Evaluación del fenómeno El Niño 2026-2027: perspectivas hidroclimáticas, impactos regionales y medidas de preparación para Panamá (Parte 1)

Realizado: Viernes 30 de octubre de 2026.

Vía Youtube

Expositores principales

1. Dr. Freddy Picado

  • Especialista vinculado a CATALAC.
  • Responsable de la primera presentación, centrada en la evaluación hidroclimática del fenómeno El Niño 2026-2027 y sus posibles impactos sobre Panamá.
  • Abordó el análisis de anomalías de precipitación y temperatura, condiciones hidrológicas, seguridad hídrica, generación hidroeléctrica y operaciones del Canal de Panamá.
  • Presentó propuestas de gestión anticipatoria del riesgo basadas en modelos climáticos y monitoreo hidrológico.

2. Dr. Jorge Giovanni Jiménez Sánchez

  • Doctor en Meteorología y Ciencias Atmosféricas por la Universidad Estatal de Pensilvania.
  • Asesor de la Dirección General del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM).
  • Fue Subdirector de Meteorología de esta institución.
  • Magíster en Meteorología por la Universidad Nacional de Colombia.
  • Cuenta con trayectoria en investigación atmosférica, meteorología, gestión del riesgo, innovación tecnológica y generación de información científica.
  • Ha participado en proyectos meteorológicos, aeronáuticos y espaciales, así como en investigaciones antárticas y actividades de divulgación científica.

Su presentación se enfocó en el comportamiento histórico y proyectado de El Niño, sus impactos en Colombia y América Latina, la situación de los embalses, los riesgos sectoriales y las herramientas institucionales para anticipar sus

1. Primera presentación: Evaluación hidroclimática del fenómeno El Niño 2026-2027 en Panamá

Expositor: Dr. Freddy Picado – CATALAC

Contextualización científica del fenómeno El Niño

El Dr. Freddy Picado inició su presentación explicando que El Niño no debe entenderse únicamente como una anomalía cálida de la temperatura superficial del océano Pacífico. Para que el fenómeno se desarrolle y produzca impactos significativos, debe existir un acoplamiento entre el océano y la atmósfera.

Este acoplamiento modifica los patrones de circulación atmosférica y oceánica, especialmente la circulación de Walker, desplazando las zonas de convección tropical y alterando la distribución de las precipitaciones en diferentes regiones del planeta.

El expositor destacó tres consideraciones fundamentales:

  1. El Niño es un fenómeno océano-atmosférico: sus efectos dependen de la interacción entre ambos sistemas.
  2. La intensidad del fenómeno no determina por sí sola la magnitud de los daños: estos dependen también de las reservas de agua, las demandas de consumo, la infraestructura disponible y la vulnerabilidad de cada territorio.
  3. La gestión del riesgo debe superar la vigilancia climática tradicional: es necesario utilizar información científica para anticipar decisiones y reducir las posibles afectaciones.

En este sentido, enfatizó que no debe confundirse la intensidad oceánica de El Niño con el nivel de daño que experimentará un territorio.

Intensidad y evolución del fenómeno

El expositor presentó información sobre las cuatro regiones de monitoreo del Pacífico ecuatorial, utilizadas internacionalmente para evaluar la evolución de El Niño.

Explicó las categorías de intensidad empleadas en el seguimiento climático:

Categoría Anomalía de temperatura superficial del mar
Débil 0,5 a 0,9 °C
Moderado 1,0 a 1,4 °C
Fuerte 1,5 a 1,9 °C
Muy fuerte Superior a 2,0 °C

Aclaró que la denominación «Super Niño» no constituye una categoría oficial de los organismos internacionales de seguimiento, sino una expresión utilizada principalmente en algunos espacios de divulgación.

Según la información presentada:

  • Al 8 de octubre de 2026, la región Niño 3.4 registraba una anomalía de aproximadamente 2,1 °C.
  • En la actualización del 26 de octubre, esta anomalía aumentó a 2,3 °C.
  • La región Niño 3 pasó de 3,0 °C a 3,3 °C.
  • Las proyecciones oficiales apuntaban a que el fenómeno continuaría intensificándose durante noviembre, diciembre y enero.
  • Se esperaba que la región Niño 3.4 pudiera superar los 2,5 °C.

También mencionó que un boletín de principios de octubre estimaba una probabilidad del 83 % de que se desarrollara un evento histórico durante el período octubre-diciembre.

Comparación histórica de los impactos de El Niño en Panamá

Uno de los planteamientos centrales de la exposición fue que la intensidad del fenómeno no guarda necesariamente una relación proporcional con las pérdidas económicas.

Para demostrarlo, el expositor comparó diferentes episodios históricos:

  • 2015-2016: el índice RONI alcanzó aproximadamente 2,4 °C. Se reportaron pérdidas superiores a 112 millones de dólares, principalmente en agricultura e ingresos vinculados al Canal de Panamá.
  • 2023-2024: el índice RONI alcanzó aproximadamente 1,5 °C, pero las pérdidas económicas fueron considerablemente superiores a las registradas durante el evento anterior.
  • 2026-2027: hasta octubre de 2026, se estimaban pérdidas cercanas a los 500 millones de dólares.

Estas últimas pérdidas estaban relacionadas principalmente con:

  • Restricciones en el calado y tránsito de buques en el Canal de Panamá.
  • Afectaciones directas a los cultivos.
  • Daños al sector ganadero.
  • Recursos destinados a fondos de emergencia y medidas de mitigación.

El expositor aclaró que algunas de las cifras históricas presentadas procedían de información disponible públicamente en Internet y no necesariamente de estadísticas oficiales consolidadas de bancos o ministerios.

Conclusión: el impacto económico depende de la intensidad del fenómeno, pero también de su temporalidad, la distribución territorial de las anomalías, las reservas disponibles y la exposición de los sectores productivos.

Teleconexiones y posibles efectos sobre Panamá

El Niño modifica los patrones atmosféricos de Centroamérica, el Caribe y Panamá, favoreciendo condiciones más secas y cálidas.

Sin embargo, esta señal puede ser modificada por otros factores climáticos:

  • Oscilación Madden-Julian.
  • Temperatura del Atlántico tropical.
  • Intensidad del chorro de bajo nivel del Caribe.
  • Entrada de frentes fríos entre octubre y abril.

Estos elementos pueden reforzar o atenuar temporalmente las condiciones secas asociadas al fenómeno.

El expositor identificó comportamientos regionales diferenciados:

Región del Pacífico y Arco Seco

  • Mayor riesgo de finalización anticipada de la temporada lluviosa.
  • Reducción de la humedad del suelo.
  • Menores aportes de agua a las cuencas.
  • Riesgos para la agricultura y la ganadería.

Cuenca del Canal, Panamá Metro y Panamá Este

  • Déficit hídrico importante.
  • Elevadas temperaturas.
  • Mayor evaporación.
  • Presión sobre las reservas de agua.
  • Riesgos operativos para el abastecimiento y las actividades del Canal.

Caribe y comarcas

  • Comportamiento climático más variable.
  • Posibilidad de que continúen lluvias intensas durante noviembre, diciembre y enero.
  • Riesgos de inundaciones y deslizamientos, especialmente en el Caribe occidental.

Esta diferenciación demuestra que Panamá puede experimentar simultáneamente condiciones de sequía en algunas regiones y episodios de lluvias intensas en otras.

Metodología utilizada para elaborar los pronósticos climáticos de Panamá

Para construir el consenso climático, CATALAC utilizó dos herramientas principales:

  1. Modelo europeo ECMWF, con resolución horizontal aproximada de 34 kilómetros.
  2. Multimodelo americano, con resolución aproximada de un grado, equivalente a unos 110 kilómetros.

También se utilizaron las normales climáticas del INPA correspondientes al período 1991-2020.

El análisis contempló seis regiones de calibración:

  • Occidente.
  • Chiriquí.
  • Veraguas.
  • Arco Seco.
  • Canal y área metropolitana.
  • Panamá Este y región oriental de Darién.

Con estos instrumentos se estimaron las anomalías de precipitación y temperatura para noviembre de 2026, diciembre de 2026 y enero de 2027.

Proyecciones de precipitación

Mes Modelo europeo Multimodelo americano
Noviembre 2026 -30 % -41 %
Diciembre 2026 -26 % -56 %
Enero 2027 -43 % Se mantiene la señal deficitaria

Las diferencias entre los modelos reflejan sus distintas resoluciones y capacidades para representar las condiciones climáticas regionales.

En noviembre, la diferencia entre ambos pronósticos fue de 11 puntos porcentuales, mientras que en diciembre alcanzó 30 puntos porcentuales.

A pesar de estas diferencias, ambos modelos coincidieron en proyectar una reducción de las precipitaciones.

El expositor destacó que diciembre y enero son meses especialmente sensibles porque coinciden con la transición hacia la estación seca y el inicio de esta temporada. Por tanto, incluso reducciones relativamente pequeñas de lluvia pueden representar anomalías importantes respecto a los promedios históricos.

Incremento proyectado de las temperaturas

Los modelos también mostraron un incremento de la temperatura media del aire en superficie, estimado entre 1 y más de 2 °C.

Las regiones con mayor incidencia proyectada fueron:

  • Zonas costeras del Pacífico.
  • Arco Seco.
  • Extremo sur de Darién.

El aumento de temperatura tiene implicaciones directas sobre:

  • La evaporación.
  • La humedad del suelo.
  • El estrés térmico de los cultivos.
  • Las necesidades de agua del sector agropecuario.
  • Los niveles de almacenamiento de los embalses.

La combinación de menor precipitación y mayores temperaturas incrementa la presión hidroclimática sobre los territorios.

Evaluación de la presión hidroclimática potencial

El expositor presentó una clasificación exploratoria que combina las anomalías de precipitación y temperatura para identificar las regiones que podrían experimentar mayor presión hidroclimática.

Aclaró que este ejercicio no constituye un índice de vulnerabilidad socioeconómica ni una salida georreferenciada directa de los modelos, sino una estimación esquemática de las posibles condiciones de presión sobre diferentes sectores del país.

Los resultados presentados fueron:

  • Noviembre: mayor presión en Azuero y parte de Coclé.
  • Diciembre: la presión se extiende desde Azuero hacia la región oriental.
  • Enero: se mantiene la señal de presión hidroclimática sobre una parte considerable del territorio.
  • Promedio noviembre-enero: se observa una presión fuerte en el occidente y muy fuerte en las regiones central y oriental.

Este análisis permite identificar territorios donde deberían concentrarse los esfuerzos de preparación y gestión del riesgo.

Situación de los caudales de los ríos y cuencas hidrográficas

A partir del boletín hidrológico del INPA, correspondiente a datos de agosto, el expositor mostró que prácticamente todas las cuencas del Pacífico panameño presentaban déficits de caudal entre 31 % y 51 %.

La excepción correspondía a las cuencas de Changuinola y Fortuna, donde los caudales superaban el promedio histórico en aproximadamente 164 %.

Este comportamiento demuestra que, incluso dentro de un territorio relativamente pequeño como Panamá, existen diferencias hidrológicas importantes entre cuencas.

A partir de estos resultados, Picado señaló la necesidad de:

  • Ampliar y densificar las redes de monitoreo hidrológico.
  • Instalar más estaciones y equipos de medición.
  • Incrementar la cobertura de monitoreo en todas las cuencas.
  • Fortalecer la disponibilidad de información sobre caudales y condiciones hidrológicas.

Identificación de las regiones prioritarias para la gestión del riesgo

El análisis permitió establecer diferentes niveles de prioridad.

Riesgo muy alto

  • Arco Seco: vulnerabilidad del abastecimiento rural, agricultura y disponibilidad de forraje.
  • Cuenca del Canal y Panamá Metro: elevada exposición por las necesidades de abastecimiento, las temperaturas y los procesos evaporativos.
  • Bayano y Panamá Este: bajos caudales y altas tasas de evaporación.

Riesgo alto

  • Chiriquí.
  • Veraguas.
  • Caribe.
  • Comarcas.

En estas regiones se requiere mantener la vigilancia sobre la producción agrícola, la generación hidroeléctrica, los caudales extremos y la turbiedad de los ríos.

Propuesta de acciones anticipatorias y escalamiento operativo

CATALAC propuso un marco gradual para orientar las decisiones institucionales, diferenciando entre pronósticos y condiciones efectivamente observadas.

Se plantearon tres niveles:

Nivel Condición Acción recomendada
Preparar Déficit previsto por los modelos Actualizar reservas, planes e inventarios.
Precaución Magnitud importante de las anomalías o divergencia entre modelos Intensificar el monitoreo y verificar fuentes alternativas de abastecimiento.
Activar Deterioro sostenido de indicadores observados Implementar medidas operativas según las condiciones reales de lluvia, humedad del suelo, caudales, almacenamiento y servicios.

El expositor aclaró que los umbrales presentados eran ilustrativos y que su adopción debía realizarse con cautela, considerando la información más reciente.

Un aspecto fundamental fue señalar que las decisiones de activación no deben depender exclusivamente de los pronósticos, sino de la evidencia del deterioro real de las condiciones hidrológicas y de los servicios.

Importancia del monitoreo continuo

El seguimiento de El Niño no puede limitarse a revisar periódicamente los boletines internacionales sobre la temperatura del Pacífico.

Se requiere un sistema de monitoreo continuo que contemple:

  • Precipitaciones y acumulados diarios.
  • Balance hídrico de las subcuencas.
  • Humedad del suelo.
  • Estrés de los cultivos.
  • Caudales de los ríos.
  • Niveles y volúmenes útiles de los embalses.
  • Disponibilidad de agua para los diferentes usos.
  • Reportes de afectaciones sectoriales.

El expositor destacó como referencia el trabajo que desarrolla la Autoridad del Canal de Panamá, que realiza seguimiento diario de las precipitaciones y del balance hídrico en las subcuencas de la cuenca del Canal.

La propuesta consiste en combinar pronósticos mensuales con información observada y actualizaciones semanales sobre la situación nacional.

Mensaje final de la primera exposición

El Dr. Picado concluyó que la oportunidad de gestión se encuentra antes de finalizar la temporada de recarga de los acuíferos, particularmente antes de diciembre.

La principal recomendación fue anticipar medidas reversibles, verificar semanalmente los indicadores y ajustar las decisiones de manera transparente.

El Niño modifica las probabilidades de experimentar condiciones secas y cálidas, pero los impactos finales dependen de la vulnerabilidad de cada territorio y de su capacidad de preparación.