¿Estamos ante un punto de inflexión en la guerra de Ucrania? Un análisis personal a partir del informe del IEEE

He tenido la oportunidad de leer detenidamente el informe titulado “Las negociaciones ruso-estadounidenses en la guerra en Ucrania: ¿punto de inflexión en 2025?”, elaborado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), y publicado por el Ministerio de Defensa de España. El documento, de 20 páginas, me pareció no solo riguroso, sino especialmente oportuno para entender en qué momento se encuentra uno de los conflictos más importantes del siglo XXI.
El texto parte de una idea clave: el conflicto entre Rusia y Ucrania ha entrado en una fase de desgaste, donde la posibilidad de una victoria clara por parte de alguno de los bandos es cada vez más remota. La guerra, iniciada en febrero de 2022 con la invasión rusa, se ha prolongado por más de dos años, dejando a su paso una devastación humanitaria, un colapso diplomático y un reordenamiento geopolítico que aún está en curso.
Lo que más me llamó la atención del análisis es que se enfoca en una posible negociación indirecta entre Estados Unidos y Rusia, como vía para reactivar el diálogo. Y es que, aunque Ucrania y Rusia son los actores directos, la solución real al conflicto podría depender más de lo que decidan Moscú y Washington entre bastidores, que de lo que se logre en el frente de batalla.
¿Por qué 2025 puede ser clave?
Según el IEEE, el año 2025 podría marcar un punto de inflexión por varios motivos: el desgaste militar evidente, el cansancio político en las capitales implicadas, la presión de países no alineados que piden una solución negociada, y sobre todo, los posibles cambios estratégicos tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
En este contexto, se abren tres posibles escenarios:
- Una negociación realista entre grandes potencias, con acuerdos parciales que sirvan de base para reducir tensiones.
- La congelación del conflicto, con líneas estables pero sin resolución política.
- Una escalada peligrosa, si alguno de los actores decide romper el equilibrio con medidas drásticas.
Lo interesante es que el informe no cae en el optimismo ingenuo. Reconoce que ninguna de las partes parece dispuesta, hoy por hoy, a ceder en sus líneas rojas: Ucrania exige la retirada total de las tropas rusas y la recuperación de sus territorios, mientras que Rusia insiste en el reconocimiento de sus anexiones y en garantías de seguridad frente a la OTAN.
¿Hay espacio para el diálogo?
A pesar de este panorama rígido, el informe sugiere que una negociación parcial, pragmática, entre potencias, podría al menos reducir el riesgo de una escalada mayor y abrir el camino hacia una paz más estructural. No se trataría de un acuerdo de paz definitivo, sino de una fórmula que reduzca los costes humanos y estratégicos del conflicto.
En lo personal, coincido con la visión del IEEE: estamos probablemente ante un momento en el que no se puede ganar militarmente, pero sí se puede perder mucho si no se actúa con inteligencia diplomática. La comunidad internacional debe entender que a veces, evitar una guerra más grande es ya una forma de victoria.
Fuente: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2564257/negociaciones_ruso-estadounidenses_en_la_guerra_en_ucrania_2025_dieeea35.pdf