La Gran Estrategia de Estados Unidos en 2025: ¿Repliegue o Reinvención del Liderazgo Global?

Fuente: Documento de Opinión IEEE N.º 38/2025 – “La Gran Estrategia estadounidense y el realismo en el siglo XXI ¿declive o hegemonía?”
Disponible en: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2320887/la_gran_estrategia_estadounidense_2025_dieeeo38.pdf
En un escenario internacional caracterizado por la rivalidad entre grandes potencias, la erosión del orden liberal y la aceleración de la transformación digital, Estados Unidos se encuentra ante una encrucijada histórica: redefinir su gran estrategia para mantener su influencia global o aceptar un papel más contenido en un mundo multipolar.
El documento de opinión publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), titulado “La gran estrategia estadounidense en 2025”, examina este dilema con agudeza, proponiendo tres posibles caminos que la política exterior de Estados Unidos podría tomar en los próximos años.
Tres caminos estratégicos
El análisis parte del concepto de gran estrategia, entendido como la articulación coordinada de todos los recursos del Estado para alcanzar fines nacionales a largo plazo. Bajo este marco, el autor identifica tres modelos estratégicos en disputa:
- La estrategia de primacía (hegemonía tradicional): busca conservar el liderazgo global mediante la superioridad militar, tecnológica y diplomática, replicando el patrón establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
- El repliegue selectivo: propone una retirada parcial de ciertos compromisos internacionales, priorizando regiones clave como el Indo-Pacífico, y limitando intervenciones costosas que no respondan al interés vital de EE. UU.
- La estrategia cooperativa o multilateralista: apuesta por revitalizar alianzas tradicionales, fortalecer las instituciones internacionales y ejercer un liderazgo compartido con otras democracias.
Estos modelos no son excluyentes, pero representan distintos grados de ambición y adaptación frente a los cambios del orden global. La clave está en decidir hasta qué punto Estados Unidos puede —o debe— sostener su rol de potencia predominante.
El ascenso de China y el nuevo eje del poder
Un punto central del análisis es el desafío que representa China. Más que una competencia bilateral, se trata de una disputa sistémica: dos modelos políticos, económicos y tecnológicos en tensión. La respuesta estratégica de Washington ha sido reforzar alianzas en el Indo-Pacífico, como el QUAD y el AUKUS, y aumentar la disuasión frente a las ambiciones de Pekín.
Sin embargo, esta competencia no se libra solo en términos militares. El control de las cadenas de suministro tecnológicas, el liderazgo en inteligencia artificial y el dominio de la información son ahora elementos cruciales de la gran estrategia.
¿Hacia una hegemonía renovada o compartida?
El documento también invita a reflexionar sobre el papel de los valores democráticos, el poder blando y la legitimidad del liderazgo estadounidense. En un mundo donde la desinformación, la fragmentación social y la polarización interna también afectan a las democracias consolidadas, Estados Unidos enfrenta el reto de liderar con el ejemplo, no solo con poder duro.
La gran estrategia del futuro no puede limitarse al uso de la fuerza ni al cálculo económico. Requiere una narrativa coherente, alianzas sólidas, inversiones estratégicas en tecnología y, sobre todo, una visión de largo plazo.
Conclusión
En definitiva, “La gran estrategia estadounidense en 2025” plantea un debate vigente y urgente: ¿puede Estados Unidos reinventar su liderazgo en un mundo que ya no acepta hegemonías indiscutibles? ¿O estamos ante el inicio de una era de poder compartido, donde la competencia no es solo geopolítica, sino también ideológica, tecnológica y cultural?
Lo que está en juego no es solo la posición de una superpotencia, sino la arquitectura misma del orden internacional del siglo XXI.