El futuro de la disuasión nuclear: análisis de las estrategias de las grandes potencias nucleares

disuasión nuclear

Desde el final de la Guerra Fría, el mundo pareció caminar hacia una era de estabilidad donde las armas nucleares ocuparían un papel cada vez menor. Sin embargo, los acontecimientos recientes demuestran que la disuasión nuclear vuelve a situarse en el centro de la política internacional. El estudio del Dr. Carlos J. Frías Sánchez, publicado en 2025, expone con claridad cómo la transición hacia una sociedad internacional multipolar ha erosionado los cimientos del antiguo régimen de no proliferación y ha devuelto a las armas atómicas un protagonismo que muchos creían superado.

El punto de partida del análisis es la invasión rusa de Ucrania en 2022, un suceso que marcó un retorno abrupto a los conflictos interestatales tradicionales. Para el autor, la cautela de Occidente frente a Rusia —evidente en la lenta entrega de armamento y las limitaciones impuestas al uso de ciertas armas— solo se explica por el hecho de que Moscú es una potencia nuclear. De la misma forma, las tensiones entre Irán e Israel o las posiciones ambiguas de países del Medio Oriente reflejan el peso de la disuasión atómica en las decisiones diplomáticas. En palabras de Frías, ya vivimos en un “mundo nuclear”, donde cada conflicto está condicionado por la existencia o el potencial uso de estas armas.

Durante décadas, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) fue la piedra angular del control global del armamento atómico. Su eficacia se basó en un equilibrio de intereses entre las dos superpotencias de la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética, que coincidían en evitar que nuevos países accedieran al poder nuclear. La llamada “destrucción mutua asegurada” (MAD, por sus siglas en inglés) mantenía el equilibrio del terror: cualquier conflicto que involucrara el uso de armas nucleares derivaría en una catástrofe global. Este frágil equilibrio generó estabilidad durante décadas, aunque a costa de un miedo constante.

Pero ese equilibrio se ha roto. Hoy no existe un interés común entre las grandes potencias para frenar la proliferación. China ha emergido como un tercer actor nuclear de peso, mientras países como Corea del Norte e Irán desafían abiertamente las normas internacionales. Las potencias nucleares modernizan sus arsenales en lugar de desmantelarlos, y los organismos de control, como el OIEA, enfrentan dificultades crecientes para vigilar el cumplimiento de los acuerdos. La multipolaridad, señala Frías, ha sustituido la estabilidad bipolar de la Guerra Fría por un mundo más impredecible y peligroso.

En este nuevo escenario, la disuasión ya no es un juego de dos. La rivalidad entre Estados Unidos, Rusia y China configura una disuasión tripolar, mucho más compleja y volátil. Cada potencia debe mantener un arsenal suficiente para garantizar un “segundo golpe” —la capacidad de responder incluso después de un ataque inicial— frente a los otros dos rivales. Esto genera un dilema estratégico: para sentirse segura, cada potencia necesita un número de armas que iguale o supere la suma de las de sus adversarios. El resultado es una carrera armamentista con ecos de los años más tensos de la Guerra Fría, pero sin los mecanismos de control que entonces existían.

China es un caso paradigmático. Durante años mantuvo una política de “disuasión mínima”, con un arsenal pequeño y una doctrina de no primer uso (NFU). Sin embargo, el crecimiento económico y las ambiciones globales de Pekín han impulsado un cambio profundo. Hoy el gigante asiático moderniza y amplía su arsenal, desarrolla misiles de combustible sólido de rápida activación y despliega submarinos lanzamisiles. Aunque oficialmente mantiene su compromiso con la doctrina NFU, ha introducido excepciones que, en la práctica, reducen el umbral de uso nuclear. Para Frías, esto representa una proliferación “vertical”: más cabezas, mejor tecnología y mayor disposición al empleo estratégico del arma nuclear.

Por su parte, Estados Unidos ha transitado de una política de desarme y predominio convencional a una revalorización de la disuasión nuclear. Tras el fin de la Guerra Fría, Washington consideró innecesario su arsenal atómico frente a rivales debilitados. Sin embargo, el ascenso de China y la agresividad de Rusia revirtieron esa tendencia. La Nuclear Posture Review de 2018 marcó un giro decisivo: el país rechazó la política de “no primer uso”, impulsó la modernización de sus armas y buscó desarrollar opciones nucleares “de baja potencia”, destinadas incluso a posibles escenarios de combate limitado. Bajo la administración Biden, esta política se ha consolidado, reafirmando la “triada nuclear” tradicional (misiles terrestres, bombarderos y submarinos) como pilar de la seguridad estadounidense.

Rusia, por otro lado, se enfrenta a las limitaciones de una economía sancionada y una industria militar envejecida. Aunque conserva uno de los mayores arsenales del mundo, su capacidad tecnológica es inferior a la de Estados Unidos, especialmente en vectores de lanzamiento y sistemas submarinos. Para compensarlo, Moscú ha apostado por el desarrollo de armas de nueva generación, como misiles hipersónicos, torpedos nucleares y misiles de crucero de alcance intercontinental, tecnologías aún en fase de maduración pero diseñadas para superar las defensas antimisiles occidentales.

En conjunto, la situación actual sugiere un retorno al temor nuclear, pero en un entorno más fragmentado y difícil de controlar. La disuasión ya no depende de un equilibrio bilateral, sino de múltiples actores con intereses distintos y tecnologías avanzadas. Frías advierte que el régimen de no proliferación, pilar de la seguridad global durante medio siglo, se encuentra en crisis: los incentivos para mantenerlo se han desvanecido y las nuevas rivalidades geopolíticas favorecen la expansión del armamento atómico. En un mundo donde la diplomacia se debilita y la competencia estratégica se intensifica, el autor concluye que la humanidad está entrando en una nueva era nuclear. Ya no se trata solo de evitar una guerra mundial, sino de impedir que una cadena de errores o malentendidos convierta una crisis regional en una catástrofe global. En última instancia, la pregunta que plantea Frías Sánchez es inquietante: ¿ha aprendido realmente la humanidad a convivir con el arma más destructiva que ha creado?

Fuente: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2907072/el_futuro_de_la_disuasion_nuclear_2025_dieeea61.pdf




¿Está el dragón estrangulando al tigre de Bengala? Examinando la contraestrategia india al Collar de Perlas chino

india China

El Océano Índico se ha convertido en uno de los escenarios más estratégicos del siglo XXI. A través de sus rutas transitan alrededor del 80 % del comercio marítimo mundial de petróleo y buena parte del comercio entre Asia, Europa y África. No es de extrañar que tanto China como India, dos potencias emergentes, vean en esta región un espacio vital para su seguridad y proyección de poder. En este contexto, el investigador Miguel Gómez Catalán analiza la rivalidad creciente entre ambos países y cómo la India ha diseñado una sofisticada contraestrategia frente al avance marítimo chino.

China lleva años desarrollando su estrategia del “Collar de Perlas”, una red de puertos y bases bajo su influencia que se extiende desde su costa oriental hasta el Cuerno de África. A través de esta red —que incluye puntos clave como Gwadar (Pakistán), Hambantota (Sri Lanka), Chittagong (Bangladesh) y Kyaukpyu (Myanmar)— Pekín busca asegurar sus rutas comerciales, reducir su dependencia del estrecho de Malaca y garantizar el abastecimiento energético para su enorme economía

Sin embargo, detrás de estas inversiones se ocultan claras motivaciones geopolíticas. La cesión del puerto de Hambantota a una empresa china por 99 años o los proyectos en Pakistán han despertado temores sobre una posible “trampa de deuda” y sobre la utilización de estas infraestructuras con fines militares. Para la India, este despliegue no es solo una expansión económica, sino un intento de rodearla y limitar su influencia natural en el Índico.

En respuesta, Nueva Delhi ha articulado una estrategia de largo alcance que combina diplomacia, desarrollo e infraestructura militar. Su Política de Actuar al Este (Act East Policy), lanzada en 2014, amplió la visión económica tradicional para incluir objetivos de seguridad y cooperación tecnológica. India ha fortalecido vínculos con países del Sudeste Asiático —como Vietnam, Tailandia, Singapur e Indonesia— y ha impulsado acuerdos de libre comercio con la ASEAN. A través de proyectos como el Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur y la Carretera Trilateral India-Myanmar-Tailandia, busca consolidar su posición como eje comercial entre Asia y el mundo

Pero la respuesta india no se queda en la diplomacia. El país ha diseñado dos estrategias militares complementarias: el “Doble Anzuelo” y el “Collar de Diamantes”. La primera tiene un enfoque defensivo, mientras que la segunda adopta una lógica de contención y cooperación multilateral.

El “Doble Anzuelo” busca asegurar el control de los mares que rodean al subcontinente mediante alianzas estratégicas con Estados Unidos, Francia, Australia y Japón. El “anzuelo oriental” se extiende desde las islas Andamán y Nicobar —clave para vigilar el estrecho de Malaca— hasta Indonesia y Australia, pasando por bases compartidas como la de Changi, en Singapur. El “anzuelo occidental”, por su parte, incluye puertos como Chabahar en Irán y Duqm en Omán, además de las islas Mauricio, Reunión y Seychelles, conformando un anillo defensivo que blinda el acceso al Océano Índico

En paralelo, la estrategia del “Collar de Diamantes” actúa como contrapeso directo al Collar de Perlas chino. Conceptualizada en 2011 por el diplomático Lalit Mansingh, consiste en una red de alianzas y bases que rodea a China mediante la cooperación con países clave como Japón, Vietnam, Singapur e Irán. A diferencia del enfoque expansivo chino, el collar indio apuesta por el multilateralismo y la cooperación tecnológica y militar, reforzada por foros como el QUAD (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral), que reúne a India, Estados Unidos, Japón y Australia

El papel de Japón es esencial: Tokio y Nueva Delhi han profundizado su colaboración en defensa y tecnología, y comparten la visión de un Indo-Pacífico libre y abierto. Vietnam, por su parte, representa un aliado estratégico en el Mar de China Meridional, donde India financia proyectos energéticos y de seguridad marítima. Incluso Mongolia forma parte del “diamante” indio, recibiendo financiación para proyectos mineros y de refinación de petróleo.

A pesar de su creciente asertividad, la India enfrenta un dilema estructural: su dependencia económica de China. En 2023, importó más de 100.000 millones de dólares en bienes chinos, principalmente en maquinaria y tecnología, mientras sus exportaciones a ese país apenas alcanzaron una cuarta parte de ese valor. Esto obliga a Nueva Delhi a mantener un equilibrio entre la cooperación y la competencia, cuidando que su economía no se vea perjudicada por tensiones políticas

En el análisis de Gómez Catalán, la pugna sino-india se enmarca en una lucha más amplia por el liderazgo del Indo-Pacífico, una región donde confluyen intereses de potencias globales como Estados Unidos, Francia y Japón. Mientras China busca expandir su influencia mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta, India promueve un modelo alternativo basado en la cooperación democrática, la diversificación económica y la defensa compartida.

Ambas naciones saben que el control del Océano Índico significa poder político y económico a escala global. China ha apostado por la infraestructura y la inversión; India, por la diplomacia y la disuasión. El dragón avanza con su Collar de Perlas, pero el tigre responde con su Collar de Diamantes.

La cuestión que plantea el autor —si el dragón está estrangulando al tigre de Bengala— sigue abierta. Lo cierto es que, por ahora, el Índico se ha convertido en el epicentro de una nueva Guerra Fría asiática, donde el comercio, la tecnología y las alianzas militares redefinirán el equilibrio del poder mundial.

Fuente: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2320887/esta_el_dragon_estrangulando_al_tigre_de_bengala_2025_dieeeo72.pdf




Japón: Un nuevo marco para la seguridad económica

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Durante las últimas décadas, Japón ha pasado de ser una potencia económica enfocada en la exportación y la estabilidad interna, a convertirse en un actor cada vez más consciente de los riesgos que implica la dependencia económica de otros países. Este cambio ha dado origen a un nuevo marco de seguridad económica, con el que busca proteger sus intereses estratégicos y reducir su vulnerabilidad ante un mundo caracterizado por la competencia tecnológica, el nacionalismo económico y la creciente incertidumbre geopolítica.

El origen de este giro se remonta a 2010, cuando un conflicto con China por la detención de un barco pesquero japonés derivó en un embargo de tierras raras por parte de Pekín. Este hecho fue un golpe de realidad para Tokio: gran parte de su industria tecnológica y manufacturera dependía de minerales controlados por China, indispensables para la fabricación de productos como semiconductores, baterías y equipos de defensa. La crisis dejó claro que la economía podía ser usada como un arma, y que la seguridad nacional y la seguridad económica estaban profundamente conectadas.

A partir de entonces, Japón ha avanzado en la construcción de una política económica que refuerza su autonomía. Si bien ya existía una larga tradición de planificación estatal desde la era Meiji, y una política industrial exitosa durante la posguerra —liderada por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI)—, el nuevo contexto global exige actualizar esas estrategias. La Segunda Estrategia de Seguridad Nacional, aprobada más de una década después, amplía el concepto de defensa más allá de lo militar, incluyendo la protección de sectores industriales, tecnológicos y energéticos

El marco legal de la nueva Ley de Promoción de la Seguridad Económica descansa sobre cuatro pilares fundamentales. El primero busca garantizar el suministro estable de productos críticos como semiconductores, minerales raros, gas natural o baterías. El gobierno trabaja con empresas y ministerios para diversificar las fuentes de abastecimiento y crear reservas estratégicas. Organismos como la Japan Organization for Metals and Energy Security (JOGMEC) desempeñan un papel esencial en este proceso, ayudando a reducir la dependencia de China, que sigue siendo el mayor productor mundial de tierras raras

El segundo pilar se centra en proteger las infraestructuras críticas —electricidad, gas, telecomunicaciones, transporte, agua o servicios financieros— frente a posibles interferencias extranjeras. Las empresas que administren estas infraestructuras deben someterse a revisiones gubernamentales antes de firmar contratos con socios internacionales. Esto responde a incidentes como el ataque cibernético al puerto de Nagoya en 2023, que puso de manifiesto los riesgos de depender de actores externos para servicios esenciales

El tercer pilar apunta al fomento de tecnologías críticas. Japón ha identificado veinte áreas tecnológicas esenciales —entre ellas la inteligencia artificial, la biotecnología, la computación cuántica, la robótica y los semiconductores— para las que busca asegurar su liderazgo. El Estado promueve la investigación mediante financiamiento, cooperación público-privada y protección de la información sensible. Esta estrategia se complementa con alianzas internacionales con Estados Unidos, la Unión Europea y países como India o Reino Unido para compartir conocimiento y fortalecer su posición tecnológica

El cuarto pilar introduce un sistema de patentes secretas, inspirado en modelos de Estados Unidos y Europa. Su objetivo es impedir que innovaciones con posibles aplicaciones militares caigan en manos extranjeras. Bajo este régimen, las solicitudes de patentes relacionadas con tecnologías sensibles —como armas láser, vehículos no tripulados o sistemas de posicionamiento submarino— pueden ser clasificadas y reservadas únicamente para uso nacional. Aunque esta medida limita la libre difusión del conocimiento, también protege la soberanía tecnológica y previene filtraciones que podrían comprometer la defensa del país

Estas políticas reflejan una transformación profunda en la mentalidad japonesa. Tras décadas de pacifismo y apertura comercial, Japón asume que la seguridad económica es inseparable de la seguridad nacional. El nuevo marco busca no solo proteger a la industria nacional, sino también devolverle al país su capacidad de influir en la configuración de estándares tecnológicos globales. Sin embargo, este proceso no está exento de desafíos. La interdependencia con China, su principal socio comercial, dificulta un desacoplamiento completo. Además, la reticencia de parte del sector privado a invertir en proyectos con aplicaciones militares y el envejecimiento de la población limitan el ritmo del cambio.

A pesar de estas dificultades, la historia muestra que Japón ha sabido reinventarse en momentos críticos. Desde la industrialización Meiji hasta el auge económico de la posguerra, el país ha demostrado una notable capacidad de adaptación. Hoy, ante un entorno global volátil, su apuesta por la seguridad económica representa un esfuerzo por recuperar el control de su destino tecnológico y estratégico.

El desafío es grande: mantenerse competitivo en un mundo dominado por gigantes como Estados Unidos y China, sin renunciar a los valores democráticos y al equilibrio diplomático que han caracterizado su política exterior. Pero si algo ha demostrado Japón a lo largo de su historia es que sabe transformar las crisis en oportunidades. Esta vez, la meta no es solo reconstruir su economía, sino asegurar su independencia en la era de la competencia tecnológica global.

Fuentes: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2320887/Japon_2025_dieeeo63.pdf




Los aranceles universales. Una nueva fase en la confrontación geopolítica entre China y Estados Unidos

aranceles universales

Durante más de cuatro décadas, China y Estados Unidos han mantenido una relación compleja, marcada por la cooperación económica y la competencia política. Sin embargo, en los últimos años, esa interacción ha evolucionado hacia una confrontación abierta. El documento elaborado por Federico Aznar Fernández-Montesinos describe este cambio como el paso de una coevolución estratégica a una competencia intersistémica, en la que ambos países buscan imponer su modelo político, económico y tecnológico en el escenario global.

El punto de inflexión ha sido la imposición de aranceles universales por parte del gobierno estadounidense, bajo el liderazgo de Donald Trump. Esta medida simboliza un viraje desde una rivalidad principalmente tecnológica hacia una guerra económica de gran escala. Aunque ambas potencias han obtenido beneficios mutuos a lo largo del tiempo, la relación se ha deteriorado por los intereses contrapuestos: Estados Unidos busca mantener su liderazgo global, mientras que China pretende consolidar su ascenso como potencia mundial sin confrontar directamente a Washington.

Aznar plantea que este nuevo “neomercantilismo” —una suerte de retorno al proteccionismo tras décadas de globalización impulsada por Reagan y Thatcher— refleja el agotamiento del modelo liberal que promovía la libre circulación de bienes, capitales y tecnología. Ahora, las potencias recurren a medidas proteccionistas para proteger su soberanía económica y limitar la influencia del otro. De hecho, la paradoja es que los mismos países que impulsaron la globalización son hoy quienes la frenan.

El caso de China es especialmente relevante. En las últimas décadas, pasó de ser una economía marginal a convertirse en la fábrica del mundo, multiplicando su PIB y su participación en el comercio global. Este crecimiento fue posible gracias a políticas orientadas a la exportación y a su ingreso en la Organización Mundial del Comercio en 2001. Sin embargo, el éxito también generó desequilibrios internos: un crecimiento desigual entre las regiones costeras y el interior del país, una creciente deuda pública y una dependencia de los mercados extranjeros que hoy busca reducir.

En respuesta, Pekín ha apostado por una estrategia ambiciosa: la Iniciativa de la Franja y la Ruta, también conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Este proyecto, que conecta Asia, Europa y África mediante infraestructuras, tecnología y comercio, busca asegurar materias primas, abrir nuevos mercados y posicionar a China como centro de la economía mundial. No obstante, esta expansión ha despertado suspicacias en Occidente, que la percibe como una herramienta geopolítica para ampliar la influencia china y crear dependencia económica en los países participantes.

Estados Unidos, por su parte, enfrenta un dilema: su economía sigue siendo una de las más grandes del mundo, pero su poder relativo disminuye. De representar el 38 % del PIB mundial en 1970, ha caído a cerca del 26 % en 2025. Esta pérdida de influencia ha llevado a Washington a replantear las reglas del comercio global, acusando a China de beneficiarse del libre mercado sin respetar sus normas, de manipular su moneda y de obligar a las empresas extranjeras a compartir tecnología a través de acuerdos forzados.

La reacción estadounidense se traduce en los llamados “aranceles universales”, que buscan frenar las importaciones chinas, proteger la industria nacional y presionar a los aliados para que reduzcan su dependencia del gigante asiático. Sin embargo, esta estrategia tiene un costo elevado: el agotamiento financiero y el riesgo de aislamiento internacional. La guerra arancelaria ha tensado las relaciones con Europa y ha generado efectos colaterales en países como México, que pasó de ser desplazado por la producción china a convertirse en un exportador clave hacia el mercado estadounidense.

Aznar advierte que la confrontación ya no se limita al comercio, sino que abarca la tecnología, la seguridad y la influencia cultural. La competencia por el dominio de sectores como la inteligencia artificial, los semiconductores y el ciberespacio define el nuevo campo de batalla. China, consciente de que la innovación es la clave del poder futuro, ha invertido fuertemente en desarrollar su propio ecosistema tecnológico, mientras promueve una narrativa global basada en la cooperación y la “civilización compartida”.

Ambas potencias enfrentan además un problema común: la deuda. En 2024, la deuda pública china alcanzó el 88 % de su PIB, mientras que la estadounidense superó el 120 %. Esta fragilidad financiera obliga a ambos a buscar consolidación fiscal, pero también limita su capacidad para sostener conflictos prolongados.

En última instancia, el análisis de Aznar concluye que los aranceles universales representan una nueva fase en la pugna geopolítica. La globalización, aunque golpeada, no se detendrá fácilmente. China y Estados Unidos están atrapados en una interdependencia que hace imposible una ruptura total, pero cada paso hacia el desacople acelera el cambio de equilibrio mundial. Si Estados Unidos no logra adaptarse a esta nueva realidad multipolar, corre el riesgo de perder su estatus como potencia hegemónica y convertirse en una más entre varias.

El conflicto entre ambas naciones no es solo económico; es una lucha por definir las reglas del siglo XXI, donde la tecnología, la deuda y el control de los flujos globales de información y comercio determinarán quién escribe el futuro.

Fuente: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2766091/los_aranceles_universales_2025_dieeea55.pdf




El PLD y Japan Innovation debaten sobre la descentralización y la reforma de la seguridad social

Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón

El Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón, liderado por Sanae Takaichi, sostuvo el 16 de octubre de 2025 su primera reunión política formal con el Partido de Innovación de Japón (Japan Innovation Party, JIP), encabezado por Hirofumi Yoshimura y su colíder Fumitake Fujita. El objetivo central de este encuentro fue negociar una posible coalición que le permita a Takaichi asegurar los votos necesarios en el Parlamento para convertirse en la primera mujer primera ministra de Japón.

Durante la reunión, Fujita presentó demandas en 12 áreas políticas, destacando dos temas principales:

  1. Descentralización administrativa —mediante la designación de una “segunda capital” que redistribuya funciones gubernamentales y económicas fuera de Tokio—.
  2. Reforma de la seguridad social, con el fin de reducir la carga económica sobre los trabajadores.

Tras el encuentro, Fujita señaló que ambos partidos comparten “un fuerte sentido de crisis” respecto a los desafíos nacionales —especialmente en materia de seguridad y calidad de vida—, subrayando la urgencia de ejecutar reformas largamente postergadas.

Negociaciones y posibles implicaciones políticas

Si se logra un acuerdo, Japan Innovation apoyaría a Takaichi en la elección parlamentaria prevista para la semana siguiente y se integraría al gobierno.
Con esta alianza, ambos partidos controlarían 231 de los 465 escaños de la cámara baja, quedando a tan solo dos de la mayoría absoluta, lo que fortalecería decisivamente la candidatura de Takaichi.

Ambos partidos son de tendencia conservadora, comparten valores similares y ven la cooperación como una oportunidad para “abrir una nueva era para Japón basada en valores comunes”, según declaró Fujita. Sin embargo, también existen diferencias notables, especialmente en materia de financiamiento político: mientras Japan Innovation propone prohibir las donaciones corporativas y grupales, el PLD mantiene una postura menos restrictiva. Fujita evitó confirmar si esta discrepancia podría impedir el acuerdo.

Propuestas económicas y sociales

Entre las propuestas más concretas presentadas por Japan Innovation se incluyen:

  • Suspensión por dos años del impuesto al consumo en alimentos.
  • Subsidios para las facturas de electricidad y gas.
  • Diseño de un sistema de crédito fiscal con prestaciones en efectivo, alineado parcialmente con ideas ya defendidas por Takaichi.

Asimismo, se abordaron temas demográficos y migratorios, con el fin de:

  • Elaborar una estrategia nacional para contener el aumento del número de extranjeros en la población.
  • Reforzar las restricciones sobre la compra de tierras por parte de inversionistas o capital extranjero.

En materia de seguridad, Japan Innovation propuso modernizar la Oficina de Inteligencia del Gabinete y crear una agencia dedicada a la inteligencia exterior.

Contexto político y coaliciones en disputa

La conversación entre Takaichi y Fujita ocurrió tras una reunión previa entre Takaichi y Yoshimura, donde este último indicó que su partido podría respaldarla si se alcanzaban acuerdos sustanciales.
El mismo día de las negociaciones, Japan Innovation realizó una reunión conjunta de sus legisladores, autorizando formalmente a su liderazgo a gestionar las conversaciones, lo que refleja una postura unificada del partido.

Estas negociaciones se producen tras una crisis política inusual: el partido Komeito rompió su alianza de 26 años con el PLD, lo que dejó a Takaichi sin mayoría automática y desató una reconfiguración del escenario político japonés.

El gobierno comunicó que la Dieta (Parlamento japonés) celebrará una sesión extraordinaria la próxima semana para elegir un nuevo primer ministro, aunque la fecha exacta de la votación aún no se ha decidido. En caso de empate entre ambas cámaras, prevalecerá la decisión de la cámara baja.

Mientras tanto, el Partido Democrático Constitucional (CDP), el Partido Democrático para el Pueblo (DPFP) y Japan Innovation mantienen en suspenso un plan alternativo de cooperación tripartita, que buscaba formar un gobierno opositor. Según Jun Azumi, secretario general del CDP, esta opción dependerá del resultado de las negociaciones entre el PLD y Japan Innovation, ya que “hasta que veamos si se desemboca en una ruptura o en un acuerdo, cualquier conversación sobre el futuro sigue siendo poco realista”.

Origen y filosofía de Japan Innovation

Japan Innovation, también conocido como Nippon Ishin no Kai, es un partido de centroderecha surgido del movimiento regional reformista de Osaka. Se transformó en un partido nacional en 2015, tras la fundación de su predecesor “Iniciativas de Osaka”, liderado por el entonces alcalde Toru Hashimoto.

El término “Ishin” en su nombre significa “renovación” o “reforma”, y está históricamente vinculado a la Restauración Meiji del siglo XIX, cuando Japón pasó de un sistema feudal a uno moderno bajo el liderazgo imperial.

Artículo original: “El PLD y Japan Innovation debaten sobre la descentralización y la reforma de la seguridad social”
Autores: Tsubasa Suruga y Yuichi Nitta
Publicado en Nikkei Asia, el 16 de octubre de 2025




El primer ministro francés congelará la reforma de pensiones de Emmanuel Macron hasta 2027

Sébastien Lecornu

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció la suspensión de la controvertida reforma de pensiones impulsada por el presidente Emmanuel Macron, que elevaba progresivamente la edad de jubilación de 62 a 64 años. Esta medida, aprobada originalmente en 2023 y que generó amplias protestas sociales, quedará congelada hasta 2027, año en que se celebrarán las próximas elecciones presidenciales. El giro político busca asegurar apoyos parlamentarios suficientes para aprobar el presupuesto de 2026 y permitir que Lecornu conserve su cargo en medio de una fuerte fragmentación legislativa y dos mociones de censura presentadas por la extrema izquierda y la extrema derecha.

La suspensión de la reforma tiene un costo estimado de 400 millones de euros en 2026 y 1.800 millones en 2027, por lo que Lecornu exhortó a los partidos a acordar mecanismos alternativos para mantener el déficit por debajo del 5 % del PIB. La medida es considerada una concesión clave al Partido Socialista, cuyo respaldo es decisivo para la estabilidad del gobierno. Boris Vallaud, figura destacada de la bancada socialista, calificó la decisión como una “primera victoria” y señaló que buscarán eventualmente derogar la ley. En contraste, sectores conservadores criticaron la decisión; Bruno Retailleau, líder de Los Republicanos, advirtió que el costo de esta suspensión recaerá sobre los ciudadanos franceses.

Junto con esta decisión, Lecornu presentó un paquete fiscal de 30.000 millones de euros para compensar el costo de la suspensión y reducir el déficit. Entre las medidas destaca la creación de nuevos impuestos a grandes empresas y personas con altos ingresos, por un total estimado de 6.500 millones de euros, la ampliación del impuesto corporativo a empresas con ingresos superiores a 1.000 millones de euros, lo que aportaría otros 4.000 millones, un nuevo gravamen sobre alrededor de 10.000 holdings para combatir la evasión fiscal con el que se recaudaría 1.000 millones, y un aumento de impuestos a las 20.000 personas con mayores ingresos, que generaría 1.500 millones adicionales. Aunque el gobierno descartó por ahora un impuesto generalizado sobre el patrimonio, también anunció recortes de gasto público para reducir el déficit de 5,4 % en 2025 a 4,7 % en 2026. Lecornu reconoció que estos objetivos podrían flexibilizarse dependiendo de las negociaciones políticas.

La noticia fue bien recibida por los mercados financieros: los bonos franceses subieron y los costos de endeudamiento a 10 años cayeron al 3,39 %, su nivel más bajo en dos meses, lo que refleja cierta confianza de los inversionistas en que la medida pueda contribuir a estabilizar la situación política y fiscal. En un gesto hacia la oposición, Lecornu también anunció que no utilizará la cláusula constitucional 49.3, que permite aprobar leyes sin votación parlamentaria, prometiendo en cambio un debate abierto y votaciones en la Asamblea Nacional.

Esta decisión representa un cambio significativo en la estrategia de Macron y su primer ministro. Si bien fortalece temporalmente la posición de Lecornu al asegurar apoyos cruciales de la izquierda, también evidencia tensiones con sectores conservadores que podrían dificultar futuras alianzas. Además, la suspensión de la reforma previsional reconfigura el escenario político y económico de Francia, convirtiéndose en un tema clave para la estabilidad del gobierno y un eje central de la agenda electoral hacia 2027.

📌 Artículo de Financial Times — “El primer ministro francés congelará la reforma de pensiones de Emmanuel Macron hasta 2027”, por Sarah White e Ian Johnston, París.
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Calendario Tributario del mes de octubre

calendario

Es fundamental cumplir con puntualidad las obligaciones fiscales para evitar complicaciones y posibles sanciones. En nuestro Calendario Tributario, te proporcionamos todas las fechas clave que necesitas tener presente para mantener en orden tus finanzas este mes.

Asegúrate de marcar estas fechas en tu agenda y, en caso de cualquier duda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, nuestros abogados están listos para orientarte.

10 de octubre

  • Impuesto Primas Brutas Seguro – Incendio y renovaciones.

15 de octubre

  • Declaración Jurada mensual sobre Primas cobradas (no incluye renovaciones, ni incendio).
  • Declaración y pago de ITBMS (Mensual).
  • Declaración de Retenciones de ITBMS Mensual.
  • Declaración y pago de ITBMS trimestral
  • Informe de Ventas con tarjeta de crédito y débito.
  • Impuesto Selectivo al Consumo.
  • Impuesto de timbre.
  • Impuesto sobre Juego de Suerte y Azar.
  • Consumo de Combustibles y Derivados del Petróleo (Informe Mensual).

25 de octubre

  • Último día para la presentación de las Planillas SIPE.

31 de octubre

  • Consumo de Combustibles y Derivados del Petróleo (Informe Mensual)
  • Presentación de Informe de contribuyentes no declarantes.
  • Informe de Compras e importación de bienes y servicios. Formulario 43.
  • Reporte la planilla 03 mensual.
  • Reporte formulario # 1027 sobre informe de ventas y prestaciones de servicio.
  • Informe de recursos minerales no metálicos.
  • Último día para pagar la planilla CSS.
  • Pago impuesto municipal mensual.

 *Nota: En caso de fechas que correspondan a días no hábiles, la DGI tiene facultad discrecional para extender las fechas de pago al siguiente día hábil.




Panamá consolida su posición como hub de multinacionales: claves para sostener el régimen SEM y EMMA

hub de multinacionales

Rivera, Bolívar y Castañedas estuvo presente en el evento organizado por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), dedicado a la consolidación de los regímenes SEM (Sedes de Empresas Multinacionales) y EMMA (Empresas Multinacionales para la Prestación de Servicios Relacionados con la Manufactura). El encuentro reafirmó que Panamá se mantiene como un hub regional de gran atractivo, gracias a su conectividad, estabilidad institucional y marcos regulatorios especializados.

Un aspecto central que se destacó es que no solo las empresas internacionales pueden establecerse bajo el régimen SEM. Las empresas panameñas también pueden obtener una licencia SEM, siempre que cumplan con los requisitos de sustancia y funciones estratégicas exigidos por la normativa. Este punto abre una ventana de oportunidades para grupos empresariales locales que desean ampliar su alcance regional, aprovechando los beneficios fiscales, migratorios y de competitividad que ofrece el régimen.

El régimen SEM-EMMA ha evolucionado hacia un estándar de mayor seriedad y exigencia: hoy no basta con instalar una oficina administrativa, sino que se requiere sustancia operativa, es decir, presencia ejecutiva real, personal idóneo y procesos documentados. Lejos de debilitarlo, este cambio lo legitima frente a los parámetros internacionales de transparencia y lo hace más sostenible en el tiempo.

Durante el evento, los panelistas —Tony Roldán, presidente y director ejecutivo de la Cámara de Sedes de Empresas Multinacionales (CASEM); Melissa Pérez de Patterson, directora de Relaciones con Gobierno y Políticas Públicas de Procter & Gamble; Juan A. Arias, presidente de la CCIAP; y Jeannette Díaz Granados, Directora General de Sedes de Empresas Multinacionales (SEM) del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI)— coincidieron en la importancia de preservar la certeza jurídica, fortalecer la imagen país y mantener un diálogo constante entre Estado y sector privado.

Los beneficios de este régimen van mucho más allá de lo fiscal. El impacto económico y social es evidente: generación de empleos directos e indirectos, contratación de proveedores locales, programas de responsabilidad social empresarial en educación y acceso a agua segura, así como la creación de la Academia SEM para la formación de talento panameño. Estos elementos convierten a las multinacionales bajo SEM/EMMA en actores de transformación social y no únicamente en motores de inversión.

Recomendaciones prácticas para compañías interesadas

Para las compañías que evalúan a Panamá como plataforma regional, las prioridades deben centrarse en tres vectores: (i) diseño de sustancia, (ii) cumplimiento documentado y (iii) continuidad operativa. Esto implica mapear funciones de alto valor, establecer cadenas claras de decisión, contratar y capacitar talento idóneo, y mantener procesos alineados con estándares internacionales de plena competencia y cumplimiento.

El régimen SEM/EMMA es, en definitiva, positivo, transparente y con un fuerte componente de responsabilidad social. Representa una oportunidad para empresas internacionales y nacionales que buscan escalar su presencia regional bajo un marco confiable y competitivo.

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Sanae Takaichi: La Política que aspira a ser la primera primera ministra de Japón

Sanae Takaichi

YURIKA YONEDA | 19 de septiembre de 2025, 17:45 JST | Nikkei Asia

TOKIO — Sanae Takaichi presentó el viernes su candidatura para convertirse en líder del Partido Liberal Democrático, prometiendo revitalizar la economía a través de recortes de impuestos específicos e inversiones en semiconductores y otros sectores estratégicos.

La política conservadora, que probablemente se convertirá en la primera mujer primer ministro de Japón si es elegida presidenta del partido el 4 de octubre, utilizó una conferencia de prensa para subrayar su compromiso con el crecimiento económico.

Sin embargo, se alejó de su defensa de los recortes de impuestos al consumo, en una moderación de su apoyo al expansionismo fiscal que está calculada para ampliar el apoyo a su candidatura dentro del partido.

«Estoy aquí hoy para guiar a Japón de nuevo a la cima del mundo», declaró Takaichi. «La fortaleza económica es de suma importancia. Buscaré con determinación el crecimiento económico».

La conocida política, de 64 años, promueve los valores tradicionales japoneses. Era cercana al difunto primer ministro Shinzo Abe, quien también pertenecía al ala derecha del partido conservador PLD.

Takaichi, quien ha descrito a la ex primera ministra del Reino Unido Margaret Thatcher como un modelo a seguir , se postula para la presidencia del PLD por tercera vez, después de las candidaturas de 2021 y 2024.

En las elecciones de liderazgo de 2024 , Takaichi obtuvo 181 votos en la primera vuelta, lo que la colocó a la cabeza. Sin embargo, no logró la mayoría de los 736 votos y avanzó a la segunda vuelta contra Shigeru Ishiba, quien obtuvo el segundo mayor número de votos. En la segunda vuelta, Ishiba anuló el resultado y Takaichi no logró convertirse en presidente del partido.

Originario de la prefectura de Nara, al oeste de Japón, donde se encuentra un antiguo palacio imperial, templos, santuarios y ciervos salvajes, Takaichi fue elegido para la Cámara de Representantes por primera vez en 1993 y ha sido reelegido nueve veces.

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Durante el primer gabinete de Abe, de 2006 a 2007, fue ministra de Estado para Asuntos de Okinawa y los Territorios del Norte, además de ocupar la cartera de Ciencia y Tecnología. Fue ministra de Interior y Comunicaciones en dos ocasiones (de 2014 a 2017 y de 2019 a 2020) y presidenta del Consejo de Investigación Política del PDL, un puesto clave en dos ocasiones.

Bajo la administración de Fumio Kishida en 2022, Takaichi asumió la cartera de seguridad económica, entre otras responsabilidades.

La veterana política se mantuvo alejada de Ishiba, quien la había derrotado en las elecciones de 2024, y se negó a aceptar el puesto de presidente del Consejo General, un puesto clave del partido.

En las últimas elecciones de liderazgo, Takaichi se perfila nuevamente como una de las principales candidatas. En una encuesta de Nikkei y TV Tokyo realizada del 29 al 31 de agosto, encabezó la lista como la candidata más idónea para ser la próxima primera ministra, con un 23% de apoyo. El ministro de Agricultura, Shinjiro Koizumi, quedó en segundo lugar con un 22%. Sin embargo, al limitar la encuesta a los simpatizantes del PLD, Koizumi obtuvo el 32%, mientras que Takaichi solo obtuvo el 17%, lo que representa una diferencia significativa.

Takaichi ha estado haciendo sentir su presencia en línea, compartiendo regularmente sus ideas y actividades a través de las redes sociales. Su número de seguidores supera los 840.000, superando los aproximadamente 530.000 de Ishiba. De igual manera, su compañera de candidatura, Koizumi, tiene alrededor de 140.000 seguidores, lo que demuestra el gran alcance de Takaichi. En YouTube, también cuenta con alrededor de 470.000 suscriptores.

Takaichi nació de un padre empleado en una fábrica y una madre que trabajaba para la Policía de la Prefectura de Nara. Es exalumna del Instituto Matsushita de Gobierno y Gestión, una institución privada que ha formado a decenas de políticos de todos los partidos. En 1987, trabajó como becaria en la oficina de una congresista estadounidense.

Takaichi es un apasionado de los Hanshin Tigers, un equipo de béisbol profesional popular en la región de Kansai, que abarca las ciudades de Osaka y Kobe. Durante su época de estudiante, tocaba la batería en una banda de heavy metal. El buceo y ver artes marciales japonesas son otros de sus pasatiempos.

Su esposo es el exmiembro de la Cámara de Representantes Taku Yamamoto. La pareja se casó en 2004, pero se divorció en 2017 debido a diferencias en sus posturas políticas. Sin embargo, posteriormente volvieron a estar juntos y se volvieron a casar en 2021.

Fue una firme defensora del plan de estímulo económico del ex primer ministro Abe y aboga por una política fiscal expansiva y una flexibilización monetaria. Ha criticado públicamente las subidas de tipos de interés del Banco de Japón en el pasado. Algunos consideran que su posible victoria justificaría el alza de los precios de las acciones y un yen más débil, dado su apoyo a una política fiscal moderada. La posibilidad de que se convierta en primera ministra ha impulsado al alza los precios de las acciones de las empresas relacionadas con la defensa, ya que anteriormente ha abogado por el fortalecimiento de las capacidades de defensa de Japón.

En la conferencia de prensa del viernes, dijo: «La tendencia mundial ahora se está alejando de la austeridad fiscal excesiva hacia políticas fiscales proactivas y responsables que expandan la inversión a través de la colaboración público-privada para abordar los desafíos sociales».

Tras las elecciones de julio en la Cámara de Consejeros (la cámara alta de la Dieta o parlamento), el PLD se ha convertido en un partido gobernante minoritario tanto en la Cámara de Representantes como en la cámara baja y en la Cámara de Consejeros. Sin la cooperación de la oposición, no puede aprobar proyectos de ley ni propuestas presupuestarias en la Dieta. Sin embargo, algunos cuestionan con qué partidos de la oposición colaboraría Takaichi. Además, si su postura conservadora se considera demasiado extrema, podría tensar las relaciones con el partido Komeito, que defiende una línea conservadora-centrista.

Su postura ha suscitado controversia en ocasiones. Durante las anteriores elecciones de liderazgo, Takaichi declaró que, incluso después de convertirse en primera ministra, seguiría visitando el Santuario Yasukuni en Tokio, que venera a los caídos en guerra de Japón, así como a los criminales de guerra de primera clase, y es visto por sus vecinos como un símbolo de su pasado militarista. Antes de estas elecciones, algunas voces dentro de su grupo han sugerido que, para ampliar su apoyo, debería moderar las opiniones que podrían considerarse excesivamente conservadoras.

Cuando los periodistas le preguntaron el viernes sobre su visita al Santuario Yasukuni, dijo: «Es un lugar conmemorativo central para los caídos en la guerra de Japón», y agregó: «Creo que debemos considerar cuidadosamente cómo honrar la memoria de quienes siguieron la política nacional y cómo orar por la paz… para mí, quienes dieron su vida por el país son preciosos, y mi gratitud hacia ellos nunca cambiará».

Takaichi también argumentó en mayo, antes de las elecciones a la Cámara de Consejeros, que el impuesto al consumo sobre los alimentos debía fijarse en cero. Esta postura difiere de la del PLD, que no incluyó una reducción del impuesto al consumo en su compromiso de partido.

Mientras tanto, se cree que algunos votantes conservadores que antes apoyaban al PLD han cambiado su apoyo a partidos como el derechista Sanseito, que obtuvo importantes avances en las elecciones a la Cámara de Consejeros. Se espera que Takaichi recupere a estos simpatizantes del PLD. Se opone a modificar la norma vigente desde hace 120 años que exige que las parejas casadas lleven el mismo apellido.

El inicio de las elecciones presidenciales del PLD se anunciará el lunes, y la votación y el recuento de votos tendrán lugar el 4 de octubre.

Información adicional de Sayumi Take

Revisa el artículo completo en: https://asia.nikkei.com/politics/japan-leadership-race/who-is-sanae-takaichi-the-politician-aiming-to-be-japan-s-first-female-pm