Análisis sobre la obligación de CONATO y CONUSI de rendir cuentas por fondos estatales

Resumen de la opinión de la Procuraduria:

El 27 de marzo de 2026, la Procuraduría de la Administración emite respuesta mediante nota C-047-26[1] a una consulta realizada por la Ministra de Trabajo y Desarrollo Laboral, sobre el régimen de control y rendición de cuentas aplicables a los fondos que determinadas organizaciones sindicales, Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO) y la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (CONUSI),  reciben en virtud de lo dispuesto en el artículo 1066 del Código de Trabajo;

El análisis inicia con el artículo 76 de la Constitución Política de la República de Panamá, el cual establece que la capacitación sindical debe ser impartida tanto por el Estado como por las organizaciones sindicales panameñas. A partir de este principio se origina el Seguro Educativo, entendido como un impuesto que surge de la facultad tributaria del Estado y que genera una obligación pecuniaria sin contraprestación directa, destinado a financiar el gasto público y promover el desarrollo.

El Seguro educativo corresponde un 5% de los aportes de empleadores, trabajadores y trabajadores independientes, de ese porcentaje, un tercio (1/3) se destina a la educación sindical, el cual hoy es administrado por el Instituto Panameño de Estudios Laborales (IPEL) dependencia del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.

Posteriormente, el Decreto Ejecutivo No.78 de 2003 reguló el uso de estos fondos, estableciendo que toda actividad debe estar debidamente planificada, presupuestada y justificada. Además, obliga a las organizaciones sindicales a presentar informes periódicos detallados sobre el uso de los recursos, incluyendo las actividades realizadas, beneficiarios, duración y resultados, acompañados de la documentación correspondiente.

Estos fondos están sujetos a supervisión y auditoría por parte del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral y la Contraloría General de la República.

Estos hechos concluyen, que, dichos fondos deben considerarse recursos públicos, debido a que provienen del Presupuesto General del Estado. Por esta razón, su uso debe estar sujeto a principios de control, fiscalización y transparencia, bajo la supervisión de la Contraloría General de la República y el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.

En consecuencia, tanto CONATO como CONUSI están obligadas a presentar informes sobre el uso y destino de estos recursos ante el Ministerio de Trabajo, justificando documentalmente los gastos realizados.

Asimismo, se establece que el Ministerio tiene la facultad de verificar que los fondos se utilicen conforme a los fines legales, sin afectar la autonomía sindical. En caso de incumplimiento en la rendición de cuentas, el Ministerio puede suspender la entrega de futuras partidas, sin perjuicio de otras acciones legales.


[1]Para más información ver: Procuraduría de la Administración. (2026). Nota C-047-26. https://vocc.procuraduria-admon.gob.pa/content/c-047-26




¿Se pueden otorgar horas o días de asueto a servidores públicos del sector salud tanto de la CSS como del MINSA?

Opinión de la Procuraduria:

El 25 de marzo de 2026, la Procuraduría de la Administración emite respuesta mediante nota C-043-26[1] a una consulta realizada por el director del Hospital San Miguel Arcangel, sobre la interpretación y aplicación de los Decretos Ejecutivos que otorgan horas o días de asueto a los servidores públicos por razón de días especiales.

El análisis inicia haciendo referencia al principio de legalidad y al concepto de servidor público. En primer lugar, se destaca que el principio de legalidad implica que toda actuación de la administración pública debe estar sujeta a la ley, por lo que los servidores públicos solo pueden actuar conforme a lo que esta permite. Asimismo, se define al servidor público como toda persona que presta servicios al Estado y recibe una remuneración, incluyendo al personal del sector salud, quienes forman parte de la estructura estatal.

A partir de ello, el documento analiza la interpretación y aplicación de los Decretos Ejecutivos que otorgan horas o días de asueto a los servidores públicos, enfocándose especialmente en el sector salud. La consulta busca determinar si estos funcionarios pueden acogerse a dichos beneficios, considerando la naturaleza continua e ininterrumpida de los servicios que prestan.

En cuanto a los Decretos Ejecutivos, específicamente el Decreto Ejecutivo No. 37 de 2025, se señala que, si bien se ordena el cierre de oficinas públicas y se otorgan horas de asueto en fechas especiales, se establece una excepción para instituciones como las de salud. Estas deben continuar operando con normalidad debido a la naturaleza esencial de sus servicios, por lo que no se acogen al horario especial de cierre.

Sin embargo, el decreto permite que estas instituciones se rijan por sus propios esquemas de trabajo, como turnos rotativos o jornadas extraordinarias, regulados por otras normas como el Decreto Ejecutivo No. 178 de 2019 y el Decreto Ejecutivo No. 330 de 2017. Estas normativas garantizan que el servicio de salud se mantenga de forma ininterrumpida, ajustando los horarios del personal según la demanda y las necesidades del sistema.

Finalmente, se aborda el principio de no discriminación, destacando que los funcionarios del sector salud no deben ser excluidos arbitrariamente de beneficios como los asuetos. No obstante, la diferencia en su tratamiento está justificada por la naturaleza de sus funciones, por lo que no constituye discriminación.

En conclusión, aunque estos servidores tienen derecho en principio a los asuetos, su aplicación depende de los esquemas internos de trabajo que aseguren la continuidad del servicio público de salud.


[1]Para más información ver: Procuraduría de la Administración. (2026). Nota C-043-26. https://vocc.procuraduria-admon.gob.pa/content/c-043-26




El impacto emocional del Cuidado: una perspectiva psicológica 

enfermedad de un ser querido

En la vida, existen situaciones que marcan un antes y un después. Una de ellas, sin duda, es la enfermedad de un ser querido. No se trata únicamente de un diagnóstico médico, sino de un evento que transforma la cotidianidad, altera las emociones y reconfigura la manera en que las personas perciben su entorno y a sí mismas.

Quienes atraviesan esta experiencia suelen enfrentarse a un torbellino emocional difícil de nombrar con precisión. La incertidumbre se instala, el miedo aparece de forma constante y la preocupación se convierte en un estado casi permanente. Desde la psicología, se reconoce que estas reacciones no solo son esperables, sino profundamente humanas.

Diversas investigaciones han evidenciado que acompañar a un familiar enfermo puede generar elevados niveles de estrés, ansiedad e incluso síntomas depresivos. Esto ocurre, en gran medida, porque la persona se ve expuesta a una situación que escapa de su control, lo que incrementa la sensación de vulnerabilidad. Además, se produce una especie de duelo silencioso: no necesariamente por la pérdida de la persona, sino por la pérdida de la normalidad, de la estabilidad y de las certezas que antes se daban por sentadas.

A esta carga emocional se suma otro elemento menos visible, pero igual de significativo: la necesidad de mantenerse firme. Muchas personas, aun atravesando momentos de gran dificultad, asumen el rol de sostén emocional. Acompañan, cuidan, resuelven y continúan. Este fenómeno, conocido en la literatura psicológica como la “carga del cuidador”, refleja el peso físico y emocional que implica estar presente para otro mientras se gestionan las propias emociones.

Y, sin embargo, es precisamente en este escenario donde emerge una de las capacidades más notables del ser humano: la resiliencia.

Lejos de ser una cualidad excepcional, la resiliencia es un proceso dinámico que permite a las personas adaptarse frente a la adversidad. No implica ausencia de dolor, ni tampoco fortaleza inquebrantable. Por el contrario, supone reconocer el sufrimiento, transitarlo y, aun así, encontrar la manera de continuar.

Resulta llamativo observar cómo, incluso en medio de la incertidumbre, muchas personas logran seguir adelante. Cumplen con sus responsabilidades, acompañan a sus seres queridos y, de alguna manera, encuentran equilibrio dentro del caos. Este avance no ocurre por negación, sino por una capacidad interna de reorganización emocional que ha sido ampliamente estudiada en la psicología contemporánea.

Factores como el apoyo social, la regulación emocional, las creencias personales y el sentido de propósito juegan un papel fundamental en este proceso. Contar con una red de apoyo permite compartir la carga; expresar las emociones facilita su procesamiento; y encontrar significado en la experiencia contribuye a fortalecer la capacidad de adaptación.

Asimismo, la literatura científica ha identificado un fenómeno conocido como crecimiento postraumático, mediante el cual las personas, tras atravesar situaciones altamente estresantes, desarrollan nuevas perspectivas de vida, fortalecen su carácter y revalorizan aspectos esenciales como las relaciones y el tiempo compartido.

Esto no significa que el proceso sea sencillo. Tampoco que el dolor desaparezca. Significa, más bien, que el ser humano posee una profunda capacidad de transformación, incluso en los momentos más complejos.

Hablar de seguir adelante, en este contexto, no implica ignorar lo que se siente. Implica, por el contrario, validar el dolor, permitirse sentir y, al mismo tiempo, construir formas de sostenerse. El autocuidado, el acompañamiento emocional y la búsqueda de ayuda profesional cuando es necesario, se convierten en herramientas clave para transitar estas experiencias de manera más saludable.

En definitiva, enfrentar la enfermedad de un ser querido es una experiencia que deja huella. Remueve, confronta y transforma. Pero también revela algo esencial: la capacidad humana de resistir, adaptarse y continuar.

Porque, aun cuando el peso emocional es grande, hay algo en las personas que les permite mantenerse de pie. Y es precisamente en ese equilibrio entre la fragilidad y la fortaleza donde se encuentra una de las expresiones más auténticas de la condición humana.




La esperanza regresa a los bosques de Panamá: redescubren cuatro especies de ranas que se creían desaparecidas

Después de casi dos décadas sin registros, cuatro especies de ranas que se consideraban desaparecidas en Panamá han sido redescubiertas en los bosques montañosos del país. El hallazgo representa una noticia alentadora en medio de una de las crisis más graves que ha enfrentado la biodiversidad mundial: la pérdida masiva de anfibios.

La investigación fue liderada por el biólogo conservacionista Brian Gratwicke, del Smithsonian Conservation Biology Institute, como parte del trabajo del Panama Amphibian Rescue and Conservation Project, una alianza internacional enfocada en rescatar y conservar especies en peligro crítico de extinción.

Roshan Patel/Smithsonian

Una crisis silenciosa en los bosques

Durante los años 2004 a 2009, un hongo devastador —Batrachochytrium dendrobatidis— provocó brotes de quitridiomicosis que diezmaron poblaciones de anfibios en Panamá y el mundo. Decenas de especies desaparecieron localmente, y algunas fueron declaradas posiblemente extintas.

Entre ellas estaba la rana arborícola de extremidades fringidas de Rabb (Ecnomiohyla rabborum), considerada en peligro crítico. Aunque esta especie no fue redescubierta, la búsqueda de su llamado abrió la puerta a un avance inesperado.

Tecnología que escucha lo que el ojo no ve

El equipo desplegó unidades autónomas de grabación en tres localidades de la cordillera central panameña, incluyendo el Parque Nacional Altos de Campana. Estos dispositivos grababan un minuto de sonido cada diez minutos, día y noche.

Gracias a programas de análisis acústico y comparación de patrones, los investigadores analizaron más de 128,000 grabaciones. El resultado fue sorprendente: lograron detectar cuatro especies incluidas en la Lista Roja de la UICN que no habían sido registradas en años.

Entre ellas:

  • La rana venenosa de Vicente (Oophaga vicentei), de llamativo color verde metálico y negro.
  • La rana cohete de Boquete (Silverstoneia nubicola).
  • La rana arborícola coronada (Triprion spinosus).
  • La rana arborícola de extremidades fringidas de Veragua (Ecnomiohyla veraguensis).

En particular, se registraron más de 400 llamados de la rana venenosa de Vicente, que se creía extinta en esa región.

Además, el monitoreo reveló datos nuevos sobre el comportamiento de las especies. Por ejemplo, la rana cohete de Boquete canta principalmente al amanecer y al atardecer, lo que explica por qué pudo haber pasado desapercibida en estudios anteriores.

Image courtesy of Brian Gratwicke

Señales de recuperación

Los resultados indican que las comunidades de anfibios en las áreas estudiadas muestran signos de recuperación parcial. Actualmente se registran en promedio seis individuos por cada 100 metros de transecto evaluado. Aunque esta cifra sigue por debajo de los niveles previos al brote de 2006, representa una mejora significativa.

El hongo aún persiste en el ambiente —infectando aproximadamente al 21% de los anfibios evaluados—, pero algunas especies parecen estar desarrollando resistencia, lo que abre una nueva ventana de esperanza para su supervivencia.

Conservación activa y cooperación internacional

El Panama Amphibian Rescue and Conservation Project es una iniciativa conjunta del Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute, el Smithsonian Tropical Research Institute, el Cheyenne Mountain Zoo y Zoo New England.

El estudio fue publicado recientemente en la revista científica Frontiers in Amphibian and Reptile Science, bajo el título “Rediscovery of frogs of conservation concern in Panama using passive acoustic monitoring and pattern-matching analysis”.

Image courtesy of Brian Gratwicke
A view of a stream running through Altos de Campana National Park near a rediscovery site.

Un mensaje de esperanza

En un contexto global donde los anfibios son uno de los grupos animales más amenazados del planeta, este redescubrimiento no solo representa un logro científico, sino también un recordatorio de que la naturaleza puede recuperarse cuando existen esfuerzos sostenidos de conservación.

Escuchar nuevamente los cantos de estas ranas en los bosques panameños no es solo un dato técnico: es una señal de resiliencia ecológica y una invitación a redoblar los esfuerzos para proteger nuestro patrimonio natural.




Panamá refuerza su estrategia nacional de gestión del riesgo ante el cambio climático

panama

El gobierno de Panamá, a través del MEF, ha intensificado en 2025 su apuesta por un modelo de gestión del riesgo de desastres más robusto, integral y preventivo. Esto quedó de manifiesto durante el Diálogo Regional de Políticas sobre Gestión del Riesgo de Desastres 2025, celebrado los días 2 y 3 de diciembre en Ciudad de Panamá bajo el lema “Preparados y Resilientes en las Américas”.

Antecedentes y contexto

En marzo de 2025, el MEF —junto al Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC)— organizó un taller denominado Taller de Gestión de Riesgos Panamá 2025, con el objetivo de capacitar a funcionarios de diversas entidades estatales en planificación, evaluación de inversiones públicas e incorporación del análisis de riesgo de desastres.

Además, en septiembre, el país dio otro paso importante: implementó una póliza catastrófica y un marco de gestión financiera del riesgo de desastres, con mecanismos como líneas de crédito contingente, seguros paramétricos y un fondo de respaldo presupuestario. Este instrumento permite una respuesta rápida ante emergencias, reduciendo el impacto sobre las finanzas públicas y protegiendo infraestructura crítica.

Qué plantea el MEF actualmente

Durante el diálogo regional de diciembre, el viceministro de Finanzas subrayó la urgencia de adoptar una estrategia de “pasivos contingentes” —es decir, mecanismos financieros que permitan al Estado anticipar compromisos, proteger inversiones públicas y asegurar resiliencia ante eventos naturales vinculados al cambio climático.

Ese enfoque implica no solo tener planes de emergencia, sino integrar una visión preventiva desde la planificación presupuestaria: anticipar riesgos, asignar recursos con criterios de resiliencia, priorizar proyectos con evaluación de riesgo, y garantizar que la infraestructura crítica —vial, sanitaria, de servicios— esté preparada para enfrentar fenómenos extremos.

Liderazgo regional y diálogo interinstitucional

El MEF no está solo: a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se promueve un enfoque regional de cooperación en gestión del riesgo. Durante el diálogo participan representantes de múltiples países, organismos multilaterales, sociedad civil y sector privado, con el fin de compartir experiencias, buenas prácticas y coordinar respuestas ante desastres.

Ese trabajo conjunto marca a Panamá como un referente regional en resiliencia y adaptación, potenciando una política pública basada en la prevención, la ciencia y la cooperación internacional.

Importancia para la población y la economía

Invertir en resiliencia tiene un doble beneficio: protege vidas y reduce costos futuros. Según autoridades y organismos internacionales, cada dólar invertido en prevención puede ahorrar varios dólares en costos de recuperación. (Declaraciones hechas en el foro, recogidas por medios nacionales).

Para Panamá, esto significa:

  • Preservar infraestructura crítica — carreteras, puentes, hospitales, reservas hídricas — vulnerable a fenómenos climáticos.
  • Reducir la presión sobre el presupuesto estatal ante emergencias inesperadas.
  • Ofrecer seguridad y estabilidad a comunidades vulnerables, especialmente en zonas rurales o de riesgo.
  • Generar confianza para inversión pública y privada, al demostrar un enfoque responsable, sostenible y preparado.

Hacia una política sostenible y de largo plazo

El plan del MEF es ambicioso: no solo atender lo inmediato, sino transformar la planificación pública. Con herramientas como la póliza catastrófica, la inclusión del riesgo en proyectos de inversión, el fortalecimiento de capacidades institucionales y la cooperación regional, Panamá aspira a reducir su vulnerabilidad y adaptarse al cambio climático de manera estructural.

Este giro hacia la resiliencia representa una apuesta estratégica por el bienestar social y la estabilidad económica del país. En tiempos de incertidumbre global, la prevención es más que una opción: es una necesidad.

Referencias:

Ministerio de Economía y Finanzas. (2025, diciembre 3). Panamá acoge el Diálogo Regional de Políticas sobre Gestión del Riesgo de Desastres 2025: “Preparados y Resilientes en las Américas”. https://www.mef.gob.pa/2025/12/panama-acoge-el-dialogo-regional-de-politicas-sobre-gestion-del-riesgo-de-desastres-2025-preparados-y-resilientes-en-las-americas/ mef.gob.pa

Ruíz, N. (2025, diciembre 4). MEF refuerza estrategia financiera ante riesgos de desastres. Telemetro. https://www.telemetro.com/economia/mef-refuerza-estrategia-financiera-riesgos-desastres-n6062800 Telemetro

Ministerio de Economía y Finanzas & Sistema Nacional de Protección Civil. (2025, marzo 31). Efectúan taller de Gestión de Riesgos Panamá 2025. https://www.mef.gob.pa/2025/03/efectuan-taller-de-gestion-de-riesgos-panama-2025/ mef.gob.pa

Ministerio de Economía y Finanzas. (2025, septiembre 4). Panamá fortalece su resiliencia financiera con póliza catastrófica y una gestión fiscal responsable. https://www.mef.gob.pa/2025/09/panama-fortalece-su-resiliencia-financiera-con-poliza-catastrofica-y-una-gestion-fiscal-responsable/ mef.gob.pa

Panamá América. (2025, octubre 15). Panamá y el marco estratégico en gestión riesgo de desastres. https://www.panamaamerica.com.pa/sociedad/panama-y-el-marco-estrategico-en-gestion-riesgo-de-desastres-1254289 Panamá América

Ministerio de Economía y Finanzas. (2025, octubre 22). Panamá lidera esfuerzos regionales en resiliencia y gestión del riesgo de desastres. https://www.mef.gob.pa/2025/10/panama-lidera-esfuerzos-regionales-en-resiliencia-y-gestion-del-riesgo-de-desastres/ mef.gob.pa




Panamá y la espera de especialistas médicos: La anestesiología y cardiología, las urgencias más críticas

especialistas médicos

En el hospital Gustavo Nelson Collado, en Chitré, provincia de Herrera, apenas cinco anestesiólogos cubren toda la atención quirúrgica. Todos se acercan a la edad de jubilación. Cada cirugía es un acto de equilibrio entre la vida de los pacientes, la presión del personal limitado y la infraestructura que, por sí sola, no puede garantizar atención.

Paulino Vigil De Gracia, jefe del Departamento Nacional de Docencia e Investigación de la CSS, explica que este escenario no es exclusivo de Chitré. “En áreas apartadas, la carencia de especialistas refleja un problema estructural que también afecta a otras regiones del país”, afirma. La falta de personal no es solo una cifra; es un riesgo directo para los pacientes que esperan atención quirúrgica y especializada.

Para entender la magnitud del déficit, la CSS evalúa varios factores: población, ubicación geográfica, especialistas en servicio, quienes están en formación y los próximos a jubilarse. Esta planificación revela vacíos críticos no solo en zonas apartadas, sino también en provincias centrales y en la ciudad capital, donde la expansión de hospitales ha elevado la demanda de anestesiólogos y cardiólogos.

En 2025, la CSS abrió 187 plazas de especialidades y subespecialidades, un 20% más que en años anteriores, pero solo 137 fueron ocupadas, quedando 50 vacantes. La razón no siempre es la falta de recursos; muchos médicos jóvenes rechazan trasladarse a áreas donde más se les necesita, prefiriendo permanecer en ciudades con mejores condiciones laborales o combinando su salario básico con turnos adicionales.

La anestesiología representa la necesidad más apremiante. Este año, 19 médicos iniciaron su residencia en anestesiología, sumando junto con cohortes anteriores más de 60 especialistas en formación. Sin embargo, quienes ingresaron en 2025 solo estarán disponibles en 2029, tras completar los cuatro años de preparación que exige la especialidad.

En cardiología la situación también es crítica. Durante el primer concurso del año, se ofertaron 3 plazas y ninguna fue ocupada. En la segunda etapa, de agosto a septiembre, se abrieron ocho plazas entre el MINSA y la CSS, pero solo cinco médicos se postularon. Los primeros cardiólogos de esta nueva generación estarán disponibles en octubre de 2028.

Formar un especialista es una inversión de tiempo significativa. Para ser oncólogo, un médico necesita cinco años de cirugía más la especialidad; para cardiología, tres años de medicina interna y tres más de cardiología. Muchos jóvenes médicos consideran que este compromiso de tiempo y esfuerzo representa un obstáculo frente a alternativas más rápidas y económicamente atractivas.

“La formación de especialistas no solo depende de abrir plazas; necesitamos atraer y motivar a los médicos jóvenes”, asegura Vigil De Gracia. Muchos prefieren quedarse como generales, combinando su salario básico con turnos adicionales en lugar de invertir seis o siete años más en especialización.

Para garantizar que los médicos formados con recursos de la CSS trabajen en zonas de difícil acceso, la institución establece contratos que incluyen sanciones económicas que van de $60,000 a $120,000, según la especialidad y los años de formación.

Por ejemplo, un internista que completa tres años de residencia debe trabajar seis años en la región asignada. Un ginecólogo, tras cuatro años de formación, tiene un compromiso de ocho años. Aunque la mayoría continúa trabajando en la institución más allá de este período, ya no existe obligación contractual. El objetivo de estas medidas no es recuperar dinero, sino garantizar que la población tenga acceso a especialistas.

Panamá cuenta con 7,314 médicos, lo que equivale a 1.7 profesionales por cada mil habitantes, ligeramente por encima del estándar recomendado por la OMS (1.6). Sin embargo, esta cifra oculta desigualdad regional: la mayoría de especialistas se concentra en áreas urbanas, dejando zonas apartadas sin la cobertura necesaria.

Además, el envejecimiento del personal agrava el déficit. Si se aplicaran las edades de jubilación, 57 años para mujeres y 62 para hombres, el 60% de los especialistas actuales deberían retirarse, lo que generaría un caos en la atención médica si no se han formado reemplazos a tiempo.

La propuesta de abrir centros de salud y policlínicas 24 horas ha generado debate. Vigil De Gracia advierte: “No es que sea malo; es excelente para la población, pero con la cantidad de médicos disponibles hoy sería crear más deficiencia”.

Actualmente, la atención continua es viable solo en hospitales de tercer y cuarto nivel. Extender este modelo a todos los centros de salud requeriría médicos, enfermeras y técnicos suficientes, un desafío que la CSS encara junto con la necesidad de mantener la calidad de atención.

A pesar de los desafíos, Panamá sigue formando especialistas y subespecialistas, consolidando un proceso que depende de planificación, motivación, distribución territorial e infraestructura. Abrir plazas sin aspirantes no resolverá el déficit; la solución requiere un enfoque integral: motivar a los jóvenes, asegurar su formación y garantizar que trabajen donde más se necesitan.

Cada cirugía realizada, cada paciente atendido es un recordatorio de que detrás de los números hay historias de sacrificio, compromiso y la urgencia de planificar. En un país donde un latido puede depender de la disponibilidad de un cardiólogo o un anestesiólogo, la formación de especialistas no es solo un reto institucional: es un asunto de vida o muerte para miles de panameños.

Fuente: https://www.prensa.com/sociedad/falta-de-medicos-especialistas-cardiologos-y-anestesiologos-los-mas-necesitados/




14 meses en el campo: MiAmbiente rinde cuentas de su gestión

Mi ambiente

El Ministerio de Ambiente presentó ante el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP) un informe sobre su gestión durante los últimos 14 meses. Detallando acciones en materia de transparencia institucional, fortalecimiento de áreas protegidas, conservación de la biodiversidad, reforestación, cambio climático y cumplimiento de normativas ambientales. A continuación, les presentaremos un análisis y resumen de lo que expusieron.

Transparencia y modernización institucional                           

Uno de los logros destacados fue la eliminación de la demora y opacidad en la aprobación de los estudios de impacto ambiental, ahora gestionados de forma transparente y oportuna. Además, se aprobaron guías de buenas prácticas para edificaciones menores y se fortaleció la cooperación con el MOP para el mantenimiento de vías.

Otro punto relevante fue la creación de la Escuela de Guardaparques, liderada por el comandante Luis Poleio, con 8 cursos certificados por MiAmbiente e INADEH. Se avanza en el proceso de nombramiento permanente de guardaparques y jefes de áreas protegidas, quienes contarán con equipos modernos: drones, teléfonos inteligentes, plataformas como Earth Ranger y recursos marítimos y terrestres para la vigilancia.

Áreas protegidas y conservación

Durante este período se dio mantenimiento a las 123 áreas protegidas del país y tuvieron numerosas acciones como:

  • Señalización de 50 áreas con más de 10,000 letreros.
  • Capacitación y equipamiento de 240 nuevos guardaparques.
  • Instalación de comunicaciones satelitales 52 Starlink en 32 áreas protegidas.
  • Creación de un sistema de cobro por ingreso a parques nacionales.

Y del ámbito marino, compartieron que Panamá protege ya el 54% de sus aguas jurisdiccionales mediante áreas marinas protegidas y se convirtió en sede permanente de la Secretaría Ejecutiva del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical. Asimismo, se creó el Refugio de Vida Silvestre Saboga en el golfo de Panamá.

Biodiversidad y fauna silvestre

Desde la apertura de la clínica veterinaria de fauna silvestre atendieron más de 1,493 casos. Estos animales han sido víctimas de tráfico ilegal, atropellos o trampas.

Seguidamente también establecieron el reforzamiento de la conservación de tortugas marinas:

  • Rehabilitación y construcción de viveros en islas Cañas, Playa La Marinera y otros refugios.
  • Protección de 68,997 tortugas en Playa La Marinera.
  • Reubicación de 275 nidos con un total de 25,929 huevos sembrados.
  • Se realizaron 15 operativos contra la tenencia ilegal y tráfico de fauna, en coordinación con otras entidades.

Reforestación y cambio climático

En 14 meses se reforestaron 3,601 hectáreas con más de 3.2 millones de plantones nativos, junto a comunidades, ONG, empresas privadas y voluntariados.

En materia climática, destacaron:

  • Programa Azuero Verde, que movilizará $50 millones en créditos y subvenciones para producción sostenible.
  • Proyecto de Ley de Transición Verde para alinear inversiones y políticas con la sostenibilidad.
  • Participación en el Tratado Global de Plásticos, junto a más de 100 países.
  • Atlas de Riesgo Climático, primera plataforma nacional con datos sobre inundaciones, sequías, incendios y ascenso del mar.
  • Mapa ATOM Nacional 2024-2025, mayor ejercicio forestal geoespacial de la región, con 33,000 parcelas analizadas, que abre la puerta a $50 millones en créditos de carbono.

Fiscalización y cumplimiento

El Ministerio actuó con firmeza ante actividades contaminantes y violaciones ambientales como:

  • Suspensión de 9 granjas porcinas que afectaban ríos en Azuero.
  • 12 procesos sancionatorios y aplicación de multas.
  • Cierre de vertederos y recuperación de cuencas hidrográficas del río La Villa.
  • Acciones correctivas contra proyectos en Playa Venado y Pedasí que incumplían normas ambientales.

Compromiso con la comunidad

El Ministerio de Ambiente ha reforzado su compromiso con la conservación y protección de la biodiversidad panameña a través de diversas acciones concretas. Se han llevado a cabo 15 operativos de decomiso relacionados con la tenencia ilegal y el tráfico de vida silvestre, en coordinación con las autoridades competentes y la fiscalía ambiental. Estas acciones no solo buscan frenar los delitos ambientales, sino también enviar un mensaje claro sobre la importancia de respetar nuestras especies y ecosistemas.

Paralelamente, se encuentra en marcha el proyecto BIORURAL, financiado con una donación de 3.5 millones de dólares a lo largo de 3 años, destinado a la protección de los parques nacionales y a la preservación de la biodiversidad en Panamá.

Otro paso importante ha sido la publicación de datos científicos sobre la fauna y flora presentes en áreas protegidas como el Bosque Protector Palo Seco y el Parque Nacional La Amistad, en la región caribeña. Esta información representa una herramienta valiosa para investigadores, comunidades y autoridades, ya que facilita una mejor gestión y conservación de los recursos naturales.

Además de las labores de protección, MiAmbiente apoyó a las entidades organizadoras del Global Big Day 2025, una de las actividades de ciencia ciudadana más importantes del mundo para el registro de aves. Los resultados fueron notables para el país:

  • 771 especies registradas.
  • Séptima posición a nivel mundial.
  • Primer lugar en la región.
  • País con mayor número de listas.
  • País con mayor número de especies registradas en relación con su población y extensión territorial.

Estos logros reflejan no solo la riqueza natural de Panamá, sino también el creciente interés de la ciudadanía en la observación y conservación de las aves.

Y por último, pero no menos importante, el Ministerio reportó avances en la gestión administrativa: realizando un pago de $896,521.27 de $1.45 millones en deudas atrasadas a proveedores, limpieza de sedes y remoción de chatarras, contribuyendo a un funcionamiento más eficiente.

El informe refleja un período de avances significativos en conservación, gestión climática y fortalecimiento institucional. La eliminación de la opacidad en procesos de impacto ambiental, la modernización de las áreas protegidas y la reforestación masiva marcan un hito en la política ambiental. Sin embargo, los retos persisten en fiscalización, seguimiento de indicadores y consolidación de programas a largo plazo. La comparecencia compartida no solo evidenció logros, sino que también abrió el espacio para un diálogo clave entre sector público, privado y sociedad civil en la construcción de un futuro sostenible para Panamá.

La defensa del ambiente no es tarea exclusiva de las instituciones, sino un esfuerzo conjunto que requiere la participación activa de la sociedad. Cada acción, por pequeña que parezca, puede marcar la diferencia.

Fuente consultada: Ministerio de Ambiente de Panamá. (2025, agosto 28). Presentación de MiAmbiente en cortesía de sala: Informe de gestión de 14 meses en el campo (Presentación). Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP).




Adhesión de Panamá a la OCDE: un largo, costoso, denodado, riguroso y exigente esfuerzo

OCDE

Es alentador el esfuerzo del Gobierno Nacional para que Panamá se adhiera a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que cuenta en la actualidad con 38 países miembros.

Esta adhesión, en resumen, nos trae como ventajas la mejora de la imagen y reputación del país, el acceso a información y conocimiento útil, la participación en la elaboración de políticas de conveniencia nacional e internacional, la posibilidad de recibir asesoramiento y asistencia técnica, así como el incremento de oportunidades de comercio e inversión, tanto a nivel nacional como internacional.

La adhesión de Panamá a la OCDE implica un esfuerzo largo, denodado, costoso, riguroso y exigente del sector público, el sector privado y la sociedad civil de nuestro país. Largo, porque toma en promedio entre cinco y ocho años. Denodado, porque el examen de admisión incluye al menos 185 aspectos en 25 temas distintos de carácter económico, político, social y administrativo, cada uno de los cuales debe abordarse desde cinco ángulos diferentes; es decir, tenemos la tarea de responder a 925 requerimientos. Costoso, porque los gastos del proceso de adhesión, tanto de Panamá como de la OCDE, corren por cuenta del país. Riguroso, porque está dirigido por los altos estándares técnicos de los comités especializados de la organización. Exigente, porque impone numerosos requisitos legislativos y regulatorios internos que debemos adoptar y someter a debate ciudadano.

Más que una carrera corta y veloz, la adhesión a la OCDE es una maratón de campo traviesa. En sentido figurado, el camino está lleno de obstáculos: tramos lodosos, pedregales, ciénagas, curvas resbaladizas, lomas empinadas, animales agresivos a los lados de la ruta, lluvias intermitentes y arenas movedizas. ¿Al final, cuánto tiempo y a qué costo?

El ingreso a la OCDE supone dos compromisos convergentes y complementarios del Gobierno, el sector privado y la sociedad civil: uno con la OCDE, y otro con el propio país, que implica un inventario quirúrgico de leyes que sobran y leyes que faltan.

A manera de ejercicio comparativo, pensemos en multiplicar por varias veces la tensión social, económica y política que aún nos genera la reforma a la Ley de la Caja de Seguro Social. Y luego, sumemos el efecto de que desde el propio Estado se mantengan engavetadas normas como la ley de extinción de dominio y otras que permitirían mejorar la recaudación tributaria y el uso eficiente de los recursos públicos. Muchos callos serán pisados. Se escucharán chillidos. No será fácil.

Confío en que estas cortas y apretadas líneas nos traigan a la memoria el sabio refrán: en guerra avisada no muere soldado.

El autor es consultor en asuntos económicos y bancarios.


Ricardo Alba




Panamá se convierte en el epicentro de la restauración forestal y la conservación de la biodiversidad.

biodiversidad

Del 9 al 12 de septiembre de 2025, la República de Panamá será anfitriona de un evento de alta relevancia para la agenda ambiental de la región centroamericana: el Tercer Congreso Regional de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) y el Tercer Congreso Nacional de Restauración Forestal y Biodiversidad.

Este importante encuentro es organizado por el Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAMBIENTE), en conjunto con la Secretaría Ejecutiva de la CCAD, órgano especializado del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).  El evento se desarrollará en las instalaciones del Hotel El Panamá, en la ciudad de Panamá.

El Congreso reunirá a representantes de gobiernos, organismos internacionales, academia, comunidades locales y sociedad civil, con el propósito de fortalecer la cooperación regional y nacional en materia de restauración de ecosistemas, conservación de la biodiversidad y adaptación al cambio climático.

La participación en el evento es gratuita y está abierta al público interesado. Las personas que deseen asistir pueden inscribirse a través del siguiente enlace:
Formulario de registro

En el marco del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021–2030), el congreso busca impulsar soluciones basadas en la naturaleza, fomentar el intercambio de experiencias y promover estrategias conjuntas para recuperar nuestros bosques, proteger la vida silvestre y asegurar un futuro más sostenible para todos.

En un contexto donde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad amenazan la vida en el planeta, encuentros como este son fundamentales para avanzar en acciones concretas, colaborativas y sostenibles.

Panamá tiene un rol clave en la restauración forestal y la protección de la biodiversidad, especialmente por su ubicación estratégica como puente biológico entre América del Norte y del Sur.

En nuestro país se pueden implementar estrategias para recuperar sus bosques, proteger la vida silvestre y avanzar hacia un futuro sostenible: 

  1. Restauración ecológica activa y pasiva:  Reforestación con especies nativas en áreas degradadas o deforestadas, así como también la protección de áreas para permitir la regeneración natural del bosque.

  • Fortalecimiento de las áreas protegidas: Ampliar y mejorar la gestión de los parques nacionales y reservas naturales.

  • Incentivos para la agroforestería y uso sostenible del suelo: Promover sistemas de agroforestería que combinen cultivos con árboles nativos, mejorando la productividad sin deforestar, fomentar prácticas de agricultura regenerativa y ganadería sostenible que reduzcan la presión sobre los bosques.

  • Monitoreo y vigilancia con tecnología: Uso de drones, imágenes satelitales e inteligencia artificial para detectar deforestación ilegal y monitorear la salud de los ecosistemas, fortalecer el Sistema Nacional de Monitoreo Forestal (SNMF) con participación ciudadana.

  • Educación ambiental y participación comunitaria: Invertir en programas educativos sobre la importancia de los bosques y la biodiversidad desde la infancia.

  • Políticas públicas e incentivos verdes: Reforzar leyes contra la tala ilegal y la caza furtiva, crear incentivos fiscales y financieros para proyectos de restauración y conservación (ej. pagos por servicios ambientales, bonos verdes).

  • Protección de especies en peligro:  Implementar planes de conservación específicos para especies emblemáticas o amenazadas (como el jaguar, el águila harpía o ranas endémicas), apoyar centros de rescate, rehabilitación y reproducción de fauna silvestre.

  • Adaptación al Cambio Climático: Panamá, pese a ser un país con bajas emisiones, es altamente vulnerable al cambio climático por su geografía, clima tropical y dependencia de recursos naturales.   Se deben implementar estrategias de adaptación tales como:
  • Infraestructura verde, como restauración de manglares para proteger zonas        costeras.
  • Promover cultivos resistentes al clima y prácticas agrícolas sostenibles.
  • Sistemas de alerta temprana para desastres.
  • Planificación urbana y territorial basada en riesgos climáticos.
  • Manejo integrado de cuencas hidrográficas para asegurar el acceso al agua.

Panamá, como puente natural y biológico de las Américas, tiene un rol estratégico en la conservación de la biodiversidad y la restauración de los ecosistemas de la región.

Este Congreso representa una oportunidad invaluable para reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo sostenible, la acción climática y la protección de nuestros recursos naturales. Desde nuestras selvas tropicales hasta nuestros manglares y cuencas hidrográficas, restaurar nuestros ecosistemas es también restaurar nuestra identidad, nuestra seguridad hídrica y nuestro bienestar como país. Que este encuentro sirva como punto de partida para fortalecer alianzas, generar soluciones concretas y construir, desde Panamá, una visión compartida para un futuro más verde, justo y resiliente para toda Centroamérica.