La Biblioteca Nacional en una encrucijada

Por: Víctor Leonel Benavides Pinilla
La primera vez que se intentó fundar una Biblioteca en la ciudad de Panamá fue en 1846, pero la magnífica intención de los jóvenes Pedro Casís, Ramón Meléndez y Rufino Urriola no tuvo éxito por falta de soporte económico. Después, en 1868, Manuel José Hurtado logró establecer la Biblioteca Popular con su colección de libros y con la ayuda de Buenaventura Correoso, Presidente del Estado. Estaba situada en el barrio de Santa Ana y su director en 1884 fue Belisario Porras. En 1892 se creó la Biblioteca Colón mediante el Acuerdo N° 22 del 6 de octubre, al celebrarse el cuarto centenario de la llegada de Colón a América. Tanto el presidente Juan Demóstenes Arosemena en 1937, como el presidente Arnulfo Arias en 1941, dictaron leyes para crear una biblioteca en Panamá, pero en ninguna oportunidad se hizo realidad.
El presidente Ricardo Adolfo de la Guardia, mediante el Decreto No. 238 de 31 de enero de 1942 creó la Biblioteca Nacional que abrió sus puertas al público el 11 de julio de 1942 en un local situado entre las calles 5ª y 6ª, contiguo a la Presidencia de la República. En enero de 1961, fue trasladada a una propiedad del Seguro Social, donde funcionó anteriormente el Colegio Ricardo H. Newman. En 1982, durante la presidencia de Aristides Royo, se promulgó la Ley N° 17 de 13 de julio, por la cual se otorgó el nombre de “Ernesto J. Castillero R.” a la Biblioteca Nacional, quien fue su primer director. Desde el 24 de septiembre de 1987, la Biblioteca ocupa el edificio ubicado en el Parque Conmemorativo Omar Torrijos, en la avenida Belisario Porras y en 1996 se constituyó la Fundación Pro Biblioteca Nacional que se encarga de la administración y tiene como propósito desarrollar el plan de modernización y la red de bibliotecas públicas.
En concordancia con la concepción de la UNESCO, las bibliotecas públicas tienen funciones de importancia clave para el enriquecimiento educativo y cultural de la sociedad, facilitando el acceso a la información sin ningún tipo de discriminación. Sobresale en este cometido, la conservación y difusión de la memoria histórica de las comunidades por la producción propia de libros, archivos, expresiones artísticas y demás documentación que se encargan de resguardar y proporcionar de manera abierta.
Las bibliotecas como recintos de intelectualidad y cultura surgieron desde la antigüedad en ciudades que se erigieron como centros de prestigio, en donde se reunieron obras manuscritas que contribuyeron a la transmisión de conocimientos. Uno de estos centros reconocidos fue la biblioteca de Alejandría, creada en el siglo III a.C. Asimismo, se desperdigan a lo largo de la historia occidental las bibliotecas medievales, las de universidades, hasta llegar a nuestros días, con las bibliotecas que constituyen lugares donde los libros, los eventos culturales y científicos se suceden unos tras otros. Estas instituciones han ido acrecentando su capacidad para conservar obras y ponerlas al servicio de los lectores e investigadores, así, por ejemplo, de los 700,000 volúmenes que albergó en su momento la biblioteca de Alejandría se ha pasado a los 173 millones de documentos incluyendo libros, mapas, grabaciones y documentos de todo tipo que se encuentran en la Biblioteca del Congreso en Whashington, así como los millones de documentos que poseen otras bibliotecas de primer orden.
Pero esta evolución no solamente se refleja en el número de documentos que se acumulan en las bibliotecas actuales, sino además, en la función de apertura, acceso, uso y manejo de la información, capacidad tecnológica para disponer de interacciones, intercambios locales y a distancia, lo que ha transformado notablemente su función.
La Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.”, anunció el pasado 15 de octubre que dejaría de atender al público los días sábados debido a problemas con el presupuesto que la sostiene. Por otra parte, según la información proporcionada por la Directora Técnica de la institución, Guadalupe G. de Rivera, el presupuesto solicitado para su funcionamiento en el año 2025 fue de un millón ochocientos mil balboas, asignación que todavía está en espera.
El cuadro de personal de la Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.” está conformado actualmente por 48 funcionarios, la mayoría con una preparación idónea en bibliotecología, entre quienes figuran cuatro con maestría en Patrimonio Documental y en recursos humanos, dos poseen postgrados, tres especialistas en archivología, uno con licenciatura en producción y técnicos en encuadernación, audiovisuales y conservación. Varios de los miembros de este personal han representado a la Biblioteca Nacional en eventos internacionales de capacitación así como en reuniones con temas de interés para la mejora y las relaciones de la institución.
Entre el personal administrativo y científico de la Biblioteca Nacional figuran una bióloga, dos licenciados en contabilidad, uno en recursos humanos, uno en relaciones públicas, dos arquitectos, dos técnicos, tres tecnólogos y cinco en el área de mantenimiento.
La Biblioteca Nacional ha ido incrementando el número de volúmenes que tiene a disposición de los usuarios, en las diferentes secciones en que se divide. De manera destacada, hay que mencionar que en la sección de Fondo Antiguo, la obra panameña más antigua consta de 3,124 títulos; la Sala Panameña tiene 49,097 títulos; la Hemeroteca posee 625 títulos y, es de notar, que se conservan diarios desde 1822 y existen 500 mil imágenes de periódicos panameños digitalizados que abarcan desde 1838 hasta 1980. Además, en la Hemeroteca se encuentran suplementos, revistas, memorias, anales, gacetas, boletines, que alcanzan los 2,911 títulos publicados y a esto se añade una colección electrónica conformada por 3,203 títulos de libros y publicaciones seriadas.
Esta riqueza documental que atesora la Biblioteca Nacional es motivo para constantes y múltiples visitas y consultas de investigadores nacionales e internacionales, intelectuales, estudiantes y ciudadanos que se interesan por conocer la historia de nuestra nación. Este interés también se extiende a consultas vía virtual por la disponibilidad que tiene la Biblioteca Nacional a través de su página web.
Para muestra de este servicio que ofrece la Biblioteca Nacional, aportamos algunas cifras que se dieron durante el mes de agosto pasado, con 1,196 estudiantes de todos los niveles, 223 docentes, 687 investigadores, 336 visitas a la sala infantil y 1,093 de público en general. Asimismo, el tipo de documentos más consultados fueron los periódicos con 8,965 usuarios, los libros panameños con 409 y libros extranjeros 260. Respecto a las visitas a la página web de la Biblioteca Nacional hubo 12,652 accesos, 8,296 consultas a la Hemeroteca digital y 672 a la base de datos de I.S.B.N.
Por otro lado, la Biblioteca Nacional organiza exposiciones de diverso género en sus salas como la que se está llevando a cabo por el artista Julio Zachrisson hasta el 14 de noviembre; se celebró el Festival de Cine, Arte y Coleccionismo que finalizó el 27 de octubre; se han dado exposiciones bibliográficas históricas, como la de José Celestino Mutis; con frecuencia se realizan conferencias, presentaciones de libros y otras actividades.
La Biblioteca Nacional desarrolla, además de las actividades en el edificio central, otras que tienen lugar en zonas rurales, barrios periféricos y comunidades que no tienen facilidad de acceso a una biblioteca pública. Entre tales actividades, se destacan las que se ofrecen a niños y jóvenes utilizando el Bibliobús o biblioteca móvil, que lleva cajas viajeras con libros para desarrollar talleres que motivan a la lectura, círculos de lectura, libros de cuentos, revistas y vídeos para promover hábitos de estudio e investigación.
Durante sus 83 años de funcionamiento, la Biblioteca Nacional ha recibido ilustres visitas como la ocurrida en el año 2001 en el marco de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, cuando se inauguró la Exposición del Libro Infantil y Juvenil de Iberoamérica, en cuyo acto estuvo presente S.M. la Reina Sofía de España (Hoy Reina Emérita). También llegaron a nuestra Biblioteca, los artistas Gloria Estefan y Estefan Gómez; políticos como la visita de los expresidentes Alberto Lleras Camargo de Colombia, Juan José Arévalo de Guatemala, Andrés Manuel López Obrador de México; entre los exgobernantes de Panamá, Jorge Illueca, Aristides Royo, Eric Arturo del Valle, Ernesto Pérez Balladares y Mireya Moscoso. En el año 2001 se realizó el Encuentro de Escritores de Literatura Infantil y Juvenil que reunió a representantes panameños y extranjeros y
La Biblioteca Nacional capta la información y el conocimiento que se está generando continuamente en la sociedad panameña y mundial, y por eso, es una institución que incluye entre sus prioridades, la innovación y propuestas que magnifiquen su misión y visión. Entre los proyectos que se desprenden de su propia naturaleza están el de continuar con la digitalización de los periódicos panameños más antiguos, así como mejorar la Hemeroteca digital panameña y rehacer la Biblioteca Digital; alterno a estos proyectos, surge el de adquirir mobiliario especializado para ahorrar espacio, adquirir los sistemas de almacenamiento más adecuados y el equipo tecnológico que responda a las exigencias actuales. Además, la Biblioteca Nacional es sede de la Agencia Panameña del ISBN y del Centro Nacional del ISSN, códigos internacionales con los cuales se conoce la producción editorial panameña.
La labor de digitalización, preservación, conservación y acceso con los diversos formatos que existen para todo el patrimonio cultural requiere de un presupuesto más acorde. Los materiales para la conservación, cajas libres de ácido, productos especiales para encuadernación hay que conseguirlos con frecuencia fuera del mercado nacional, y eso implica más costos. Además, las innovaciones que podría ofrecer para un servicio de más calidad a estudiantes de todos los niveles, investigadores, lectores y demás público, son proyecciones a la comunidad que dependen de los recursos que se le asignan, que por el momento son exiguos.
La Biblioteca Nacional de Panamá es miembro de la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA), organismo sin fines de lucro, cuya misión es fortalecer a las Bibliotecas Nacionales de los países iberoamericanos como instituciones clave para la preservación, enriquecimiento y acceso al patrimonio documental de la región. La participación en espacios como los que promueve este organismo, significa para nuestra Biblioteca Nacional entrar en la perspectiva de los objetivos que se plantean internacionalmente, como fomentar la adopción de normas técnicas compatibles para facilitar el control bibliográfico regional, el intercambio de información y la automatización de los sistemas bibliotecarios. Así también se quiere promover la integración de bibliotecas nacionales con otras bibliotecas, redes y sistemas de información para fortalecer la cooperación institucional a nivel nacional e internacional. Es evidente que para mantener un nivel de participación con estos estándares y perspectivas se necesita una asignación de recursos acorde con tales propósitos.
Este marco resumido de información sobre la función de la Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.” que consiste en preservar y difundir el patrimonio cultural de nuestra nación, con la enorme tarea de conservar la memoria histórica de nuestro país, nos muestra el papel fundamental que ella tiene para comprender nuestra historia y, de ahí, para descubrir los mejores proyectos en la construcción de nuestro futuro. El cumplimiento de su propósito como institución dinámica que se mueve y trabaja para hilvanar y conectar todo lo que sucede en las entrañas de nuestro país procurando fortalecer cada vez más nuestra identidad y exhibirla ante el mundo entero, justifica plenamente la inversión que necesita cada año y que no debería objetarse ni disminuirse. Exhortamos a nuestras autoridades para que, con decisión y buena voluntad, se le facilite a nuestra Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R.” los suficientes recursos económicos para superar la encrucijada que vive y así cumpla a cabalidad con su solemne misión.
El desarrollo de nuestra Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R”, necesita la participación y compromiso de gobernantes, empresarios y de todos los panameños que valoramos esa misión de conservar la memoria histórica de nuestra nación.