Protección de manglares un dilema frente a un proyecto portuario en la provincia de Chiriquí

El CONSORCIO DESARROLLO MULTIMODAL BARÚ, S DE R L, (Puerto Barú) conformado por un capital estadounidenses y panameño, dedicado a la industria marítima, en el ámbito de la construcción de puertos, tiene programado la construcción de una obra logística de marcada importancia para la Provincia de Chiriquí y Bocas del Toro, que tiende a representar logros económicos para los sectores agropecuario, turísticos y comercial del occidente de nuestro país.
Este ambicioso proyecto ubicado a unos 15 minutos del Aeropuerto Internacional Enrique Malek y a 75 kilómetros de la frontera con Paso Canoas, abarca un area de 124.6 hectáreas de terreno privado y las instalaciones proyectadas contaran con un muelle comercial de 500 metros; un muelle para líquidos de 150 metros; un muelle turístico de 100 metros, calado de aproximadamente 11 metros, con tolerancia adicional en marea alta y la capacidad para embarcaciones de hasta 230 metros de largo y 60,000 toneladas de peso muerto. Se conoce que tendrá la capacidad de recibir unas 25 embarcaciones como yates y minicruceros cada temporada que atracaran en el Golfo de Chiriquí. El impacto económico, se estima en unos 1,200 empleos durante la fase de construcción, 650 empleos en la fase operativa del muelle comercial (proyectados a 2029), 300 empleos relacionados con el turismo (proyectados a 2029) y 500 empleos indirectos adicionales.
Pero el denominado “Primer Puerto Verde en Panamá”, se ha convertido en una controvertida obra, pues la misma, tiene el rechazo de ambientalistas; y aunque se indique que el proyecto se desarrolla en fincas privadas y tituladas desde 1970, “fuera de las áreas protegidas de manglar” estos alegan que se trata de una zona protegida de manglares de David, creada por un Acuerdo Municipal de ese distrito en 2007, motivo por el cual, reclaman su suspensión ante el Corte Suprema de Justicia; pese a que los lugareños actúen en su defensa ante el impacto positivo en la parte económica.
LA DEMANDA DE NULIDAD
La demanda presentada ante la Corte Suprema de Justicia el día 5 de septiembre de 2024, señala que un aspecto fundamental como la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se basó en una «simulación de consulta pública», entre otros factores.
El proyecto involucra la construcción de un canal de navegación de 31 kilómetros de largo y 100 metros de ancho, trabajos de dragado en un 40 % del recorrido dentro de un área protegida que contiene el 25 % de la totalidad de los manglares de Panamá, creada en 2007″. El propio EIA señala que el área afectada representa una zona vital de amortiguamiento y refugio para una gran diversidad de fauna endémica, y que el dragado tendrá grandes impactos en la cadena alimentaria acuática«. La gerente legal del Centro de Incidencia Ambiental (CIAM), expresa que se desea obtener un «estricto apego a la legislación ambiental», pues no tiene sentido tener una riqueza natural tan abundante en nuestro país si no estamos dispuestos a tomar las decisiones de desarrollo necesarias para garantizar esos recursos naturales». Los promotores del proyecto, han exteriorizado las promesas de sostenibilidad, ante las críticas por su potencial impacto en el ecosistema local, particularmente en los manglares cercanos, manifestando que este proyecto no se encuentra dentro de un área protegida y que se implementará un plan de monitoreo de manglares en colaboración con el Centro de Investigación, Formación y Emprendimiento (CIFE); además los trabajos de dragado se llevaran a cabo con tecnología moderna y no invasiva para minimizar impactos. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad de los promotores para cumplir con sus compromisos ambientales y sociales, sosteniendo un delicado equilibrio entre el progreso económico y la preservación del ecosistema local.
UN PUERTO CLAVE PARA MOVER CARGA EN CENTROAMÉRICA
El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado por el Ministerio de Ambiente en enero pasado, establece que este puerto, se concibe como un puerto alimentador y turístico de usos múltiples en la región Pacífico-Occidental de Panamá. Se trata del “único puerto multipropósito privado» entre Puerto Caldera en San José, Costa Rica, y Puerto Balboa en el Canal de Panamá. Contar con un puerto cerca de una frontera, conectividad terrestre, marítima y aérea, abaratará el costo para la industria local, para la importación y la exportación, además permitirá instalar zona procesadora, despachos de combustible y otras oportunidades. Tal como se ha indicado, se adoptan iniciativas ecológicas como no talar bosques o manglares durante la construcción, electrificación de activos portuarios para reducir la huella de carbono, suministro de energía 100% renovable y manejo eficiente de desechos mediante clasificación, reciclaje y tratamiento. El proyecto ha alcanzado varios hitos regulatorios como la obtención de la concesión provisional portuaria en octubre de 2021, la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental Categoría III en enero de 2024 y la proyección para iniciar la licitación del contratista general en el segundo trimestre de 2025. Además, el Puerto Barú, busca convertirse en un destino turístico con capacidad para recibir mini cruceros y yates de lujo.
EFECTOS DE ATENTAR CONTRA LOS ECOSISTEMAS COSTEROS
Nacional Geographic, sostiene que los manglares, son ecosistemas costeros cruciales para el equilibrio ecológico de su entorno. Estos bosques protegen la línea de costa y son el hábitat de numerosas especies, pero, además, contribuyen directamente a la lucha contra el calentamiento global. Pese a estos grandes beneficios, los manglares están siendo amenazados por la acción humana. Con acciones como la agricultura, la tala de los mismo, la urbanización de zonas, que producen la vulnerabilidad de estos ecosistemas costeros. La FAO, revela que un 50% de los mangales a nivel mundial ha sido afectados.
Al área protegida Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, comprende un conjunto de Islas ubicada en la parte occidental del país al Sur de la provincia de Chiriquí, cuya superficie total aproximada es de 212.21 km². La creación del parque marca su origen por la preocupación de diferentes grupos en establecer un área de protección de ecosistemas marinos, entre ellos manglares, pastos marinos y arrecifes de corales que se encuentran alrededor del conjunto de islas. Esta enorme riqueza del ecosistema panameño, cuenta con aguas de color turquesa, arrecifes de coral y una gran variedad de peces tropicales. Por ello, este lugar es excelente para bucear o practicar snorkelling. La finalidad del Parque Ecológico, es proteger la vida marina, en las que se destaca la tortuga marina carey y baula, tiburones martillo, tiburones arrecife de punta blanca, manta rayas, y delfines y las ballenas jorobadas.
La AGENDA 2030, un programa impulsado por la ONU, como parte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y que aglutina una serie de proyectos y metas con la finalidad favorecer tanto a personas como al propio planeta; tiene 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estos objetivos están enfocados a garantizar el progreso social y económico de los países y al mismo una forma sostenible en todo el mundo, lo que permitirá fortalecer la paz universal, en todo el planeta: Fin de la pobreza, Hambre cero, Salud y bienestar, Educación de calidad, Igualdad de género, Agua limpia y saneamiento, Energía asequible y no contaminante, trabajo decente y crecimiento económico, Industria, innovación e infraestructura, Reducción de las desigualdades, Ciudades y comunidades sostenibles, Producción y consumo responsables, Acción por el clima, Vida submarina, Vida de ecosistemas terrestres, Paz, justicia e instituciones sólidas y Alianzas para lograr los objetivos. Si observamos estos objetivos generales, podemos decir, que más de uno está orientado al tema ambiental, los esfuerzos por contrarrestar los efectos del cambio climático y la afectación de nuestros sistemas. Los esfuerzos hasta ahora, no son lo suficiente para detener los estragos que han provocado los efectos del hombre en nuestros recursos naturales, el llamado de unos cuantos no es suficiente, debemos hacernos eco sobre estas situaciones que afectan un aspecto vital del ser humano, debemos de ser muy cautelosos a la hora de implementar nuevas iniciativas de desarrollo, pues el precio a pagar puede ser mucho mayor y las consecuencias nefastas para nuestros países.
Hasta ahora, el Proyecto Puerto Barú, cuenta con el visto bueno del Ministerio de Ambiente que aprobó el Estudio de Impacto Ambiental, mediante la Resolución DEIA-IA-0003-24 del 16 de enero de 2024.
No obstante, se trata de seis (6) organizaciones que demandan la nulidad una suspensión provisional para cualquier movimiento de la resolución que aprobó el estudio de impacto ambiental del proyecto Puerto Barú, ante la Corte Suprema de Justicia, considerando que la magnitud de impacto que tendría el proyecto, lo cual implica la devastación de hectáreas de manglares que abarcan David, Pedregal y Las Lomas en lo relacionado al cauce de navegación«.
El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, se encuentra ante un dilema crucial: mantener la decisión tomada ante la aprobación del EsIA categoría III para un proyecto que podría afectar gravemente el Golfo de Chiriquí y la reserva ecológica Isla Coiba, cabe señalar que el mismo fue aprobado durante la administración anterior, pero que ha generado la preocupación en organizaciones ambientalistas, quienes esperan que el nuevo ministro de Ambiente, revise la situación y considere su nulidad.
En sus primeros cien días, Navarro ha demostrado un compromiso con la protección de los recursos naturales, llevando su gestión al trabajo de campo en las reservas ecológicas. Se espera que, ante este proyecto de alto impacto, Navarro se sume al llamado por la protección del Golfo de Chiriquí y la Isla Coiba, dos tesoros ecológicos que merecen una salvaguarda integral.