De Panamá a la Champions: Fulo, Blackman y Andrade ante los gigantes de Europa

Fulo Martínez. César Blackman. Andrés Andrade.
Tres panameños, una misma bandera y el escenario más grande del fútbol europeo esperando por ellos.
Hay historias que parecen escritas para recordarnos que el talento, cuando camina acompañado de disciplina, humildad, sacrificio y perseverancia, puede llevarnos mucho más lejos de lo que alguna vez imaginamos. La de Cristian “Fulo” Martínez es una de ellas.
De las calles de El Chorrillo, donde comenzó a jugar al fútbol desde niño, hasta convertirse en protagonista de una clasificación a la UEFA Champions League, el mediocampista panameño está viviendo uno de los momentos más importantes de su carrera. Y lo está haciendo a su manera: luchando cada balón, corriendo, recuperando, asistiendo, apareciendo cuando su equipo más lo necesita y dejando en la cancha esa entrega que siempre lo ha caracterizado.
El camino comenzó mucho antes. Cristian es oriundo de la calle 25 de El Chorrillo y desde los ocho años formó parte de la academia del entonces Chorrillo FC. Debutó profesionalmente siendo todavía un adolescente y, con los años, fue construyendo una carrera que lo llevó fuera de Panamá, pasando por Estados Unidos, España, Venezuela, Arabia Saudita e Israel.
Pero fue con la camiseta de Panamá donde muchos terminamos de comprender la dimensión del jugador que teníamos frente a nosotros.
En el Mundial de 2026, Fulo fue titular en los tres partidos de Panamá y se convirtió en uno de los jugadores más sobresalientes de nuestra selección. Ante Croacia, en un escenario en el que estaban figuras internacionales de la talla de Luka Modrić, fue precisamente el panameño quien terminó recibiendo el reconocimiento como Jugador Más Valioso del partido.
Su actuación resumió perfectamente el tipo de futbolista que es: aguerrido, intenso, disciplinado y dispuesto a luchar hasta el último minuto. Frente a Croacia recorrió 10.7 kilómetros, realizó 51 esprints y alcanzó una velocidad máxima de 31 kilómetros por hora. Más allá de las estadísticas, fue su entrega la que hizo que incluso desde las gradas se escuchara el grito de “¡Fulo, Fulo!”.
Y allí también volvió a mostrar algo que, para mí, vale tanto como cualquier premio: su humildad. Cuando recibió aquella distinción mundialista, no habló únicamente de él. La dedicó a Dios, a su familia y a todo el pueblo panameño.
El Mundial abrió otra puerta
Su Mundial no pasó inadvertido.
El ŠK Slovan Bratislava, el club más exitoso de Eslovaquia, concretó su fichaje el pasado mes de julio por tres temporadas. La propia directiva reconoció que venía siguiéndolo desde hacía tiempo y que después del Mundial existía un enorme interés por contratarlo. Fueron negociaciones difíciles, pero el Slovan consiguió llevarlo a Bratislava.
Visto lo ocurrido apenas unas semanas después, podemos decir que hicieron un tremendo fichaje.
Porque Fulo no llegó a Europa simplemente para ocupar un lugar en la plantilla. Llegó para competir.
Y llegó para ser protagonista.
Una asistencia que comenzó a escribir la historia
El pasado 19 de agosto, el Slovan recibió en Bratislava al NK Celje de Eslovenia en el partido de ida de los playoffs de la Champions League.
Fulo fue titular en el mediocampo y no tardó demasiado en hacerse sentir.
Al minuto 15 fue pieza determinante en el primer gol del Slovan, colocando la asistencia para Roman Cerepkai. El partido terminó empatado 1-1, dejando completamente abierta la eliminatoria para el encuentro de vuelta. Martínez terminó aquel primer compromiso con una valoración de 7.5 sobre 10 por su actuación.
Es decir, antes de llegar al partido decisivo, el panameño ya había sido protagonista de la serie.
Pero faltaba el capítulo más importante.
Minuto 100
El 26 de agosto, el Slovan visitó al Celje en Eslovenia.
Noventa minutos no fueron suficientes.
El partido volvió a terminar 1-1 y la eliminatoria tuvo que irse al tiempo extra.
Y entonces llegó el minuto 100.
Slovan recuperó el balón en la mitad de la cancha. Fulo arrancó. Nino Marcelli encontró el espacio y envió el pase. Martínez quedó frente al guardameta y, en uno de los momentos de mayor presión de su carrera, tuvo la tranquilidad de los grandes.
Picó la pelota por encima del portero.
Gol.
2-1.
3-2 en el marcador global.
Slovan Bratislava a la Champions League.
Pero aquel no fue simplemente otro gol.
Fue el gol de la clasificación.
Fue la jugada que terminó de colocar su nombre bajo las luces del fútbol europeo.
Y fue también un momento histórico para Panamá: Fulo se convirtió en el primer futbolista panameño en marcar un gol en la UEFA Champions League, considerando también sus fases clasificatorias.
Su actuación completa estuvo a la altura del momento. Jugó 106 minutos, completó 42 de 51 pases, creó tres oportunidades, recuperó cinco balones y realizó tres intercepciones. Su único disparo al arco terminó precisamente donde tenía que terminar: en el fondo de la red y llevando a su equipo a la Champions.
Un mediocampista que representa mucho más
Quizás por eso me alegra especialmente que sea un mediocampista quien esté viviendo esta historia.
Porque muchas veces el trabajo de un volante no aparece solamente en los goles. Está en recuperar una pelota, cerrar un espacio, apoyar a un compañero, correr algunos metros más cuando las piernas pesan, iniciar una jugada o dar el pase que permite que otro marque.
Ese ha sido Fulo. El jugador que pelea. El que corre. El que recupera. El que asiste.
Y ahora también el que aparece al minuto 100 para marcar el gol más importante de la eliminatoria.
De alguna manera, aquel MVP del Mundial frente a Croacia comenzaba a anunciar lo que podía venir después. El Slovan vio en él lo mismo que vimos muchos panameños durante el Mundial: un jugador preparado para competir en escenarios mayores.
Del Chorrillo a la Champions
Personalmente, esta historia me llena de orgullo.
Me siento orgullosa no solamente porque un panameño estará jugando la Champions League, sino por la forma en que llegó hasta allí, por su humildad y perseverancia.
Por haber salido de El Chorrillo y recorrer un camino que pasó por diferentes países, clubes, dificultades y oportunidades hasta terminar encontrándose hoy en uno de los escenarios más importantes del fútbol mundial.
Hace apenas dos meses lo veíamos representando a Panamá en una Copa del Mundo, corriendo cada balón como si fuera el último y siendo reconocido como el mejor jugador de un partido frente a Croacia.
Después vino Europa.
Después llegó el Slovan.
Después llegó aquella asistencia en Bratislava.
Y el 26 de agosto, en el minuto 100, llegó ese gol.
Un gol que no solamente clasificó a un equipo.
Un gol que confirmó que Cristian “Fulo” Martínez pertenece a este escenario.
Hoy Europa conoce un poco mejor su nombre, pero nosotros sabemos de dónde viene “de El Chorrillo. De Panamá” y ahora, a la Champions.
Que siga brillando, pero sobre todo, que nunca pierda esa humildad, esa entrega y esa manera de representar a Panamá que nos hace sentir tan orgullosos.
Porque detrás del gol del minuto 100 hay muchos años de trabajo.
Y porque algunas veces el fútbol concede momentos que parecen resumir una vida entera: un muchacho de El Chorrillo, una pelota frente al portero y la puerta de la Champions abierta delante de él.
Un pedacito de Panamá en Bratislava
Y en esta nueva etapa de Fulo hay otro nombre panameño que no puede quedar por fuera: César Blackman.
Blackman, lateral derecho de la selección de Panamá y uno de los jugadores que ya se ha consolidado en el Slovan Bratislava, ha sido mucho más que un compañero de equipo para Cristian. Su presencia, de seguro, representa para Fulo algo especialmente importante cuando se está lejos de casa: tener cerca a alguien que comparte su país, su selección, sus costumbres y ese sentimiento de representar a Panamá fuera de nuestras fronteras.
Y no se trata solamente de una apreciación desde afuera. El propio Fulo reconoció, cuando llegó al club, que César Blackman influyó mucho en su decisión de fichar por el Slovan. Ambos conversaron varias veces antes de que Martínez tomara la decisión y Blackman le habló de manera muy positiva sobre el equipo y sobre lo que podía encontrar en Bratislava.
“Estoy muy feliz de venir al Slovan Bratislava, un gran club con una rica historia y grandes ambiciones. Después del Mundial, tuve varias ofertas y oportunidades, y estoy muy contento de vestir la camiseta del Slovan. Mi compañero y amigo César Blackman también influyó mucho en mi decisión; hablamos varias veces y por teléfono me contó cosas muy positivas sobre el Slovan. Estoy muy emocionado con el estadio de Tehelné Pol, es realmente hermoso y tengo muchas ganas de jugar allí por primera vez con el Slovan. Quiero mostrarle a la afición lo mejor de mí, porque me entrego por completo en todo lo que hago en el fútbol y quiero luchar por el éxito de mi equipo, por el éxito del Slovan Bratislava”, estas fueron las palabras de Martínez al club durante la firma de su contrato.
Eso dice mucho de la importancia que puede tener un compañero cuando se comienza una nueva etapa lejos del país.
Cuando un jugador se traslada a otro continente debe adaptarse a un nuevo país, una nueva cultura, un idioma diferente, otras costumbres y una nueva dinámica deportiva. Encontrar allí a alguien que comparte tu selección, tu país y tus raíces seguramente hace que la distancia se sienta un poco menor.
Para Fulo, César representa también un pedacito de Panamá dentro del vestuario del Slovan.
Ahora estarán juntos en uno de los escenarios más importantes del mundo: Blackman desde el lateral derecho y Martínez desde el mediocampo, aportando cualidades distintas a un mismo equipo.
César con la experiencia, velocidad por la banda, recorrido y conocimiento de la competición; Fulo con esa intensidad, entrega, capacidad de recuperación y personalidad que ya comenzó a conquistar a su nuevo club.
Pero esta vez la historia del Fulo Martínez se encuentra con las de otros dos compatriotas: César Blackman, su compañero en el ŠK Slovan Bratislava de Eslovaquia, y Andrés Andrade, defensor del LASK Linz de Austria.
Los tres escribirán un capítulo especial para nuestro fútbol: por primera vez Panamá tendrá tres jugadores en una misma fase de liga de la Champions League. Para Martínez y Andrade será su estreno en esta instancia; Blackman, en cambio, afrontará la competición por segundo año consecutivo.
Panamá entre los países de CONCACAF con mayor presencia en la Champions
La presencia panameña adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa el panorama de CONCACAF. Hasta este momento, Panamá cuenta con tres futbolistas en clubes clasificados a la fase de liga de la Champions League —Cristian “Fulo” Martínez, César Blackman y Andrés Andrade—, una cifra que coloca al país entre los de mayor representación de toda la región.
Solo Estados Unidos y Canadá cuentan actualmente con más representantes, mientras que Panamá supera a México y se posiciona como el país centroamericano con mayor presencia en esta edición. Para un país de nuestras dimensiones, tener tres futbolistas simultáneamente en el escenario más importante del fútbol europeo no es un dato menor: es otra evidencia del espacio que el jugador panameño continúa conquistando fuera de nuestras fronteras.

Panamá no solamente hace historia con tres representantes: encabeza a Centroamérica y se ubica entre los países de CONCACAF con mayor presencia en la Champions League.
Tres panameños. Dos clubes. Diferentes posiciones y trayectorias, pero una misma bandera.
Y entre esas historias, la de Fulo acaba de regalarnos un momento difícil de olvidar.
Y los desafíos serán enormes.
El Slovan recibirá al Inter de Milán, Real Betis, Shakhtar Donetsk y Stuttgart, mientras que como visitante deberá enfrentar al Paris Saint-Germain, Roma, Lille y LASK Linz.
Sí: Fulo y Blackman tendrán que visitar al PSG.
Pero habrá otro encuentro particularmente especial para Panamá.
Andrés Andrade: un defensor panameño rumbo al Bernabéu
Porque el LASK Linz que enfrentarán también tiene acento panameño.
Allí juega Andrés Andrade, defensor de nuestra selección y tercer integrante de este histórico grupo de panameños en la Champions.
Su llegada a esta fase tampoco fue sencilla.
El LASK protagonizó una remontada extraordinaria frente al Celtic. Después de caer 3-0 en el partido de ida, el conjunto austriaco respondió con una victoria 5-1 en tiempo extra, clasificándose con un global de 5-4. Andrade fue parte de ese camino y llegará así a su primera experiencia en la máxima competición europea.
Como defensor, Andrade representa solidez, carácter, concentración y capacidad para competir en escenarios de máxima exigencia. Y lo que viene pondrá precisamente esas virtudes a prueba.
El LASK recibirá al Liverpool, Porto, Fenerbahce y Slovan Bratislava, mientras que visitará al Real Madrid, Sporting CP, Bodø/Glimt y AEK de Atenas.
Entre todos esos partidos hay uno que inevitablemente provoca ilusión:
Andrés Andrade jugará en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid.
Un panameño, defendiendo los colores del LASK, pisando uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial para disputar un partido de Champions League.
Y después llegará otro encuentro con un significado completamente diferente.
LASK Linz contra Slovan Bratislava.
Andrade frente a Blackman y Fulo.
Tres compañeros de selección defendiendo esa noche camisetas distintas.
Será una imagen muy especial para nuestro fútbol.
París, Madrid y Panamá
La próxima Champions colocará a nuestros jugadores frente a algunos de los nombres más importantes del fútbol europeo.
Fulo Martínez y César Blackman estarán en París frente al PSG.
Andrés Andrade estará en Madrid frente al Real Madrid.
Blackman llegará con la experiencia de quien ya conoce esta competición.
Andrade, con el carácter de un defensor que viene de formar parte de una remontada extraordinaria.
Y Fulo, después de una sucesión de momentos que parecen haber ocurrido a una velocidad impresionante.
Resumen de un protagonista y dos panameños talentoso y luchadores
Primero Panamá.
Después el Mundial.
El MVP frente a Croacia.
Luego llegó el Slovan.
Una asistencia en el partido de ida.
Y después, el minuto 100.
El gol.
La clasificación.
La Champions.
Personalmente, esa historia me llena especialmente de orgullo.
No solo porque Fulo estará jugando contra algunos de los mejores futbolistas del mundo, sino por la forma en que llegó hasta allí: con humildad, perseverancia, disciplina y una entrega que no se negocia.
Porque detrás de aquel gol existen muchos años de trabajo, diferentes países, clubes, sacrificios, dificultades y oportunidades.
Porque salió de El Chorrillo.
Porque representó a Panamá en un Mundial.
Porque llegó a Europa y no se conformó con estar.
Quiso ser protagonista.
Y lo consiguió.
Pero esta vez no estará solo.
Tendrá a César Blackman, un compatriota que ya conocía el camino y que incluso tuvo un papel importante en su decisión de llegar al Slovan.
Y, defendiendo otra camiseta, estará Andrés Andrade, preparado para escribir su propia historia y llevar la bandera panameña hasta el Santiago Bernabéu.
Quizás allí esté lo más bonito de todo esto.
Un muchacho de El Chorrillo que marcó al minuto 100 para abrirse la puerta de la Champions. Un compatriota que ya lo esperaba en Bratislava y que disputará el torneo por segundo año consecutivo. Y un defensor panameño que se prepara para jugar en el Bernabéu.
Cristian “Fulo” Martínez. César Blackman. Andrés Andrade.
Tres posiciones.
Dos clubes.
Tres historias diferentes.
Pero detrás de todos ellos habrá un mismo país observando con orgullo.
Panamá.
Quizás esa sea la imagen más hermosa de todas:
un muchacho de El Chorrillo que marcó al minuto 100 para llegar a la Champions; un compatriota que ya lo esperaba en Bratislava y lo acompaña en esta aventura; y otro panameño preparándose para pisar el Santiago Bernabéu.













