¿Qué le falta a Brasil para consolidarse como potencia mundial?

Brasil

Brasil, con su inmenso territorio, abundantes recursos naturales, gran población y peso económico, reúne condiciones objetivas para proyectarse como una gran potencia mundial. A lo largo de su historia reciente, ha buscado una inserción internacional autónoma, alejándose del alineamiento automático con Estados Unidos y apostando por una política exterior pragmática y diversificada. En las décadas de 1970 y 1980, Brasil fortaleció sus vínculos con Europa, normalizó relaciones con China y la Unión Soviética, apoyó procesos de descolonización africanos y redefinió sus prioridades geopolíticas, enfocándose en la región amazónica como zona estratégica.

Con la redemocratización de Sudamérica y la superación de las rivalidades con Argentina, Brasil se convirtió en el principal impulsor de la integración regional. La Constitución de 1988 consagró este compromiso y, desde entonces, el país ha liderado la creación de mecanismos como el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC. En ese proceso, Brasil demostró capacidad para construir consensos, como lo hizo durante la fundación del Consejo de Defensa Suramericano (CDS), promoviendo la cooperación militar, la industria regional de defensa y operaciones de paz conjuntas.

Sin embargo, desde el fin de la misión de estabilización en Haití (MINUSTAH) y el colapso institucional de la UNASUR, Brasil ha experimentado una reducción notable de su influencia regional. Paralelamente, ha buscado fortalecer su presencia global por medio de nuevas estrategias: se convirtió en socio estratégico extra-OTAN en 2019, ha incrementado su participación en los BRICS y asumió en 2020 la presidencia del Nuevo Banco de Desarrollo. Estas acciones reflejan un claro pragmatismo que le ha permitido mantener buenas relaciones con potencias rivales como Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea.

A pesar de esos avances, la falta de una base de legitimidad regional limita sus aspiraciones globales. El intento de relanzar la UNASUR en 2023, mediante el Consenso de Brasilia, no logró consolidarse, y solo tres países volvieron a integrarse al bloque. Además, el debilitamiento de los mecanismos regionales ha dado paso al retorno de la OEA como actor principal bajo liderazgo estadounidense, reduciendo la autonomía estratégica de América Latina.

Por ello, para que Brasil logre consolidarse como potencia global y eventualmente aspirar a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, resulta fundamental reconstruir un mecanismo sudamericano de gobernanza regional. Una estructura revitalizada, inspirada en la experiencia de la UNASUR, permitiría avanzar en la articulación política, la cooperación en defensa y seguridad, la integración de infraestructuras (como los corredores bioceánicos hacia el Pacífico), la lucha coordinada contra el crimen organizado y el fortalecimiento de la industria de defensa regional.

En suma, la proyección global de Brasil depende estrechamente de su capacidad para ejercer liderazgo efectivo en Sudamérica. Sin una plataforma regional sólida que lo respalde, sus ambiciones globales seguirán enfrentando límites estructurales y políticos. Recuperar esa base de apoyo regional no solo consolidaría su posición como potencia emergente, sino que lo posicionaría como interlocutor legítimo de América Latina en los principales foros de gobernanza mundial.




Trump y la geopolítica del dólar: el nuevo tablero del poder financiero global

Trump y la geopolítica

La reelección de Donald J. Trump y la imposición de aranceles generalizados a las importaciones han reactivado una transformación profunda del orden financiero internacional. Ya no se trata únicamente de proteccionismo económico: el comercio se ha convertido en una herramienta de confrontación estratégica y las finanzas, en un nuevo campo de batalla global.

Este artículo delinea cómo la política arancelaria estadounidense actúa como forma de guerra híbrida, desestabilizando las cadenas de valor globales y utilizando el dólar como arma geopolítica. La instrumentalización del sistema financiero —vía exclusiones del sistema SWIFT, sanciones extraterritoriales o bloqueos de activos— genera una ola de respuestas defensivas: desde la creación de monedas digitales soberanas hasta el fortalecimiento de plataformas regionales de pagos y bolsas de commodities alternativas.

El estudio plantea cinco escenarios prospectivos para el sistema financiero global:

  1. Fragmentación funcional: el dólar pierde centralidad relativa mientras emergen nodos regionales con monedas propias y sistemas de pagos autónomos.
  2. Regionalización monetaria: el mundo se reorganiza en tres grandes zonas de influencia (dólar, euro, yuan), cada una con reglas y alianzas geoeconómicas propias.
  3. Militarización financiera: EE.UU. consolida el uso del dólar como arma de disuasión, provocando respuestas como el uso de stablecoins respaldadas en oro y redes criptoestatales.
  4. Soberanías resilientes: regiones como Europa, América del Sur o el Sudeste Asiático desarrollan infraestructuras financieras compatibles, pero no subordinadas al sistema dólar.
  5. Continuidad multilateral: a pesar de las tensiones, las instituciones como el FMI, la OMC o el G20 logran mantener un mínimo de cooperación y estabilidad global.

El caso de Europa es especialmente crítico. La UE debe decidir entre continuar como engranaje técnico de un sistema en declive o afirmarse como bloque estratégico con capacidad autónoma. Esto exige no solo fortalecer el euro digital y las infraestructuras de pagos propias, sino también crear una Agencia Europea de Inteligencia Financiera Estratégica que actúe con visión geoeconómica.

En suma, la era del multilateralismo ingenuo ha terminado. Lo que está en juego no es solo el modelo económico global, sino la soberanía funcional de los Estados en un orden fragmentado, competitivo y profundamente politizado. El futuro del sistema financiero internacional no será un regreso al pasado, sino la construcción de nuevas arquitecturas en medio de la turbulencia.

Fuente: FERNÁNDEZ CELA, Juan Carlos. Trump y la fractura del orden financiero global: cinco escenarios prospectivos. Documento de Opinión IEEE 33/2025. enlace web IEEE (consultado 26/05/2025).




Panamá frente al abismo: Impacto fiscal, económico y patrimonial del retiro de Chiquita Panamá

Chiquita

En colaboración con Francisco Bustamante

La abrupta decisión de Chiquita Panamá de cesar las operaciones y despedir a 5,000 trabajadores en Bocas del Toro no puede ser analizada únicamente desde una perspectiva laboral o empresarial. Lo que enfrentamos es un fenómeno de profundo alcance tributario, económico, patrimonial y de seguridad social, cuyas consecuencias amenazan con desestabilizar no solo la región, sino impactar las finanzas públicas y el equilibrio fiscal del Estado panameño. La magnitud de este evento exige una lectura integral y una reacción institucional urgente.

Cada uno de los trabajadores despedidos percibía un ingreso mensual promedio de $700, lo que representa una pérdida directa de $3.5 millones mensuales, o $42 millones al año que dejarán de circular en una economía local de 170,000 habitantes. Esta inyección de liquidez, que anteriormente dinamizaba el comercio, el transporte, la vivienda y los servicios, ha desaparecido de golpe. A nivel fiscal, esto equivale a una evaporación del consumo gravable, la recaudación de impuestos sobre la renta, y las contribuciones a la Caja de Seguro Social. El impacto real, al considerar el efecto multiplicador — estimado entre 1.5x y 2.5x en economías rurales — podría representar una contracción de entre $63 y $105 millones anuales en el Producto Interno Bruto local. Se trata, en efecto, de una amputación económica.

La estructura económica de Bocas del Toro está altamente concentrada en el sector agroexportador, particularmente el bananero. Por ello, la pérdida de estos 5,000 empleos directos también arrastra consigo entre 5,000 y 10,000 empleos indirectos, afectando a comerciantes, transportistas, proveedores, servicios técnicos y de mantenimiento. En términos cuantitativos, entre 10,000 y 15,000 personas podrían quedar sin ingresos en un área cuya Población Económicamente Activa se estima en 102,000 personas. Esto empujaría la tasa de desempleo de un 5% actual (≈5,100 desempleados) a entre 14.8% y 19.7%, cifras que equivalen a una situación de crisis estructural de empleo. Desde el punto de vista jurídico-tributario, esto representa una erosión de la base contributiva del país.

El impacto en la Caja de Seguro Social es inmediato y crítico. Con una caída proyectada del 22% en la recaudación de la nómina, es decir, $9.2 millones menos al año, el sistema enfrenta un desbalance actuarial, pues los costos médicos permanecen constantes. Adicionalmente, el programa de retiro anticipado para bananeros, que se financia con aportes complementarios de estos mismos trabajadores, entra en riesgo de colapso, dejando desprotegidos a quienes no hayan cumplido los 18 años mínimos exigidos por la Ley 45 de junio de 2017 que adiciona artículos a la ley 51 de 2005, Orgánica de la Caja de Seguro Social, en el artículo 6 de la mencionada Ley. Muchos de los trabajadores afectados no alcanzarán ese umbral y podrían quedar atrapados en una zona gris legal, sin jubilación y sin derecho adquirido.

Otro efecto estructural, no siempre evidente en los titulares, es la devaluación del patrimonio inmobiliario rural. En comunidades agrícolas, el valor de la tierra, las fincas y las viviendas depende directamente de la existencia de una economía activa. Con la desaparición de los ingresos laborales, disminuye la demanda de propiedad, aumentan los embargos y se profundiza la morosidad. Este fenómeno empuja el valor del metro cuadrado a la baja y, como consecuencia, erosiona la recaudación del Impuesto de Bienes Inmuebles, además de comprometer el valor colateral de muchas hipotecas agrícolas. La afectación no es solo social, es contable.

Los sectores más golpeados ya están mostrando señales claras de asfixia. El comercio local enfrenta una caída de $3.5 millones mensuales en consumo; el sector vivienda experimenta un incremento en la morosidad de alquileres y créditos hipotecarios; el transporte, tanto de carga como de pasajeros, reduce frecuencias por falta de demanda; y los servicios básicos como educación privada, clínicas y telecomunicaciones comienzan a registrar cancelaciones masivas. Todo esto contribuye a un colapso de la tributación directa e indirecta: menos ISR, menos ITBMS, y una retracción general del sistema fiscal descentralizado.

En este contexto, el ingreso per cápita regional podría caer en torno al 20%, lo cual no solo expande los índices de pobreza, sino que fomenta una migración interna y externa con efectos desestabilizadores en otras provincias o incluso países vecinos como Costa Rica y EE.UU. El Estado panameño se verá obligado a aumentar su gasto social de emergencia: subsidios, alimentación, atención médica, entre otros, generando mayor presión sobre un presupuesto público ya comprometido.

Desde una óptica jurídica y fiscal, las soluciones deben ser integrales y no paliativas. Se propone un paquete de medidas de mitigación que incluyan: créditos fiscales e incentivos especiales para atraer industrias agroindustriales o manufactureras a la región; reactivación de zonas francas agroexportadoras con beneficios aduaneros y laborales; programas de diversificación agrícola, como cultivos de alto valor añadido (piña, cacao); y subsidios temporales condicionados por ejemplo, $200/mes durante 6 meses para evitar un colapso del consumo interno, siempre con contraprestaciones comunitarias. Además, se impone la necesidad de reformar o flexibilizar la Ley 45 de junio de 2015, para proteger a los trabajadores desvinculados que no alcanzaron los 18 años de antigüedad, quienes podrían quedar excluidos de beneficios previsionales por causas ajenas a su voluntad.

En conclusión, la crisis detonada por el retiro de Chiquita Panamá no es una simple contingencia empresarial ni un asunto local. Es, en términos fiscales, un evento estructural que compromete la estabilidad financiera, social y territorial de la República de Panamá. La inacción o la demora en una respuesta articulada por parte del Ministerio de Economía y Finanzas, la CSS, el MIDA, la Asamblea Nacional y organismos multilaterales, podría acelerar el contagio económico hacia otras regiones. Panamá enfrenta un desafío de Estado. Y el tiempo para actuar se agota.




¿Estamos ante un punto de inflexión en la guerra de Ucrania? Un análisis personal a partir del informe del IEEE

Guerra Ucrania

He tenido la oportunidad de leer detenidamente el informe titulado “Las negociaciones ruso-estadounidenses en la guerra en Ucrania: ¿punto de inflexión en 2025?”, elaborado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), y publicado por el Ministerio de Defensa de España. El documento, de 20 páginas, me pareció no solo riguroso, sino especialmente oportuno para entender en qué momento se encuentra uno de los conflictos más importantes del siglo XXI.

El texto parte de una idea clave: el conflicto entre Rusia y Ucrania ha entrado en una fase de desgaste, donde la posibilidad de una victoria clara por parte de alguno de los bandos es cada vez más remota. La guerra, iniciada en febrero de 2022 con la invasión rusa, se ha prolongado por más de dos años, dejando a su paso una devastación humanitaria, un colapso diplomático y un reordenamiento geopolítico que aún está en curso.

Lo que más me llamó la atención del análisis es que se enfoca en una posible negociación indirecta entre Estados Unidos y Rusia, como vía para reactivar el diálogo. Y es que, aunque Ucrania y Rusia son los actores directos, la solución real al conflicto podría depender más de lo que decidan Moscú y Washington entre bastidores, que de lo que se logre en el frente de batalla.

¿Por qué 2025 puede ser clave?

Según el IEEE, el año 2025 podría marcar un punto de inflexión por varios motivos: el desgaste militar evidente, el cansancio político en las capitales implicadas, la presión de países no alineados que piden una solución negociada, y sobre todo, los posibles cambios estratégicos tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

En este contexto, se abren tres posibles escenarios:

  1. Una negociación realista entre grandes potencias, con acuerdos parciales que sirvan de base para reducir tensiones.
  2. La congelación del conflicto, con líneas estables pero sin resolución política.
  3. Una escalada peligrosa, si alguno de los actores decide romper el equilibrio con medidas drásticas.

Lo interesante es que el informe no cae en el optimismo ingenuo. Reconoce que ninguna de las partes parece dispuesta, hoy por hoy, a ceder en sus líneas rojas: Ucrania exige la retirada total de las tropas rusas y la recuperación de sus territorios, mientras que Rusia insiste en el reconocimiento de sus anexiones y en garantías de seguridad frente a la OTAN.

¿Hay espacio para el diálogo?

A pesar de este panorama rígido, el informe sugiere que una negociación parcial, pragmática, entre potencias, podría al menos reducir el riesgo de una escalada mayor y abrir el camino hacia una paz más estructural. No se trataría de un acuerdo de paz definitivo, sino de una fórmula que reduzca los costes humanos y estratégicos del conflicto.

En lo personal, coincido con la visión del IEEE: estamos probablemente ante un momento en el que no se puede ganar militarmente, pero sí se puede perder mucho si no se actúa con inteligencia diplomática. La comunidad internacional debe entender que a veces, evitar una guerra más grande es ya una forma de victoria.

Fuente: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2564257/negociaciones_ruso-estadounidenses_en_la_guerra_en_ucrania_2025_dieeea35.pdf




HABEMUS PAPA

habemus papa

Ayer, 8 de mayo, en la Basílica de Roma, se dio la tan esperada finalización del cónclave con la elección del nuevo pontífice de la Iglesia Católica.

Robert Prevost, quien ha tomado el nombre de León XIV, fue elegido como el 276º Sumo Pontífice de la Iglesia Católica a sus 69 años de edad.

El nuevo Papa León XIV eligió un nombre cargado de significado, evocando a León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum (1891), considerada el inicio de la doctrina social moderna de la Iglesia. En ella, León XIII defendía los derechos de los obreros en plena Revolución Industrial, subrayando la importancia de un salario digno, el ahorro y la propiedad privada como base para una distribución más equitativa de la riqueza. Esta línea de pensamiento, centrada en la justicia social, se alinea con el legado de su antecesor, el Papa Francisco, quien también impulsó reformas sociales y pastorales, especialmente a través de documentos como Populorum Progressio de Pablo VI, que aboga por el desarrollo integral de los pueblos. Así, el nombre León XIV sugiere continuidad con una visión de Iglesia comprometida con los más vulnerables y con un mundo más justo.

¿Pero quién es él?
Robert Prevost, ahora León XIV, ha tenido una destacada trayectoria dentro de la Iglesia Católica. Ingresó desde joven a la Orden de San Agustín y fue ordenado sacerdote en 1982. Obtuvo una sólida formación académica en filosofía, teología y derecho canónico, culminando con un doctorado en Roma. Durante más de una década ejerció una intensa labor pastoral y social en Perú, especialmente en Chulucanas, donde fue prior y luego provincial. En 2001 fue elegido Prior General de los Agustinos, cargo que desempeñó durante 12 años con un enfoque en la renovación de la orden y el fortalecimiento de comunidades. Tras su servicio internacional, fue nombrado obispo en Estados Unidos, destacándose por su compromiso con la educación y los migrantes. En 2023, el Papa Francisco lo designó prefecto del Dicasterio para los Obispos, encargándose de supervisar nombramientos episcopales a nivel mundial. Ese mismo año fue creado cardenal, consolidando su lugar como una de las figuras más influyentes del Vaticano antes de su elección como Papa.

Primeras palabras del Papa León XIV: una Iglesia de puentes, luz y sinodalidad

Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, el recién elegido Papa León XIV (Robert Francis Prevost) pronunció su primer mensaje al mundo, delineando los principios que guiarán su pontificado. Su discurso estuvo marcado por un llamado a la paz, la unidad y la continuidad con el legado de su predecesor, el Papa Francisco.

  1. “La humanidad necesita su luz”

Con estas palabras, el Papa León XIV enfatizó la necesidad de que la Iglesia sea un faro de esperanza y guía espiritual en tiempos de incertidumbre. Este llamado subraya su compromiso con una Iglesia que ilumine y acompañe a la humanidad en su camino hacia la paz y la fraternidad.

  • “Ayudadnos a construir puentes”
    El Papa instó a superar las divisiones y fomentar el diálogo, promoviendo una Iglesia que construya puentes en lugar de muros. Este enfoque resalta su intención de fortalecer la unidad dentro de la Iglesia y en la sociedad en general.
  • Una Iglesia sinodal y misionera
    León XIV destacó la importancia de una “Iglesia sinodal”, es decir, una comunidad eclesial que camina junta, escucha y discierne en conjunto. Este modelo promueve la participación activa de todos los fieles y refleja una Iglesia abierta y en constante diálogo con el mundo.
  • Continuidad con el legado del Papa Francisco
    El nuevo pontífice expresó su gratitud hacia el Papa Francisco, reconociendo su valentía y cercanía. Al hacerlo, señaló su intención de continuar con las reformas y el enfoque pastoral de su predecesor, especialmente en lo que respecta a la inclusión y la atención a los más necesitados.
  • Compromiso con los marginados y migrantes
    En su discurso, León XIV hizo un llamado a la solidaridad con los migrantes y los más vulnerables, reafirmando la misión de la Iglesia de estar al lado de quienes sufren y de promover la justicia social.

Estas declaraciones iniciales del Papa León XIV delinean una visión de la Iglesia como una comunidad inclusiva, dialogante y comprometida con la misión de ser luz en el mundo. Su enfoque pastoral y su énfasis en la sinodalidad indican una continuidad con las reformas iniciadas por el Papa Francisco, al tiempo que abren nuevas perspectivas para el futuro de la Iglesia Católica.

Un artículo de La Nación reproduce opiniones de cuatro columnistas de The Washington Post, que analizan los desafíos que enfrenta el nuevo Papa León XIV, nacido Robert Francis Prevost:

1. David Von Drehle: Contrarrestar las divisiones culturales

Von Drehle sugiere que León XIV debería posicionarse como un «signo de contradicción» frente a las tendencias actuales que polarizan a las sociedades. En lugar de alinearse con agendas políticas de derecha, como desean algunos críticos de Francisco en Occidente, el nuevo Papa debería promover la unidad y rechazar el maniqueísmo que divide a las comunidades en «buenos» y «malos».

2. E.J. Dionne Jr.: “No darle la espalda al legado de Francisco”

Dionne destaca que León XIV, considerado moderado y cercano al legado de Francisco, tiene la oportunidad de avanzar en las reformas iniciadas por su predecesor. Esto incluye abordar temas como la descentralización de la Iglesia, el papel de la mujer, la inclusión de la comunidad LGBTQ+ y la lucha contra los abusos sexuales dentro de la institución.

3. Karen Tumulty: “El nuevo Papa debería ampliar las reformas”

Karen Tumulty reflexiona sobre la necesidad de que el nuevo Papa amplíe las reformas iniciadas por Francisco. Recuerda el escándalo de abusos sexuales en Pensilvania en 2018 y cómo afectó la fe de muchos católicos, incluida la suya. Aunque reconoce que algunos cambios profundos en la Iglesia como eliminar la cultura patriarcal, reconsiderar el celibato obligatorio y aceptar plenamente a los católicos LGBTQ+ parecen lejanos, valora los avances hacia una mayor participación de los laicos en las decisiones eclesiales. Tumulty expresa su esperanza de que el nuevo Papa fortalezca la fe global sin recentralizar el poder en Roma.

4. Ramesh Ponnuru: “Ordenar el lío”

Ramesh Ponnuru sostiene que el nuevo Papa debe ser maestro, reformador, pacificador y luchador. Critica la confusión doctrinal que, a su juicio, dejó el Papa Francisco, y pide una claridad firme en la enseñanza de la fe. Considera que las reformas necesarias son más administrativas que doctrinales, como erradicar la corrupción y la mala gestión, y realizar una investigación completa sobre el caso McCarrick. También cuestiona la represión de la misa en latín, aboga por una postura más firme frente a la persecución de católicos en China y concluye que, más que hacer lío, la Iglesia necesita orden.

Como sociedad estamos entrando en nuevas épocas y es necesaria una Iglesia que acompañe y guíe en el camino, no desde el poder centralizado ni desde el silencio, sino desde la escucha, la inclusión y la acción coherente. El nuevo Papa tiene la oportunidad histórica de renovar la fe con reformas valientes, restaurar la confianza perdida y construir una Iglesia más humana, transparente y cercana a las realidades del mundo actual, continuando así también el legado de su antecesor, el Papa Francisco.

Referencias:

Clarín. (2025, mayo 8). Robert Prevost, el Papable de Estados Unidos con fuertes lazos con Perú. https://www.clarin.com/mundo/conclave-sucesion-francisco-robert-prevost-Papable-estados-uidos-fuertes-lazos-peru_0_XEa5vnM5oX.html

El Diario. (2025, mayo 8). Las ideas del nuevo Papa Prevost, en siete declaraciones públicas. https://www.eldiario.es/sociedad/ideas-nuevo-Papa-prevost-siete-declaraciones-publicas_1_12283565.html

El País. (2025, mayo 8). El primer mensaje de León XIV: “Ayudadnos a construir puentes”. https://elpais.com/internacional/2025-05-08/el-primer-mensaje-de-leon-xiv-ayudadnos-a-construir-puentes.html

Reuters. (2025, mayo 8). “I still consider myself a missionary” – Pope Leo XIV in past interviews. https://www.reuters.com/world/europe/i-still-consider-myself-missionary-pope-leo-xiv-past-interviews-2025-05-08/




Una semana del apagón masivo en Europa, ¿Qué hay que saber?

apagón europa

El apagón masivo que afectó a la Península Ibérica el 28 de abril de 2025 ha generado un intenso debate sobre la gestión de la red eléctrica, la transición energética y la responsabilidad institucional.

Situación actual del apagón:

Una semana después del apagón, las investigaciones continúan sin una causa definitiva. Se han identificado tres pérdidas de generación eléctrica en un corto intervalo de tiempo, siendo la tercera 19 segundos antes del colapso total del sistema. Estas pérdidas afectaron a varias instalaciones en el sur de España, y no se descarta ninguna hipótesis, incluyendo posibles fallos técnicos o ciberataques.

Europa opera con una red interconectada gestionada por el ENTSO-E (European Network of Transmission System Operators for Electricity), que agrupa a los operadores de sistemas de transmisión de todo el continente. Este sistema interconectado permite el intercambio de electricidad entre países, lo que fortalece la seguridad energética y la estabilidad del suministro. Sin embargo, también implica que fallos en una región pueden propagarse rápidamente a otras zonas si no se controlan a tiempo. El evento del 28 de abril expuso vulnerabilidades críticas en esta estructura interdependiente.

Debate político y responsabilidades

El evento ha tomado una apariencia política, con críticas hacia Red Eléctrica de España (REE) por una supuesta falta de mantenimiento y previsión. Las grandes eléctricas, representadas por la Asociación de Empresas de Energía Electrónica (Aelec), han solicitado participar en el comité de crisis y acceder a los datos de REE para contribuir a la investigación.

Impacto económico y social

Los daños económicos se estiman en alrededor de 1.600 millones de euros, afectando a fábricas, redes telefónicas y ciudadanos. La red móvil colapsó en cuestión de horas debido a su alta dependencia de la red eléctrica, revelando la necesidad urgente de reforzar la infraestructura con soluciones energéticas alternativas

Componentes de la matriz eléctrica en Europa

La matriz eléctrica europea es diversa y varía según el país, pero en general incluye:

  • Energías renovables: eólica, solar, hidroeléctrica y biomasa.
  • Energía nuclear: significativa en países como Francia.
  • Combustibles fósiles: carbón y gas natural, en proceso de reducción.
  • Interconexiones: redes transfronterizas que permiten el intercambio de electricidad entre países.

Evaluación de la gobernanza energética

El incidente ha abierto un debate sobre la gobernanza del sistema eléctrico europeo. La gestión de la red, aunque técnicamente avanzada, ha sido cuestionada por su capacidad de previsión y respuesta ante riesgos. Se ha señalado una falta de coordinación entre actores públicos y privados, y se han propuesto reformas para mejorar la transparencia, el control institucional y la responsabilidad operativa. En este contexto, algunos sectores han sugerido que se requiere una transformación estructural en la administración de los sistemas energéticos, que incluya auditorías externas, mantenimiento obligatorio y protocolos de actuación ante emergencias.

Componentes de la matriz eléctrica en Panamá

La matriz eléctrica panameña se compone principalmente de:

  • Hidroeléctrica: representa una parte significativa de la generación eléctrica.
  • Térmica: plantas que utilizan combustibles fósiles como el búnker y el diésel.
  • Energías renovables: en crecimiento, especialmente la solar y la eólica.

Panamá ha realizado esfuerzos para diversificar su matriz energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, promoviendo la inversión en energías renovables y la eficiencia energética.

Comparación entre las matrices eléctricas de Europa y Panamá

Característica Europa Panamá
Diversificación Alta, con múltiples fuentes renovables y nucleares Moderada, con predominio hidroeléctrico y térmico
Interconexiones Extensas entre países Limitadas, con interconexión con Centroamérica
Dependencia de fósiles En disminución Aún significativa, pero en proceso de reducción
Energía nuclear Presente en varios países No disponible
Política energética Enfocada en la transición energética y la neutralidad de carbono Enfocada en la diversificación y la seguridad energética

Reflexión final

El apagón en Europa ha resaltado la importancia de una gestión eficiente y coordinada de la red eléctrica, así como la necesidad de invertir en infraestructuras resilientes y diversificadas. Panamá, aunque con una matriz energética diferente, puede extraer lecciones valiosas de este evento para fortalecer su sistema eléctrico y avanzar hacia una transición energética sostenible.




Vietnam entre gigantes: de nación devastada a potencia industrial estratégica

Vietnam

Vietnam ha recorrido un camino impresionante en apenas unas décadas. De ser un país arrasado por la guerra y sometido a un régimen comunista cerrado al mundo, ha pasado a convertirse en una de las economías más vibrantes del Sudeste Asiático. Este ascenso no ha sido casual: ha sido el resultado de decisiones estratégicas y reformas profundas que han transformado completamente su modelo económico y su papel en el sistema global.

Uno de los pilares de esta transformación ha sido la política de Doi Moi, que significa “renovación”. Introducida en 1986 por el Partido Comunista, esta política tomó como modelo las reformas de apertura de China y marcó el abandono del sistema económico centralizado hacia una economía de mercado con orientación socialista. Aunque los frutos no se vieron de inmediato, en la segunda mitad de los años noventa comenzaron a notarse los resultados, con un crecimiento sostenido y cada vez más fuerte.

Hoy, el Producto Interno Bruto de Vietnam es 51 veces mayor que en 1994, convirtiéndolo en el país de mayor crecimiento dentro de la ASEAN. Este crecimiento ha sido impulsado, en buena parte, por la inversión extranjera directa, sobre todo en el sector tecnológico. Empresas como Samsung y Apple han apostado fuertemente por Vietnam. Samsung, por ejemplo, ha invertido más de 23.000 millones de dólares y representa por sí sola más del 13% de las exportaciones del país. Por su parte, Apple ha ampliado su red de proveedores en territorio vietnamita, consolidando al país como un eje fundamental en las cadenas de suministro electrónicas globales.

El contexto internacional también ha jugado a favor de Vietnam. El aumento de los salarios en China y las tensiones comerciales con Estados Unidos han hecho que muchas empresas busquen diversificar su producción fuera del gigante asiático. En este escenario, Vietnam ha emergido como la alternativa más atractiva, gracias a su mano de obra relativamente barata, su ubicación estratégica y una política comercial abierta. Este fenómeno, conocido como “China +1”, ha sido clave para la aceleración del crecimiento industrial vietnamita.

En términos comerciales, Vietnam ha sabido jugar con equilibrio entre las dos grandes potencias: China y Estados Unidos. Ha incrementado significativamente sus importaciones desde China al tiempo que ha multiplicado por seis sus exportaciones a Estados Unidos desde 2012. Este doble vínculo le ha permitido aprovechar tanto la cercanía geográfica y la complementariedad productiva con China, como el acceso al mercado estadounidense. Sin embargo, este mismo éxito ha generado fricciones. El superávit comercial con EE. UU. ha convertido a Vietnam en blanco de críticas y posibles medidas proteccionistas, especialmente durante gobiernos como el de Donald Trump, que ha impuesto aranceles elevados a sus productos.

A pesar de estos riesgos, los indicadores internos son optimistas. El país ha visto emerger una clase media-alta que consume más, vive mejor y demanda infraestructura moderna. El PIB per cápita ya supera los 4.500 dólares, y se espera que alcance los 7.500 para 2030. Con el crecimiento de esta clase social también se ha impulsado el consumo interno: los autos eléctricos, los vuelos nacionales de bajo costo y los apartamentos de lujo ya son parte del paisaje urbano en ciudades como Hanói y Ciudad Ho Chi Minh.

Vietnam también está haciendo avances en sectores clave para el desarrollo sostenible. Empresas como VinFast lideran la transición hacia la movilidad eléctrica, y el país ha comenzado a invertir en transporte urbano para mitigar la contaminación y la congestión vehicular. Además, la modernización del comercio minorista con cadenas internacionales refleja un cambio de hábitos de consumo y una integración cultural con el mundo desarrollado.

El gobierno vietnamita no es ajeno a estos logros, y con motivo del 50° aniversario del fin de la guerra, las autoridades han hecho un llamado a “cerrar el pasado, respetar las diferencias y mirar hacia el futuro”. Este mensaje no solo simboliza una reconciliación con su propia historia, sino también un compromiso claro con el progreso.

Con metas ambiciosas como convertirse en un país de altos ingresos para 2045, Vietnam está apostando por un modelo de desarrollo que combina apertura económica, inversión en infraestructura, tecnología y estabilidad institucional. La historia reciente del país demuestra que es posible salir del atraso, reinventarse y competir al más alto nivel. Vietnam no solo está creciendo: está construyendo una nueva identidad como potencia emergente.

Fuente:

ASIA NIKKEI: https://asia.nikkei.com/Economy/Vietnam-s-dramatic-growth-over-50-years




España, Portugal y Francia a oscuras

apagón

El 28 de abril de 2025 se dio un apagón masivo que dejó sin electricidad a casi toda la España peninsular y Portugal, además de algunas zonas del sur de Francia. Todo empezó alrededor de las 12:33 p. m. (hora local), y ciudades como Madrid, Barcelona, Lisboa y Oporto, así como regiones como Andalucía, Cataluña y el País Vasco, quedaron completamente sin luz. Las islas Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla no se vieron afectadas. Algunas zonas del sur de Francia que están conectadas con la red española (como el País Vasco francés) también tuvieron apagones breves.

En total, se estima que entre 35 y 60 millones de personas se quedaron sin electricidad. Los medios lo describieron como algo “sin precedentes” y “rarísimo” para Europa.

Al principio no se sabía bien qué había pasado. Rápidamente se descartó que fuera un ciberataque o sabotaje. Las autoridades españolas dijeron que no había información concluyente ni señales de algo sospechoso. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mencionó que hubo una “fuerte oscilación” en la red eléctrica europea que parece haber causado el colapso. Desde Portugal, el operador REN también habló de una gran fluctuación de potencia, y apuntó a que probablemente un fenómeno atmosférico inusual —como cambios extremos de temperatura en el interior de España— pudo haber sido el detonante. Expertos europeos también confirmaron que no había señales de sabotaje ni ataque alguno.

Algunos medios mostraron imágenes de tormentas eléctricas justo antes del apagón, lo que refuerza la idea de que todo fue provocado por el clima y no por un ataque. Aunque la causa exacta seguía bajo investigación, los expertos coincidieron en que se trató de una oscilación eléctrica extrema que comenzó en la red ibérica.

¿Qué tan grande fue el impacto?

Prácticamente toda la península ibérica quedó sin luz en minutos. Lisboa se quedó completamente a oscuras, y más de 750 mil usuarios portugueses recuperaron el servicio poco a poco durante la tarde. En España, la luz volvió primero al País Vasco y Barcelona, y luego llegó a partes de Madrid al caer la noche. Para media tarde, ya había nueve comunidades autónomas con el servicio parcialmente restablecido.

El apagón afectó fuertemente el transporte. En Madrid, los semáforos dejaron de funcionar y eso causó un caos total en el tráfico. Varias líneas del metro se pararon y tuvieron que evacuar a cientos de personas atrapadas en los vagones o en ascensores. Más de 30 mil pasajeros quedaron varados en trenes de media y larga distancia. Renfe suspendió todos sus servicios. Los aeropuertos de Lisboa y Oporto también se vieron afectados, y el de Lisboa incluso cerró por varias horas.

Ya en la noche, muchos semáforos seguían apagados. La gente salía con linternas o con la luz del celular para poder caminar, comprar en el súper o simplemente moverse por la ciudad.

En general, el apagón afectó toda la vida cotidiana y la actividad comercial. El transporte público se paralizó, hospitales en Madrid y Cataluña suspendieron operaciones no urgentes y pasaron a funcionar con plantas eléctricas. Se hicieron más de 280 rescates solo en Madrid, entre ascensores, estacionamientos y otros lugares donde la gente quedó atrapada. Las gasolineras no podían despachar combustible, y muchos juzgados y oficinas públicas tuvieron que cerrar temporalmente.

En cuanto al comercio, muchas refinerías pararon por precaución, y cadenas como Lidl e IKEA cerraron sus tiendas en las zonas afectadas. En los supermercados la gente hacía compras de emergencia usando linternas, y se formaron largas filas para pagar. Aunque los bancos y cajeros tenían energía de respaldo, muchas personas encontraron las pantallas apagadas o los servicios funcionando muy lento.

Todo quedó paralizado: trenes, vuelos, hospitales, casas y negocios. Muchos comercios tuvieron que cerrar o seguir trabajando de forma manual. Aun así, la gente buscó cómo seguir adelante: usaban sus celulares como linternas, salían a la calle para ayudarse entre sí, dirigían el tráfico o compartían noticias por radio.

Este apagón fue un evento muy raro en Europa. Se llegó a comparar con el apagón de Italia en 2003 o el de Europa Central en 2006. La rapidez y la magnitud del fallo encendieron las alarmas sobre la capacidad de las redes eléctricas para resistir eventos extremos. España genera alrededor del 43 % de su energía con fuentes renovables (20 % nuclear y 23 % fósil), y esta fue una prueba de fuego para su sistema.

Desde lo político, el tema también llamó bastante la atención. Ya había preocupación en Europa por la seguridad de infraestructuras clave (ese mismo mes hubo un incendio en el aeropuerto de Heathrow). Aunque se descartó cualquier tipo de ataque, tanto España como la Unión Europea anunciaron investigaciones oficiales a través de sus agencias de inteligencia y ciberseguridad.

En resumen, el apagón del 28 de abril fue un momento crítico para las redes eléctricas de España y Portugal. Dejó a millones sin electricidad, interrumpió por completo la vida diaria y obligó a una respuesta urgente en todos los niveles. Aunque no fue provocado por un sabotaje, dejó claro que condiciones extremas pueden afectar incluso a las redes eléctricas más modernas y preparadas.

Fuentes consultadas:




Un nuevo panorama geopolítico

geopolítica

La disuasión militar estadounidense en el seno de la OTAN detuvo el expansionismo soviético y permitió a los europeos disminuir su gasto en defensa y desarrollar un Estado del bienestar, superior incluso al estadounidense.

Uno de los principales referentes de la geopolítica, el profesor inglés Mackinder, aseguraba en 1919 que Europa y Asia conforman una gran isla, de la cual la primera es sólo una península. Esta gran isla, llamada Eurasia, cuenta con una zona nuclear en torno a la cual se desarrollan los grandes acontecimientos mundiales. A su centro lo denominó ‘Tierra Corazón’ (Heartland), que está conformada por la parte de la masa terrestre inaccesible desde el mar, que identificó con el espacio que ocupan los países bálticos, Bielorrusia y el este de Rusia. Alrededor de la ‘Tierra Corazón’ existe un cinturón de regiones marginales, dispuestas en un amplio ‘arco’ conformado por Europa occidental, Turquía, India y China que sí son accesibles desde el mar. Es lo que Mackinder denominó «creciente interior o marginal». A América y Oceanía las situó en las «tierras del creciente exterior o insular». Mackinder consideraba que «quien domina la ‘Tierra Corazón’ controla la ‘Isla Mundial’. Quien domina la ‘Isla Mundial’ domina el mundo».

Esta teoría es la base de la geoestrategia del presidente Putin, que considera que Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia e incluso Rumanía y Bulgaria son claves para la seguridad de Rusia. Este es un aspecto muy importante del panorama geopolítico actual y de la geoestrategia del Kremlin, que sin la disuasión militar de EE.UU. puede verse tentado a poner sus intereses imperialistas en toda Europa. Recordemos que esa fue la estrategia de Stalin al terminar la II Guerra Mundial.

Analizando la II Guerra Mundial, el profesor de la Universidad de Yale Nicolas Spykman modificó la teoría de Mackinder según la cual el mundo se componía de cinco grandes islas continentales: Norteamérica, Eurasia, Suramérica, África y Australia, siendo Eurasia la clave del dominio mundial. Este autor consideraba que eran los territorios que rodeaban la ‘Tierra Corazón’, a los que denominó el ‘Anillo Terrestre’ (Rimland), los que permiten dominar el ‘Heartland’ y Eurasia. El país que domina el Rimland se convierte en el líder mundial.

A partir de esta teoría, Spykman planteó un dilema al Gobierno estadounidense: debía elegir entre volver al aislacionismo, inspirado en la doctrina Monroe aplicada al comercio, en su isla continental de Norteamérica, o el intervencionismo, liderando a los países aliados que ocupaban el ‘Rimland’, lo que le daría la oportunidad de evitar una nueva guerra en Europa y liderar el mundo desarrollado y por lo tanto el mundo.

El presidente Truman optó por la política intervencionista conocida como ‘doctrina Truman’, con el regocijo de la mayoría de los países occidentales. En esta geoestrategia intervencionista se inscriben la estrategia de ‘contención’ de Kennan (1947), la creación de la OTAN (1949), la Organización del Tratado Central-Cento (1958) o el Plan Marshall, para frenar el expansionismo de la URSS; además del Tratado de Cooperación y Seguridad Mutua entre los EE.UU. y Japón (1960) que puso fin a la ocupación estadounidense y el Tratado de Seguridad de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos-Anzus (1951).

Hasta ahora las políticas estadounidenses se basaban en los principios de ‘buena vecindad’ de Franklin Roosevelt y en la ‘Alianza para el Progreso’ de Kennedy, basadas en establecimiento de un régimen comercial más abierto y la defensa de la democracia.

La disuasión militar estadounidense en el seno de la OTAN detuvo el expansionismo soviético y permitió a los europeos disminuir su gasto en defensa y desarrollar un Estado del bienestar superior incluso al estadounidense. La política intervencionista de EE.UU. le ha permitido ser el líder militar, tecnológico, económico y político del mundo. Su regreso al aislacionismo de la mano del proteccionismo impuesto por la Administración Trump pone en riesgo todo lo conseguido por EE.UU. en estas décadas. Por su parte, Europa ha hecho seguidismo de las políticas de seguridad y económicas de la Casa Blanca, ya que la fortaleza del vínculo trasatlántico, base de nuestra seguridad, así lo exigía. La nueva política de Trump debilita la confianza en EE.UU. y su liderazgo y obliga a Europa a replantearse las nuevas geoestrategias.

La isla continental de Norteamérica incluye EE.UU., Canadá, Groenlandia, México y Centroamérica, hasta el canal de Panamá. No puede extrañar que Trump quiera incorporar Canadá como un nuevo estado, comprar Groenlandia o hacerse con el control del canal de Panamá. Pero también querrá tener el mayor control posible sobre México y Centroamérica. Por el momento manda un aviso renombrando el golfo de México como golfo de Norteamérica. Es paradójico que Canadá y Dinamarca, que junto al Reino Unido han sido los aliados militares más comprometidos con EE.UU., ahora se vean amenazados por la implantación de esta nueva geoestrategia de la Administración Trump, lo que le hace perder confianza entre sus aliados.

A largo plazo, un hipotético abandono progresivo del Rimland, donde hoy están desplegadas la mayor parte de las fuerzas estadounidenses en Europa, incluidos los misiles nucleares, da una oportunidad a Putin para que actúe sobre los antiguos miembros de la URSS y la capacidad de influencia sobre los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, al modo como lo hizo tras la II Guerra Mundial. Con esta nueva geoestrategia estadounidense, la UE se ve obligada a redefinir la suya, que pasa por mantener el vínculo trasatlántico lo más fuerte posible, porque hoy por hoy la defensa de Europa descansa en la OTAN, pero desarrollando una rápida estrategia de seguridad y defensa buscando su mayor autonomía política, tecnológica y militar.

La defensa europea debe residir en tres ejes. El primero es desarrollar una industria de defensa que sea capaz de desarrollar su propia tecnología y colaborar en programas conjuntos, para superar el fraccionamiento y que, tal y como establece la Estrategia Industrial Europea de Defensa (EDIS), antes de 2030 al menos el 50 por ciento de las inversiones en defensa de los Estados miembros se realicen dentro de la UE y al menos el 40 por ciento de los equipos de defensa se realicen en colaboración entre varios países. Todo esto redundará en una potenciación de la tecnología de doble uso y de la industria europea en general. La disuasión de los países occidentales con ejércitos profesionales se basa en tener una tecnología propia superior a la del oponente. La soberanía tecnológica europea es un aspecto clave. El segundo eje es crear y mantener una estructura militar que haga creíble que, aunque somos 28 ejércitos con el Reino Unido, somos capaces de actuar de forma coordinada y conjunta, bajo un mando único. Ya tenemos un comisario de Defensa y Espacio. Es un comienzo. Conocemos nuestras carencias en capacidades estratégicas claves que deben ser desarrolladas lo antes posible. El tercer eje es la disuasión nuclear, para lo que habrá que arbitrar procedimientos que permitan asegurar el uso de las armas nucleares francesas y británicas en defensa de otros países. Hay miedo a sentarse a debatir sobre este tema, pero es imprescindible si queremos algún día tener una disuasión propia.

Esto necesita grandes consensos nacionales y europeos mantenidos en el tiempo, fruto de una geoestrategia clara y que nos permita garantizar a la sociedad europea una vida basada en valores como la libertad y la democracia.

Fuente: Miguel Ángel Ballesteros Martín. 25/04/2025. Un nuevo panorama geopolítico. ABC Opinión. https://www.abc.es/opinion/miguel-angel-ballesteros-martin-nuevo-panorama-geopolitico-20250426173631-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fopinion%2Fmiguel-angel-ballesteros-martin-nuevo-panorama-geopolitico-20250426173631-nt.html