado se utilizaban excesivamente a favor del candidato oficialista y el Tribunal Electoral de la época no intervenía.  Mentiríamos si no reconociéramos que los recursos del estado se utilizaban para favorecer al candidato gubernamental en casi todos los procesos electorales panameños, situación anómala que el Tribunal Electoral debe empeñarse más en solucionar y evitar.  En las elecciones de 1916 entre Ramón M. Valdés, respaldado por el Presidente Dr. Belisario Porras, tuvo un apoyo evidente de funcionario públicos a favor de su campaña.  Inclusive se rumoró en aquella campaña presidencial que a los funcionarios públicos se les descontaba parte de sus salarios para sufragar los gastos de la campaña política.  Todo tipo de irregularidades e intimidaciones y arrestos contra los simpatizantes del candidato opositor, Rodolfo Chiari Robles, quienes abandonaron el recinto ante la presión del oficialismo.

El mismo apoyo gubernamental se dedicó a favor del candidato oficialista Florencio Harmodio Arosemena en las elecciones del 5 de agosto de1928 contra su opositor Don Jorge E. Boyd, quien se retiró de la contienda electoral ante el evidente apoyo gubernamental.

Deshonroso fue el caso del torneo electoral de Marzo de 1936, cuando se utilizaron los recursos del estado a favor del candidato gubernamental Juan Demóstenes Arosemena contra el candidato opositor, Domingo Díaz Arosemena.  La desfachatez del Jurado Nacional de esas elecciones fue tal, que primero reconoció el triunfo del candidato opositor Don Domingo Díaz Arosemena y posteriormente, el 7 de julio de 1936, después de la destitución de un integrante del Jurado Nacional de Elecciones anunció el triunfo del candidato del gobierno, Juan Demóstenes Arosemena.

Similares situaciones se vivieron en las elecciones de 1940, cuando el candidato opositor, Dr. Ricardo J. Alfaro, ante el apoyo notorio de los estamentos del gobierno a favor del candidato gubernamental Dr. Arnulfo Arias Madrid, se retiró de la campaña pues no habían las garantías indispensables para participar en la contienda electoral, de manera tal que el Dr. Arnulfo Arias Madrid es victorioso por quedar como candidato único.  Y así algunas veces más y otras veces menos las campañas subsiguientes se han caracterizado por el mismo defecto hasta nuestros días.

De manera tal que estos ejemplos y otros más nos hacen un profundo llamado a la reflexión de todos los ciudadanos, estemos o no inscritos en partidos políticos, los independientes, principalmente a los tres Magistrados del Tribunal Electoral, sobre la gran responsabilidad que nos toca a todos enfrentar frente a las elecciones generales de Panamá a llevarse a cabo el 5 de mayo de 2024.

Si bien es cierto que a partir de la invasión estadounidense a Panamá en 1989 el comportamiento del Tribunal Electoral de Panamá ha mejorado sustancialmente, algunas irregularidades han estado presente en los últimos torneos electorales.  La ejecutoria del Tribunal Electoral no puede retroceder a tiempos pasados, más bien debe superarse y mejorarse cada vez más y subsanar la eterna crítica del Tribunal Electoral por la población que ha sido testigo de las costumbres que se repiten en los diferentes gobiernos, que incluyen el uso indebido de los bienes del estado, incluyendo los fondos estatales para actividades partidarias de distintas naturalezas.

Exhortamos al Tribunal Electoral a mantener reglas claras de competencia, igualdad de derechos para todos los candidatos y partidos políticos e independientes.  Reiteramos a los Magistrados que nuestro respeto hacia ellos emana de la labor sagrada que deben desempeñar antes, durante y, después de la realización de las elecciones, otorgarle el triunfo al candidato ganador de las elecciones del 5 de mayo de 2024.  Los  tres Magistrados del Tribunal Electoral serán los responsables ante el país, el mundo y la historia de que puedan los panameños sentirse orgullosos del respeto a su decisión.




Algunos casos interesantes de la política panameña

Estatua de Mireya Moscoso-Pedasi

Al hurgar los diferentes pormenores que constituyen e integran nuestra historia nacional, nos encontramos con hechos sui generis, sorpresas en situaciones que acontecen en el desempeño de la política y que no a pocos les debe llamar la atención por las realidades que conllevan estos sucesos fuera de serie. 

—  Pensar, por ejemplo, que en nuestro pequeño país la historia política reconoce que hubo tres períodos (de cuatro años) presidenciales con cinco presidentes de la República en cada uno de ellos.  Veamos cuáles fueron:

Período Presidencial de 1 de octubre 1908 hasta 1 de marzo de 1910 (cuatro años)
No. DESDE HASTA NOMBRE DEL PRESIDENTE
       
1 1 de octubre de 1908 1 de marzo de 1910 José Domingo de Obaldía (Titular)
2 1 de marzo de 1910 1 de octubre de 1910 Carlos Antonio Mendoza
3 1 de octubre de 1910 5 de octubre de 1910 Federico Augusto Boyd López
4 5 de octubre de 1910 Se separó del cargo desde el 2 de febrero hasta el 7 de marzo de 19121, reasumió el cargo el 8 de mayo de 1912 y finalizó el período el 1 de octubre de 1912 Pablo Arosemena Alba
5 2 de febrero de 1912 7 de marzo de 1912 Rodolfo Chiari Robles
       
Período Presidencial de 1 de octubre 1916 hasta 1 de octubre de 1920 (cuatro años)
1 1 de octubre de 1916 3 de junio de 1918 Ramón Maximiliano Valdés  (Titular)
2 4 de junio de 1918 1 de octubre de 1918 Ciro Luis Urriola
3 1 de octubre de 1918 12 de octubre de 1918 Pedro Antonio Díaz
4 12 de octubre de 1918 26 de enero de 1920 Belisario Porras Barahona
5 26 de enero de 1920 1 de octubre de 1920 Ernesto Tisdel Lefevre
 
Período Presidencial de 1 de octubre 1948 hasta 1 de octubre de 1952 (cuatro años)
1 1 octubre de 1941 28 de julio de 1949 Domingo Díaz Arosemena (Titular)
2 28 de julio de 1949 20 de noviembre de 1949 Daniel Chanis Pinzón
3 20 de noviembre de 1949 24 de noviembre de 1949 Roberto Francisco Chiari
4 25 de noviembre de 1949 9 de mayo de 1951 Arnulfo Arias Madrid
5 9 de mayo de 1951 1 de octubre de 1952 Alcibiades Arosemena Quinzada

—  Otra particularidad muy especial de nuestra política nacional, ha sido la candidatura única en elecciones presidenciales panameñas, fenómeno éste que se ha dado a pesar de que se trata de una aberración política y que, lo queramos o no, forma parte de la historia de nuestros procesos presidenciales.

El primer caso de candidato único elegido Presidente de la República correspondió a Don José Domingo de Obaldía, quien fue elegido el 2 de julio de 1908.  Fue candidato único ya que su adversario político, Don Ricardo Arias Feraud, candidato del oficialismo, presentó su renuncia irrevocable a su candidatura presidencial el 6 de junio de 1908.

El segundo caso de candidato único a la Presidencia de la República se manifestó en las elecciones realizadas el 25 de junio de 1916, entre Ramón Maximiliano Valdés y Rodolfo Chiari Robles.  Los delegados de Rodolfo Chiari Robles, quienes debían defender sus aspiraciones presidenciales, no se presentaron el día 2 de agosto de 1916 a la reunión de la Junta de Electores, por ende se eligió como candidato único presidencial a Ramón Maximiliano Valdés para el período 1916-1920.

En los comicios electorales del 5 de agosto de 1928 debieron concurrir dos candidatos principales, de credenciales impecables, el Ing. Florencio Harmodio Arosemena y el Dr. Jorge Boyd, candidato de la oposición.  El día 3 de agosto de ese año, sólo dos días antes de las elecciones, el candidato Boyd de oposición retiró su candidatura, en protesta contra las reglas electorales por considerarlas irregulares y antidemocráticas por su objetivo de asegurar un fraude electoral.  Así, el Ing. Florencio Harmodio Arosementa fue elegido como candidato único a la presidencia, siendo el tercer caso donde un candidato único presidencial participa y es elegido en un proceso eleccionario.

Las elecciones presidenciales anunciadas para el 2 de junio de 1940 con la participación del Dr. Arnulfo Arias Madrid como candidato único debido a que el Dr. Ricardo J. Alfaro, de la oposición, declinó su candidatura presidencial señalando que no existían las garantías indispensables para continuar su campaña y participaren unas elecciones que a todas luces serían deshonestas.  Esta fue la última de las elecciones con candidato único presidencial hasta el presente. 

A nuestro juicio, la historia considera éstas como elecciones constitucionales, pero bajo ningún concepto podrán ser llamadas democráticas.

—  Otra aberración electoral observada en nuestra historia política concierne al recuento de votos en los procesos electorales presidenciales panameños.  Lamentablemente, dentro de nuestra historia republicana de elecciones presidenciales hubo dos casos de recuento de votos, es decir, que originalmente el Jurado Nacional de Elecciones reconoció la victoria electoral a un candidato presidencial, para después aceptar el triunfo de otro.  En ambos casos los candidatos favorecidos habían ocupado la segunda posición.

El primer caso de esta vergonzosa situación de recuento de votos sucedió en los comicios electorales del 7 de junio de 1936 para el período presidencial 1936 – 1940 entre Domingo Díaz Arosemena, de la oposición, y Juan Demóstenes Arosemena, el candidato oficialista.  Los seguidores de Domingo Díaz Arosemena proclamaron su triunfo electoral, a pesar de los abusos y otras anomalías sufridos, tales como el denominado “paquetazo de Veraguas”, donde ocurrieron alteraciones de actas.  Estas irregularidades pusieron al Jurado Nacional de Elecciones en una situación complicada pero el 7 de julio de 1936 la mayoría de los miembros de esa entidad reguladora reconoció el triunfo del candidato de la oposición, Don Domingo Días Arosemena, quien fue apoyado por el Frente Popular.  Según los datos del Jurado Nacional de Elecciones, Domingo Díaz Arosemena superó al candidato oficialista Dr. Juan Demóstenes Arosemena por más de 1,400 votos.  Sin embargo, de manera inimaginable y por Decreto Ejecutivo, removieron a un miembro del Jurado Nacional de Elecciones, basado esto en haber celebrado contratos con entidades del gobierno y se le reemplazó por uno adepto a la otra candidatura.  A pesar de esta arbitrariedad, la mayoría del Jurado Nacional de Elecciones expidió a Don Domingo Díaz Arosemena las credenciales de Presidente Constitucional Electo.  Acto seguido, se le negó la entrada al Jurado Nacional de Elecciones que había favorecido a Díaz Arosemena, y en su reemplazo un nuevo, ahora pro-gubernamental Jurado Nacional de Elecciones anuló las resoluciones del 30 de diciembre de 1935 y del 30 de abril de 1936 –que declaraban al Dr. Juan Demóstenes Arosemena inelegible y procedió a extenderle las credenciales como Presidente de la República para el cuatrienio 1936 – 1940, como resultado de un Jurado Nacional de Elecciones que hizo un recuento de los votos populares.  Según este Jurado Nacional de Elecciones, adepto al gobierno, Juan Demóstenes Arosemena obtuvo 41,827 votos y Domingo Díaz Arosemena obtuvo 39,982, para una diferencia de votos de 1,765 a favor del candidato oficial.

El segundo caso de recuento de votos se desarrolla en las elecciones del 9 de mayo de 1948 cuando se le reconoce la victoria electoral a Don Domingo Díaz Arosemena entre cinco candidatos presidenciales, en un torneo electoral caracterizado por diversidad de irregularidades.  El 31 de julio de 1948, el Jurado Nacional de Elecciones terminó el escrutinio con 72,153 votos por el candidato Díaz Arosemena, mientras su adversario más cercano, el Dr. Arnulfo Arias Madrid, obtuvo 71,073 sufragios, para una diferencia a favor de Díaz Arosemena de 1,116 votos.  Mas, por otro lado, un medio escrito no oficial le dio el triunfo al Dr. Arnulfo Arias Madrid, pero esto no impidió que el 1 de octubre de1948 Don Domingo Díaz Arosemena asumiera la Presidencia de la República para el cuatrienio 1948 – 1952.  A menos de un año de ejercer el cargo, teniendo 73 años y dando serias señales de deterioro de su salud, el Presidente Díaz Arosemena murió el día 23 de agosto de 1949 en la ciudad de Panamá.  Lo reemplazó su Primer Vicepresidente, el Dr. Daniel Chanis Pinzón, quien poco después procedió a remover al Jefe de la Policía Nacional, José Antonio Remón Cantera, orden que no fue acatada por la entidad castrense.  El Presidente Chanis fue destituido/forzado a renunciar y asumió el cargo el Segundo Vicepresidente, Don Roberto Francisco Chiari, quien a su vez se retiró por decisión propia cuando la Corte Suprema de Justicia declaró ilegítima la renuncia del Dr. Daniel Chanis.  Esto a su vez causó que el alto mando de la Policía Nacional reconociera al candidato derrotado en las elecciones de hacía un año, Dr. Arnulfo Arias Madrid.  Increíble pero cierto, más de un año después de las elecciones, el Jurado Nacional de Elecciones señaló que el “verdadero” desenlace del torneo electoral del año 1948 fue el siguiente:   Arnulfo Arias Madrid, 74,080 votos; Domingo Díaz Arosemena, 71,536 sufragios.  Es decir, después del recuento de votos, la diferencia de 2,544 votos favoreció a Arias Madrid sobre Díaz Arosemena, quien había gobernado por nueve (9) meses y 27 días como Presidente de la República. 

Los dos únicos casos expuestos de recuento de votos presidenciales representa, sin lugar a dudas, la descomposición política imperante de aquellos años entre los grupos de la clase política, incluyendo a los castrenses, quienes no escapaban protagonismo con su participación en la toma de decisiones, anteponiendo, como todos, sus intereses por encima de la voluntad popular.

—  En cuanto a los golpes de estado, nuestro pequeño país tampoco ha sido inmune a los golpes de estado, al igual que otros países del continente, aunque en menor grado. 

No son muchos los que conocen que a menos de un año de nuestra independencia de Colombia el 3 de noviembre de 1903, se gestaría el primer intento de golpe por el General Esteban Huertas López, quien fue nombrado Comandante General del Ejército por la Junta Provisional de Gobierno en reconocimiento de sus servicios a la independencia de Colombia.  Teniendo en cuenta el malestar de un Partido Liberal deseoso de mayor beligerancia en el gobierno, éste solicitó los buenos oficios del General Esteban Huertas López, para lograr que el Presidente Manuel Amador Guerrero, de afiliación conservadora, removiera algunos secretarios (ministros) de su gobierno.  La respuesta del Presidente Amador Guerrera fue acceder a la solicitud sólo de manera parcial, por lo que el General Huertas lanzó una proclama contra el Presidente Amador y buscó el apoyo del Primer Designado (Vicepresidente) Dr. Pablo Arosemena, liberal, quien rechazó tales planes golpistas.  Ante el consecuente ambiente de intranquilidad, la delegación de los Estados Unidos de América en Panamá le recomendó al Dr. Amador Guerrero la destitución del General Huertas y ordenar la disolución del ejército, hechos que se ejecutaron el 18 y 20 de noviembre de 1904.  Este fue el primer intento de golpe de estado en contra de nuestra incipiente república, que afortunadamente no se concretó.

El primer golpe de estado aconteció en el gobierno del Ing. Florencio Harmodio Arosemena, quien asumió la presidencia el 1 de octubre de 1928.  En 1931, a 27 meses de ejercer el cargo, el Movimiento Acción Comunal llevó a cabo el primer golpe de estado registrado en nuestra historia republicana.  Fue una acción armada que involucró el arresto del Presidente Arosemena y se le obligó a renunciar al algo cargo.  Con la renuncia obligada del presidente, obviamente no se respetó el orden constitucional, por lo que se trató de buscar una salida “constitucional” patrocinada por la Corte Suprema de Justicia, tratando de ocultar lo que verdaderamente fue un golpe de estado.

Otro golpe de estado ocurrió durante la primera administración del Dr. Arnulfo Arias Madrid.  En las elecciones celebradas el 9 de mayo de 1941, el Dr. Arias obtiene la victoria electoral como candidato único en las elecciones.  El día 7 de octubre de 1941, el Presidente Arias viaja a Cuba sin solicitar la autorización de la Asamblea Nacional.  Esta situación fue aprovechada por sus enemigos internos y externos para derrocarlo, según los golpistas, por haber violado la Constitución Nacional.  Se registra así el segundo golpe de estado en Panamá.

El tercer golpe de estado en Panamá sucede cuando el Presidente Arnulfo Arias Madrid asume el ejercicio del cargo como consecuencia de un recuento de votos realizado en 1949 con suma rapidez por el Jurado Nacional de Elecciones, que determinó que el Dr. Arias Madrid había ganado los comicios de 1948.  El Dr. Arnulfo Arias Madrid ocupó la presidencia por segunda vez el 24 de noviembre de 1949.  Posteriormente fue depuesto por una ola de protestas y una revuelta popular, con el apoyo de la Guardia Nacional, en respuesta al gobierno autoritario que imponía.  El Dr. Arias fue juzgado por la Asamblea Nacional  fue encontrado culpable, privándolo así en forma vitalicia del ejercicio de sus derechos políticos.  En este tercer golpe de estado hubo detenidos, tres muertos y más de un centenar de heridos.  En 1960, durante el gobierno de Don Roberto F. Chiari, se restituyeron los derechos políticos al Dr. Arias y se le permitió inscribir un partido político.

El cuarto golpe de estado ocurrido en Panamá fue el 11 de octubre de 1968 en horas de la noche, protagonizado por la Guardia Nacional, en un movimiento liderizado por el Mayor Boris Martínez y otros oficiales.  El Dr. Arias Madrid tenía solo 11 días de gobierno.  Los castrenses justificaron su acción mediante un comunicado, alegando que fue por la burla al querer popular de los comicios de 1968 con el despojo de diputaciones así como la crisis y decadencia de la clase política.  El dominio de los castrenses se extiende y se posesiona de la historia de Panamá por varios lustros.

Al resumir los cuatro golpes de estado que hemos tenido en el país, ha sido necesario omitir ciertos pormenores por razones de espacio.  También es importante recordar que en el devenir histórico hubo distintos proyectos de intentos golpistas, algunos brevemente narrados en los textos de historia y otros ocultos por sus conspiradores y protagonistas, que han sabido mantenerlos ocultos en el más profundo silencio.  Lo cierto es que los golpes de estado en Panamá y en cualquier parte del mundo traen desasosiego, discordia y violaciones de los derechos humanos, exilios y asesinatos. 

—  Nuestro país, en su corta historia política, ha tenido múltiples ejemplos de presidentes de la república que murieron en el ejercicio de su alto cargo gubernamental.

El primero que contemplamos en nuestra pequeña república fue el de Don José Domingo de Obaldía, nuestro segundo Presidente Constitucional.  Fue elegido para el cuatrienio 1908- 1912, sin embargo fue el primer presidente que falleció en el ejercicio de la primera magistratura, de un ataque al corazón, el 1 de mayo de 1910, a la edad de 65 años.  Fue presidente desde el 1 de octubre de 1908 hasta el 1 de marzo de 1910.

El segundo fue el caso del séptimo presidente constitucional de la República de Panamá para el cuatrienio 1916 – 1920, el Dr. Ramón Maximiliano Valdés.  El Dr. Valdés fue elegido a la edad de 48 años, abogado, compositor, músico, poeta, periodista y dominaba varios idiomas, como el francés, italiano, inglés y español.  Este gobernante panameño repentinamente falleció el 3 de junio de 1918 de un ataque cardíaco en la ciudad de Panamá a la edad de 50 años.  Así, el Dr. Valdés sólo gobernó desde el 1 de octubre de 1916 hasta el 3 de junio de 1918.

El tercer ejemplo trata del Dr. Juan Demóstenes Arosemena quien salió favorecido en las elecciones presidenciales celebradas el 7 de junio de 1936, convirtiéndose en el 18avo presidente constitucional de la República de Panamá.  El Dr. Arosemena ejerció el cargo de Presidente desde el 1 de octubre de 1936 hasta el 16 de diciembre de 1939, cuando muere de muerte natural en Penonomé, a los 63 años de edad.

El cuarto caso recayó en Don Domingo Díaz Arosemena, quien fue favorecido en las elecciones celebradas el 9 de mayo de 1948, para el cuatrienio 1948 – 1952.  Fue el presidente constitucional de mayor edad en asumir el cargo en la historia republicana en esos momentos.  El día 17 de julio de 1949, el septuagenario presidente se vio obligado a abandonar el poder por razones de salud, solicitando una licencia para tal fin.  El día 23 de agosto de 1949, Don Domingo Díaz Arosemena, fallece en la Clínica San Fernando, convirtiéndose en el cuarto mandatario constitucional que perece en el ejercicio de su cargo.

En las elecciones de mayo de 1952, el entonces Ex Comandante José Antonio Remón Cantera, logró una aplastante victoria contra su adversario, Roberto F. Chiari, convirtiéndose así en el presidente constitucional de la República de Panamá para el período 1952 – 1956.  El Presidente Remón fue asesinado a los 46 años de edad el domingo, 2 de enero de 1955 en los predios del Hipódromo Juan Franco, aproximadamente a las siete de la tarde.  El Presidente Remón se encontraba festejando el triunfo de su caballo con un grupo de amigos.  El Presidente Remón Cantera ocupó la presidencia desde el 1 de octubre de 1951 hasta el 2 de enero de 1955.  Fue el presidente constitucional número 29 y fue el quinto y último, a la fecha actual, presidente elegido por voto popular que fallece en el desempeño de su alto cargo gubernamental.

—  Nuestra política nacional tampoco ha sido ajena a los casos de presidentes de la república que han sido juzgados por el Órgano Legislativo, atribución que ha estado presente en todas las constituciones nacionales que hemos tenido.

El primer juzgamiento real de la Asamblea Nacional de Diputados contra un presidente fue contra el Dr. Arnulfo Arias Madrid el 16 de marzo de 1949.  Arias Madrid había asumido el cargo el 25 de noviembre de 1949, como consecuencia de un recuento de votos de las elecciones de1948, cuya victoria originalmente se le atribuyó a Domingo Díaz Arosemena y después al Dr. Arnulfo Arias Madrid.  Al finalizar su juicio el Dr. Arias Madrid lo declararon culpable del delito de extralimitación de sus funciones constitucionales y fue destituido de su cargo de presidente de la república e inhabilitado perpetuamente para ejercer cargo público.  Sin embargo, el próximo gobierno, presidido por Roberto Francisco Chiari, con una votación de 38 diputados a favor y 13 en contra, se reformó la sentencia del 25 de marzo de 1951 y se le devolvieron los derechos políticos al Dr. Arias.  Esta reforma contó con el apoyo de la Corte Suprema de Justicia.

El segundo caso involucra acontecimientos relacionados al Presidente José Antonio Remón Cantera, quien tomó posesión de su cargo el 1 de octubre de 1952.  Después de dos años y dos meses de ejercer el cargo de presidente, Remón Cantera fue asesinado en el Hipódromo Juan Franco.  Fue reemplazado por su Primer Vicepresidente, Ingeniero José Ramón Guizado.  El Presidente Guizado es sindicado como autor intelectual del asesinato.  Una comisión investigativa de la Asamblea Nacional de Diputados lo separó del cargo de presidente.  El 15 de enero de 1955 el Segundo Vicepresidente, Ricardo Arias Espinoza, lo sustituyó y  tomó posesión como Presidente de la República.  En un juicio rápido y controversial la Asamblea condenó a Guizado a la destitución del cargo y pena de prisión por 10 años, quedando reducida a seis años y ocho meses de reclusión.  Cuarenta y tres diputados votaron a favor de esta sentencia, ocho la objetaron y formularon un salvamento de voto.  Poco menos de dos años después, un juzgado de conciencia declaró inocentes a los acusados y detenidos por el crimen de Remón.  Es decir, se concluyó que si no había autor material del crimen entre los que estaban acusados y detenidos, mucho menos hubo autoría intelectual en la persona del Presidente Guizado.  La Corte Suprema de Justicia se vio obligada a decretar la libertad inmediata del Ingeniero José Ramón Guizado, quien salió de la cárcel el 10 de diciembre de 1957, colocando al Organo Legislativo en una lamentable situación histórica.

El siguiente caso sucede cuando en las elecciones de 1964 salió favorecido Don Marco A. Robles como Presidente de la República.  Al principio el Presidente Robles contaba con el apoyo de una gran mayoría de diputados.  Al final de su gestión el Presidente Robles fue acusado ante la Asamblea Nacional por extralimitación de funciones constitucionales debido al respaldo excesivo que dio a favor del candidato de gobierno para las elecciones de 1968, Ingeniero David Samudio Avila.  La ahora opositora mayoría de diputados juzga al Presidente Robles y éste fue destituido el 24 de marzo de 1968 en un apresurado proceso.  En el mes de Marzo de 1968, el Organo Judicial estaba de vacaciones.  Ante tal situación, los defensores del Presidente Robles presentaron un Amparo de Garantías Constitucionales ante un Juez Municipal de Turno, quien lo recibió y lo guardó hasta que la Corte Suprema de Justicia reanudara sus funciones en el siguiente mes de Abril de 1968.  Al reanudar sus funciones, la Corte Suprema de Justicia declaró el proceso como viciado de nulidad, revocando lo  actuado por la Asamblea Nacional y ordenó el archivo del expediente, manteniendo así el Presidente Robles su cargo de Presidente.

El último caso de presidente juzgado por la Asamblea Nacional se desarrolla cuando se reconoció la victoria en el torneo electoral de 1984 al Dr. Nicolás Ardito Barletta como Presidente de la República, Eric Arturo Delvalle como Primer Vicepresidente y el Dr. Roderick Esquivel como Segundo Vicepresidente.  A un año de ejercer el cargo, el 26 de septiembre de 1985, el Dr. Barletta renunció de su cargo.  Lo sustituyó Eric Arturo Delvalle y el Dr. Esquivel pasó a ser Primer Vicepresidente.  El 25 de febrero de 1988, el Presidente Eric Arturo Delvalle, en el ejercicio de sus funciones constitucionales, anunció al país que separó de su cargo al Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa, General Manuel Antonio Noriega y además que haría cambios en la Jefatura de la institución.  Las Fuerzas de Defensa no acataron la orden del Presidente y éste se refugió en la Embajada de los Estados Unidos en Panamá hasta que fue posible su salida del país con destino a Washington, D.C.  En la madrugada del 26 de febrero de 1988, la mayoría de diputados de la Asamblea Nacional, sometidos a los castrenses, de manera apresurada aprobó la destitución del Presidente Eric Arturo Delvalle y la del Vicepresidente Dr. Roderick Esquivel, sin mediar renuncia de ellos a sus cargos, dando lugar a que el Lic. Manuel Solís Palma, Ministro de Educación, fuese designado Ministro Encargado de la Presidencia.  Este fue un juicio rápido.  El Organo Legislativo no se declaró en sesión judicial y no se cumplieron una serie de condiciones elementales para un proceso de tal naturaleza.  Esta fue una sesión flagrantemente violatoria de las normas constitucionales, entre ellas primero destituir al Presidente e inmediatamente destituir al Vicepresidente Esquivel, una conducta totalmente irregular.

Cuando analizamos todos estos casos de presidentes juzgados por la Asamblea Legislativa notamos el papel que desempeñó la fuerza pública, cuya participación fue determinante en estos procesos.  Igualmente, de acuerdo a sus intereses, el papel que jugó la Corte Suprema de Justicia en algunos de los casos expuestos, ya sea confirmando el proceso o declarándolo viciado de nulidad.  También jugó un papel importante las rivalidades políticas, aunado a la discordia entre las clases poderosas, con sed de control del poder político.  El ´quítate tú para ponerme yo´, a nuestro juicio imperó en todos estos juzgamientos, que no deben ser olvidados y mucho menos repetidos.

Ya para terminar con este pantallazo de casos interesantes acontecidos en nuestra política tumultuosa-desordenada-subdesarrollada, termino mencionando la vida política de un gran abogado y político que durante su devenir político ocupó posiciones de mucha envergadura en el país y lo que más me llama la atención es que se convirtiera en el panameño que más veces ocupó el alto cargo de Designado (Vicepresidente) de la República, Don Carlos Laureano López, en los períodos 1924-1926, 1926-l1928, 1928-1930 y 1930-1932.  Sin embargo, este connotado abogado  político jamás se encargó del Organo Ejecutivo, otra de las particularidades de nuestra política.

Finalizo evocando aquella frase “el pueblo que no conoce su historia está condenado a  repetirla”, sentencia que encierra una gran sabiduría y es positivo recordarla.




Recordando al benemérito prócer Eusebio Antonio Morales

Eusebio A Morales

Rememorar a nuestros próceres es una tarea obligada para todos los que somos panameños y que nos sentimos orgullosos de nuestra identidad nacional, habiendo nacido o adoptado este pequeño y hermoso país, bendecido por Dios.

El insigne Eusebio Antonio Morales Magallón nació en Sincelejo, Estado de Bolívar, Colombia, el 5 de febrero de 1865, hijo de Juan José Morales y Ramona Magallón de Morales.  Estudió Derecho en la Universidad de Cartagena y desde temprano militó en el Partido Liberal Colombiano.  De aproximadamente veintiún años se estableció en Colón, Departamento de Panamá, donde se casó con distinguida dama panameña, Doña María Enriqueta Bermúdez de Morales, con quien tuvo seis hijos.  Ejerció la práctica privada como profesional del Derecho hasta el estallido de la Guerra de los Mil Días, donde se incorporó al movimiento revolucionario liberal, junto a sus colegas Belisario Porras Barahona, Carlos A. Mendoza y los Generales Benjamín y Emiliano Herrera.  Con el rango de Coronel se embarcó en la nave La Monotombo con Belisario Porras y Carlos A. Mendoza, quien llegó a ser su más íntimo amigo, y participó en la invasión que desembarcó en San Bartolo, cerca de Charco Azul en Punta Burica, Chiriquí.  Una vez finalizada la guerra, representó a los revolucionarios en la firma del Tratado de Wisconsin, a bordo del navío USS Wisconsin, el 21 de noviembre de 1902.

El día de nuestra independencia de Colombia, glorioso 3 de noviembre de 1903, el Dr. Eusebio A. Morales formó parte del movimiento independentista y le tocó el gran honor de formar parte del primer gabinete de gobierno de la Junta de Gobierno Provisional de la nueva República de Panamá, como Secretario (Ministro) de Gobierno y la gran responsabilidad de ser uno de los fundadores de la república.  Como tal, le tocó redactar el Manifiesto de la Independencia de Panamá y los objetivos de la nueva nación panameña, encomendado por Don José Agustín Arango.   Igualmente el Prócer Morales elaboró el Mensaje de la Junta de Gobierno Provisional a la Convención Nacional Constituyente, ocupando la Secretaría (Ministro) de Gobierno de la incipiente república, por lo cual le tocó colaborar en la elaboración de nuestra primera Constitución de 1904.

El insigne Dr. Morales ocupó posiciones de gran importancia en el país, entre ellas la de Diputado y Presidente de la Asamblea Nacional de Diputados, Secretario (Ministro) de Relaciones Exteriores, Secretario (Ministro) de Hacienda y Tesoro, Embajador de Panamá en Washington, Estados Unidos, y Comisionado por Panamá para la negociación de un nuevo tratado sobre el Canal de Panamá.  Co-negociador del Tratado de 1926 con los Estados Unidos de América.  Fue Jefe de la Delegación Panameña ante la Sociedad de las Naciones y Ministro de la República ante los gobiernos de Holanda y Bélgica.  Fue uno de los jefes del Partido Liberal y es considerado uno de los estadistas más destacados de la República de Panamá.  Asimismo impulsó el diseño y la construcción de las carreteras nacionales y el buen uso del Ferrocarril de Panamá.

Fue miembro fundador del Primer Comité Ejecutivo de la Cruz Roja Nacional de la República de Panamá en 1917.  Fue catedrático de la entonces llamada Facultad Nacional de Derecho.  También se destacó en los predios del periodismo y fue fundador del periódico Diario de Panamá.  Llegó a formar parte del selecto grupo de 18 connotados intelectuales panameños nombrados miembros de la Academia Panameña de la Lengua desde su fundación el 9 de agosto de 1926.  Fue miembro de agrupaciones científicas y artísticas nacionales, regionales e internacionales.  Recibió la Medalla al Mérito de Primera Clase de la República de Ecuador y la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos.

El Dr. Morales se desempeñó como Secretario de Instrucción Pública con sagacidad e iniciativa en su mandato, organizando la enseñanza primaria.  Gran sentido pedagógico reveló en su discurso en la inauguración del Instituto Nacional, el cual se consagró en su gestión como Secretario de Instrucción Pública del gobierno constitucional de Don José Domingo de Obaldía.  Este colegio público fue fundado el 1 de junio de 1907 e inaugurado el 25 de abril de 1909 durante la administración del Presidente Don Domingo de Obaldía, en un acto de gran importancia en presencia de selecta concurrencia de altas personalidades del gobierno nacional.  Al principio trabajaron profesores extranjeros y también panameños de la talla de un José D. Moscote, Ricardo J. Alfaro, Narciso Garay y el mismo Eusebio A. Morales entre otros distinguidos panameños.  Hay que destacar que el constante esfuerzo y esmero, así como firme determinación del Dr. Eusebio A. Morales lo convirtieron en el alma creadora que condujo al inicio de labores del Instituto Nacional el 25 de abril de 1909.  Así, el Prócer Morales es considerado por muchos como el Padre del Instituto Nacional y por éste y muchos otros méritos más de este estadista, se pensó bautizar con su nombre el primer plantel de educación secundaria creado en la República de Panamá. 

Al respecto es importante citar el contenido de la Ley 20 de 21 de octubre de 1930, cuyo contenido dice textualmente: “Después de las consideraciones hechas por la Asamblea Nacional en memoria del Doctor Eusebio Antonio Morales, prócer de la patria, como consecuencia de su fallecimiento y los grandes servicios prestados al país, DECRETA: 

Artículo 1.  La República de Panamá deplora hondamente la trágica desaparición del Doctor Eusebio Antonio Morales y reconoce los importantes servicios que le prestó tan distinguido ciudadano, prócer y eminente estadista.

Artículo 2.  Como testamento elocuente de este reconocimiento, se erigirá un busto de este destacado hombre público en uno de los parques o paseos de la ciudad de Panamá, en la misma forma y con la misma inscripción de los bustos a los próceres de que trata el Artículo 3 de la Ley 49 de 1924.

Artículo 3.  Un retrato al óleo del Doctor Morales será colocado en la Secretaría de Hacienda y Tesoro, a cuyo frente estuvo por largos años el notable hacendista.

Artículo 4.  El Instituto Nacional de Panamá se llamará en lo sucesivo EUSEBIO A. MORALES, en reconocimiento perenne de sus nobles esfuerzos en pro de la cultura patria.

Artículo 5.  El gobierno costeará la educación de uno de los nietos del ilustre prócer hasta por cinco años, en una institución nacional o extranjera.

Artículo 6.  En el presupuesto de gastos de la próxima vigencia económica y en los sucesivos se incluirá la partida que sea necesaria para dar cumplimiento a la presente ley.

Artículo 7.  Un ejemplar de la misma, con firmas autógrafas, será enviada a la viuda e hijos del Doctor Morales.

Artículo 8.  Esta ley regirá desde su sanción.

Dada en Panamá, a los veinte días del mes de octubre del año mil novecientos treinta.

Comuníquese y Ejecútese.  F.H. AROSEMENA, DANIEL BALLEN.  El Secretario de Gobierno y Justicia.”

El subrayado es nuestro.

Sin embargo, se consideró que nuestros primeros gobernantes en su conjunto formaban parte de una logia masónica, y, sospechándose una posible confrontación con la sociedad religiosa preponderante, según algunos se decidió por identificar al Instituto Nacional con un nombre original que fuera razonable con la naturaleza de este primer centro educativo de Panamá.  Así, posteriormente se promulgó la Ley 43 del 20 de noviembre de 1930, por medio de la cual se estableció lo siguiente:  

“Artículo 2.  El establecimiento docente creado por la Ley 22 de 1907 conservará el nombre de Instituto Nacional.”

“Artículo 4.  La biblioteca del Instituto Nacional se llamará en lo sucesivo Biblioteca Eusebio A. Morales, en reconocimiento de sus nobles esfuerzos en pro de la cultura patria.”

Otro detalle importante de la vida de este connotado pensador político sucedió durante la campaña presidencial de 1916, cuando obtuvo el triunfo electoral Ramón Maximiliano Valdés como candidato único, ya que su adversario, Rodolfo Chiari Robles y sus partidarios no concurrieron a las urnas.  Ramón Maximiliano Valdés fue un ungido del Presidente Belisario Porras y lo ayudó enormemente para que lograra la Presidencia de la República.  Por su parte, el Dr. Eusebio A. Morales también apoyó la candidatura de Maximiliano Valdés, quien inmediatamente lo nombró en su gabinete como Secretario (Ministro) de Gobierno y Justicia.  Una vez asumida la Presidencia de la República del Dr. Ramón Maximiliano Valdés se planteó la posibilidad de hacer reformas a la Constitución Nacional de 1904.  Entre los cambios que se perseguían estaba la abolición de la pena de muerte, la creación de la figura del Vice-Presidente y otros cambios muy importantes como lo era el reemplazo de la cláusula que señalaba que para aspirar a la Presidencia de la República había que ser “panameño por nacimiento”, a fin de permitir que el Dr. Eusebio A. Morales, quien había nacido en Sincelejo, Colombia, pudiera aspirar y fungir en el cargo de Presidente de la República.  Así, durante el gobierno del Presidente Valdés, la discusión se dividió entre los que estaban de acuerdo con hacer las reformas y los contarios a ellas.  El Presidente Valdés murió inesperadamente el 3 de junio de 1918 en pleno debate a favor y en contra de las reformas.  Algunos sostienen que el Presidente Valdés no tomó partido sobre el tema, sin embargo sus amigos, al igual que los Chiaristas, sí las favorecían.  Por el contrario, los Porristas se manifestaban en contra de las reformas porque se sabía que el Dr. Belisario Porras aspiraba a sustituir al Presidente Valdés.  Por otra parte, otros sostienen que antes de fallecer el Presidente Valdés había manifestado su oposición a las reformas.  Otra tesis sostiene que la Asamblea Nacional había aprobado en primera instancia todas las reformas constitucionales en Marzo de 1918 y éstas fueron sancionadas por el Presidente Valdés y su Secretario (Ministro) de Gobierno y Justicia Eusebio A. Morales.  Sin embargo, se requería una ratificación final de la siguiente Asamblea, que sería electa en Julio de 1918.

Luego de su fallecimiento, el Presidente Valdés fue reemplazado temporalmente por su Primer Designado (Vice-Presidente), Dr. Ciro Urriola, quien estaba en contra de las reformas y por ende del Artículo 70 ya citado.  El Dr. Urriola cambió al Dr. Eusebio A. Morales en su posición de Secretario de Gobierno e intervino para que en las elecciones de 1918 para Diputados se lograra que la Asamblea fuera contraria a las reformas.  La Asamblea Nacional conformada por Diputados electos en 1918, eligió al Dr. Belisario Porras como Primer Designado (Vice-Presidente).  El haber sido elegido como Primer Designado llevó al Dr. Porras a ser Presidente de la República una vez más, pues cuando venció el período del Dr. Urriola  en reemplazo del Dr. Valdés, fue reemplazado por el Dr. Porras.  El Dr. Porras rechazó la modificación del Artículo 70 de la Carta Magna que había sido aprobada por la Asamblea Nacional previa a 1918.

Obviamente, al referirnos a la vida de este prestigioso prócer de la Patria nos quedamos cortos en la narración de todos los pormenores de lo que fue su encomiable vida y los innumerables logros que dejaron huellas imborrables en nuestro país.  Como consecuencia de un trágico accidente automovilístico falleció el 8 de febrero de 1929 a los 64 años de edad, lo que representó una fecha de triste recordación y también de mucho dolor.  Es deber de todos aquellos que defendemos y tenemos fé en nuestra nacionalidad panameña mantener su recuerdo en nuestra memoria para así fortalecer y consolidar nuestra identidad nacional.

El Dr. Morales fue un hombre de un intelecto excepcional, de raciocinio ingenioso y en todo momento y circunstancia dispuesto a servir a su país.  Prueba de ellos es que el Dr. Morales ocupó todas las Secretarías (Ministerios) de la época, excepto la Secretaría (Ministerio) de Fomento y Obras Públicas. 

Dejó muchas destacadas obras, ensayos,  documentos y enjundiosos discursos, como el pronunciado en Ginebra en 1927, dignos de admirar.  Sin ser economista de profesión, también se refirió con lucidez a trabajos referentes a las condiciones económicas del país, recomendando ciertas reformas al sistema tributario y sobre nuestro Banco Nacional.

Ciertamente el país quedó en deuda con el Prócer Don Eusebio A. Morales al no prosperar aquel momento reformista del Artículo 70 de nuestra primera Constitución Nacional de 1904 que exigía “la calidad de panameño por nacimiento para ser Presidente de la República”, privando así al país de tener uno de sus hijos más preclaros, honestos, inteligentes, preparados, patriotas, aunado a una conducta recta, como Primer Magistrado de la Nación.




Nadie está por encima de la Ley

Donald Trump

En un Estado de Derecho, una persona sólo puede ser castigada por violar una ley que se ha establecido y nada más.  La igualdad ante la ley significa que no debe haber discriminación de una persona.  Este concepto procede de la teoría del Estado de Derecho.  Por consiguiente, no debe haber persona ni grupo superior, por ende ni la ley ni autoridad alguna podrán crear diferencias injustas.  Todos los individuos que cometen un delito en particular reciben la misma sanción indistintamente de lo que sea esa persona y su estatus en general. 

Dicha expresión es muy frecuentemente utilizada por conocidos políticos, presidentes, dirigentes de distintos gremios, etc.  Veamos algunos pronunciamientos recientes al respecto.  Mike Pence, exvicepresidente de Donald Trump, se pronunció sobre la posible detención de Trump diciendo “Nadie está por encima de la ley”.  Durante la campaña presidencial mexicana de 2018, cuando era candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, uno de los principales puntos de sus discursos era la frase “Nadie por encima de la ley”, comprometiéndose a combatir la impunidad y la corrupción.  No son pocos los que han hecho mención de tal frase, antes, ahora y seguro lo seguirán haciendo en el futuro.  

En estos momentos el expresidente Trump comienza a enfrentar una serie de acusaciones, siendo la primera en haber encubierto ilegalmente un pago de US$130,000, realizado por su joven y cercano abogado Michael Cohen a la estrella porno Stormy Daniels para silenciarla sobre una relación antes de las elecciones de 2016.  Este hecho podría representar, llegado el caso, un delito de campaña.  Como es característico de Trump, niega totalmente los hechos, intimida a los fiscales, hace llamados a sus irracionales y leales copartidarios a unirse a él en protestas para, según él, recuperar la Nación.  Sus tácticas nos recuerda el llamado que hizo a sus seguidores el fatídico 6 de enero de 2021, induciendo a la violencia para favorecer sus intereses y alterar el resultado electoral que lo desfavoreció y, para decirlo con toda claridad, “dar un golpe de Estado”.

El partido al que pertenece, el Republicano, dejó de ser lo que fue.  Por el momento es un partido secuestrado por un expresidente demagogo e intensamente mentiroso, apoyado por fervientes correligionarios que han intimidado a la mayoría de sus legisladores y funcionarios, quienes lamentablemente les temen por asegurar sus carreras políticas.

Como es ya usual, Donald Trump trata de politizar este y otros casos que le vienen para distraer la atención de las acusaciones en su contra.  Lo cierto y evidente es que un Gran Jurado de Nueva York  presentó cargos al expresidente Donald Trump y lo convierte así en el primer expresidente de E.E.U.U. en enfrentar cargos penales en toda la historia nacional de su país.  Como si fuera poco, el mendaz expresidente es investigado por el Departamento de Justicia por su intento de subversión electoral y de incitación al asalto del Capitolio el 6 de enero de 2021, cuando cientos de sus seguidores sediciosos irrumpieron en momentos en que los legisladores ratificaban la victoria del candidato del Partido Demócrata, Joe Biden en las elecciones de Noviembre de 2020.  Trump perdió esas elecciones de 2020 por más de siete (7) millones de votos populares, ventaja que es la segunda mayor desde el año 2000.  Esta ventaja también fue dos veces y medio mayor que aquella del voto popular de Hillary Clinton sobre Trump en el año 2016.  Con su característico culto a la mentira, Trump y sus fanáticos insisten en que se trató de un fraude electoral, por supuesto sin aportar pruebas que validen la temeraria mentira. 

Por otro lado, el apellido Trump continúa ligado a investigaciones criminales.  La Organización Trump fue declarada culpable de fraude y falsificación de registros comerciales y fue multada por US$1.6 millones.  Su Director Financiero, alto ejecutivo, fue condenado a cinco meses de cárcel. 

Trump se declara inocente de todo y señala que la multiplicidad de acusaciones en su contra  se trata de la mayor cacería de brujas en la historia, por motivaciones políticas.  Esto incluye también al Departamento de Justicia que investiga el hallazgo de documentos oficiales clasificados del gobierno en su mansión privada llamada Mar-A-Lago en el Estado de Florida.  Le confiscaron aproximadamente 11,000 documentos oficiales, incluídos cerca de 100 marcados como clasificados, algunos de ellos con marcación de ultrasecretos.   Expertos y observadores han opinado que esta investigación criminal puede implicar también cargos contra el expresidente Trump.  En este caso ocurrió una redada del FBI, autorizada por un juez.  Algunos creen que  posiblemente el falaz expresidente pudo haber violado la Ley de Espionaje al haber extraído de la Casa Blanca y haber mantenido en su propiedad información de seguridad nacional, que pudiera perjudicar a los Estados Unidos.  Igualmente, en este caso se está considerando cargos por  obstrucción de la justicia como otro posible delito.

Otro de los casos que tiene ocupados a varios organismos federales investigando, y que para mí constituye un acto extremadamente vergonzoso para la gran democracia estadounidense, es el supuesto papel de Trump  en el ataque al Capitolio, acontecido el 6 de enero de 2021, cuando una turba de sus seguidores se toma violentamente la sede del Congreso de los Estados Unidos, con el indudable y evidente objetivo de suspender la confirmación de la diáfana victoria electoral de Joe Biden, candidato presidencial del Partido Demócrata.  La investigación se centra en determinar la participación de Trump en este bochornoso acto.  El Congreso designó un comité que investigó por 18 meses la participación de Trump, realizando múltiples audiencias televisadas para presentar el argumento de que las denuncias no sustanciadas de Trump sobre fraude electoral condujeron directamente al motín.  Al finalizar estas audiencias, el Comité del Congreso acusó a Trump de incitar a la insurrección y otros delitos, en lo que prácticamente fue un vulgar intento de golpe de estado.  Esta es una investigación de enormes implicaciones para la historia del país pues incluye todos los esfuerzos que se hicieron para anular las elecciones presidenciales del Año 2020.  El Comité del Congreso determinó recomendar cuatro cargos penales contra Donald Trump que luego envió al Departamento de Justicia.

La investigación criminal del Departamento de Justicia también ha tocado a muchas personas que intervinieron en el asalto al Capitolio y que también han sido acusadas.  En su usual y predecible actitud de “tirar la piedra y esconder la mano”, Trump negó ser responsable de la revuelta, a pesar de lo que el mundo entero vio y escuchó los testimonios de los involucrados que incriminan a Trump.  Algunos de ellos ya han sido juzgados y sentenciados mas todavía quedan muchos que tienen casos penales pendientes.

El polémico empresario y político expresidente Donald John Trump tiene otro polémico caso relacionado a su supuesto intento de anular la estrecha derrota que sufrió en el Estado de Georgia durante las elecciones de Noviembre de 2020.  Resulta ser que se divulgó una llamada telefónica de casi una hora del Presidente, en ese entonces Donald Trump, y el principal funcionario electoral del Estado de Georgia, el también republicano Secretario de Estado de Georgia Brad Raffensperger, realizada el 2 de enero de 2021.  En esta llamada Trump le dice (al Sr. Raffensperger) “sólo quiero que me encuentres 11,780 votos”, es decir la cantidad de votos que necesitaba para poder ganar en ese estado.   Obviamente esta irregular petición ha sido investigada por los fiscales estatales y puede conllevar delitos potenciales como el de la solicitud de cometer un fraude electoral, declaraciones falsas a funcionarios gubernamentales y extorsión.  Por el momento se tiene conocimiento de que algunos de sus cómplices son parte de la pesquisas.  Si las acusaciones se formalizan, los implicados y condenados enfrentarían sentencias de prisión.  Al final de las elecciones presidenciales de 2020 en el Estado de Georgia, tradicionalmente republicano, el ganador fue el demócrata Joe Biden con un 49.5% de los votos populares y Donald Trump fue vencido al obtener un 49.2%.  Obviamente, Biden se llevó los 16 votos electorales que representan dicho estado en el Colegio Electoral.

Como si no fuera suficiente el anteriormente descrito acumulamiento de casos graves que vinculan seriamente al expresidente Donald Trump, ahora un juzgado de Nueva York ha declarado culpable a Donald Trumlp de abusar sexualmente y de difamar a la columnista y escritora E. Jean Carroll, por lo que deberá indemnizarla con cinco millones de dólares.  La escritora Carroll acusó a Donald Trump de violarla en un probador de ropa de uno de los grandes almacenes de Nueva York a mediados de los años noventa.  Por su parte, Trump, como siempre, se declaró inocente, señalando que ella “no es mi tipo”, lo que nos hace recordar aquel testimonio suyo salido a la luz pública durante la campaña política de 2016 en el que afirmaba que las estrellas pueden “agarrar a la mujeres por los genitales”, desatinada expresión que por cierto causó tremenda controversia.

Independientemente de los escándalos serios y sus vinculaciones a evidentes conductas irregulares que atentan contra la democracia y el estado de derecho del país, de acuerdo a mi criterio, tal como lo he señalado anteriormente, el expresidente Trump se hace merecedor de ser considerado el peor presidente que ha tenido los Estados Unidos de Norteamérica.  El mundo está pendiente de los antecedentes que acompañan al sujeto de marras, quien ha dañado gravemente las instituciones políticas y legales de los Estados Unidos.  Tenemos la esperanza de que las instituciones de la democracia y el estado de derecho sean lo suficientemente fuertes para exigirle responsabilidades a aquel que viola la ley y se aplique ese principio sagrado:  NADIE ESTA POR ENCIMA DE LA LEY.  La justicia estadounidense tiene la última palabra.