¿Tendremos otra Cuba en Latinoamérica?

Las elecciones presidenciales en la hermana República de Venezuela se llevaron a cabo el domingo, 28 de julio de 2024, con el fin de elegir al presidente de la república para un período de seis años. Se olfateaba que serían unas elecciones polémicas y controversiales debido a que el autoritario Maduro Moros aspiraba a ser reelegido en su posición mientras dominaba todos los órganos del Estado, reprimiendo a la oposición, con agresiones físicas, cambiando las reglas del juego y violando sistemáticamente el Acuerdo de Barbados celebrado el 17 de octubre de 2023, sobre garantías electorales suscrito entre el régimen de Maduro y la oposición. Es evidente que el régimen de Nicolás Maduro Moros, al permitir la celebración de estas “elecciones”, pretende legitimarse a nivel internacional para salir de las sanciones económicas. Difícilmente serán levantadas o aliviadas dichas sanciones con lo que ha ocurrido, más bien en todo caso serán aumentadas.
En el transcurso de este proceso electoral la valiente oposición liderada por la admirada y querida dirigente María Corina Machado, ha tenido que enfrentarse a todo tipo de obstáculos e inconvenientes. Entre ellos, el permitir que solo una ínfima cantidad de electores hayan sido habilitados para votar en el extranjero, que tantos no hayan podido inscribirse o actualizar sus datos en embajadas del exterior, lo que evidentemente perjudica ampliamente a la oposición y se les negó su derecho al voto a una inmensa cantidad de emigrantes venezolanos. Muchos recursos del Estado fueron utilizados en favor del Señor Maduro. Hubo represión contra todos los locales comerciales y sus dueños, que de una u otra forma apoyaron al equipo de campaña de la oposición.
Y como si tanto ya mencionado fuera poco, la principal líder María Corina Machado fue inhabilitada a pesar de haber sido elegida en primarias en forma abrumadora para concurrir a las elecciones presidenciales. Luego lo fue Corina Yoris, a quien designó como sustituta, y finalmente cayó sobre el académico, escritor y ex embajador Edmundo González Urrutia, de 74 años, escogido para enfrentar a Maduro. Sin duda alguna han sido unas elecciones a las que aplica el conocido refrán “Lucha de tigre suelto contra burro amarrado”.
La larga pesadilla del pueblo venezolano comienza en 1982, cuando el joven militar Hugo Rafael Chávez Frías organiza el clandestino Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 ante la insatisfacción que existía con el sistema político venezolano, caracterizado entre otras cosas por la corrupción. El 4 de febrero de 1992 se intenta dar un golpe de estado contra el gobierno constitucional del Presidente Carlos Andrés Pérez, del Partido Acción Democrática, calificando su administración de vicios de corrupción. Por esta acción inconstitucional e intento de golpe, Hugo Rafael Chávez Frías, fue encarcelado. El 27 de marzo de 1994, a dos años del levantamiento, fue liberado por el nuevo presidente elegido del país, Rafael Caldera Rodríguez del partido socialcristiano COPEI). Los dos años en prisión hicieron crecer la popularidad de Chávez y éste cambia de estrategia y organiza un nuevo partido político llamado Movimiento Quinta República y participa como candidato a la presidencia en las elecciones del 6 de enero de 1998, logrando la victoria electoral con el 56.20% de los sufragios, siendo así el sucesor de Rafael Caldera Rodríguez.
El 15 de diciembre de 1999 realiza un Referendum Constitucional que con el 71.78% de los votos aprobó una nueva Carta Magna que reemplazó a la Constitución Nacional de 1961. El 30 de julio de 2000 se realizan elecciones generales bajo la nueva Carta Magna. A través de este cambio constitucional Chávez logra mejores condiciones para llevar a cabo su revolución y asegurar su liderazgo. En ese proceso eleccionario Chávez resulta elegido con el 59.75% de los votos para el período 10 de enero de 2001 hasta el 10 de enero de 2007. Durante este período, el 11 de abril de 2002, se intenta derrocar a Hugo Chávez. Días después, el 14 de abril de 2002 Chávez recupera la Presidencia de la República, respaldado por los militares adeptos a su gobierno. De vuelta en el poder, Chávez Frías y su administración enfrentan un Paro Petrolero durante el mes de Diciembre de 2002 hasta Febrero de 2003.
Posteriormente, el 15 de agosto de 2004 se realiza un referéndum presidencial con el propósito de decidir la permanencia de Hugo Chávez en la jefatura del gobierno. La pureza de dicho referéndum fue cuestionada por algunos. El 59.1% de los votos escrutados favoreció a Chávez, contra el 40.64% de votos opuestos. Por ende, Chávez permanece en el poder y no fue revocado.
El 3 de diciembre de 2006 se realizaron elecciones presidenciales nuevamente y el Mandatario Chávez fue reelegido con el 62.84% de los sufragios registrados frente a su principal oponente, Manuel Antonio Rosales Guerrero, quien logró el 36.90% de los votos.
En las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012, Chávez Frías logra el triunfo electoral con el 56.07% de los votos para un cuarto mandato frente al opositor Henrique Capriles Radonski, quien obtuvo el 44.31%. Es importante señalar que Henrique Capriles reconoció los resultados y pidió respeto para la oposición. El Presidente Chávez no tomó juramento para el período de seis años, 2013-2019, ceremonia que había sido prevista para el 10 de enero de 2013, ya que el Organo Legislativo le permitió viajar a Cuba para intentar recobrarse del cáncer que sufría. El Presidente Chávez falleció en Caracas el 5 de marzo de 2013 a los 58 años de edad. El Vicepresidente Nicolás Maduro Moros reemplazó al Presidente Chávez durante su enfermedad y posterior a su muerte, en su condición de Presidente Encargado de Venezuela.
El 14 de abril de 2013 se celebran nuevas elecciones entre el candidato gubernamental Nicolás Maduro Moros, reemplazo y seguidor de Chávez, quien obtuvo el 50.62% de los votos, y su opositor Henrique Capriles Radonski, quien alcanzó el 49.12% de los sufragios. Estas elecciones fueron sumamente cuestionadas por la oposición. De este período en adelante Maduro Moros demuestra ser un gobernante autoritario y ha gobernado mayormente por decreto. Su popularidad disminuyó notoriamente debido a una grave crisis social, económica y política que se mantiene en el país, produciéndose manifestaciones contra su régimen. Esto se hizo evidente en el triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015 y el inicio de un proceso para revocar el mandato de Maduro a través de un referéndum. Este proceso no prosperó debido a que Maduro concentra el poder de todos los órganos del estado y a lo largo y ancho del país.
El domingo 20 de mayo de 2018, Nicolás Maduro Moros se presentó nuevamente a elecciones presidenciales para un segundo mandato consecutivo para el período 2019-2025, logrando la victoria frente al principal candidato opositor, Henri Falcon, en una elección en la que la participación electoral cayó al 46%. La principal coalición opositora, Mesa de la Unidad Democrática (MUD), no participó en estas elecciones por estimar que el gobierno de Maduro no ofrecía garantías de transparencia e imparcialidad y no pocos señalaban que carecía de legitimidad. Los que sí participaron fueron Henri Falcón, uno de los fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) y del Movimiento V República y también del Partido Socialista Unido de Venezuela. Este ex-chavista fue el principal candidato de la oposición en el torneo electoral del año 2018. Así como la oposición, una pluralidad de países de la comunidad internacional no reconocieron la victoria de Maduro debido a las palpables irregularidades y desigualdades, aunadas a las denuncias presentadas que señalaban la ilegalidad de que Maduro se declararse presidente reelecto. Aún así, por medio del fraude de 2018, el Sr. Maduro se aferra al poder, representando un régimen opresor.
Habiendo suscrito el Acuerdo de Barbados de 2023, el gobierno de Maduro en el que se comprometió a liderar un proceso electoral libre y transparente, Maduro procede a violarlo en todo sentido y participa para reelegirse en las recientes elecciones de 2024, perpetrando un vulgar fraude electoral en el que, al haber escrutado el 80% de los votos, el sumiso Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela lo declaró vencedor con el 51.2% de los sufragios, asignándole el 44.2% de los votos al principal candidato de la oposición, Edmundo González Urrutia.
El CNE, organismo controlado por el chavismo desde hace 25 años, se niega a entregar las actas que según ellos demuestran la victoria del Sr. Maduro sobre Edmundo González Urrutia y la oposición. Igualmente retienen sin publicar los resultados de cada mesa de votación. Por su parte, la oposición asegura tener en su poder al menos un 84% de las actas de las mesas de votación que le dan la victoria a González Urrutia, las que han sido colocadas en internet para que fuera posible revisarlas ampliamente. Es evidente que el CNE ha cometido multiplicidad de irregularidades, avalando así un monstruoso fraude electoral, irrespetando flagrantemente la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano. Después de estas fatídicas elecciones del 28 de julio, los venezolanos opositores han protestado en las calles por no haberse respetado la voluntad mayoritaria de los ciudadanos, sufriendo una opresión brutal en la que muchos han ofrecido su vida, otros muchos han sufrido toda clase de vejámenes, detenciones ilegales y heridas. Lamentablemente se está viendo en amplias zonas una desolación extrema en las calles en horas de la noche, como una auto-imposición del pueblo de un toque de queda para protegerse de los paramilitares o colectivos, organizaciones del terror creadas por el chavismo para asegurar la represión del pueblo que desea exigir al gobierno despótico el respeto del resultado que favorece al candidato opositor Edmundo González Urrutia. La comunidad internacional se ha manifestado mayoritariamente y enérgicamente contra el régimen de Maduro y su irrespeto a los genuinos resultados de las elecciones.
Es muy preocupante que la intensidad de las protestas disminuya en vez de aumentar. Se corre un peligro serio de que se vuelva a imponer la tiranía opresora del gobierno de Maduro, ya acumulando 25 años de desgracia que además atenta contra la seguridad e intereses de los demás países y el sistema democrático de gobierno. El gobierno de Maduro y sus seguidores no reconocerán el triunfo de la oposición si el pueblo venezolano no mantiene la presión enérgica en las calles y al mismo tiempo la comunidad internacional de países siga igualmente manifestándose contra la dictadura y se logre que las fuerzas armadas de Venezuela respondan al llamado de la líder oposicionistas, María Corina Machado, quien hace un pedido patriótico al ejército para que abandone a Maduro y su régimen y se sume al pueblo. Sólo así podrá Venezuela resurgir y reorganizarse para la prosperidad en democracia y sólo así podrá evitarse que tengamos otra Cuba en Latinoamérica.