Caja del Seguro Social y grado de inversión: Temas de gran calado en la agenda nacional

Después de 20 años de inacción y acumulación de problemas, el gobierno actual se ha atrevido a afrontar una buena parte de las debilidades que presenta la Caja del Seguro Social.
Hay otras que no se han abordado, como el impacto de las jubilaciones especiales de los miembros de la policía y otros estamentos de seguridad, educadores y funcionarios que tienen leyes especiales que le otorgan jubilaciones discriminatorias frente al resto de los trabajadores.
La carga de beneficiarios y de terceros que utilizan los servicios de salud de la institución, como un árbol frondoso que afecta la condición financiera de la institución.
La sobrecarga de los empleados administrativos cuya proporción es abrumadora frente a entidades de seguridad social comparables, ausencia de tecnología y de métricas financieras para administrar los fondos que recauda la institución con mucha ineficiencia.
Sin embargo, el proyecto que ha sido preparado en un plazo muy corto, contiene los elementos suficientes para que se puedan introducir cambios que permitan salvar de la quiebra total no sólo al programa de invalidez, vejez y muerte sino a la misma entidad en su conjunto.
También debemos reconocer el valor que representa el hecho cierto que más de un centenar de panameños hayan estudiado el proyecto, y se han atrevido a comparecer ante la Asamblea de Diputados para hacer sus propuestas de distintos matices y contenidos, pero con mucho civismo, lo cual recuerda la Constituyente de 1946 que produjo un cambio en el rumbo de la Nación.
Ahora bien, no es posible pretender que un tema que tiene tantas implicaciones se pueda resolver en pocas semanas porque la responsabilidad de decidir sobre la aprobación de la Ley, les corresponde no sólo a los técnicos sino a los partidos y a otros entes nuevos en el panorama legislativo que tienen dudas razonables sobre la eficiencia y eficacia de los gobiernos anteriores y del gobierno actual.
El país tiene que llegar a buen puerto en este tema y es sabido que lo perfecto es enemigo de lo practico y por lo tanto, cabe la frase del General Torrijos en el sentido que “el que más consulta es el que menos se equivoca”. Todo tiene un limite y el objetivo es lograr un resultado creíble no solo para la población, sino también para los tomadores de decisiones locales e internacionales.
Ello da pie a incorporar el tema de las calificadoras de riesgo y el grado de inversión.
Todas han advertido que estamos a un tris de perder el grado de inversión que tiene múltiples consecuencias, tales como: reducir la inversión extranjera directa; aumentar las tasas de interés aplicables a créditos institucionales, comerciales y personales; afectar la confianza de depositantes e inversores que han confiado en las instituciones financieras y bancarias de nuestro país para depositar sus fondos y ubicar sus patrimonios en Panamá.
Otro elemento que debemos tener en cuenta en esta compleja ecuación, es el hecho cierto que nuestro país no ha aprovechado el incremento importante de las actividades de comercio electrónico y de tecnologías modernas para obtener ingresos producto de aranceles y también de impuestos sobre este tipo de actividad que representa el 80% del PIB mundial.
No hay en este momento en el escenario gubernamental, una propuesta de país que acoja las políticas tributarias vigentes tanto en América latina como en Europa y Asia y por ende, estamos dejando escapar ingresos que no gravamos en nuestro país y que como consecuencia de esta política interna se transfiere a los países donde se origina la inversión.
Finalmente, las calificadoras de riesgo se han referido al peso de los gastos de funcionamiento en el país que no han sido reducidos significativamente y la mejor prueba de ello, es el que el presupuesto aprobado para el año en curso no refleja recortes salariales sino incrementos exorbitantes en ciertas áreas como el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Educación, la Asamblea de Diputados, entre otros.
Todos estos elementos tienen un peso específico en la capacidad que tiene el país para salir del marasmo y del endeudamiento rampante para entrar en una nueva fase que vuelva la atracción de este mercado como uno de los principales centros financieros logísticos y de servicios de América Latina.
Amanecerá y veremos…