El pasado 12 de septiembre de 2024 fue publicado en gaceta la Resolución No. 036-2024 que crea el área protegida Refugio de Vida Silvestre Saboga, en el distrito de Balboa, provincia de Panamá y que abarca una superficie total de 83.01 kilómetros cuadrados (8,301.00 hectáreas).
Para la gestión y manejo del área protegida, se establecieron numerosos objetivos los cuales resumidamente son:
- Protección de especies en peligro de extinción: Se pone un énfasis especial en la protección de la tortuga verde (Chelonia mydas) y la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), especies marinas catalogadas en peligro crítico de extinción.
- Preservación de valores naturales y culturales del océano y sus ecosistemas asociados
- Impulsar la protección, conservación y restauración de arrecifes y praderas marinas
- Fomentar el monitoreo y la investigación científica dentro del Refugio
- Promover la protección de los Derechos de la Naturaleza, consagrados en la Ley 287 de 2022
- Implementar acciones que aseguren la recuperación y conservación de estos ecosistemas, de acuerdo con principios de sostenibilidad.
- Promover la sensibilización sobre la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos del refugio, dirigida a comunidades locales y visitantes.
- Desarrollar actividades turísticas que respeten el medio ambiente, como la observación de fauna marina, y garantizar que estas iniciativas apoyen el desarrollo económico de la región.
En cuanto a las restricciones que se indicaron para proteger el Refugio incluyen la prohibición de actividades que afecten los habitas de tortugas marinas, arrecifes de coral, praderas marinas, bosques de manglar y otras áreas sensibles. Es decir, se prohíbe la construcción de infraestructura, la explotación de especies de coral, la remoción de manglares, la introducción de especies invasoras y la disposición inadecuada de desechos. Además, se restringe el vertimiento de hidrocarburos, la pesca, y la extracción de minerales y organismos marinos, salvo para investigaciones científicas autorizadas. Cualquier actividad que no se ajuste a los objetivos de conservación está prohibida.
Por otro lado, también se hizo énfasis en la inclusión de mecanismos de participación activa de la población de Isla Saboga. Aunque esta no forme parte del área protegida, los proyectos de conservación, protección, restauración e investigación ambiental que se desarrollen dentro de la misma deberán incluir a la comunidad como un medio para fomentar la concienciación ambiental y contribuir al bienestar socioeconómico.
Lo publicado trae noticias positivas para el corregimiento de Saboga, ya que refleja la urgencia de proteger los ecosistemas y especies en peligro de extinción. Este refugio no solo asegura la preservación de la biodiversidad, sino que también establece restricciones claras para evitar daños ambientales. El enfoque presentado resalta, además, la importancia de unir esfuerzos comunitarios, científicos y gubernamentales para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los recursos naturales.