La Identidad Latina en el Súper Tazón 2026


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Con la frase “qué rico ser latino” dio inicio el espectáculo de medio tiempo del Súper Tazón número 60, a cargo de Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny.
Este emblemático evento del deporte estadounidense se presentó en medio de un panorama social y político lleno de fricciones, donde desde la autoridad del país norteamericano se siembra la división entre los mal llamados “americanos” y los latinos.
En este contexto, la presentación de Benito se reviste de un significado especial. Como lo ameritaba la ocasión, utilizó elementos artísticos para transmitir al mundo un mensaje valioso: la cultura se convirtió en resistencia.

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Por años se ha llamado a los ciudadanos estadounidenses “americanos”, como si América fuese únicamente un país y no un continente entero. Esta idea tiene un trasfondo histórico: durante décadas, a los países latinoamericanos se les ha etiquetado como “países de tercer mundo”, “subdesarrollados” y otros términos que buscan dejar claro un supuesto mensaje de superioridad.
Estados Unidos se ha presentado como el ejemplo a seguir, como el centro del mundo, y en los casos más graves, como un sueño inalcanzable para quienes nacimos al sur.
Estas ideas representan el desprecio hacia lo que significa ser latinoamericano, catalogándolo como un resultado de falta de educación, falta de cultura, falta de éxito. De ahí nace también el conocido “sueño americano”, como si nuestros países no tuvieran nada propio que ofrecer.
Pero Latinoamérica tiene su propia riqueza. Su cultura, como en todos los casos, es directamente proporcional a sus recursos, y contrario a lo que nos han querido enseñar los grandes países, nosotros somos ricos.
Ricos en identidad, en historia, en comunidad.

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Un grupo de campesinos cosechando caña de azúcar, un puesto ambulante de coco frío, ancianos jugando dominó en una mesa de plástico, una manicurista, un negocio de compra de oro y plata… todos esos elementos aparecieron en el escenario y algo nació en nosotros: un sentido profundo de identificación y pertenencia.
No necesitamos que nadie nos explique qué significa cada imagen, porque es un mensaje silencioso que solo el que conoce, sabe.
Ser latino es colores vivos. Es una fiesta en una esquina. Salsa en una boda. Un niño dormido sobre dos sillas en medio del bullicio. Una bodega en el barrio. Es recordar a nuestros originarios y reconocer que lo cotidiano también es cultura.

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La “casita” como símbolo del hogar latino
Uno de los elementos más poderosos del espectáculo fue la instalación de una casita tradicional en el centro del escenario. No era un simple adorno: era una representación del hogar latino, ese espacio donde se construye comunidad, donde vive la memoria y donde la cultura se transmite en lo cotidiano.
La casita simbolizaba mucho más que una estructura física. Era el punto de partida de un mensaje claro: lo latino no es algo que se explica desde afuera, es algo que se vive desde adentro. Es raíz, es pertenencia, es resistencia.
Moda accesible
Bad Bunny, quien anteriormente se ha presentado en alfombras rojas vistiendo firmas como Louis Vuitton, Gucci, Jacquemus y Schiaparelli, eligió para el espectáculo de medio tiempo un atuendo íntegramente de ZARA, una marca española. ZARA, al ser una marca de consumo masivo y cotidiano, simboliza la accesibilidad de la moda para personas regulares. Esta decisión, lejos de ser fortuita, representa una cercanía deliberada con el pueblo, con quienes no pertenecen a la llamada “élite”.
La música como símbolo
La elección de la lista de canciones tampoco fue casualidad.
Titi me preguntó, Yo perreo sola, Safaera, Voy a llevarte pa PR, Gasolina, Eeo, Mónaco, Baile Inolvidable, Nuevayol, El apagón, Café con Ron…
Cada una representa un pedazo de nuestra cultura: la calle, la fiesta, la denuncia, la nostalgia, el orgullo caribeño. No fue solo un concierto, fue una declaración.
Invitados significativos: una comunidad sobre el escenario
La casita no estuvo sola. Benito invitó a figuras que representan distintas aristas de la cultura latina y la diversidad de la diáspora: artistas como Cardi B y Karol G, actores como Pedro Pascal, y personalidades como Jessica Alba, entre otros.
Estas apariciones no fueron simples cameos, sino guiños a una comunidad global: voces distintas compartiendo el mismo espacio, recordando que la cultura latina no es una sola cosa, sino un mosaico inmenso, plural y poderoso.

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Participaciones que refuerzan el mensaje
La participación de Lady Gaga cantando su icónica canción “Die With a Smile” en versión salsa le dio un toque inolvidable. Como diríamos coloquialmente: “puso a la gringa a bailar salsa”.
Lady Gaga es una artista versátil, pero esta faceta solo reforzó el mensaje del espectáculo: la cultura latina no es secundaria, es protagonista.
Y cuando salió Ricky Martin bajo el sonido del rasgado del cuatro, con un escenario decorado con plátanos, el momento fue electrizante. Cantó con una voz cargada de sentimiento “Lo que le pasó a Hawaii”, recordándonos que la música también puede ser memoria y denuncia.

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América somos todos
La supremacía americana no existe.
“God Bless America”, sí, pero América somos todos.
Esto lo demostró Benito al hacer una pasarela de banderas mientras mencionaba el nombre de diversos países que conforman el continente.
Y cuando ya la música había recorrido fiesta, nostalgia y resistencia, apareció una frase proyectada que concentró el verdadero corazón del espectáculo:
“The only thing more powerful than hate is love.”
(Lo único más poderoso que el odio es el amor.)
Ese mensaje fue una declaración de principios. En un mundo donde la división se siembra desde el poder, Bad Bunny respondió con lo único que realmente puede derrotar el desprecio: el amor entendido como respeto, solidaridad y unidad.
Cerrando con el balón que decía:
“Together we are America”
Benito dejó claro que América no es una nación excluyente, sino un continente compuesto por múltiples voces, historias y culturas.
Y anoche, desde el escenario más visto del mundo, el mensaje fue contundente:
Juntos, somos América.